AGUA PARA EL GAUCHO Y SU GANADO

Para surtirse de agua para su uso personal y para dar de beber a sus animales, , el gaucho, disponía de las “aguadas”, de los “tajamares”, de los “jagüeles”, y  de los “pozos”( cachimbas en la Banda Oriental).

Las aguadas son depósitos naturales de agua potable, formados por las lluvias, por aguas surgentes o provenientes de pequeños arroyos y riachos, que se emplean para llevar el ganado a abrevar.

Los tajamares son embalses que se construyen en proximidades de las “aguadas” para contener agua. Eran abrevaderos artificiales para el ganado, a los que se recurría, cuando no había seguridad de disponer de  fuentes naturales de agua en tiempos de sequía. Se cree que se los usó por primera vez en 1764 y hacia 1851, el gobierno ya había ordenado construír trescientos noventa y ocho tajamares, sólo en la provincia de Buenos Aires (ver Los tajamares).

Los jagüeles. En el nordeste de la República Argentina,  zona donde se originó, se llamaba “jagüel” al embalse o poza grande, donde se acumulaba y se conservaba el agua de las lluvias, de arroyos o riachos de escaso caudal o de esas pequeñas vertientes naturales llamadas “ojos de agua”. “Jagüel” es un vocablo quichua que como “pampa”, “guasca”, “chiripá” y otros fueron adoptados por nuestros gauchos. En un principio, el vocablo mantuvo en la llanura su primitiva significación y los “jagüeles” eran depósitos naturales de agua,que mediante diversos e ingeniosos métodos, nuestra gente de la campaña, extraía para su consumo y el de sus animales, especialmente durante los tiempos de sequía, o cuando la falta de tan vital elemento, le ocasionaba graves inconvenientes para su subsistencia. Más tarde, fueron una excavación o gran pozo, algunas veces  reforzada su boca con una o dos filas de ladrillos o adobes para evitar que se derrumbara, que servía para proveer de agua a la hacienda en tiempos en que no existía el molino de viento. Si era muy profundo, para llegar hasta la napa de agua potable, para sacarla, se utilizaba un balde grande, atado a una soga que pasaba por una roldana de madera. Según el sistema que se empleara para extraer agua, se los llamaba “Jagüel de cimbra”, “Jagüel a cincha”, “Jagüel de manga de madera” o “Jagüel de vertiente» (ver Los jagüeles).

El pozo (o aljibe). Fue un perfeccionamiento de los “jagüeles” que se construían cuando la napa de agua podía ser encontrada y entubada en proximidades de la vivienda. Contaba con un brocal construído con adobes o quizás ladrillos, que sostenían una estructura de madera armada con palos, uno de ellos horizontal, para fijar en él una roldana de madera. Un balde munido de una larga soga permitía sacar agua para uso diario y a veces, para llenar los bebederos de madera que se instalaban cerca de él. Aún hoy en numerosos establecimientos de la campaña argentina, pueden verse estos pozos, que ahora conocemos como “aljibes”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.