FRUSTRADO ASALTO A LA FORTALEZA DE EL CALLAO (14/08/1821)

Luego de liberar del yugo español a Perú, el General SAN MARTÍN estima de gran importancia desalojar de la Fortaleza de Real Felipe, en El Callao, a las últimas fuerzas realistas que quedaban en esos territorios y con este objetivo, el General JUAN GREGORIO DE LAS HERAS intenta tomar por asalto la “Fortaleza del Real Felipe” en El Callao, Perú, pero fue derrotado en su intento por el general MARIANO RICAFORT, comandante de la guarnición de esa plaza.

Una vez declarada la Independencia de Perú el 28 de junio e 1821, el General SAN MARTÍN consideró necesario eliminar el último reducto español que aún permanecía en la región y se dispuso a desalojarlos de la “Fortaleza del Real Felipe” o Fortaleza del Callao”, un imponente bastión que se hallaba defendiendo el Puerto del Callao, en las costas del Pacífico.

Mientras el Almirante COCHRANE apostaba sus naves frete al puerto de El Callao, para evitar que los sitiados reciban ayuda, LAS HERAS lideró una columna de aproximadamente 1.200 soldados del Ejército Libertador y atacó las posiciones enemigas al amanecer del 14 de agosto de 821, pero el avance se topó con el fuego directo de la artillería de los castillos y las defensas organizadas por el general realista RICAFORT. Al comprobar que los imponentes muros coloniales eran inexpugnables mediante una carga directa, LAS HERAS, habiendo perdido 10 de sus soldados, más 19 que fueron tomados prisioneros en esa acción, ordenó la retirada para evitar una masacre, consolidando el fracaso del asalto rápido.

Este revés, sumado al fracaso de los ataques llevados a cabo por el Almirante COCHRANE en enero y setiembre de 1819, le confirmaron a SAN MARTÍN, que la única vía posible para rendir esa plaza fuerte, era someterla a un asedio prolongado. Decidió entonces imponerle un sitio continuo y muy riguroso, por tierra y por mar, para cortarles totalmente la llegada de suministros a los realistas y lograr su rendición.

Acotemos que el general JOSÉ DE SAN MARTÍN apoyó y respaldó completamente la decisión de LAS HERAS de ordenar la retirada y esta actitud, puso una vez más en evidencia, la creciente enemistad que lo separaba de su subordinado, el almirante THOMAS CHOCRANE (ver San Martín y Cochrane, una mala relación) .

A diferencia de Cochrane, quien exigía permanentemente ataques frontales y agresivos, San Martín tenía una filosofía militar orientada a evitar el derramamiento de sangre y el desgaste innecesario de sus tropas. San Martín no buscaba una victoria épica o un asalto sangriento; su plan principal para Lima y El Callao era la “guerra por asfixia”. Al ver que el asalto del 14 de agosto demostró rápidamente la superioridad de la artillería de los castillos, consideró que la retirada a tiempo de Las Heras, fue una muestra de prudencia y no de cobardía, salvando vidas valiosas para el ejército patriota.

El fracaso del asalto justificó la estrategia defensiva y de asedio que SAN MARTÍN defendía frente a las críticas de COCHRANE. De hecho, pocas semanas después, cuando los realistas al mando de CANTERAC intentaron romper el cerco, San Martín le reveló su verdadera táctica a Las Heras con una frase que pasó a la historia: “El Callao es nuestro. En quince días, o se rinden, o se mueren de hambre”. El tiempo le dio la razón: el 19 de septiembre de 1821, la fortaleza capituló por falta de víveres.

Después de este episodio, la relación de SAN MARTÍN con LAS HERAS, no se vio afectada. San Martín conocía la enorme capacidad de Las Heras, quien en 1818, ya había salvado de manera brillante a media división patriota en el desastre de Cancha Rayada y el respeto que se tenían era mutuo, al punto de que Las Heras siguió siendo uno de sus principales hombres de confianza en la organización del Protectorado de Perú.

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