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LOS CALINGASTOS. ABORÍGENES DE LA ARGENTINA
Bajo el nombre de “Calingasta” (o «Tradición Calingasta») se identifica a una cultura arqueológica precolombina (los “Calingastos”) que habitó el valle homónimo en la actual provincia de San Juan, Argentina, aproximadamente entre los años 900 d.C. y 1400 d.C.. Es posible que hayan convivido y que hasta se hayan fusionado con otras culturas locales como la “Agrelo”, aunque posteriormente, fueron absorbidos e integrados al Imperio Incaico, según lo evidencian estudios realizados en el tramo del “Camino del Inca” que atraviesa el valle de Calingasta.
No se trata de un grupo étnico que persista con ese nombre específico hoy, sino que son los representantes de una etapa cultural clave en la región de Cuyo, antes de la llegada de los Incas y posteriormente, los españoles.
Esta cultura se destacó por su adaptación al entorno cordillerano y sus avanzadas técnicas artesanales. Habitaban principalmente en el departamento de Calingasta, aprovechando la fertilidad de los valles de la Cordillera de los Andes. Utilizaban tanto refugios naturales como construcciones ubicadas en zonas de fácil acceso, fácilmente defendibles de posibles ataques y aptas para el cultivo y la cría de ganado.
Eran pueblos agropecuarios que desarrollaron sistemas de cultivo mediante el riego, produciendo maíz, zapallo, porotos y quínoa. También criaban llamas para transporte y obtención de lana, cuero y carne. Son reconocidos también por su excelente técnica en “cestería en espiral” (coiled) y en textiles complejos. Se han hallado cestos que cubrían las cabezas de cuerpos enterrados (fardos funerarios) y prendas que envolvían a los difuntos a modo de mortaja.
Vestían una especie de delantal d tela hasta las rodillas y calzaban “ojotas” fabricadas con cuero de guanaco y sujetas con cintas del mismo material que se cruzaban sobre el empeine.
Gran parte de lo que se conoce de los “Calingastos” proviene de excavaciones realizadas en sitios donde el clima seco permitió una conservación excepcional, como lo son las localidades de Hilario y Calvario, en la provincia de San Juan, donde hasta se han encontrado cuerpos naturalmente momificados que han permitido conocer sus rasgos físicos y costumbres funerarias. Algunos cuerpos (como el de “la momia de Hilario”), presentaban adornos como hilos rojos atravesando el lóbulo de la oreja y peinados con mechones atados en forma de borla (ver Pueblos aborígenes de la Argentina)..