GRANDES, MEDIANAS Y PEQUEÑAS TIENDAS DE LA ARGENTINA DE ANTAÑO

Pasado el tiempo de las pulperías, y hasta compartiendo con ellas, en algunos lugares de la patria, el espacio que ocupaban en la vida de los argentinos, los almacenes de ramos generales, las tiendas pueblerinas y las grandes tiendas de la urbe porteña, fueron el símbolo de una época que las vio florecer entre mitad del siglo XIX y mitad del siglo XX.

Pasados los sobresaltos derivados de la crísis de 1890, la ahora creciente prosperidad del país, atrajo inversiones desde el extranjero, algunas de las cuales se orientaron hacia el comercio minorista y entonces explotó la moda, nacida en las grandes capitales del mundo, de instalar grandes tiendas que involucraban una gran cantidad de productos abastecidos por el comercio minorista.

Tienda "A LA CIUDAD DE LONDRES"

Precursoras de los actuales “shoppings”, “galerías comerciales” y “free shopp” que día a día abrían sus puertas para satisfacer las necesidades de aprovisionamiento de un público cada vez más consumista, fueron más que eso. Fueron refugio de confidencias, de intercambio de noticias del barrio y en aquellas verdaderamente grandes y magníficas como Harrods, Gath y Chaves y otras que nombraremos más adelante, lugar de reunión de las damas y caballeros de la alta sociedad para tomar el te con masas y hablar de modas ellas y de política ellos.

 

Sus edificios, al mejor estilo parisino, eran muy suntuosos. Sus amplios salones estaban ricamente decorados con muebles de las más finas maderas, lámparas de cristal, alfombras y tapics, todo importado y de la mejor calidad. Famosas en su época y cada una de ellas, ofreciendo algún detalle que la distinguiese de las demás, las grandes tiendas de antaño, fueron quedando en el camino, superadas sus expectativas por nuevas y moderna técnicas de comercialización, cambios generacionales de las costumbres, y rigores de una economía cada vez más .influyente y pragmática.

En 1872, los franceses habían tomado ya la iniciativa, cuando J: BRUN y su hermano, fundaron una gran Tienda llamada «A la ciudad de Londres», cuyo local central estaba ubicado en la avenida de Mayo y Perú hasta 1910. El 19 de agosto de ese año se incendió y se trasladó a Corrientes y Carlos Pellegrini.

 

Las nombradas son las que seguramente han quedado grabadas en la memoria especialmente de las porteñas, ya que fueron ellas las vieron florecer y disfrutaron recorriendo sus espléndidos locales, profusamente iluminados con arañas de cristal, grandes espejos biselados, pisos inmaculadamente encerados, cortinas de brocato  y una atención casi señorial, donde cada uno se sentía como si todo el personal de la tienda estuviera a su disposición. Otras muchas existieron y fueron famosas en las provincias y algunas aún perduran manteniendo vivo el espíritu de aquellas grandes Tiendas que visitaban nuestros abuelos (ver Los primeros comercios porteños).

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