LOS CONFEDERADOS (SIGLO XVI)

Los confederados eran una asociación ilícita que hizo su aparición en Buenos Aires a principios de siglo XVI con el objeto de organizar y administrar el tráfico de negros esclavos provenientes de África con destino a estas costas de América.

La inicialmente modesta asociación porteña de introductores de esclavos y funcionarios reales corrompidos, venía a ser un simple engranaje dentro de una poderosa entidad internacional que tenía el monopolio del tráfico negrero. Estaba manejada desde Amsterdam, donde llegaba finalmente la plata potosina. Era una empresa poderosa, con cazaderos en Angola y Guinea, bases de aprovisionamiento y mercados de venta en los puertos de Brasil y buques para el transporte de la mercadería.

En los primeros tiempos había sido su gerente en Buenos Aires el Hermano Pecador (así se lo conocía al infante CARLOS, príncipe de Asturias, hijo de FELIPE II), reemplazado, luego de que falleciera en 1568, por PEDRO MÉNDEZ DE SOSA y después por DIEGO DE VEGA. En Potosí corría con la entrada de negros y salida de la plata, el poderoso DIEGO SÁNCHEZ DE LISBOA, portugués que negaba su condición de cristiano nuevo, pero tenido como tal: padre del jurisconsulto ANTONIO DE LEÓN PINELO, que a poco integraría el Consejo Supremo de Indias, donde sería, por su ciencia y rectitud, el mentor de mayor peso.

JUAN DE VERGARA, con fama de honradez cimentada en la pesquisa de PEDRERO DE TEJO, persona de influencia decisiva ante MARÍN NEGRÓN y HERNANDARIAS y hombre de hábiles recursos y extensos conocimientos legales, ya perdido todo escrúpulo sería el asesor de la asociación; mientras SIMÓN DE VALDEZ desde su cargo de tesorero real que gozaba de un concepto de acrisolada honestidad, algo así como el jefe de relaciones públicas del grupo.

Estos personajes, cuyo dominio social y político del Buenos Aires de entonces llegó a ser completo, fueron conocidos con el hombre —que les pondría HERNANDARIAS— de confederados; es decir, asociados ilícitamente para el negocio del contrabando con las derivaciones morales y criminales que el riesgo requería.

En el Buenos Aires de comienzos del siglo XVII el “contrabando ejemplar” llegó a hacerse cotidiano, las actividades de los “confederados” implicados en estas actividades ilícitas se multiplicaron y sus beneficios fueron cuantiosos (ver Contrabando en Buenos Aires).

Buenos Aires se llenó de patrones de buques negreros, marineros, capataces de esclavos, peones de recuas, factores de comercio y hasta hombres de acción al servicio de la asociación esclavista. Además de estos asalariados —por cuantioso salario, muy por encima de los escasos frutos de la tierra recogidos por los viejos pobladores— llegaban y se instalaban con esplendidez muchos comerciantes “portugueses” a dirigir el negocio (ver Pillerías en el puerto de Buenos Aires)..

El gran número de negros que comienzan a llegar entonces, alarma a la Audiencia de Charcas y para averiguar las razones de ello, destaca como «visitador» al licenciado ENRIQUE DE JEREZ. Llegado éste a Buenos Aires, dirige un investigación y arriba a la conclusión que el gobernador MARÍN NEGRON ha sido asesinado por orden de JUAN DE VERGARA, alcalde del Cabildo y tesorero de la Santa Cruzada. A consecuencia del informe que eleva a este respecto,  DE JEREZ es agredido y DE VERGARA, invocando su condición de alcalde, ordena su detención, acusándolo de un delito inexistente y lo envía encadenado a Charcas «para su enjuiciamiento», pero queda detenido en Córdoba.

No deseamos dejar así trunca esta historia, porque el caso de JUAN DE VERGARA, es realmente paradigmático cuando se  aborda el tema de la corrupción y del hoy de moda Lawfare, pero para no hacer más denso el texto precedente, nos permitimos sugerirle al lector informarse al respecto, entrando en Las aventuras de Juan de Vergara, funcionario y delincuente.

Fuentes. “Actas y Asientos del extinguido Cabildo y Ayuntamiento de Buenos Aires”. Manuel Ricardo Trelles, Ed. Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1885; “La Historia en mis documentos”. Graciela Meroni, Ed. Huemul, Buenos Aires, 1969; “Historia Argentina”. José María Rosa, Editorial Oriente S.A., Buenos Aires, 1981.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *