7/10/1843

El gobierno de Montevideo, plaza sitiada por las fuerzas rosistas del general MANUEL ORIBE, teniendo en cuenta la ejecución de prisioneros que llevara a cabo el enemigo, dictó un decreto por el cual se autorizaban las represalias, expresando en su artículo primero: “Hasta el día en que e! enemigo cese en su práctica de matar a los soldados y oficiales de la República, o de nuestros aliados y haga la guerra conforme a la civilización, serán irremisiblemente pasados por las armas todos los individuos del ejército de Rosas que sean aprehendidos y pertenezcan a la clase de jefes u oficiales.” Tales ejecuciones de prisioneros se habían puesto de práctica entre los ejércitos en campaña, desde el comienzo de las guerras civiles en las repúblicas del Plata.

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