27/7/1890

La población de la ciudad de Buenos Aires cayó en pánico. Un terrible tiroteo atronó la ciudad. El general NICOLÁS LEVALLE, al frente de las tropas adictas al gobierno nacional, fue obligado a abandonar el Retiro, donde se hallaba atrincherado, por el bombardeo de la escuadra insurrecta, pero se apoderó de la plaza Libertad, y mandó un ataque sobre la Plaza del Parque, cuartel general de los revolucionarios. Después de varias horas de intenso fuego, sonó un clarín de las fuerzas nacionales, pidiendo retirar los cuerpos de los caídos en el combate. De inmediato, ambos bandos levantaron bandera blanca y se procedió a recoger los heridos y los muertos. No obstante, esta aparente tregua, al promediar la tarde, otro fuerte tiroteo anunció un nuevo ataque. La Escuadra bombardeaba sin cesar el bajo de la ciudad, la estación Retiro y la Casa de Gobierno.

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