2/5/1797

ANTONIO OLAGUER Y FELIÚ es nombrado para suceder a PEDRO MELO DE PORTUGAL como Virrey interino del Río de la Plata y ese mismo día, asume el cargo (1797-1799). El carácter precario de su cargo, lo inhibía para encarar iniciativas importantes o adoptar decisiones trascendentes, no obstante ello, imprimió a su gestión una impronta honrada y correcta, lo que le permitió cumplir con éxito con todas las tareas que fueron de su responsabilidad. Persiguió con rigor el comercio ilícito y la entrada ilegal de extranjeros. Viajó a Montevideo para asegurar las medidas que debía adoptarse ante probables hostilidades inglesas y portuguesas y para ello convocó a una junta de guerra que dejó luego a cargo de esas tareas. Dispuso el estricto control del acceso al Río de la Plata, tanto de los buques que salían como de los que entraban.

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