PRIMER AUTOMÓVIL QUE SE IMPORTÓ DE EUROPA (1888)

En 1888, Dalmiro Varela Castex trae de Europa el primer automóvil que circuló en la Argentina. Era hijo de JUAN CRUZ VARELA y nieto de FLORENCIO VARELA, ambos, figuras próceres de nuestra Historia. “Cacerola”, como se lo llamaba, era una gran señor, típico porteño, simpatiquísimo y elegante. Siempre vestido con traje gris, galera del mismo tono y un detonante clavel rojo en el ojal. Era trigueño y de cabello blanco, aunque su bigote, gracias a “la Carmela”, se mantenía siempre morocho. A este respecto, se recuerda una contestación que le dio a una señora que se mostró sorprendida por esa diferencia de color: “es natural que sea así señora. El bigote es 20 años más joven que mi cabello”.

La presencia de un coche “que caminaba solo”, produjo curiosidad y pánico al mismo tiempo entre la población de Buenos Aires. El vehículo había sido comprado  en París, en sociedad con SEBASTIÁN ALCORTA, un íntimo amigo de Varela Castex. Era un “De Dion Bouttón” a bencina, de dos cilindros horizontales y semejaba una araña, sostenida por cuatro altas ruedas de alambre, iguales a las que se utilizan en las bicicletas y no tenía parabrisas ni capota. El acompañante tenía a su cargo tirar de una piolita para que sonora un pito de aire comprimido, como advertencia a los peatones, del paso de este “monstruo mecánico”. Cuando el auto fue desembarcado en el puerto de Buenos Aires, la Aduana se vio en figurillas para permitir el ingreso ya que al no estar “aforado”, no podía establecer el monto de los derechos que debía abonar el importador, inconveniente que se superó estableciendo una medida “provisional” para permitirle el ingreso al país.

La presencia del primer automóvil circulando por la calle Florida, fue todo un acontecimiento. Los transeúntes detenían su paso para contemplarlo y los caballos de los “Landeau” de las Unzué, de los “Dockar” de los Anchorena y de la “Victoria” de las hermanas Quintana, encabritados y descontrolados, causaban un verdadero pandemónium a su paso. Como fue éste el primer automóvil radicado en el país, le correspondió , como era lógico, la patente número 1, que conservó, aunque la llegada de otros coches, provocara luego una aguda controversia con JOAQUÍN DE ANCHORENA el Intendente Municipal, que demandaba ese número para su automóvil, por ser el de la máxima autoridad de la ciudad. Finalmente la creación de la categoría de “chapa oficial Nº1” para identificar el coche del Intendente, le ratificó a Varela Castex, el derecho a la “chapa Nº 1 que usó hasta su fallecimiento.

En 1895 VARELA importó otro automóvil y esta vez es un Daimler con motor a explosión. En 1898 le vende el DE DION a otro entusiasta del automovilismo, el doctor MARCELO TORCUATO DE ALVEAR y pronto el deseo de tener un automóvil se apodera de otros entusiastas de la época, entre ellos GUILLERMO FEHLING que importa un auto similar con el cual desarrolla una velocidad de 35km/hora. Cuando nace el nuevo siglo en 1900 había en la Argentina nueve vehículos, un año después ya ascendía a 129 autos demostrando el interés que despertaba.

Completamos esta información, trascribiendo un texto que refuta totalmente lo dicho en ella, pero lo hacemos para que nuestro lector, saque sus propias conclusiones, investigue como lo hemos hecho nosotros, y podamos saber en realidad, cuál es la verdad:

EL PRIMER AUTOMÓVIL QUE CIRCULÓ POR LAS CALLES DE BUENOS AIRES. Algunos historiadores aseguran que el primer automóvil en pisar suelo argentino fue un triciclo con motor a bencina “De Dion Bouttón” llegado desde Francia en 1888 y destinado a DALMIRO VARELA CASTEX, mientras otros afirman que fue un “Holzman” eléctrico de ELEAZAR HERRERA MOTTA el primero que en 1887 rodó por las calles y caminos argentinos. Las constancias oficiales y los documentos a los cuales se puede recurrir indican que “Holzman” fue realmente el primer auto que llego al país en 1887. El segundo arribó en 1888 y fue el de Varela Castex. La confusión se debe a que el “De Dion” tuvo un desempeño y una trayectoria  más importante que el “Holzman”.

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