Pellón y sobrepellón

El apero con el que el gaucho ensillaba su caballo, estaba compuesto por una serie de piezas, todas importantes por cuanto con ellas se procuraba asegurar una firme y cómoda posición para el jinete, sin perjudicar los movimientos del animal, ni su seguridad o su integridad física. Una de estas piezas era  un cuero de oveja con toda su lana, que se colocaba encima del “lomillo” o los bastos del recado criollo, cuyo objeto era brindar una asiento más blando y cómodo al jinete. Recibe el nombre de “pellón” y el “sobrepuesto”, pieza de diversa factura que se pone a continuación de aquél, se llama “sobrepellón”.

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