LOS DERECHOS DE LA MUJER (1926)

El Congreso aprueba la Ley que equipara los derechos civiles de hombres y mujeres. La legislación, pionera en esta parte del continente, fue impulsada desde 1915 por el movimiento feminista y los socialistas y después de una larga discusión, finalmente en 1926 obtiene consenso amplio. La Ley asegura a las mujeres igualdad de derechos laborales, la plena disponibilidad de sus bienes, y la patria potestad, aun en el caso de que vuelvan a casarse, aunque conserva algunos privilegios para los maridos que tienen preferentemente la patria potestad, salvo ausencia o incapacidad declarada. La nueva ley produce efectos inmediatos: en Buenos Aires, por ejemplo, aparecen mujeres escribanas y muchas recuperan la patria potestad, pero quedan algunos temas confusos, sujetos a la opinión  de los jueces, como ser los divorcios en el extranjero y si bien este tema no fue planteado, para evitar la resistencia de los conservadores a votarla, la nueva Ley tuvo la virtud de abrir la puerta a la igualdad de los derechos políticos para las mujeres.

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