LA GUARDIA NACIONAL (8/3/1852)

LA GUARDIA NACIONAL. Durante la Edad Media, en los siglos XII y XIII, algunas ciudades italianas formaron lo que se denominó “milicias burguesas”, organizadas para resistir a los emperadores germanos que intentaban avasallar sus libertades comunales. Un cuerpo armado similar hubo en Francia en la época medieval y en vísperas de la Revolución Francesa el vizconde de Mirabeau proyectó ante la Asamblea, la formación de una- Guardia Burguesa, cuya creación fue aprobada el 13 de julio. Después de la toma de la Bastilla, fue elegido jefe de la Guardia Burguesa el marqués de La Fayette y el cuerpo se denominó a partir de entonces Guardia Nacional. Tales son los orígenes de esta Institución militar. El nombre y el tipo de organización, tomado del modelo francés, se difundió por diversos países. Su finalidad era contar con un contingente numeroso de ciudadanos adiestrados militarmente, para la defensa de la Nación o de sus instituciones. En la Argentina la Guardia Nacional fue creada por un Decreto del 3 de marzo de 1852 por el gobernador de Buenos Aires, VICENTE LÓPEZ, para sustituír a las milicias rosistas, cuerpo desarticulado después de la caída de Rosas en la batalla de Caseros y estaba formada por jóvenes voluntarios de Buenos Aires y de otras ciudades del interior.. Se la puso a cargo del coronel MANUEL ROJAS y fue destinada especialmente a la frontera. En 1857 fue sancionada una Ley de enrolamiento a ésta, que obligaba a todos los argentinos y establecía severas penas para los infractores. En 1865, la Ley N7 129 estableció el enrolamiento en la Guardia Nacional de todo argentino, de diecisiete a cuarenta y cinco años para los casados, y hasta los cincuenta para los solteros. Esta castigaba a los infractores con el servicio en unidades de línea que luchaban en el Paraguay. Y fue precisamente durante esa contienda, que la Guardia Nacional escribió gloriosas páginas para la Historia Argentina, dando pruebas de un increíble arrojo y entereza, durante esos cinco años espantosos, que lamentablemente hoy son injustamente olvidados. Dice el historiador rosarino Miguel Ángel de Marco: “La Guardia Nacional fue a la guerra con el Paraguay llevada por un elevado sentido del de­ber, obedeciendo a la imperiosa convocatoria del go­bierno argentino. Formaron en sus filas, liberales, federales, porteños y provincianos, parti­darios y opositores del presi­dente Mitre, que acudieron al llamado sin pensar en otra cosa que servir a la Patria. A ellos queremos evocar en sus hazañas, sin considerar los as­pectos políticos de esa guerra. Podrá pensarse en las más di­versas formas con respecto a su gestación y resultados, pero de ningún modo puede reta­cearse el homenaje a quienes, soldados del deber, todo lo sacrificaron en el altar de la Patria”. El ambiente entusiasta con que respondió la juventud por­teña ante el atropello del Paraguay puede verse en “El Bo­naerense” del domingo 30 de abril de 1865: “Grande es el entusiasmo que surge en toda la República. Se clausura la Universidad y la mayor parte de los estudiantes marchan a campaña, ya en la Legión, cuya formación está ordenada, ya en los cuerpos de la Guardia Nacional… Leandro N. Alem, un joven redactor, deja la redacción de este periódico, para incorporarse como voluntario y marcha como Secretario del general Hornos para batirse contra el invasor”. Sucesivos decretos y leyes perfeccionaron su organización y adiestramiento hasta que en 1901, la Guardia Nacional dejó de existir en1901 cuando se estableció el servicio militar obligatorio mediante una ley inspirada por el general PABLO RICHIERI.

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