LA CONDICIÓN

Soberbia danza. Elegante, noble, da precisa imagen de las características de aquella sociedad que en el siglo XIX hizo del Río de la Plata, un faro que despejó las tinieblas de la incultura e hizo de sus tertulias, un espacio apto para el desarrollo de las artes y la esgrima de la política  e inversamente a lo sucedido con casi todas  las danzas argentinas, cuya estructura y características, han llegado hasta nuestros días por medio de la tradición oral, la “Condición” es un baile que ha desaparecido casi definitivamente de nuestros salones..

La Condición es un baile del grupo “minué-gavota”, como “El Cuándo”, “La Sajuriana”, “El Montonero” y “El Federal” y musical y coreográficamente, es europea pura. Vino con su propio nombre y fue rebautizada en América y como el uso modifica, la que conocemos, podría ser una ligera variante coreográfica producida en Centro América inspirada en el típico “allegro” europeo.

Como la mayoría de las danzas tradicionales argentinas, es una danza de “pareja suelta (no abrazada) e independiente; no relacionada con otras parejas, como sucede  en el “Cielito” y en el “Pericón”, que son danzas de parejas  conexas, o en grupo o de conjunto. Su coreografía consta de cuatro pasos que son: avance, regreso, avance y regreso, ejecutados por las parejas, que partiendo desde las cuatro esquinas de un cuadrado imaginario, se reúnen en el centro hasta casi cruzarse.

Pudo habernos llegado desde Lima, donde, mucho después de su llegada, en 1843, se la llamaba “el precioso baile del país”, pero no es imposible que llegara primero a Buenos Aires y que desde aquí fuera reenviada al interior del país (como sucedió con otras danzas, el Minué y la Gavota, por ejemplo), llegara al oeste argentino y allí fuera adoptada, reformada y rebautizada en esa región  y haya pasado al Perú.

Sólo el nombre, vinculado con una condición familiar, cuyos herederos retrasmitieron, ha llegado hasta nosotros como noticia de algo extinguido, salvo en la provincia de Catamarca, donde milagrosamente, sólo como resultado de una inquietud personal de MANUEL BELGRANO, se resucitó su vigencia en esa provincia.

La tradición dice concretamente que el general MANUEL BELGRANO bailó la “Condición” con una dama catamarqueña en una oportunidad, cuyo escenario y fecha no se define. Y es uno de los descendientes de aquella dama, quien aclara el hecho: cuenta que quien bailó con Belgrano era ELCIARIA GONZÁLEZ DE OLMOS y lo hicieron en el Club Social de Catamarca, mientras otra versión afirma que la pareja de Belgrano fue LUISA GONZÁLEZ DE MOTA BOTELLO, madre de la anterior y que el baile tuvo lugar durante una fiesta que se realizó en la casa que hoy lleva el número 648 de la calle Esquiú de la ciudad de Catamarca  En cuanto a la fecha, ésta podría haber sido a fines de 1812, hacia marzo de 1813 o por los años 1616 y 1618, fechas todas éstas que coinciden con posibles estancias del prócer en esa provincia.

Las únicas referencias que se tienen acerca del origen de esta danza, hablan de su presencia en el Perú, a mediados del siglo XIX. Allí era ejecutada como complemento de funciones teatrales, en los entreactos o como cierre de la función. En su edición del 18 de diciembre de 1838, el diario “El Mercurio” de Lima, anunció que ese día, en el Teatro de esa ciudad, se ofrecerá el “Baile de las Boleras de la Condición. Poco más tarde, en el diario “El Comercio”  se anticipa que en la función del 24 de noviembre de 1840, en ese mismo Teatro, habiendo concluido el 2º acto de la obra en cartelera, subirán al escenario el profesor de baile Isidoro Navarro y la señorita Ignacia Castillo, quienes bailarán la Condición”.

Lo expresado no autoriza a pensar que “La Condición” se bailara en los salones limeños, aunque ello es muy probable, teniendo en cuenta que si el mencionado profesor Navarro había incluído entre sus enseñanzas a “La Condición”, seguramente habrá sido, porque había muchos interesados en bailarla.  De todos modos no hay evidencias de que el baile se haya expandido hacia otras tierras y menos hacia Buenos Aires, cuyo silencio a este respecto ha sido absoluto y total. Ninguna mención del baile figura en los repertorios históricos de la ciudad (con ese nombre, al menos) y no hay constancias de que hasta 1924, se haya bailado en salones o en fiestas populares en la capital porteña.

Pero tuvo que suceder lo impensado en 1916, cuando la institución “Pan de los Pobres de San Antonio”, una cofradía de la Iglesia de San Francisco de Catamarca, resolvió organizar un festival para procurarse fondos y se pensó en realizar un programa integrado por diversos números artísticos. La Presidenta de la entidad, la señora MAGDALENA ACUÑA DE MAZA, encomendó a la señorita MARÍA ANGÉLICA ORTEGA (después señora de del Pino) la preparación de algunas danzas tradicionales, y como la encargada de la misión quiso presentar algún baile de los menos conocidos, la señora Acuña de Maza le sugirió que vira a la anciana matrona catamarqueña MARÍA GALÍNDEZ DE VALDÉZ — quien había sido una eximia bailarina en sus tiempos de moza y que sabía que había bailado en sus tiempos una danza ya olvidada, que se llamaba  “La Condición”.

Así fue que con el asesoramiento de la anciana, elegida la pareja que bailaría el día del espectáculo (fueron la niña MARÍA FIDELIA TERÁN y el niño (después médico MANUEL J.PONFERRADA) y asumiendo la responsabilidad de interpretar la música, la misma señorita Ortega, comenzaron los ensayos. La señora de Valdéz cantaba con entonación segura la melodía de “La Condición”, y María Angélica Ortega la reproducía en el piano mientras desarrollaba la armonía. De esta forma, se pudo obtener  una versión instrumental completa. La anciana, por otra parte, guapa y desenvuelta, enseñaba los movimientos, paso por paso, a los jóvenes bailarines y así se obtuvo una fiel versión coreográfica.

La señora de Valdéz, que falleció hacia 1940 con cerca de noventa años, recordaba con total precisión los detalles de la vieja danza por habar presenciado su ejecución en los salones de Catamarca durante su niñez y por haberla bailado ella misma hasta 1870. Suma de circunstancias propicias todas éstas, que impidieron que este baile se perdiera. Los ensayos prosiguieron en la casa de don SANTIAGO ORTEGA, padre de la pianista, y un día, invitado, concurrió el maestro DAVID CORZÁN, músico de la Banda del Regimiento 17 de Infantería, con asiento en la ciudad de Catamarca y escribió la partitura de “La Condición. Después se sacaron  “partichelas”, y una orquesta, en la que intervinieron varias señoritas— violines, violoncelo, flauta y piano — se empezó a ensayar la obra.

El día de la función, el público colmó la capacidad del Teatro Yolanda (hoy Cine Ideal)  y a su tumo, los bailarines se presentaron en escena vestidos, la dama de tul lila, el caballero de frac y acompañados por la orquesta, exhumaron “La Condición”, en la forma y con el espíritu que supo transmitirles la matrona catamarqueña.

Muchas veces se bailó después esta danza en Catamarca. Otros instrumentistas aprendieron su música y otros bailarines aprendieron su coreografía. Poco después de la primera presentación, “La Condición” comenzó a bailarse en festivales, fiestas populares y salones de Catamarca, hasta que traída quizás por algún entusiasta tradicionalista catamarqueño, quizás bailarín que la había bailado en esa provincia, llegó a Buenos Aires y ganó los salones porteños y se hizo popular.

Renació entonces para todo el mundo  esta hermosa danza con todo el vigor que por su belleza merecía, cuando  el 1º de agosto de 1924 por la noche, cuando se realizó en la sala del cine teatro Grand Splendid una velada a beneficio, organizada por el grupo “Inca Huasi”, cuyo número central fue la presentación de la pareja integrada por MARÍA ELENA SORIA y MANUEL J. PONFERRADA, quienes acompañados por MARÍA SUASNÁVAR en el piano bailaron “La Condición” ante un público que emocionado aplaudió de pie (extraído de “Bailes tradicionales argentinos” de CARLOS VEGA).

 

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