LA CIUDAD DE LA RIOJA (20 de mayo de 1591)

Una vez que los Reyes Católicos iniciaron la empresa del Nuevo Mundo, con el descubrimiento de CRISTÓBAL COLÓN de 1492, sobrevino la tarea de la conquista y consecuente población y evangelización. En el territorio argentino esa empresa abarcó un lapso de sesenta años, comprendido entre 1536 y 1596 y se concretó mediante el accionar de tres corrientes colonizadoras: del Este, del Norte y del Oeste, que significaron las tres, una verdadera siembra de pueblos en la que algunos perduraron y otros desaparecieron. De esas tres corrientes o “entradas” se destacó la del Norte, “que venía desde el Perú y que fue eslabonando poblaciones de acuerdo a un hábil plan geopolítico y estratégico, que se vio detenido en 1553, cuando se produjo un largo conflicto suscitado sobre derechos de jurisdicción territorial, que recién el 29 de agosto de 1563 el conflicto fue resuelto por el entonces rey Felipe II, mediante una Real Cédula de esa fecha, declarando separada de Chile a la Gobernación del Tucumán. Una vez afianzada su jerarquía independizada, ésta fijó su asiento en la ciudad de Santiago del Estero y de alli salieron luego numerosas expediciones para seguir fundando ciudades y asentamientos, siendo Tucumán, Cañete (Catamarca), Córdoba, Salta, La Rioja y Jujuy algunas de ellas. Los primeros españoles que entraron en el actual territorio de La Rioja parece ser que fueron los que, al mando del capitán JUAN NÚÑEZ DEL PRADO, llegaron hasta las minas de Famatina, en 1553.Pero fue JUAN RAMIRO DE VELAZCO, gobernador del Tucumán, a quien la Historia reconoce como el fundador de la ciudad de La Rioja.

En la nómina de gobernantes del Tucumán, el nombre de JUAN RAMÍREZ DE VELASCO ocupó un lugar prominente. Nativo de La Rioja (Castilla la Vieja, España), su gobierno se destacó por su ecuanimidad y la realización de obras, pero como fundar ciudades,  era fundamental para la España conquistadora, necesitada de centros poblados para servir de postas y lugares de aprovisionamiento, a esa tarea se abocó De Velazco. Logró el apoyo financiero de BLAS PONCE, un vecino acaudalado de Santiago del Estero, por entonces capital de la Gobernación del Tucumán, que aceptó financiar la  expedición a cambio de la concesión de tierras y de la posibilidad de tomar a su servicio a “no menos de 600 indígenas” y de reservarse  el privilegio de repartir solares, cuadras, huertas, estancias y caballerías y  el 24 de marzo de 1591, partió desde Santiago del Estero con 70 soldados, 800 caballos, 120 bueyes, abundantes cabras y ovejas y catorce carretas. El 7 de mayo, a poco de llegar al que sería su destino, tomó prisioneros a 30 indígenas con su cacique que le salieron al paso y los puso inmediatamente en libertad, mostrando con ello, no sólo la fuerza de la que disponía, sino que venía a esas tierras en son de paz y buena voluntad hacia las tribus del lugar. El 10 de mayo de ese mismo año, entró en el valle llamado “Yacampis”, paraje habitado por naturales que se sometieron pacíficamente. Reconocido el lugar, dispuso la traza de la ciudad y el 20 de mayo de 1591, junto al escribano LUIS DE HOYOS y el sacerdote franciscano fray BALTASAR NAVARRO, entre otros, como era costumbre, hizo clavar un tronco que representaba a la Justicia, y echando mano de su espada dio algunos golpes en una rama diciendo que en nombre de su majestad tomaba posesión de esas provincias y bautizaba a la ciudad “De Todos los Santos de la Nueva Rioja”. Poco después designó un Cabildo y puso en funciones al capitán BLAS PONCE, el financista de su expedición, como la primera autoridad de La Rioja. Concluido el acto jurídico dieron gracias a Dios con una misa celebrada en el lugar destinado a la iglesia mayor, que fue colocada bajo la advocación de San Pedro Mártir. Finalmente, se realizó el reparto de cuadras y solares, entre las 50 familias que lo habían acompañado y que serían el núcleo fundador de este nuevo asentamiento.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.