FAUSTO (30/9/1866)

FAUSTO. Un gaucho “a la acuarela” es el título de un artículo publicado en 1859 por un periodista francés que recorre estos territorios observando personajes y costumbres de nuestra campaña y dice, refiriéndose a un personaje que lo impresionó: “Viste chiripá de merino azul, calzoncillos cribados, lo cubre un poncho rojo con listados geométricos del tipo pampa, lleva cubierta la cabeza con un pañuelo blanco a pintas azules y sombrero de paja con barbijo. Su rostro sonriente (bigotes caídos y barba insinuada) mira a un niño. Está descalzo y en la mano izquierda cuelga un rebenque de argolla. Por asiento ha tomado el mostrador, donde el pulpero lee un ejemplar de “La Tribuna”. Se trata de “Anastasio el Pollo”, o sea el dependiente de tienda, soldado, periodista, político “crudo” y poeta que se conoce como ESTANISLAO DEL CAMPO. La acuarela que lo describe es de LEÓN FALLIÈRE, se llama “Interior de una pulpería” y las palabras de Fallière preanuncian la irrupción de este personaje en el escenario de la fama, pues poco después, del Campo escribirá su “Fausto”, (Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representa-ción de esta ópera) y su obra, un clásico de la literatura gauchesca, trascenderá las fronteras de su patria. En esta obra, “Anastasio el Pollo” se sienta en las toscas orillas del río de la Plata, para contar a su amigo Laguna (“un paisano del Bragado”) las impresiones que le causaron una representación del “Fausto” de Gounod en el Teatro Colón. El poema, escrito en cinco días, se publica por primera vez el 30 de setiembre de 1866 en el “Correo del Domingo” y se anuncia que dentro de pocos días “aparecerá en la calle en forma de folleto, cuya venta será en favor de los hospitales militares donde se hallan numerosas víctimas de la guerra contra el Paraguay”.

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