FALSIFICACIÓN DE MONEDAS (11/10/1817)

FALSIFICACIÓN DE MONEDAS. MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, gobernador de Salta, denunció la falsificación de monedas que se realizaba en todo el norte del país. A partir de 1815, cuando se dio por perdido el Alto Perú, la región cayó en un dramático estado de miseria, agravado por la presencia de las tropas criollas y realistas que exigían permanentes contribuciones a la población para poder mantenerse. Las dificultades causadas por la guerra y la falta de ayuda desde Buenos Aires hicieron que la moneda en circulación comenzara a escasear. La última en desaparecer fue la llamada macuquina, acuñada en el Potosí hasta 1773. Entonces, en talleres clandestinos se empezaron a fabricar monedas de plata, con el agregado de abundante cobre y peso inferior al legal. Cuando Güemes realizó la denuncia, las monedas falsificadas habían invadido todas las provincias del norte y ya se producían abiertamente en varios pueblos. Para terminar con el problema, el gobernador dispuso por medio de un bando que se contramarcara toda la moneda circulante, ya fuera auténtica o falsa. Se llegaron a resellar 50.000 monedas, a las que se les aplicó una marca con las letras de la palabra patria. Cuando la noticia llegó a Buenos Aires, el Director Supremo PUEYRREDÓN ordenó que se suspendiera la remarcación esperando la decisión del Congreso. Pero Güemes no obedeció la orden y le contestó al director que ese dinero se encontraba “en manos inocentes, que con el fusil o la espada detienen las marchas del enemigo”. Güemes vivía de cerca el drama de la pobreza de su gente y la absoluta carencia de recursos con que combatían. Pero un año más tarde el Congreso prohibió la circulación de la moneda resellada y ordenó que la secuestrara y destruyera. Esta vez Güemes acató la orden (ver “Falsificaciones y falsificadores” en Crónicas)

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