EL SALUDO GAUCHO

Ave María Purísima!! … así saludaba (y aún lo hace) la gente de nuestro campo al llegar a un lugar. Era la forma acostumbrada de saludar cuando se llegaba a “las casas”. Los moradores de la casa, alertados por el ladrido de los perros, salían a recibirlo y se le respondía  ¡¡¡ Sin pecado concebida !!. Luego, mientras el forastero, permanecía aún sobre su caballo, le daban los informes que requería y si solicitaba permiso para “hacer noche” (quedarse a dormir allí), lo invitaban a acomodarse en alguna de las construcciones de la propiedad. Entonces, y sólo entonces, el viajero desmontaba y ataba su caballo al palenque, porque ya tenía “licencia”, o sea el consentimiento de los patrones para hacerlo. Y así era siempre: el saludo era de rigor y aún los amigos de la casa anunciaban su llegada con el ¡¡¡Ave María purísima !! de rigor. También era costumbre saludar con un ¡Buenas y santas!!.

 

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