LOS BLANDENGUES (18/02/1751)

SE CREA EL CUERPO DE BLANDENGUES. Por iniciativa del gobernador de Buenos Aires, JOSÉ DE ANDONAEGUI, el Cabildo dispone la creación del “Cuerpo de Blandengues”, una compañia de caballería integrada con criollos nativos para defender las fronteras de los indígenas y maleantes.

El fracaso de las fuerzas regulares en la defensa de la frontera, no preparadas para este tipo de confrontación, que demandaba suma velocidad, destreza ecuestre y por sobre todo, astucia y vida austera, el ejemplo dado por Santa Fe, que había creado ya una compañía a sueldo con ese cometido y los petitorios de los perjudicados en pro de soluciones semejantes, durante el gobierno de JOSÉ DE ANDONAEGUI, el Cabildo de Buenos Aires, estimando que la solución a este problema, sería apelar al concurso de los criollos nativos de esa región, quizás los únicos habilitados para enfrentar al indígena alzado, el 8 de enero de 1751 decidió poner en estudio la creación de “tres compañías de caballería ligera a sueldo” integradas por milicianos criollos, hombres escogidos”, que se mantuvieran en campaña permanentemente. Dijo ANDONAEGUI a este respecto:”el eficaz medio para pelear contra el indio (…) es formar compañías con gente del país”.

Apoyando esta idea, un hacendado con tierras próximas al río Arrecifes, el coronel JUAN FRANCISCO BASURCO, uno de los más perjudicados por los malones que llevaban los indígenas contra pobladores de esa zona, sugirió pagar con fondos del Cabildo afectados al “ramo de la guerra”, “algunas compañías de gente del país, asalariada competentemente”.

La determinación de los impuestos destinados a proveer los fondos necesarios originó un largo y trajinado trámite. Hacer algo que estaba expresamente prohibido por la Ley, era demasiado peligroso porque afectar los intereses de la corona, podía traer gravísimas consecuencias. No olvidemos que el “ramo de la guerra”, era un rubro que se alimentaba con la recaudación de los impuestos que devengaba el comercio de las colonias en América, y esos bienes eran sagrados e intocables para España.

El 18 de febrero de 1751 el Cabildo autorizó la creación de las compañías pagadas con un impuesto, “del ramo de guerra”, medida expresamente prohibida por Ley, pero que se justificaba ante la necesidad, razón por la cual, “se decidió que antes de poner en marcha esta disposición, sin más dilaciones se informe de inmediato al rey”. Pero, un año después, la preocupación que produjo una gran malón que había atacado y casi destruido el pueblo de Pergamino (08/04/1751), en un acuerdo celebrado por el Cabildo el 27 de enero de 1752,  luego de exponerse acerca de los “grandes daños y perjuicio que hacían los indios infieles, hostilizando, matando y robando en las fronteras”, se decidió instalar de inmediato tres Fuertes, guarnecidos cada uno de ellos, con una compañía integrada con criollos. Nacía así formalmente el “Cuerpo de Blandengues de Buenos Aires”.

Recién en 1760, por Real Cédula  del 7 de octubre de ese año, se aprobaron los gravámenes impuestos en 1752 para la organización y mantenimiento de las compañías de Blandengues que actuaron desde entonces, pasando la administración de los mismos del Cabildo a la Real Hacienda, por orden del gobernador del Río de la Plata, PEDRO DE CEVALLOS en mayo de 1761. El pago de sueldos, que había sido regular hasta entonces, cesó por completo y afines de 1760, ya se debían cinco años. Los primeros pagos parciales, por menos de la mitad de lo adeudado, se obtuvieron  luego que el Gobernador BUCARELLI reemplazó a CEVALLOS.

Las Compañías, disminuidas en su capacidad por la baja o deserción de su indigente personal no reemplazado, sin reposición de armamento ni municiones, ni renovación de caballada, con los Fuertes casi en ruinas y el vestuario deshecho, se mantuvieron en sus puestos afrontando sus deberes en la medida de sus posibilidades y recibiendo, luego de insistentes rogativas y reclamos de sus capitanes,  esporádicos “socorros”, siempre insuficientes ante tales carencias. Así los encontró VÉRTIZ cuando asumió como virrey y durante su gobierno, estos inconvenientes, fueron superándose en parte.

En mayo de 1779 puso en vigencia una “Instrucción” que abarcaba todos los aspectos de la actividad militar en las fronteras, un documento que constaba de 32 y densos capítulos. Catorce de ellos, aparte de los aspectos generales que también los comprendían, estaban dedicados a los “Blandengues” (como por primera vez, en nuestra opinión, se los denominaba en un documento oficial, opina el general Muschietti).  Sus tres compañías eran aumentadas a cinco y ubicadas en Chascomús, Monte, Luján, Salto y Rojas, que pasaban a ser Fuertes principales, con cinco Fortines que completaban la línea. Se determinaba su uniforme, se los encuadraba como tropa de Caballería en las Ordenanzas Generales del Ejército y se reglaba cuanto se refería al desempeño en el cumplimiento de su misión.

El 28 de junio del mismo año se sancionó el “Reglamento de las 5 compañías de la Frontera”, en el que también las denominaba “Blandengues”, donde se establecían los efectivos, agregando un capellán, un tambor y un baqueano a los de 1752 disponiendo además que los sueldos, serían semejantes a los fijados por el Cabildo en aquel año. En octubre de 1780 el Virrey dispuso aumentar a seis el número de Compañías del Cuerpo. Relevó al Sargento Mayor JUAN JOSÉ SARDÉN como Comandante de Fronteras y lo nombró Jefe del Cuerpo de Blandengues, incorporando un teniente, un alférez más y llevando a cien el efectivo de tropa..

En noviembre de 1783, Vértiz resolvió que el Cuerpo fuera reestructurado en tres escuadrones componiéndose el primero de las compañías de los Fuertes de Chascomús y Ranchos, el segundo de las de Monte y Luján y el tercero de las de Salto y Rojas. A los efectos de su instrucción en conjunto, cada uno debía reunirse durante ocho días cuatro veces al año, en Chascomús, Luján y Salto respectivamente y una vez, el Cuerpo completo, en Luján.

Su nombre. Durante muchos años, hasta 1779, se los llamó oficialmente “compañías pagadas” o “a sueldo” o “de la frontera” o simplemente por el nombre de cada una de las que que ya nombraremos. El documento más antiguo en que se los nombra con el nombre de “Blandengues”, que se ha encontrado, hasta ahora, es una presentación sobre tierras tramitada en marzo de 1767 por JUAN BAUTISTA DE LA PICAZA en el que hace referencia a “la compañía de Blandengues de la Frontera de Luján”. El historiador Federico Cervera ha aportado comprobación documental respecto a que ya en 1742 y 1743, se llamaba así en Santa Fe a las compañías pagadas creadas en 1726, por lo tanto, cabe reconocer que esta denominación es de origen santafecino. Puede descartarse entonces la versión de que recibió su nombre por el entusiasmo con el cual blandieron sus armas en bienvenida al gobernador ANDONAEGUI en su primera visita de revista en abril de 1752. Restaría dilucidar si el término proce­de del verbo “blandear”: “hacer que otro mude de parecer o propósito, vencer una vo­luntad o resistencia… “como opina Cervera o de “blandearse”: “moverse de una parte ha­cia otra” como sostiene Roberto Marfany, con quien concordamos, en virtud de la fun­ción de esta tropa de batir la campaña.

Las tres primeras compañías de Blandengues. En cumplimiento de lo dispuesto por el Cabildo, el 27 de enero de 1752, se crearon entonces las siguientes Compañías, todas armadas de la misma manera: la totalidad del personal con sable, los oficiales además con pistola y la tropa, por mitades con carabina o lanza, completando su equipo con lazo y boleadoras, “cuyo manejo era preciso en toda esta tropa”.

La Valerosa, constituida el 16 de abril de 1752, que se puso bajo el mando del capitán JOSÉ DE ZÁRATE y del alférez TIBURCIO CORRO, que al mando de dos sargentos dos cabos y cuarenta y seis soldados, en agosto de ese año, fue asentada en el paraje “Laguna Brava”, a siete leguas de la Villa de Luján, donde más tarde, en 1754, se instaló la “Guardia de Luján” (en 1780 habiendo sido reubicada, fue el origen de la ciudad de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires.

La Invencible. Fue creada el 21 de junio de 1752 y puesta bajo el mando del capitán ISIDRO TRONCOSO y del alférez JOSÉ MACIEL. Integrada con dos sargentos, cuatro cabos y cincuenta y dos soldados, se instaló en el “Fortín de San Antonio del Salto de los Arrecifes” (conocido simplemente como el “Fortín Salto”, pero en 1796 debió ser trasladado, porque el lugar se inundaba frecuentemente.

La Atrevida, Fue la tercera Compañía de Blandengues que se creó. Constituida el 8 de septiembre de 1752, quedó al mando del capitán JUAN BLAS GAGO y se instaló en proximidades de la Laguna de los Lobos (pago de Magdalena), hasta que más tarde, diezmada por el ataque de una indiada, se buscó un lugar que ofreciera mejores posibilidades para la defensa y se la trasladó al “Fortín del Zanjón” que se alzaba en Magdalena, actual Partido de San Vicente, en la provincia de Buenos Aires. Tuvo un segundo traslado y cuando se instaló en inmediaciones de la Laguna Chascomús, pasó a llamarse “La Conquistadora”. En 1779, las tres fueron trasladadas y pasaron a cubrir los territorios de Chascomús, Monte Grande y Rojas, respectivamente.

En 1780 las 6 compañías existentes de 94 plazas cada una, fueron agrupadas en un solo cuerpo, elevado a “clase veterana” mediante la Real Orden del 5 de julio de 1784. En 1783 fue asentado en Ranchos para custodiar la frontera de Buenos Aires; casi 900 km, en la que guarnecían los 6 fuertes y guardias de la frontera, mientras que las milicias custodiaban los 5 fortines intermedios: Fuerte de Chascomús, Guardia de Ranchos, Guardia del Monte, Fortín de Lobos, Fortín de Navarro, Guardia de Luján, Fortín de Areco, Guardia del Salto, Guardia de Rojas, Fortín Mercedes y Fortín Melincué.

Misión y funciones. La misión y las funciones asignadas, como puede deducirse de la documentación de la época, fue la de defender y asegurar las fronteras de la jurisdicción de de Buenos Aires contra las frecuentes acciones hostiles de los indígenas y para cumplir con ellas, se les impuso:  “mantenerse permanentemente en la campaña”, con asiento en “determinados puntos que permitieran cubrir y vigilar las probables vías de penetración de la indiada;  tener resguardadas las estancias y los fuertes que se instalaran”; batir continuamente el campo, existente entre cada fuerte y fortín instalado y con partidas mayores, rondar y explorar delante de la línea de fronter, para recoger información y relevar indicios sobre la actitud de las tribus, para poder anticiparse o salir al encuentro de los invasores con toda prontitud, para impedir su avance; rechazar a los invasores y perseguirlos para castigar a los malones que hubieran podido lograr sus propósitos, robando ganado o llevando cautivas; prevenir oportunamente a las autoridades y poblaciones expuestas; participar en las “entradas” o expediciones ofensivas contr las tribus hostiles; proporcionar escolta y seguridad a las escolta y seguridad a la expedición que se realiza anualmente hacia las Salinas Grandes, a comisiones de reconocimiento o exploración y específicamente a la Guardia de Salto, hacerlo con las tropas de carretas que salen periódicamente hacia las provincias del interior.

La capacidad de estas fuerzas, verdadera caballería ligera, para afrontar su misión ante un enemigo como el indio se basaba, por una parte, en la selección del personal en cuanto habilidad ecuestre, aptitud para la vida en campaña, resistencia y frugalidad y por la otra, en su permanente alistamiento. Un informe de la época expresaba que debían escogerse “..los mozos más aparentcs al efecto, duros para el trabajo y sujetos que tengan caballos suficientes para recorrer el campo; que se mantengan a su costa de caballos y carne, pues lo bueno de esta tropa es la prontitud y ligereza en sus marchas y con sólo lo que da el campo, salen gustosos y llevando ganado y embarazo de raciones, nunca se dará alcance a los indios.Este soldado no tiene hora de sosiego, pues las recorridas son unas sobre otras, ni tiene día de fiesta ni noche segura”. Se mencionaba además la previsión de “…poner de noche a salvo los caballos ensillados que ocupan poco terreno pues son 50”, es decir, que aun durante el descanso nocturno toda la compañía estaba en condiciones de montar y partir inmediatamente.

En cuanto a los resultados logrados, luego de diez años de actuación en la frontera sur de Buenos Aires, el 14 de diciembre de 1761, el Cabildo de Buenos Aires dijo: … “que los estragos habían cesado con el resguardo de las tres compañías en la frontera, porque desde entonces, temerosos los indios de haber pronta preparación para castigar sus atrevimientos, no hay noticias que hayan hecho el menor considerable asalto ni que haya sucedido muerte, robo o cautiverio alguno, cuando todo esto, era antes tan frecuente…”.

Más tarde, diversas necesidades que se presentaron en el Virreinato, hizo necesario el empleo de estos cuerpos de Blandengues, que habían demostrado en los hechos, la conveniencia de su creación, empleando para integrar sus filas, a hombres nativos, con aptitudes naturales para la lucha con el medio ambiente agreste, austeros, hábiles jinetes y diestros lanceros y sableadores. Fue así que participaron para controlar la rebelión guaranítica (1753/1765); desde 1752, participaron en todos los hechos significativos de la lucha con el indio, entre ellos en la “entrada” contra los tehuelches en 1770 que los llevó hasta el río Colorado recorriendo, en dos meses, casi 2.400 kilómetros; integraron todas las expediciones a las Salinas, comandadas muchas veces por sus oficiales, conduciendo varios cientos de carretas durante más de 100 leguas; actuaron durante la agresión anglo-portuguesa (1763); entre 1770 y 1783 realizaron numerosas acciones contra los indígenas, escoltado expediciones e instalando Fuertes en la pampa y el Chaco; en 1801 participaron durante el conflicto con Portugal de; se batieron contra los ingleses en Perdriel y en la Reconquista (1806), y en Montevideo en 1807.

Como a propuesta del virrey  VÉRTIZ, por Real Orden de 3 de julio de 1784 se había dispuesto que “deberá reputarse por tropa veterana a los “Blandengues de la Frontera de Buenos Aires”, fue ésta, la única unidad militar que, creada en nuestro país con personal criollo, alcanzó la condición de veterana antes de la Revolución de Mayo, a la que llegó veintiséis años después de creada, con la misma organización y efectivos. Por tal razón, como único “cuerpo criollo veterano”, no fue comprendido por la Proclama del 29 de mayo de 1810 destinada a las milicias urbanas de Buenos Aires. Pero en junio de ese año fue reestructurado. Pasó a llamarse “Regimiento de Caballería de la Patria”, se nombró al coronel ANTONIO DE OLAVARRÍA para que asuma como su jefe y se le asignó el mismo cuadro de oficiales y tropa que tenía hasta entonces, para integrar los tres escuadrones que lo compondrían.

Cien de estos hombres marcharon con la Expedición Auxiliar de las Provincias Interiores y combatieron en Cotagaita y Suipacha y fue la unidad que proporcionó mayores efectivos a la Expedición al Paraguay mandada por elgeneral BELGRANO. En febrero de 1812 fue disuelto y parte de su personal se incorporó al nuevo Regimiento de Dragones de la Patria, al mando  de JOSÉ RONDEAU.

En diciembre de 1816, el Director Supremo JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN decretó el “restablecimiento del antiguo “Regimiento de Caballería de Blandengues de la Frontera” y dispuso su reorganización. En 1820, como consecuencia de la caída del Gobierno Nacional, fue disuelto y nuevamente reorganizado en 1822, con la antigua denominación de “Blandengues de la Frontera” e instalado allí, intervinino de inmediato en varios encuentros con los Puelches. Entre 1823 y 1824 el Regimiento participó en las dos últimas expediciones encabezadas por el gobernador de Buenos Aires MARTÍN RODRÍGUEZ, guarneciendo con cien de sus hombres, el recién fundado “Fuerte de la Independencia”. Finalmente, en julio de 1826, por decreto del Presidente BERNARDINO RIVADAVIA que dispuso subsistuír los nombres de los cuerpos militares por un número que los identifique, al Cuerpo de Blandengues de Frontera, pasó a llamarse “Regimiento 6 de Caballería de Línea” y permaneció como guarnición en Lobos, con destacamentos en Chascomús, Fuerte Independencia y Patagones (Esta información es una compilación de textos diversos extraídos principalmente de un artículo firmado por el Coronel Ulises Mario Muschietti, cuyo origen no podemos precisar).

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