EL BAILECITO

La deliciosa música de este baile trasmite a su coreografía, una amable y elegante característica. Es una danza de muy discreto juego galante, alegre y expresiva. Ultimo y único heredero de los antigüos bailes que se bailaban en Perú y Bolivia, donde fue el favorito durante todo el siglo XIX y que aún perdura en la Quebrada de Humahuaca y en muchos otros pueblos del extremo noroeste argentino.

No es danza individual ni colectiva, sino de “pareja” que no se toma ni se enlaza, es decir, de “pareja suelta e independiente” que no se relaciona con otras parejas que bailen al mismo tiempo. Por su carácter, figura entre las llamadas “picarescas”. Se baila hasta hoy en parte de las provincias de Salta y Jujuy y por una misteriosa transferencia regional, un “Bailecito” estilo porteño, se baila también en la provincia de Santiago del Estero y un par de ellos se asentaron en los valles de Tafí, en la provincia de Tucumán, otro en el valle de Belén, provincia de Catamarca y algunos más en la ciudad de la Rioja.

El “Bailecito” tiene el mismo origen que todas sus hermanas de carácter “picaresco”: una antigüa generación de danzas europeas que se extendió por América, donde adquirieron una fisonomía propia, mediante la incorporación de nuevos elementos coreográficos  y musicales, propios de cada región, para transformarse en auténtica danza nativa. Llegó a este continente aproximadamente a mediados del siglo XIX y se instaló primero en el Alto Perú, desde donde fue bajando hacia las provincias del noroeste argentino y comenzó a ser danza preferida en los salones de las provincias de Salta y Jujuy, hasta que se fue adentrando en las costumbres del pueblo en la campaña y siguió descendiendo hasta que llegó a Buenos Aires, ya a fines del siglo XIX.

La primera mención escrita de la música del “Bailecito” apareció en 1914. Con la firma de LEOPOLDO LUGONES, se publica “La musique populaire en Argentina” en la revista “Sudamericana” editada en París, y poco más tarde, en 1916, en el “Primer Album Musical” editado por el mismo LUGONES. La música del “Bailecito” debe estar a cargo de un dúo de cantores con guitarras y si se baila en escenario autóctono, puede agregarse quena, charango y bombo (como se lo baila en Jujuy)

Como sucede por lo general con la coreografía de los bailes “picarescos”, éstos demandan  la participación de dos bailarines que forman una pareja, aunque en ciertas regiones de la provincia de Jujuy se lo baila “en cuarto”, es decir con dos parejas evolucionando al mismo tiempo. En ambos casos, la coreografía se desarrolla en cinco tramos que se corresponden rigurosamente con la música: “vuelta general”, “vuelta de la pareja”, “giros a la izquierda”, “giros a la derecha” y “ronda de vuelta y media”. Los bailarines se ubican frente a frente sobre los lados de un cuadrado imaginario de aproximadamente dos metros por lado, permaneciendo firmes durante la introducción musical. Sobre el primer acento del canto, inician la marcha con vivacidad, las damas con la mano izquierda en la cintura, con la palma hacia arriba o tomándose las faldas, la derecha en alto agitando el pañuelo con paso de vals (extraído de “Bailes tradicionales argentinos” de CARLOS VEGA).

 

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