COMBATE NAVAL DE PUNTA LARA (19/06/1828)

COMBATE NAVAL DE PUNTA LARA. El capitán DE KAY, al mando del buque corsario “coronel Brandsen”, de ocho cañones y sesenta y seis hombres de tripulación, regresaba de un crucero que durante un año había realizado por aguas brasileñas, manteniendo numerosos combates durante los cuales había hecho muchas presas, quitando al enemigo 130 cañones, 5.000 fusiles y otros muchos efectos. Cercano ya a la costa argentina, es perseguido por veintiún buques enemigos, con los cuales sostuvo un porfiado y desigual cañoneo frente a Punta Lara, obligando al bergantín brasileño “Níger” a arriar la bandera después de matarle treinta y cinco hombres y de herirle muchos más, entre ellos el comandante NORTON, quién, a consecuencia de la herida, perdió un brazo. Norton, al verse lesionado, entregó el mando a su segundo, el capitán JUAN DE BOTAS, marino portugués, de honrosa historia militar. Pero a pesar de este respiro, el jefe patriota se vio muy apurado. Agotadas ya las municiones, hizo pedazos las cadenas y sirviéndose de ellas como proyectiles y en tan extremada situación, tuvo la desgracia de encallar. No pudiendo zafar de la encalladura, Key abrió rumbos en el buque para que se hundiera, retirándose él y sus compañeros hacia la playa, donde se puso a servir las piezas de una batería que Brown hiciera construir junto a Punta de Lara y que estaba a la sazón descuidada y sin la guarnición correspondiente. La acción continuó hasta la noche, concentrándose todo el fuego de los imperiales sobre la débil fortificación, sin conseguir reducirla a silencio. Al amanecer del día siguiente habiéndose renovado el combate, sin mejor resultado, el almirante BROWN llegó al lugar, en auxilio del capitán DE KAY y allí entra en combate contra la flota brasiñeña, librandose así la que será la última acción naval librada durante la guerra contra el imperio de Brasil. Al amanecer del día 19 toma sus posiciones y a las nueve y media ya se hallaba muy próximo a la escuadra brasileña, siendo las naves que más cercanas se encontraban, el brasileño “Caboclo” y la argentina la “Maldonado”, tanto, que desde la una se oían los gritos y aclamaciones dados en la otra. Del “Caboclo” partió un grito de ¡Viva el emperador!, que fue contestado con un ¡Viva la Patria! dado en la “Maldonado”, desde donde de inmediato se rompió el fuego. Durante el combate los imperiales tomaron la cañonera Número 4, pero Brown la recuperó en el acto. Mientras tenía lugar este suceso, llegó al sitio de la acción el “Níger”, trayendo a su bordo al comodoro BOTAS, que tomó inmediatamente la dirección de la armada imperial y dio mayor intensidad a la lucha. Los argentinos recogieron la artillería del “9 de Agosto”, bergantín brasileño encallado días antes, pero como el casco de este buque había quedado tan maltratado por las olas, Brown sin siquiera intentar su reparación, retiró de él los cañones y aparejos, que sí estaban en buenas condiciones. Con igual denuedo, ambos contendientes continuaron con sus maniobras y un intenso cañoneo, hasta que el comodoro portugués Botas, comprendiendo su imposibilidad para continuar con una acción que poco a poco los iba doblegando, decidió la retirada de la flota imperial. Retirados los imperiales y recogidos Kay y sus compañeros, Brown, el día 21 se dirigió hacia Buenos Aires, después de pegar fuego a los restos del “Brandsen”.

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