BUENOS AIRES SE PREPARA PARA UNA NUEVA INVASIÓN (23/09/1806)

Luego de la Reconquista de la ciudad de Buenos, caída en manos de tropas británicas, durante la primera invasión de los inglesas al Río de la Plata, en junio de ese año, la ciudad de Buenos Aires decide armarse y preparase para la defensa, en previsión de una nueva invasión, que se presume, intentará realizar Gran Bretaña, no dispuesta a cejar en su empeño, por apoderarse de esta Colonia, pensando en los pingües negocios que aquí podrá realizar”.

Así anunciaba el “Semanario de Agricultura”, periódico editado por JUAN HIPÓLITO VIEYTES, los aprestos que bajo la dirección de SANTIAGO DE LINIERS, ya comenzaban en una ciudad que empezaba a comprender que le era posible un futuro en libertad e independencia. El mismo artículo seguía  diciendo “Continúa con entusiasmo el alistamiento de voluntarios en los distintos cuerpos creados por resolución del Cabildo abierto del 14 de  agosto. SANTIAGO DE LINIERS  se ocupa personalmente de estimular la formación de las milicias y es ya una obligación patriótica entre la muchachada porteña, incorporarse a alguno de los flamantes cuerpos,  cuyos vis­tosos uniformes y sombreros con penachos de diversos colores, alegran las calles de la ciudad”.

“El gallardo escuadrón de “Húsares a caballo”, integrado en su casi absoluta mayoría, por hijos de estancieros, duchos en el arte de la equitación, es quizás el preferido de las jovencitas. Ellos mismos se han pagado sus costosos uniformes y tienen un bien ganado prestigio en combate, porque estos Húsares, creados por JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN, recibieron su bautismo de fuego en las jornadas de la reciente Reconquista de la ciudad.  Muy queridos son también los cuerpos de “Pardos” y “Morenos”, creados el 24 de junio y cuyo desempeño durante las acciones libradas recientemente contra los invasores ingleses,  fue una rotunda muestra de su valor y disciplina. Caso curioso es el de algunos soldados ingleses, que vinieron formando parte de las tropas invasoras, pero que luego de la reconquista, optaron por quedarse en estas tierras para incorporarse a las tropas del ejército patriota.  No se trata de desertores, que también los hubo, sino que son soldados, la mayoría de ellos irlandeses,  que decidieron alejarse de sus unidades, cansados de soportar el destrato al que desde siglos,  los ingleses someten a irlandeses y escoceses”.

“Entre los nuevos cuerpos,  el de “Patricios” merece una mención especial porque ha nombrado a su jefe y a sus oficiales, empleando un método por demás curioso.  Esta tropa de infantería, ha instalado su cuartel en el edificio del Colegio de San Carlos, vecino a la iglesia de San Ignacio y acaban de elegir (13 de julio de 1806), al coronel CORNELIO SAAVEDRA para que sea su jefe. Y han sido los soldados quienes, por votación, así lo decidieron, haciendo luego lo mismo para elegir, de entre ellos, quienes serán sus oficiales y suboficiales al mando. Cabe destacar que SAAVEDRA se impuso en reñida puja con MANUEL BELGRANO, el otro aspirante a tal honor”.

“La mayoría de quienes resultaron ser elegidos para que asuman como oficiales, son tenderos y comerciantes de esta ciudad, que no han vacilado en abandonar sus tareas en el comercio, para concurrir a los ejercicios que se hace a diario entre cinco y ocho de la mañana, período de tiempo en que la actividad en la ciudad es casi nula, pues tiendas y oficinas permanecen cerradas”.

Se llevan a cabo además, múltiples preparativos para caso de guerra. El capitán LINIERS ha ordenado requisar plomo de los caños y utensilios domésticos para fabricar balas; se están recomponiendo todos los cañones y armas viejas existentes en la ciudad y se compran caballos y mulas a fin de equipar a las flamantes tropas. Se solicita a los vecinos pudientes que cooperen pagando los impuestos especiales, suscribiéndose a un empréstito o regalando esclavos y cabalgaduras al ejército. Se sabe que los habitantes del Perú están organizando una colecta para contribuir a la defensa del Río de la Plata, lo que demuestra la solidaridad de las diversas colonias de la corona española”.

“Buenos Aires no estará inerme si las naves extranjeras que permanecen en el estuario pretenden invadirnos otra vez. Los cuerpos de milicias se agrandan sin cesar; los que no pueden pagarse los uniformes son armados por el Cabildo o los vecinos ricos o echan mano a distintos recursos (los “Migueletes a caballo”  se han vestido con las casacas coloradas y vivos amarillos del derrotado regimiento 71 escocés). Casi semanalmente se realizan en las iglesias de la ciudad solemnes bendiciones de las banderas de los batallones. El 21 de setiembre tuvo lugar en la Catedral la de los “Húsares de Caballería”. Asistió el Cabildo en pleno, el comandante SANTIAGO DE LINIERS y las autoridades eclesiásticas y el sermón estuvo a cargo del señor obispo. El 12 de octubre se bendecirá la bandera de los “Voluntarios de Vizcaya” y ceremonias similares se anuncian para las próximas semanas”.

“Se invita a todos los hombres hábiles que todavía no se hayan alistado, a concurrir lo más pronto posible a los cuarteles. Nadie debe sentirse ajeno a este sagrado compromiso de defender al rey y a la santa fe católica de los herejes inva­sores. Cada uno puede anotarse en el cuerpo que le corresponda según su región de procedencia. A continuación damos el detalle de las milicias en las que pueden ingresar: de artillería: “Milicias provincianas”; “La Unión” (admite criollos y españoles); de indios, de morenos y pardos y de maestranza. Las de infantería están constituidas por granaderos, tres batallones de la Legión Patricia, asturianos y vizcaínos, cazadores y correntinos, montañeses, gallegos, andaluces, pardos y morenos, catalanes y arribeños. Las de caballería la forman tres escuadrones de Húsares, uno de Labradores, la escolta del general, Cazadores, Migueletes y Carabineros de Carlos IV. No sea el último en asistir a esa cita de honor. Si usted no se ha alistado, hágalo cuanto antes”.

1 Comentario

  1. Anónimo

    Malísimos

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