BOLA PERDIDA

La “bola perdida”(1), antecesora y también contemporánea de las “boleadoras”, ya sea las llamadas “ñanduceras” que tienen dos bolas o las “porreadoras” que tiene tres (2), la “bola perdida”, fue una de las primeras armas arrojadizas utilizadas por nuestros aborígenes. Estaba hecha con una bola de piedra, sujeta por un ramal de cuero, nervios o tendones de diversos animales, de poco más de un metro de largo y que abatía a la pieza por percusión. Es decir, mataba el golpe que producía esa piedra en alguna parte vital de la misma. Era calificada como “perdida”, debido a que como era muy fácil tanto confeccionarla, como encontrar los elementos que la componían, los indios nunca se preocupaban por recuperarla, ya que una vez arrojada, era muy difícil encontrarla caída en medio de esos infernales pajonales que cubrían nuestras llanuras. Por tal razón, era común ver a  los cazadores y a los guerreros de un malón, partir, llevando atadas a su cintura, diez, doce y hasta quince de esas bolas (1) El primero que menciona este tipo de arma es ULRICO SCHMIDT, cronista de la expedición de PEDRO DE MENDOZA, aunque su descripción de la misma, hace pensar que lo que vió en realidad en acción, fueron “boleadoras·” de tres bolas, pues decía que con ellas volteaban una animal y eso, con las bolas perdidas, les era imposible lograr.(2) A estas boleadora de tres bolas, los gauchos las llamaban “las tres Marías”.

 

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.