BATALLA DE HUAQUI (20/06/1811)

BATALLA DE HUAQUI. En Bolivia los realistas al mando del general JOSÉ MANUEL DE GOYENECHE, valiéndose de una acción sorpresiva y vulnerando lo dispuesto en el armisticio que se había firmado 20 días antes, vencen en Huaqui, cerca del río Deaaguadero (en el Alto Perú, territorio hoy de la República de Bolivia), a la vanguardia patriota de la Expedición Auxiliadora al Alto Perú comandada por el general ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE, provocando la primera gran derrota del ejército enviado por Buenos Aires al Alto Perú para incorporar la región a la causa emancipadora. Al amanecer del día 20 de junio, ocho días antes de que venciera el armisticio firmado por GOYENECHE Y CASTELLI, después de la Batalla de Suipacha, los realistas atacaron en tres columnas paralelas. La de la izquierda a las órdenes directas de GOYENECHE (que al principio fue rechazada), la central dirigida por TRISTÁN (que consiguió dominar la quebrada de Yaurícoragua, única comunicación entre las dos agrupaciones en que se encontraba dividido el ejército patriota, separada por una cadena de cerros, mientras acampaba. Una de esas agrupaciones estaba al mando del general VIAMONTE y la otra bajo el mando directo de BALCARCE). La columna derecha de los realistas, al mando del brigadier RAMÍREZ atacó el ala izquierda de los patriotas provocando su desbande, ante lo inesperado del ataque. El Ejército de la Expedición Auxiliadora al Alto Perú, sobre el río Suipacha, como protección, una fuerza a órdenes de DÍAZ VÉLEZ, retrocedió luego hasta Potosí y retirándose luego del Alto Perú, se dirigió a Salta, donde llegaron solamente 600 hombres, fracasando así en su objetivo de incorporar a la región, al proyecto emancipador gestado en Buenos Aires el 25 de mayo del año anterior. Llegados a Yatasto, el Coronel JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN, se hizo cargo del mando de los restos del Ejército del Norte y resolvió continuar la retirada hacia Tucumán. En marzo de 1812, le entregó el mando de este Ejército Expedicionario a MANUEL BELGRANO. El general Balcarce y Juan José Castelli que acompañaba a este Ejército como representante de la Junta de Gobierno, fueron llamados a Buenos Aires, para que dieran cuenta de sus actos, declarando allí que habían sido sorprendidos mientras descansaban con sus tropas, totalmente desprevenidos por hallarse amparados bajo la fe de un armisticio que se había firmado el día 16 de mayo anterior. En Huaqui, se produjo la primera gran derrota de las fuerzas revolucionarias contra el poder realista, llamada con toda justicia el desastre de Huaqui. Si aquella batalla sangrienta hubiera dado el triunfo a los americanos, probablemente la historia del sur del continente habría sido muy distinta. Pero una cantidad de factores adversos se unieron como malos augurios para determinar el fracaso. El sitio de la batalla está ubicado entre el lago Titicaca y el río Desaguadero y allí fue enviado el ejército independentista al mando del General BALCARCE para asegurar su poder sobre la región. Al frente de las tropas españolas, formadas por siete mil profesionales bien entrenados, estaba el general GOYENECHE, mientras que las fuerzas criollas, integradas por cerca de seis mil soldados, comandadas por el general Balcarce, estaba integrada por una mayoría de voluntarios criollos que arrastraban un largo cansancio, carecían de ropa, apenas habían comido durante las 48 horas anteriores a la batalla y encima, la altura del lugar también les jugó en contra: muchos soldados padecían del “soroche” (1). Casi en la madrugada del 20 de junio Goyeneche inició el ataque y en el campamento, la sorpresa produjo un caos y pese a los esfuerzos de Balcarce y de Castelli, dos divisiones del ejército criollo se pusieron en fuga, sin ofrecer resistencia. Luego otros batallones fueron vencidos y emprendieron la retirada. Finalmente, al caer la noche, la derrota era total. En medio del pánico y rota toda disciplina, los soldados se dispersaron por los montes y muchos de ellos, acosados por el hambre, asaltaron pueblos. Los jefes, acompañados por algunos soldados fieles que no habían perdido la cabeza, lograron ponerse a salvo de la degollina que siguió, debiendo soportar la dura reacción de los pobladores, que los insultaba a su paso. Como consecuencia del desastre de Huaqui se perdieron las provincias del Alto Perú y todo el país quedó expuesto a una invasión. Con Huaqui termina la primera campaña de afianzamiento de la Revolución de Mayo en el Norte, dejando como saldo el aniquilamiento del movimiento contrarrevolucionario de Córdoba, la victoria de Suipacha que le dio a los patriotas el dominio de estos territorios hasta el río Desaguadero, y como saldo negativo la sublevación del Alto Perú y su consecuencia más desgraciada: la desaparición del Ejército patriota como factor de oposición a los intentos realistas, que quedaron así, como dominadores absolutos del Alto Perú.

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