ACCIONES DE ARMAS LIBRADAS POR TROPAS ARGENTINAS EN EL MARCO DE LAS LUCHAS POR LA INDEPENDENCIA, DE LA REORGANIZACIÓN NACIONAL, DURANTE LA CAMPAÑA AL DESIERTO Y DE CONTIENDAS INTERNACIONALES, ORDENADAS CRONOLÓGICAMENTE.

01 de agosto de1806
COMBATE DE PERDRIEL. Juan Martín de Pueyrredón y sus “Húsares” son derrotados en este primer encuentro librado entre los defensores de Buenos Aires y las fuerzas invasoras, durante la primera invasión de los ingleses. Combate desigual entre las tropas defensoras de su ciudad y los ingleses.

El Comandante de fronteras ANTONIO OLAVARRÍA, a fin de proteger el desembarco de SANTIAGO DE LINIERS que venía con sus tropas desde Colonia del Sacramento para reconquistar Buenos Aires, en poder de los ingleses, se reunió con su Regimiento de Blandengues en el pueblo de Luján y en la Chacra de Perdriel, situada aproximadamente a 19 kilómteros de la Plaza Mayor,  se unió a las fuerzas que había logrado reunir JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN, que había estado recorriendo la campaña de Buenos Aires con el fin de reclutar tropas. El General inglés CARR BERESFORD informado de este movimiento, mandó al famoso regimiento N° 71 de Highlanders, con el objeto de atacar a los criollos en dicho lugar y a pesar de haber marchado durante toda la noche anterior, atacaron vigorosamente a los criollos, produciendo el desbande de sus adversarios. En este combate, una bala de cañón mató el caballo que montaba Juan Martín de Pueyrredón, quien apenas pudo salvar su vida saltando sobre el animal que montaba uno de sus soldados. Así concluyó Perdriel. Con una derrota que sin embargo entro en nuestra Historia como un hecho que sintetiza los sentimientos de la población de Buenos Aires dominada por el invasor extranjero.

20 de enero de 1807
COMBATE DEL CARDAL. La guarnición de Montevideo es vencida, tras heroica resistencia, por invasores ingleses, que hacen pie en la Banda Oriental, con el propósito de lanzar desde allí su segunda invasión a Buenos Aires, tras su primer intento fallido (1896)

02 de julio de 1807
COMBATE DE MISERERE. Durante la segunda invasión inglesa, las fuerzas al mando de Santiago de Liniers son derrotadas por los invasores ingleses, en este lugar de la ciudad de Buenos Aires. SANTIAGO DE LINIERS, al mando de las fuerzas criollas, héroe de las jornadas gloriosas de 1806, se propuso interceptar el avance enemigo al sur del Riachuelo, cerca del Puente de Gálvez, dejando la ciudad indefensa a sus espaldas. Pero los ingleses eludieron el combate  y maniobraron hacia la izquierda, para cruzar el Riachuelo dos leguas aguas arriba por el Paso de Burgos desde donde se dirigieron hacia los Corrales de Miserere. Entonces, LINIERS tuvo que retroceder y acudir a Miserere al encuentro de los invasores. A las 11,00 horas de ese día, chocaron ambas fuerzas y se entabló un combate con resultado adverso para las fuerzas de Buenos Aires, ya que fueron derrotadas y puestas en fuga.

18 de julio de 1808
BATALLA DE BAILÉN Se libró la sangrienta Batalla de Bailén, un paraje de Córdoba, en la provincia de Jaén (España), en la cual JOSÉ DE SAN MARTÍN tuvo su bautismo de fuego en el comienzo de su carrera militar, formando parte del ejército español, logrando allí su ascenso al grado de Teniente Coronel del Real Ejército Español, otorgado por “su valor y el mérito logrado en la acción”. En Bailén, se produjo la primera derrota del ejército napoleónico. A fines de 1807, con la complicidad del gobierno español, NAPOLEÓN BONAPARTE invadió Portugal. Pero el precio que debió pagar España fue muy alto, ya que las tropas francesas se instalaron en el país, aprovechando la debilidad e incompetencia de rey CARLOS IV y los enfrentamientos entre los miembros de la patética familia real. Napoleón obligó a Carlos IV a ceder la corona española y nombró rey a su hermano José. Pero el pueblo español no estaba dispuesto a soportar a los invasores y desde marzo de 1808 se sucedieron los levantamientos populares, hasta que todo el país se alzó en armas por su independencia y la Junta de Sevilla declaró la guerra a Francia. JOSÉ BONAPARTE intentó tomar Andalucía, pero en las inmediaciones del pueblo de Bailén debió enfrentarse con las fuerzas españolas. Las tropas napoleónicas, dirigidas por el capitán DUPONT, sostuvieron una batalla de diez horas contra los españoles, comandados por el general CASTAÑO y al terminar el enfrentamiento, 2.200 muertos y 400 heridos franceses quedaban en el campo de batalla. Las bajas españolas sumaban 243 muertos y 735 heridos. Se supone que la enorme desproporción entre las víctimas francesas y las españolas se debió a la falta de asistencia médica que debieron soportar los soldados franceses. Fue ésta la primera vez que las fuerzas de Napoleón sufrieron un duro golpe y la victoria española causó una enorme impresión en Europa. En esta batalla tomó parte JOSÉ DE SAN MARTÍN, que recibió una “medalla al valor” y fue ascendido a Teniente Coronel en el campo de batalla por la Junta de Sevilla. A pesar de este triunfo y de los sucesivos levantamientos populares, José Bonaparte se mantuvo en España hasta 1812. La guerra por la independencia española fue magistralmente reflejada en los cuadros de Goya, que fijaron para siempre su estremecedora crueldad. Por haberse iniciado la lucha cuando aún no había amanecido, en algunos escritos, esta Batalla figura como ocurrida el 18 de julio, pero los historiadores modernos dan como cierta, la fecha 19 de julio de 1808.

27 de octubre de 1810
BATALLA DE COTAGAITA. Con el objeto de incorporar los territorios del Alto Perú a la causa emancipadora iniciada el 25 de Mayo de 1810, la Junta Provisoria de Gobierno envió una fuerza compuesta por 1.150 hombres voluntarios, constituyendo lo que se llamó el Ejército del Norte. Iba al mando del coronel de Arribeños FRANCISCO ORTÍZ DE OCAMPO, llevando como Segundo Jefe y jefe de la vanguardia al Teniente coronel ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE y como representantes de la Junta, acompañando a estas fuerzas, el doctor HIPÓLITO VIEYTES y el Auditor FELICIANO CHICLANA.

Llevaba como misión: 1º hacer reconocer la autoridad de la Junta de Buenos Aires; 2º despertar en esos pueblos el entusiasmo por la causa de la Revolución de Mayo; 3º revocar las autoridades contrarias a la misma y designar Delegados al Congreso que se reuniría en breve plazo; 4º sofocar el movimiento contrarevolucionario de Córdoba, encabezado por LINIERS; 5º asegurar en primer término la posesión del territorio cordobés, de gran importancia militar por su situación geográfica, así como por su relativa abundancia de recursos; 6º incrementar los efectivos expedicionarios, incorporando nuevos voluntarios.

Con el fin de impedir la continuación del avance de estas fuerzas patriotas, el general realista GOYENECHE, marchó hacia Tupiza, donde pensaba reunirse con las tropas acantonadas en Chuquisaca y Potosí, comandadas por los respectivos gobernadores  NIETO y PAULA SANZ, pero las sublevaciones ocurridas en Cochabamba y La Paz, producidas a sus espaldas, le obligaron a regresar con las fuerzas que solamente tenía bajo sus órdenes.

En conocimiento de los movimientos que estaba realizando GOYENECHE, la vanguardia del ejército expedicionario, compuesta por unos 300 hombres y dos piezas de artillería, reforzada por algunos gauchos de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, todas al mando de Balcarce, apresuró su marcha  y en Cotagaita, a unos 400 kilómetros al Norte de Jujuy, atacaron a los realistas, una fuerza compuesta por 1.300 hombres y diez piezas de artillería, que bajo el mando del general JOSÉ DE CÓRDOBA Y ROJAS se había fortificado en ese lugar. El fuego se sostuvo con ardor por ambas partes desde las 10 de la mañana hasta las 14; pero dándose cuenta González Balcarce que le era imposible penetrar hasta las trincheras enemigas, dispuso retirarse y dirigirse hacia el sur,  acción que se efectuó en todo orden, sin que se atreviera el enemigo a perseguirlos, ni a salir un solo hombre de sus parapetos.

07 de noviembre de 1810
BATALLA DE SUIPACHA. Primera victoria de las fuerzas armadas patriotas sobre los realistas españoles en la guerra de la independencia. El coronel ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE, que había reemplazado al coronel FRANCISCO ORTÍZ DE OCAMPO como Jefe de las Fuerzas Expedicionarias al Alto Perú, enviadas por la Primera Junta de Buenos Aires para incorporar la región a la causa emancipadora, se enfrenta nuevamente con los realistas comndados por los generales CÓRDOBA y NIETO. Después de haber derrotado a los patriotas en Cotagaita, los realistas emprendieron una tardía persecución de las fuerzas que al mando de GONZÁLEZ BALCARCE, se habían dirigido hacia el Sur, y que habiendo llegado a los llanos de Suipacha, los estaban esperando para darles nuevamente batalla. Allí se enfrentaron las fuerzas patriotas (algo más de 600 hombres con dos cañones) con los realistas  (unos 800 hombres con cuatro cañones al mando del general José de Córdoba). Al cabo de media hora de combate, las armas de la Revolución resultaron victoriosas y NIETO, PAULA SANZ y CÓRDOBA, fueron fusilados por orden de Castelli, en castigo por la matanza de civiles que en octubre de ese año, habían ordenado luego de sofocar las insurrecciones de La Paz y Cochabamba.

Luego de este hecho de armas, los patriotas continuaron su avance hacia el Norte y se situaron en Huaqui, a orillas del río Desaguadero, límite entre los virreinatos del Río de la Plata y del Perú. En la orilla opuesta acampó el ejército realista al mando de GOYENECHE, quien, el 16 de mayo de 1811, firmó con Castelli un armisticio que debía durar cuarenta días.

La victoria obtenida en Suipacha, fue doblemente meritoria, porque fue lograda por un grupo de improvisados valientes, pobres en armas, sin ropas ni víveres, no teniendo más que entusiasmo y fe en los ideales de libertad y de independencia. El gobierno patrio premió al vencedor de Suipacha, ascendiéndolo a Brigadier general y lo condecoró con el escudo de oro y el título de Benemérito de la Patria.

15 de noviembre de 1810
COMBATE DE AROMA Comienza a derrumbarse el poder ealista en el Alto Perú. Abierto al Ejército enviado por la Junta, el camino hacia el Alto Perú por su heroico arrojo en el triunfo de Suipcha, empezó a desmoronarse en esas regiones el poder español. Cochabamba también se había pronunciado por la revolución de Mayo de 1810 y levantado un ejército de hombres sin armas, pero “de robusto aliento”, lidiando entonces por su independencia con titánico afán. En los campos de Aroma o Aruhunsa, en la fecha, los cochabambinos sorprendieron a las fuerzas realistas comandadas por el coronel FERMÍN DE PIÉROLA, sosteniendo con ellas un reñido combate, en el que finalmente los vencieron, tomándoles luego toda la artillería, granadas, provisiones y muchos prisioneros, destacándose en esta acción el Capitán ESTEBAN ARCE, que comandaba las fuerzas de Cochabamba.

19 de diciembre de 1810
COMBATE DE CAMPICHUELO. Luego de producida la Revolución de Mayo, la Primera Junta de Gobierno envió dos expediciones para lograr la adhesión de los gobiernos de Paraguay y el Alto Perú a este movimiento. La que fuera enviada al Paraguay iba al mando del general MANUEL BELGRANO, quien cruza el litoral y atravesando por el paso de Campichuelo (frente al Departamento de Candelaria, en territorio paraguayo), celebrea un armisticio con el comandante PABLO THOMPSON, jefe de las tropas paraguayas que le salieron al encuentro para detener su marcha.  Roto este armisticio, el 19 de diciembre de 1810, una pequeña fuerza conducida por el Ayudante MANUEL ARTIGAS atacó a la vanguardia paraguaya que se hallaba fortificada en el Paso del Campichuelo, tomándole una bandera y cañones. Thompson que mandaba la fuerza paraguaya se retiró con sus efectivos, abandonando sus cañones y banderas.

19 de enero de 1811
COMBATE DE PARAGUARÍ. Decidido a interceptar la marcha de Belgrano hacia Asunción, frustrando así sus intentos de sumar al Paraguay al movimiento revolucionario iniciado en Buenos Aires, llega con sus fuerzas ese 19 de enero de 1811 y teniendo ya a la vista a los efectivos de BELGRANO, se prepara para el ataque. Sus fuerzas son muy superiores tanto en efectivos como en poder de fuego y espera una pronta victoria. Pero inesperadamente, éste los ataca furiosamente, logrando romper las líneas enemigas y provocando la huída del gobernador VELASCO con sus fuerzas, que son imprudentemente perseguidas por una reducida fuerza criolla. Los españoles reaccionan rápidamente y rodean a las avanzadas de Belgrano, quien ordena la retirada, desfilando luego  con sus hombres frente a los vencedores, sin que éstos se atrevan a atacarlos. Belgrano, comprendiendo lo difícil que le será llegar a Asunción con sus fuerzas tan menguadas, solicita refuerzos a la Junta de Buenos Aires y  emprende la retirada. Marcha hacia el río Tacuarí, confiando que durante su marcha, pueda ir convenciendo a los naturales del país para que se decidan unir su destino de libertad, al iniciado en Buenos Aires. Luego de recorrer 70 leguas acosado por una tenaz persecución de la vanguardia paraguaya, comandada por FULGENCIO YEGROS, llega a destino y  establece sus posiciones de defensa en la margen meridional de dicho río (ver “Expedición del general Manuel Belgrano al Paraguay” en Crónicas).

02 de marzo de 1811
COMBATE NAVAL DE SAN NICOLÁS. (Primer combate naval de nuestra Marina de Guerra). Con el objeto de romper el bloqueo instalado por la flota española ante el Puerto de Buenos Aires, para mantener expeditas las comunicaciones con las tropas de BELGRANO, que luego de operar en el Paraguay, planeaba dirigirse a reforzar la acción revolucionaria de ARTIGAS en la Banda Oriental, la Junta dispone a desalojar a las fuerzas navales que bloqueaban el Puerto de Buenos Aires y a tal efecto envió una pequeña flotilla que había podido organizar mediante la buena voluntad y diligencia del patriota FRANCISCO DE GURRUCHAGA.

Estaba compuesta por la goleta  “Invencible”, el bergantín “25 de Mayo” y la balandra “America”, de cuyos nombres se hizo la combinación: “La América invencible el 25 de Mayo”, que para el pueblo fue presagio de feliz éxito, aunque, desgraciadamente, la realidad no confirmó el augurio.

Esta precaria escuadrilla fue fuesta bajo el mando del capitán de marina JUAN BAUTISTA AZOPARDO, corsario francés y hombre de gran verbosidad y de ideas muy avanzadas, pero valiente y atrevido, que había abrazado con bandera negra, la causa de la Revolución.

Al mando él mismo de la “Invencible” y los comandantes HIPÓLITO BOUCHARD y ÁNGEL HUBAC al mando de la “25 de Mayo” y la “América respectivamente, partieron desde Buenos Aires el 18 de febrero de 1811, despedidos por todo el pueblo.

Habiendo remontado el río Paraná, al amanecer del 2 de marzo, la flotilla llegó sin contratiempo a San Nicolás, pero allí fue alcanzada por una división naval realista, compuesta de los bergantines “Cisne” y “Belén”, la zumaca “Aranzazu”, los faluchos “San Martín” y “Fama” y el balandro de gavia “Castro”, mandados todos por alféreces y tenientes de la real armada, y dirigidos por el capitán de fragata, JACINTO DE ROMARATE.

Azopardo, conociendo la superioridad del enemigo, trató de neutralizarla, aprovechando la estrechez del canal que forma la isla enclavada frente al puerto. Colocó la “Invencible” a la entrada de aquél,  la “América”, de la cual se había desembarcado parte de la artillería, fue colocado en el lugar donde dobla el canal, y el 25 de mayo se situó, arrimado a la costa, en posición que le permitiera proteger a los dos buques menores. Con los cañones bajados de la América se armaron dos baterías en la quinta de  JOSÉ MANJUACH.

El 2 de marzo, siendo las 15,00 horas, el comandante español, absoluto dominador del Río de la Plata, atacó rudamente a la escuadrilla patriota. En las primeras maniobras los dos bergantines realistas quedaron varados sobre el banco de una isla, desde donde soportaron el cañoneo de los buques revolucionarios y de la batería terrestre que había hecho instalar Azopardo.

Cuando se imponía un inmediato ataque de los buques inmovilizados, “la estrechez del paraje, el fuerte viento E-SE que azotaba las aguas, pero más que todo –dice un historiador– la cobarde indecisión de algunos improvisados oficiales, disuaden a Azopardo de este propósito”.

Los buques realistas consiguen zafarse de la varadura y se retiran, pero por la tarde  vuelven decididamente al ataque y ametrallan a la “Invencible” e intentan abordar al “25 de Mayo”, cuya inexperta tripulación, presa de pánico, se desbanda y arroja al agua, pese a la energía desplegada por Bouchard para detenerlos. Por su parte, la tripulación de la “America”, con un rumbo en la proa y la bodega  anegada, se había visto obligada a abandonar el buque, de modo que sólo resistía la “Invencible”, contra todos los barcos realistas. Finalmente, después de dos horas de lucha, los españoles logran abordar y tomar a las tres naves, a pesar de la obstinada resistencia que hicieron sus tripulantes, especialmente los Patricios embarcados en la “Invencible”.

Tras haber soportado un intenso cañoneo, que casi destruyó todas sus naves, AZOPARDO, comandante de la “La Invencible”, nave insignia de la flota patriota, al verse perdido, restándole solo ocho hombres de los cincuenta con que había empezado a combatir, tomó una mecha encendida y se precipitó a volar la santabárbara, intento que no pudo realizar por haber sido alcanzado y aprisionado antes de llegar a ella. Cuando llegaron a la ribera las fuerzas armadas terrestres que acudían en socorro de los patriotas, Romarate ordenó que se prendiera fuego a los tres buques tomados y se retiró aguas abajo, habiendo causado en poco más de dos horas de combate, la pérdida de la primera escuadra naval que se armara para la defensa de la Revolución.

El resultado de este enfrentamiento con las aguerridas fuerzas españolas, muy superiores en número y en aptitud de combate, no pudo sorprender, aunque no por eso fue menos dolorosa la derrota.  No se doblegó, sin embargo, el espíritu de los patriotas. Pocos días más tarde, la Junta resolvió ordenar un alistamiento general y en la proclama con que dio a conocer esa decisión expresó:” Vale más sacrificar nuestras vidas y nuestros bienes a la libertad de la patria, que reservarlos para despojos de nuestros opresores”. El Capitán Azopardo fue conducido prisionero a Montevideo y luego remitido a Cádiz, en cuyos calabozos permaneció encerrado hasta que fue liberado en 1820 y se cuenta que al ser aprisionado exclamó: “La desgracia no me ha dejado acabar de cumplir con mi deber”.

La derrota de la escuadrilla patriota produjo gran alegría en Montevideo. Los pilluelos del muelle cantaron, durante mucho tiempo, la siguiente canción satírica, cuyo objeto era zaherir y molestar a los porteños: Aunque se rompan los sesos allá en el café de Marcos, no evitarán que los barcos zozobren o sean presos; gaste millones de pesos la República Argentina, agote de Famatina, ese mineral tan vasto; que a pesar de tanto gasto no puede tener marina”.

09 de marzo de 1811
BATALLA DE TACUARÍ. En su marcha hacia Asunción para lograr la adhesión del Paraguay a los objetivos de la Revolución de Mayo, el general BELGRANO atrinchera en la margen meridional del río Tacuarí a 400 hombres y  destina el resto de sus fuerzas para mantener abiertas las comunicaciones a la espera de los refuerzos pedidos a la Junta de Buenos Aires (ésta, después de la derrota naval de San Nicolás (2 de marzo de 1810), no pudo enviarle ayuda alguna,

La vanguardia paraguaya, que al mando de FLORENCIO YEGROS, había seguido a las fuerzas patriotas hostigándolo en su marcha, se reunió con el general MANUEL CABAÑAS que llegó al mando de 2.000 soldados y con los refuerzos enviados por el gobernador VELAZCO al mando del comandante JUAN MANUEL GAMARRA. Estando así ahora, juntos todos ellos, completando una poderosa fuerza de 3.000 hombres y un importante parque de artillería, estiman estar ya en condiciones de atacar las posiciones de Belgrano y el 9 de marzo de 1811, el general CABAÑAS ordena hacerlo desde 3 puntos simultáneamente.

BELGRANO y sus hombres se defendieron bravamente, protagonizando una lucha que fue casi suicida. Una y otra vez consiguieron impedir el paso del río intentado por el adversario y a fuerza de coraje fueron derrotando las contínuas oleadas que los atacaban por el frente y sus dos flancos, hasta que la retaguardia fue copada y su comandante, el mayor general JOSÉ I. MACHAIN, fue tomado prisionero, por lo que situación de BELGRANO se tornó desesperada.

Así lo comprendió el general CABAÑAS y seguro de que BELGRANO no podría resistir por más tiempo su ataque, le envió un mensajero intimándolo a la rendición, prometiéndoles la vida, o la muerte pasados a cuchillo si continuaba la resistencia. La negativa de BELGRANO fue terminante. “Dígale usted a su jefe que venga a tomarlas”, le contestó al parlamentario. Inmediatamente, a pesar de que eran tan pocos los hombres que le quedaban, tomó la ofensiva y atacó a su adversario.

Su infantería, al mando del capitán PEDRO IBÁÑEZ, después de un fuego vivísimo en que cayeron 30 paraguayos, obligó a los restantes a retroceder. Pero los soldados patriotas estaban demasiado fatigados para arriesgar una persecución y Belgrano resolvió enviar a JOSÉ ALBERTO ECHEVERRÍA al campo enemigo como parlamentario, tras lo cual, ambos comandantes entraron en conversaciones para suspender las hostilidades, firmándose finalmente el llamado “Armisticio Belgrano/Cabañas” (ver “Expedición del general Manuel Belgrano al Paraguay” en Crónicas).

03 de mayo de 1811
COMBATE DE CHIQUIRIYA. Después de la victoria de Suipacha, (7 de noviembre de 1810), las armas argentinas se apoderaron de las plazas de Potosí. Cochabamba. Oruro y La Paz, provovando la alarma del virrey del Perú, quien destaca fuerzas en dirección a Desaguadero, con el objeto de detener el avance de los patriotas que llegaban trayendo los aires de libertad que habían comenzado a soplar el 25 de mayo de 1810 en Buenos Aires.

Vencidos los realistas en las pequeñas escaramuzas que los enfrentan a los patriotas, el virrey JOSÉ FERNANDO DE ABASCAL Y SOUSSA ordena que una gran fuerza salga a detenerlos, pero advertido de ello, gracias a una eficaz tarea de inteligencia, el comandante ESTEBAN HERNÁNDEZ al frente de un escuadrón de caballería, los toma por sorpresa y logra vencerlos en los campos de Chiquiriya, Alto Perú (hoy Departamento La Paz, Bolivia).

18 de mayo de 1811
BATALLA DE LAS PIEDRAS I. El caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, que había ofrecido sus servicios al gobierno de Buenos Aires para continuar la lucha contra los realistas que se empeñaban en no dejar que sus colonias en América se ind ependizaran, acampado con sus fuerzas en Canelones dispone avanzar sobre Montevideo y el virrey ELÍO, que ocupaba esa plaza con fuerzas realistas, viendo estrecharse el cerco que intentaba establecer ARTIGAS, para desalojarlo de allí, envió al capitán de fragata JOSÉ POSADAS,  con una división de 1230 hombres para que lo detuviera y éste estableció su campamento en Las Piedras.

En la mañana del 18 de mayo, JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, partió desde su campamento en Canelones al mando de 400 hombres de infantería y 600 de caballería y ambas fuerzas se encontraron en la Batalla de Las Piedras, logrando Artigas una aplastante victoria. Luego, uniendo sus fuerzas a las de RONDEAU, se apoderan de Colonia del Sacramento y continúan su marcha para poner sitio a la ciudad de Montevideo.

07 de junio de 1811
COMBATE DEL CORDÓN”. Librado durante el sitio de Montevideo, el capitán AGUSTÍN P. SOSA, vence a las fuerzas realistas comandadas por el general VIGODET.

20 de junio de 1811
COMBATE DE HUAQUI. En Bolivia los realistas al mando del general JOSÉ MANUEL DE GOYENECHE, valiéndose de una acción sorpresiva y vulnerando lo dispuesto en el armisticio que se había firmado 20 días antes,  vencen en Huaqui, cerca del río Deaaguadero (en el Alto Perú, territorio hoy de la República de Bolivia), a la vanguardia patriota de la Expedición Auxiliadora al Alto Perú comandada por el general ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE, provocando la primera gran derrota del ejército enviado por Buenos Aires al Alto Perú para incorporar la región a la causa emancipadora.

Al amanecer del día 20 de junio, ocho días antes de que venciera el armisticio firmado por GOYENECHE Y CASTELLI, después de la Batalla de Suipacha, los realistas atacaron en tres columnas paralelas. La de la izquierda a las órdenes directas de GOYENECHE (que al principio fue rechazada), la central dirigida por TRISTÁN (que consiguió dominar la quebrada de Yaurícoragua, única comunicación entre las dos agrupaciones en que se encontraba dividido el ejército patriota, separada por una cadena de cerros, mientras acampaba. Una de esas agrupaciones estaba al mando del general VIAMONTE y la otra bajo el mando directo de BALCARCE). La columna derecha de los realistas, al mando del brigadier RAMÍREZ atacó el ala izquierda de los patriotas provocando su desbande, ante lo inesperado del ataque.

Las fuerzas del Ejército Auxiliador al Alto Perú (Ejército del Norte), retrocedieron luego hasta Potosí y retirándose luego del Alto Perú, se dirigieron a Salta, donde llegaron solamente 600 hombres, fracasando así en su objetivo de incorporar a la región, al proyecto emancipador gestado en Buenos Aires el 25 de mayo del año anterior.

Llegados a Yatasto, el Coronel JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN, se hizo cargo del mando de los restos del Ejército del Norte y resolvió continuar la retirada hacia Tucumán. En marzo de 1812, le entregó el mando de este Ejército Expedicionario a MANUEL BELGRANO.

El general Balcarce y Juan José Castelli que acompañaba a este Ejército como representante de la Junta de Gobierno, fueron llamados a Buenos Aires, para que dieran cuenta de sus actos, declarando allí que habían sido sorprendidos mientras descansaban con sus tropas, totalmente desprevenidos por hallarse amparados bajo la fe de un armisticio que se había firmado el día 16 de mayo anterior. En Huaqui, se produjo la primera gran derrota de las fuerzas revolucionarias contra el poder realista, llamada con toda justicia el desastre de Huaqui. Si aquella batalla sangrienta hubiera dado el triunfo a los americanos, probablemente la historia del sur del continente habría sido muy distinta. Pero una cantidad de factores adversos se unieron como malos augurios para determinar el fracaso. El sitio de la batalla está ubicado entre el lago Titicaca y el río Desaguadero y allí fue enviado el ejército independentista al mando del General BALCARCE para asegurar su poder sobre la región. Al frente de las tropas españolas, formadas por siete mil profesionales bien entrenados, estaba el general GOYENECHE, mientras que las fuerzas criollas, integradas por cerca de seis mil soldados, comandadas por el general Balcarce, estaba integrada por una mayoría de voluntarios criollos que arrastraban un largo cansancio, carecían de ropa, apenas habían comido durante las 48 horas anteriores a la batalla y encima, la altura del lugar también les jugó en contra: muchos soldados padecían del “soroche” (1). Casi en la madrugada del 20 de junio Goyeneche inició el ataque y en el campamento, la sorpresa produjo un caos y pese a los esfuerzos de Balcarce y de Castelli, dos divisiones del ejército criollo se pusieron en fuga, sin ofrecer resistencia. Luego otros batallones fueron vencidos y emprendieron la retirada. Finalmente, al caer la noche, la derrota era total. En medio del pánico y rota toda disciplina, los soldados se dispersaron por los montes y muchos de ellos, acosados por el hambre, asaltaron pueblos. Los jefes, acompañados por algunos soldados fieles que no habían perdido la cabeza, lograron ponerse a salvo de la degollina que siguió, debiendo soportar la dura reacción de los pobladores, que los insultaba a su paso.

Como consecuencia del desastre de Huaqui se perdieron las provincias del Alto Perú y todo el país quedó expuesto a una invasión. Con Huaqui termina la primera campaña de afianzamiento de la Revolución de Mayo en el Norte, dejando como saldo el aniquilamiento del movimiento contrarrevolucionario de Córdoba, la victoria de Suipacha que le dio a los patriotas el dominio de estos territorios hasta el río Desaguadero, y como saldo negativo la sublevación del Alto Perú y su consecuencia más desgraciada: la desaparición del Ejército patriota como factor de oposición a los intentos realistas, que quedaron así, como dominadores absolutos del Alto Perú (1) El “mal de montaña” o “apunamiento” es conocido como el “soroche” en los países andinos y define a la dificultad para respirar que aqueja a los organismos no habituados a las alturas extremas).

15 de julio de 1811
INCURSIÓN A LA ISLA DE LAS RATAS. A mediados de 1811, durante el Primer Sitio de Montevideo dispuesto por la Junata de Gobierno de Buenos Aires, el bombardeo a los bastiones de Montevideo estaba a punto de concluir por falta de pólvora por lo que se pensó en atacar la batería enemiga en la isla de las Ratas, en la bahía de la ciudad, con el fin de capturar el depósito de pólvora que allí existía. RONDEAU y SOLER acordaron llevar a cabo el proyecto y pusieron al mando de la infantería y del comando de la operación al capitán del Regimiento de Dragones de la Patria JUAN JOSÉ QUESADA, quien armó una fuerza de setenta voluntarios, incluyendo los bogadores procedentes de los diversos cuerpos que participaban del bloqueo.

Quesada nombró como su segundo al teniente de Dragones JOSÉ CAPARRÓS, mientras que el teniente de marina PABLO ZUFRIATEGUI, secundado por el ayudante de artillería VICENTE BARBAS,  iba al mando de los botes, provistos por pescadores del arroyo Miguelete.  El asalto se hizo efectivo el 15 de julio de 1811. Tras atracar, ZUFRIATEGUI y sus hombres, redujeron a la guardia 6y al comandante de la plaza y rindieron a la guarnición. Tras cargar cerca de una tonelada de pólvora, armamentos y correajes, clavaron los diez cañones y partieron de regreso, llegando a la madrugada a su campamento.

29 de noviembre de 1811
BATALLA DE SIPE-SIPE. Las tropas realistas al mando de JOAQUÍN DE LA PEZUELA derrotan a los patriotas de JOSÉ RONDEAU y esta victoria le permite a España recuperar los territorios al norte de la Provincia de Salta y por ello el Alto Perú se separa de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El general José Rondeau, jefe del ejército argentino, había avanzado hasta la Pampa de Sipe-Sipe, al pie de la cuesta de Viluna, en el Alto Perú y en ese lugar avista al ejército español que venía a las órdenes del general Pezuela, (vencedor más tarde en Vilcapugio y Ayohuma) y el 29 de noviembre de 1811, le presentó batalla. A pesar de los esfuerzos de valor de los patriotas, fueron nuevamente derrotados por los realistas, perdiendo más de mil hombres entre muertos, heridos y prisioneros, una bandera, nueve piezas de artillería y como mil quinientos fusiles. El resto se salvó en orden, debido a las cargas en retirada de la caballería argentina, mandada por MARIANO NECOCHEA, y el coronel GREGORIO ARÁOZ DE LA MADRID. “Fueron los enemigos batidos —escribía el general español— sobre el campo de batalla, pero reuniéndose siempre y perdiendo terreno palmo a palmo, con tesón y una disciplina como pueden tener las mejores tropas. Su caballería trabajó admirablemente.” El general José María Paz escribió al respecto: “Sin duda fue debido al respeto que impuso nuestra caballería, la débil persecución que sufrió nuestro ejército.”

16 de diciembre de 1811
COMBATE DE SANSANA. El entonces capitán MANUEL DORREGO, al mando de 40 hombres de las fuerzas de EUSTOQUIO DÍAZ VÉLEZ que operaban con el Ejército del Norte para detener el avance de los realistas, salió a batir a una partida enemiga que se hallaba distante cuatro leguas del pueblecito de Sansana. Al llegar al punto indicado, en este día, encontró al enemigo debidamente atrincherado, cubierto por unos ranchos y detrás de unos tapiales que los circundaban. De inmediato se trabó el combate entre una y otra fuerza, que duró cerca de una hora, hasta que acometiendo al rancherío por diferentes lados, los patriotas consiguieron dar muerte al que mandaba la partida realista, provocando así la rendición del enemigo.

12 de enero de 1812
COMBATE DE NAZARENO. Las fuerzas patriotas al mando del brigadier EUSTAQUIO DÍAZ VÉLEZ son derrotadas en “Nazareno” por las tropas realistas al mando del general FRANCISCO PICOAGA, cuya vanguardia, el día anterior, había sido dispersada por una fuerza al mando del coronel MANUEL DORREGO.

Con con la intención de contener el avance de los realistas que GOYENECHE insistía en enviar desde el norte hacia Salta, para desbaratar el movimiento revolucionario que se había producido en Buenos Aires en mayo de 1810, el general PUEYRREDÓN, jefe del Ejército de Norte, reforzó su vanguardia con los restos de las fuerzas que bajaban después de haber sido vencidas en Huaqui. El coronel EUSTAQUIO DÍAZ VÉLEZ, jefe de esa vanguardia, ahora al mando de 1.700 homres, tomó la ofensiva sobre la avanzada enemiga que al mando del comandante PICOAGA, estaba situada en Yaví, obligándolo a una precipitada retirada hacia Tupiza, donde luego de recibir un importante refuerzo, continuó la marcha hasta que  hizo alto en la margen septentrional del río Suipacha, escenario de la primera gran victoria de las armas de la revolución.

En diciembre de 1811, el coronel DÍAZ VÉLEZ con sus tropas, que habían salido en persecisión de los realistas, llegaron a la quebrada de Nazareno, en la provincia de Salta e inmediatamente comenzó a hostigar a las fuerzas de PICOAGA. El 12 de enero de 1812, considerando llegado el momento de atacarlo, decidió vadear el río Suipacha para lanzarse sobre sus posiciones, ventajosamente instaladas, pero este ataque, más atrevido que bien calculado, le fue totalmente adverso.

Una inesperada crecida del río desconcentró completamente la acción, dificultando los movimientos de los atacantes, exponiendo a un intenso fuego a la caballería que ya había cruzado el río, sin que pudiera recibir el apoyo de la infantería, detenida en la otra orilla, sin poder avanzar por la furia de las aguas.

Viendo la imposiblidad de lograr el éxito, DÍAZ VÉLEZ ordena la retirada, perdiendo en esta acción 140 hombres, entre muertos heridos y prisioneros. Ante la inexplicable decisión de PICOAGA de no proseguir a sus vencidos, al llegar la noche, DÍAZ VÉLEZ se retiró, dirigiéndose a Jujuy. Llegando a la quebrada de Humahuaca, luego de recorer 45 leguas sin ser molestado, decidió instalarse allí, posición que le permitía cerrar el paso del enemigo, mientras esperaba refuerzos y en el peor de los casos, disponer de una ruta expedita para una eventual retirada.

06 de mayo de 1812
COMBATE DE SANTO TOMÉ. Esta pequeña guarnición del hoy Departamento Durazno (Uruguay), es atacada por fuerzas portuguesas, que son rechazadas y obligadas a retirarse.

Portugal y su estado títere en América, el imperio del Brasil, que deseaban apoderarse de la Banda Oriental, quiso aprovecharse de  la guerra que por su Independencia libraban las Provincias Unidas del Río de la Plata con España, para tratar de lograrlo y a estos fines, desde diciembre de 1811, con una  frustrada intentona del general DIEGO DE SOUZA, comenzó a llevar a cabo sus planes, hostilizando diversos puntos de estos territorios, para ir comprobando su estado de alerta, potencia de fuego y aptitudes para el combate.

Fue así que el 6 de mayo de 1812, la guarnición de Santo Tomé, al mando del comandante FERNANDO TORGUÉZ, es atacada por fuerzas portuguesas muy superiores en número y con fuerte apoyo de artillería. Después de un reñido combate, los portugueses fueron obligados a retirarse a San Borja, distante una legua de Santo Tomé. Allí se mantuvieron  hasta el día siguiente y a las once de la mañana insisten con su ataque y son nuevamente rechazados a pesar de haber empleado en esta ocasión, toda la artillería con que contaban.

26 de agosto de 1812
COMBATE DE COBOS. En la retirada de Jujuy hacia Córdoba que efectuaban las fuerzas del general MANUEL BELGRANO, mediante la operación que se conoce como “El Éxodo Jujeño”, su retaguardia fue atacada en Cobos por la vanguardia del ejército español. Las fuerzas patriotas que mandaba el Coronel DÍAZ VÉLEZ consiguieron desbaratar este ataque, permitiendo que el grueso del ejército de Belgrano prosiguiera su marcha, dejando el campo de batalla aunque en la refriega, perdieran algunos soldados que fueron tomados prisioneros y enviados a Salta.

03 de setiembre de 1812
COMBATE DE LAS PIEDRAS. El Ejército del Norte que retrocedía hacia Córdoba después de Huaqui (Jujuy) y que en la “Posta de Yatasto” había quedado al mando de MANUEL BELGRANO, llega a Salta y en Las Piedras, en la margen norte del río del mismo nombre, su retaguardia comandada por DÍAZ VÉLEZ es alcanzada por la vanguardia de los realistas compuesta por unos 600 hombres que al mando del coronel HUIZI venían en su persecución. En el primer momento las ventajas estuvieron del lado de los hispanos, quienes, alentados con esta victoria parcial y la llegada de los refuerzos que recibieron, se acercaron hasta la columna donde se hallaba el general Belgrano y lo atacaron. Las fuerzas patriotas pudieron resistir la embestida realista y pasaron al contraataque derrotándolos completamente. Este combate que dejó en las filas realistas un saldo de dos oficiales y 58 soldados muertos, varios heridos, 40 prisioneros y 150 fusiles, significó, en verdad, una victoria tácticamente poco significativa (pues los realistas continuaron dominando la provincia) y de magros resultados en lo material, pero de alto valor moral, pues esta acción estimuló el entusiasmo de los patriotas, llevándolos luego a la victoria de Tucumán.

24 de setiembre de 1812
BATALLA DE TUCUMÁN. Victoria del General MANUEL BELGRANO sobre los realistas al mando de PÍO TRISTÁN que congeló el avance de las tropas invasoras en el noroeste y le dio tiempo al gobierno de Buenos Aires para ocuparse de la reorganización nacional.

En esos tiempos, la situación general de la Revolución era en extremo desfavorable A la reacción realista se sumaba la actitud portuguesa que decidió invadir la provincia Cisplatina y mientras tanto, el Paraguay, constituía otra amenaza y n tal situación, el gobierno de Buenos Aires le ordena a Belgrano, que el 26 del mes anterior se había hecho cargo del mando del Ejército del Norte en Jujuy, retirarse a Córdoba.

No obstante las órdenes recibidas, Belgrano, alentado por el triunfo obtenido tres semanas antes en Las Piedras, una pqueña pero trascendente victoria que había exaltado el ánimo de los soldados de la Patria y le permitió reafirmar su idea de fortificarse en Tucumán y allí hacer frente a las tropas españolas que venían en su persecución.

En la nota que le envía al Triunvirato justificando su decisión, expresa “… el último medio es hacer el último esfuerzo, presentando batalla fuera del pueblo y en caso desgraciado, hasta concluír con honor. Dios quiera mirarnos con ojos de piedad y proteger los nobles esfuerzos de mis compañeros de armas. Ellos están llenos del fuego sagrado del patriotismo y dispuestos a vencer o morir con su general”.

Eran unos 3.000 hombres el número de las fuerzas realistas mandadas por el general PÍO TRISTÁN (primo del Brigadier Manuel Goyeneche, a la sazón ocupando Cochabamba) y las patriotas no alcanzaban a 1.800, por lo que Belgrano despachó entonces al teniente coronel JUAN RAMÓN BALCARCE hacia Tucumán con el objeto de entusiasmar a los tucu manos y organizar nuevos cuerpos de caballería “con lanzas” según expresión del jefe militar.

El pueblo de esa provincia respondió con verdadero fervor y se ofreció espontáneamente a sacrificarse con tal de que el ejército patriota no abandonara su territorio. Al llegar Belgrano a la ciudad, los tucumanos en masa habían tomado las armas e integraron una fuerza que actuaría luego brillantemente en la decidida batalla que se libró pocos días después. Era el que se conoció como “Regimiento de Dragones de la Patria”, puesto bajo las órdenes de Balcarce y compuesto por más de 400 hombres de a caballo “y con lanza”, a los que da día se fueron sumando más, hasta llegar a conformar un aguerrida fuerza de más de 600 combatientes

El esperado combate finalmente se libró el día 24 (festividad de Nuestra Señora de las Mercedes, patrona de nuestros ejércitos) en un lugar llamado “Campo de las Carreras”. En una lucha confusa se trabaron combates parciales, dificultados por la humareda de los pajonales en llamas. Sólo a la mañana siguiente pudo comprobarse que la victoria de los patriotas había sido total. Los españoles reconocieron su derrota, mas no admitieron rendirse y dejando en el campo de batalla 450 hombres y 61 oficiales muertos y 626 soldados prisioneros, se retiraron hacia Salta. Las fuerzas patriotas que habían sufrido 200 bajas los persiguieron, pero debieron hacer alto, pues ya estaban al límite de sus fuerzas. En su parte del 5 de octubre siguiente, Belgrano pidió al gobierno que dos banderas del Real de Lima y dos estandartes de Cotambas que habían sido capturados durante la Batalla, se colocaran en el templo de Nuestra Señora de las Mercedes en demostración de gratitud. El Triunvirato supo premiar a los vencedores con un escudo: “La Patria a los vencedores de Tucumán” y en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, se exhibe una placa de bronce, colocada por disposición del Triunvirato, en la que figura la nómina de los nativos de esta ciudad, caídos en la gloriosa batalla. La batalla de Tucumán, hecho glorioso de nuestra gesta libertadora detuvo en el Norte el avance arrollador de las tropas españolas. La llamada desobediencia del General Belgrano tuvo felizmente consecuencias trascendentes para la Revolución de Mayo y aún para la americana pues “preparó los efectivos y la moral para las operaciones que posteriormente se llevaron a cabo y significó para el gobierno de Buenos Aires, una situación de seguridad que mantuvo luego el ejército del General Güemes con la famosa guerra de guerrillas”. El General Manuel Belgrano en el norte había salvado a la Revolución de Mayo, mientras que el General San Martín iniciaba los preparativos de la campaña libertadora de los Andes.

LA CABALLERÍA GAUCHA DECIDIÓ EL TRIUNFO DE TUCUMÁN. El informe de Belgrano sobre la Batalla de Tucumán revela que el “Regimiento de Dragones de la Patria”, organizado por el teniente coronel JUAN RAMÓN BALCARCE, sobre la base casi exclusiva de tucumanos, entro en combate, ocupando el ala derecha de las tropas de sus tropas y cumpliendo sus órdenes, fue la unidad que inició la carga, lanzándose sobre el ala izquierda del enemigo, logrando que con su valor y entereza, se decidiera el triunfo a favor de las armas de la Patria.

No obstante su escaso entrenamiento, la caballería gaucha con tremenda eficacia, atacó el flanco izquierdo realista, que pronto comenzó a flaquear ante la carga de la derecha patriota, que a galope tendido, dando espantosos alaridos y golpeando con las riendas los guardamontes, de cuero, que producían un ruido extraño y siniestro, los arrollaron y pusieron en fuga, obligando con ello a la infantería realista, ubicada en el centro, a abandonar sus posiciones.

Este cuerpo de caballería ligera era una especie de infantería montada que, según las circunstancias, actuaba a pie o a caballo. Vestía calzoncillo blanco, chiripá, blusa (especie de chaqueta popular), poncho y espuelas. Se cubría las piernas con anchos guardamontes de cuero, lleva gorra azul y pañuelo al cuello. Aunque formalmente debían ir armados con sable, fusil y pistola, a falta de estos elementos la mayoría portaba lanzas (armadas con cuchi­llos enastados en palos) y muchos, sólo puñales, lazos y boleadoras. Algunos testigos afirman que su imagen prometía muy poco desde el punto de vista castrense, pero que presentaban un aspecto verdaderamente salvaje provocando el terror del enemigo. Combatían apoyando sus flancos descubiertos sobre una sección de dragones veteranos, regularmente disciplinados, que contrastaba con el resto de la línea.

A pesar de las palabras de Belgrano: “Es preciso tratar de no echar mano de paisanos para la guerra, a menos de no verse en un caso tan apurado como el que me he visto” —producto quizás de su afán de mantener un ejército de línea perfecto en su constitución y armamento— la introducción de este elemento popular, valiente y arrojado, en las filas de las fuerzas patriotas, constituyó un valioso aporte en el momento de dirimir diferencias en el campo de batalla.

28 de setiembre de 1812
ÁLVAREZ DE ARENALES RETOMA LA CIUDAD DE SALTA. El comandante ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES sorprendió a los centinelas, forzando luego a la rendición de los efectivos realistas instalados en esa plaza

El Comandante de origen español al servicio de las fuerzas patriotas JUAN. ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES, que por llamado del Ayuntamiento de Salta, desde su confinamiento en Chuquisaca, había regresado a esa ciudad, fue comisionado por el General Belgrano para que observara los movimientos que los españoles realizaban en esos territorios, tarea que realizó hasta que la llegada a esa ciudad del General PÍO TRISTÁN lo había obligado a retirarse para refugiarse en su estancia “Pampa Grande”, situada en el departamento de Guachipas, distante unos 150 kilómetros de Salta y otro tanto de Tucumán. Desde allí se mantuvo en constante comunicación con el General BELGRANO, de tal modo que pudo conocer el resultado de la batalla que acababa de librarse en Tucumán, al día siguiente de producida, siendo testigo del paso de las tropas realistas que en su retirada, pasaban por Salta. Sin pérdida de tiempo reunió a peones y numerosos “arrenderos” de su finca y con aquella celeridad increíble que tantas veces había de desconcertar al adversario, marchó resueltamente sobre la capital salteña. En la madrugada de este día sorprendió a los centinelas y la guarnición fue forzada a rendirse en su propio cuartel, que tomó sin lucha, abriendo las puertas de los calabozos a los prisioneros hechos al Coronel DÍAZ VÉLEZ en el combate de Cobos (agosto de 1812) y apoderándose de más de 50 armas de fuego y muchas de filo. De inmediato tomó posesión del gobierno de Salta y poco después dio cuenta al General Belgrano de tan feliz suceso y elevó a la Asamblea General Constituyente, un “Memorial” con todo lo actuado en esa oportunidad y solicitando se le otorgara la Ciudadanía argentina

31 de diciembre de 1812
BATALLA DEL CERRITO. Sin saber que la noche anterior las fuerzas que mantenían el segundo sitio de Montevideo, habían recibido refuerzos, intentando romper el cerco sobre esta ciudad, y envalentonados por el éxito que habían logrado en incursiones anteriores, los realistas,  al mando de GASPAR DE VIGODET hicieron una salida sorpresiva y atacaron el campamento sitiador, pero fueron duramente derrotados por las fuerzas que comandadas el coronel JOSÉ RODRÍGUEZ participaban en este sitio.

La ciudad sitiada podía resistir debido a su indiscutible superioridad naval, pero sus defensores, después del contraste sufrido en El Cerrito,  no volverían a intentar defenderse en tierra. No obstante, justamente durante el año 1813 comenzaron a llegar nuevos refuerzos a la ciudad sitiada. Mientras que entre los años 1811 y 1812 habían llegado menos de 800 hombres desde España, en 1813 fueron enviados 3.440 hombres a Montevideo –de los cuales murieron unos 400 en un naufragio-.Hasta entonces se había preferido reforzar a los ejércitos que luchaban en el virreinato de Nueva Granada y en el de Nueva España,  pero ese año el 37% de las tropas enviadas a América, tuvieron como destino el puerto de Montevideo.

Pero otros problemas preocupaban a VIGODET. Cerca de 4.000 orientales que no se habían incorporado al “Éxodo” liderado por ARTIGAS, buscaron refugio en Montevideo y se le hacía muy difícil ubicarlos adecuadamente y  satisfacer sus necesidades básicas de alimentación.  Faltos de territorio y cultivos que los proveyera de víveres,  acuciados por el hambre, los realistas de Montevideo lanzaron sucesivos ataques a la costa de los ríos Uruguay y Paraná, que saqueaban impunemente. Hasta que  la sonora victoria que el 3 de febrero de 1813, obtuvieron los Granaderos a Caballo comandados por el coronel JOSÉ DE SAN MARTÍN en los campos de San Lorenzo (hoy provincia de Santa Fe), disuadió a los realistas de realizar nuevas incursiones y desde entonces, la ciudad de Montevideo debió bastarse a sí misma y sufrir infinitas penurias.

03 de febrero de 1813
COMBATE DE SAN LORENZO I. Primera batalla librada por los Granaderos a Caballo del general JOSÉ DE SAN MARTÍN que vencen a los realistas comandados por JUAN ANTONIO ZABALA. Relatos de testigos, entre ellos el de JOHN PARISH ROBERTSON, además del parte oficial del combate de San Lorenzo firmado por José de San Martín, han permitido reconstruir este importante hecho de armas que limpió de enemigos las costas del Paraná.

A mediados de enero de 1813, continuando con las acciones de hostigamiento que realizaban para doblegar al Gobierno de Buenos Aires, las fuerzas realistas instaladas en la Banda Oriental, una expedición naval, compuesta por tres buques de guerra de la escuadrilla realista apostada en Montevideo y 11 embarcaciones tripuladas por algo más de 300 hombres, penetró por las bocas del río Paraná-Guazú e inició su marcha hacia el sur en dirección a la ciudad de Rosario. En los últimos días de enero, el gobierno de Buenos Aires, tuvo noticias de que los marinos de Montevideo, cuyos saqueos sistemáticos sembraban  el terror entre las poblaciones del litoral, se aprestaban a dar un nuevo golpe, esta vez en las proximidades del Convento de San Lorenzo.

Apresuradamente se dispuso la partida del coronel San Martín al frente de 150 granaderos, tropa que desde hace meses se entrenaba en el Retiro de acuerdo a las más modernas técnicas militares de esa época, para que patrullara y vigilara la probable zona de desembarco de esa partida. Informado de esa acción que planeaban los realistas, el Comandante militar de Rosario, CELEDONIO ESCALADA, reunió las milicias del lugar para oponerse al desembarco realista que se presumía. Toda su fuerza la componían 22 hombres armados con fusiles, 30 de caballería con chuzas, sables y pistolas y un cañoncito de montaña manejado por media docena de artilleros que protegía el resto de su gente armada de cuchillos. El 30 de enero los buques españoles amanecieron frente a San Lorenzo, 26 kilómetros al norte de Rosario. Un destacamento como de 100 hombres de infantería desembarcó, pero sólo encontraron a los pacíficos frailes de San Francisco, habitantes del convento, que les permitieron tomar algunas gallinas y melones, únicos víveres que pudieron proporcionarles, pues todos los ganados habían sido retirados de la costa con anticipación.

A las 0730 del 30 de enero fueron atacados por Celedonio Escalada, quien los obligó a reembarcarse. La noche del 31 de enero se fugó de la escuadrilla un paraguayo que tenían preso en ella. Apoyándose en unos palos flotantes llegó a la playa, donde los patriotas lo recibieron. Por él se supo que toda la fuerza de la expedición no pasaba de 350 hombres. Que a la sazón se ocupaban de montar dos pequeños cañones para desembarcar al día siguiente con mayor fuerza a efectos de registrar el monasterio, donde se suponían ocultos los caudales de la localidad y que su intención era remontar en seguida el río a fin de pasar de noche las baterías de Punta Gorda, si es que no podían destruirlas, interrumpiendo así el comercio procedente del Paraguay. Inmediatamente Escalada informó de esto al Coronel SAN MARTÍN, quien se hallaba a dos jornadas de distancia, patrullando las costas del Paraná con dos Escuadrones de sus Granaderos a Caballo.  En la mañana del 2 de febrero el viento volvió a soplar desde el norte, impidiendo al enemigo continuar su derrotero. Ese día pasó sin que se verificase el desembarco. Mientras tanto, el Coronel San Martín, al mando de sus dos escuadros de Granaderos a Caballo, marchando al galope en la noche, para no alertar al enemigo, se dirigía hacia ese lugar a marcha forzada, tratando de llegar en auxilio de Escalada.

En la noche del mismo día 2 de febrero, llegados a las proximidades de la Posta de San Lorenzo, ubicada a 5 kilómetros del Convento, los soldados encontraron en el patio de la misma, un coche propiedad de un comerciante extranjero. Creyendo que se trataba de un realista avisaron a su jefe, que se acercó al vehículo y reconoció a su amigo, John Parish Robertson, con quien había compartido muchas veladas en casa de sus suegros, los Escalada. Superada la confusión, San Martín le explicó la situación  y Robertson se ofreció a oficiar de testigo de los sucesos que iba a compartir. Luego San Martín se puso a la cabeza de su tropa y poco después de la medianoche llegaba al monasterio, penetrando en él cautelosamente por el portón del campo, abierto a espaldas del edificio. Todas las celdas estaban desiertas y ningún rumor se oía en los claustros. Cerrado el portón, los escuadrones echaron pie a tierra en el gran patio del convento, prohibiéndose encender fuego o hablar en voz alta.

Visto desde la barranca, el sitio parecía desierto y abandonado, pero dentro de los muros se realizaban los últimos preparativos para el combate que se avecinaba. El plan de San Martín era ubicar a dos grupos de 60 hombres cada uno en el patio y atacar sorpresivamente al enemigo, apenas éste desembarcara. San Martín, provisto de su anteojo de noche y acompañado por 2 ó 3 oficiales y por míster Robertson, subió a la torre de la iglesia y se cercioró que los catorce buques de la escuadrilla montevideana aún estaba allí por las señales que hacía por medio de fanales y enseguida reconoció personalmente el terreno. Luego dispuso que los Granaderos saliesen al patio y se emboscaran, formados con el caballo del diestro, detrás de los claustros y tapias posteriores del convento, haciendo ocupar a Escalada y sus voluntarios, posiciones en el interior del edificio, para que protegiera el avance que tenía planeado.

Al rayar la aurora del 3 de febrero de 1813, el General SAN MARTÍN subió a su campanario. A las 0500 comenzó a iluminarse el horizonte y pocos momentos más tarde, a las 05,30, las primeras lanchas cargadas con los soldados realistas, iniciaban un nuevo desembarco, luego de haber sido rechazadas por el capitán CELEDONIO ESCALADA el día anterior y dos pequeñas columnas de infantería en formación,ascendían por el camino principal que conduce de la costa al Convento, Trescientos veinte efectivos de la flota realista, llegados en botes a la costa, divididos en dos columnas de infantería en formación de combate y con dos piezas de artillería marchando a su retaguardia, empezaron a subir la abrupta barranca del río, con banderas desplegadas y a los acordes de una marcha militar. Ignoraban la suerte que los aguardaba.

El Coronel San Martín bajó precipitadamente del campanario, encontrando al pie de la escalera a míster Robertson, a quien le dijo: “Ahora, en dos minutos más, estaremos sobre ellos espada en mano”. A pocos pasos de ahí, su asistente Gatica tenía de la brida su caballo bayo, de cola cortada al corvejón. El Coronel montó en él apoyando apenas el pie en el estribo y corrió a ponerse al frente de sus Granaderos. Tomó en persona el mando del segundo escuadrón y dio el del primero al Capitán JUSTO BERMÚDEZ. Dispuso que él llevaría  el ataque por la izquierda y el Capitán Bermúdez lo haría por la derecha,  con la orden de flanquear y cortar la retirada del invasor, agregando: “En el centro de las columnas enemigas nos encontraremos, y allí daré a usted mis órdenes”.

Arengó a continuación con breves y enérgicas palabras a los soldados a quienes por primera vez iba a conducir al combate, recomendándoles que no olvidasen sus instrucciones, y sobre todo, que no disparasen ningún tiro,  fiándose solamente en sus lanzas y en sus largos sables y ordenó el ataque.

Los realistas ya habían  avanzado unos 200 metros y en ese momento resonó por primera vez el clarín de guerra de los Granaderos a Caballo. Instantáneamente salieron por derecha e izquierda de las alas del monasterio los dos escuadrones, sable en mano y en aire de carga, tocando a degüello. La sorpresa fue terrible. Los granaderos magníficamente entrenados, se precipitaron sobre los realistas y San Martín fue el primero que chocó con el enemigo. Roto el frente del ala izquierda por el ímpetu de San Martín y su escuadrón, casi al mismo tiempo que la columna de la derecha era diezmada por el ataque del Capitán Bermúdez. Las cabezas de las dos columnas españolas, desorganizadas por esta primera carga, que fue casi simultánea contra las dos, ante la orden del Jefe español, se replegaron sobre las mitades de retaguardia y rompieron un nutrido fuego contra los agresores, recibiendo a varios de los Granaderos en la punta de sus bayonetas y así ganó la barranca del Paraná, posición mucho más ventajosa para la defensa si San Martín lanzaba otro ataque, pero apenas tomada esta providencia vio a los Granaderos cargar por segunda vez con mayor ímpetu que la primera.

En la imposibilidad de levantarse del suelo y de hacer uso de sus armas, hubiera muerto en aquella situación; pero otro de sus granaderos, echando resueltamente pie a tierra y arrojándose sable en mano en medio de la refriega, desembarazó a su jefe del caballo muerto que lo apretaba, en momento en que el enemigo, reanimado por Zabala, a los gritos de “¡Viva el Rey!”, se disponían a reaccionar.

En esta carga el coronel San Martín al frente de su escuadrón se encontró con la columna que mandaba en persona el Comandante Zabala y al llegar a la primera línea de defensa de los realistas, recibió una descarga de fusilería hecha a quemarropa y el impacto de un “tarro de metralla”, que matando a su caballo, lo derribó en tierra aprisionándole una pierna en la caída. Aún atrapado así, bajo su cabalgadura,  no perdió la serenidad y le gritó a su ayudante Manuel Escalada: ¡Reúna usted la columna y vayan a morir!, mientras a su alrededor , efectivos de ambos bandos se trabaron en un feroz combate cuerpo a cuerpo con armas blancas. En ese entrevero, San Martín, todavía caído y sin poder zafarse del caballo que lo aprisionaba, recibió un sablazo que le produjo una pequeña herida en el rostro, pero cuando el soldado que lo hiriera, se abalanzó sobre él para ultimarlo, se interpuso entre ambos el Granadero JUAN BAUTISTA BAIGORRIA que fue herido por el sablazo que iba dirigido a su Jefe.

Los esfuerzos de San Martín, no lograban liberarlo del peso de su caballo y la violencia del combate que se libraba a su alrededor hacía peligrar su vida, hasta que el granadero JUAN BAUTISTA CABRA, echando resueltamente pie en tierra y arrojándose sable en mano en medio de la refriega, con serenidad, liberó a su jefe del peso del caballo muerto, recibiendo dos heridas mortales al momento de lograrlo.

Dos horas después moría este valiente soldado exclamando “¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!”. Casi al mismo tiempo, el alférez HIPÓLITO BOUCHARD, arrancaba la bandera española de manos del que la llevaba y  el Capitán Bermúdez, habiendo asumido el mando, por la imposibilidad en que se hallaba San Martín, terminaba con la resistencia de los realistas y los hacía retroceder. Los españoles abandonaron en el campo su artillería, sus muertos y heridos y se replegaron haciendo resistencia sobre el borde de la barranca, donde intentaron formar cuadro.

En esas circunstancias, la escuadrilla española abrió el fuego para proteger la retirada de su tropa, hiriendo una de las balas al capitán Bermúdez, mientras el teniente  MANUEL DÍAZ VÉLEZ, que acompañaba al capitán Bermúdez, arrebatado por su entusiasmo y el ímpetu de la carga, se despeñó de la barranca, recibiendo en su caída un balazo en la frente y dos bayonetazos en el pecho.

Luego, San Martín, a la sombra de un pino añoso, que aún se conserva en el huerto de San Lorenzo, firmó el parte de la victoria, cubierto por su propia sangre y el polvo y sudor del combate. Los moribundos recibieron sobre el mismo campo de batalla la bendición del párroco del Rosario, JULIÁN NAVARRO, que durante el combate los había alentado fervorosamente.

Uno de los presos canjeados con el enemigo, fue un lanchero paraguayo, llamado JOSÉ FÉLIX BOGADO, que en ese día se alistó voluntariamente en el Regimiento y es el mismo que trece años más tarde, con el grado de coronel, regresaría a Buenos Aires, recargado por el peso de la gloria, al frente de los siete últimos Granaderos fundadores del cuerpo que sobrevivieron a las guerras de la revolución desde San Lorenzo hasta Ayacucho.

El 14 de febrero moría en el convento de San Lorenzo el valiente capitán Justo Bermúdez, a consecuencia de las heridas recibidas. El parte de San Martín, despachado luego de esta acción, informó que en tres minutos se resolvió el combate, que los realistas sufrieron numerosas bajas, dejando abandonados numerosos heridos y prisioneros y que 6 de sus granaderos resultaron muertos y 20 heridos y finaliza señalando que el combate ha probado el valor de sus soldados v asegurado la tranquilidad de los ribereños del Paraná.

El combate de San Lorenzo constituye la etapa inicial de la epopeya sanmartiniana y el bautismo de gloria del histórico Regimiento de Granaderos a Caballo donde demostró su capacidad y sobre todo el espíritu de disciplina que su jefe había sabido infundirle. Alguien ha dicho que “será un ejemplo de heroísmo supremo, de lealtad hasta el sacrificio de la propia vida en aras de la Patria naciente”. El jefe de la expedición española en su parte oficial asentó: “Por derecha e izquierda del monasterio salieron dos gruesos trozos de caballería formados en columna y bien uniformados que a todo galope, sable en mano, cargaban despreciando el fuego de nuestros cañones que hicieron estragos en ellos. Cubrían sus claros con la mayor rapidez, atacando a nuestra gente con tal denuedo que no nos dieron lugar a formar cuadro.

20 de febrero de 1813
BATALLA DE SALTA. Importante victoria de Belgrano, vencedor de los realistas que invadieron el noroeste argentino desde el Alto Perú. Se dice que ésta fue la única vez en que un ejército realista se rindió en su totalidad y sin condiciones.

El 14 de Febrero de 1813, la vanguardia del Ejército de Belgrano, que había salido de Tucumán el 21 del mes anterior, sorprendió la avanzada realista situada en Cobos, quedando en el campo, muertos o prisioneros, casi todos los oficiales y soldados que la formaban. Los que lograron escapar llevaron a Tristán la noticia de la aparición de los patriotas.  El general realista fortificó y mandó artillar todos los caminos que conducían a Salta, y esperó a Belgrano apostando el grueso de sus fuerzas; cubriendo “el Camino Real”.

Pero éste había sido informado por el capitán  APOLINARIO SARAVIA, gran conocedor de la zona, que el ejército patriota, podía evitar el sacrificio de vidas que exigiría el acto de forzar los pasos artillados por Tristán, siguiendo una senda, desconocida de los españoles, y aun de muchísimos salteños, que salía a la hacienda de Castañares, situada a una legua al norte de Salta. El general Belgrano  mandó reconocer este camino, que era una honda y estrechísima garganta que se abría en el fondo de la agreste quebrada de Chichapayas, y que una espesa y tupida vegetación ocultaba a la vista.

El jefe de Estado Mayor encargado de esta comisión, la halló practicable, y así se lo comunicó a Belgrano, que se enteró, muy complacido, del caso. Por este camino pasó el ejército en la tarde del 18 de febrero, en medio de una copiosa lluvia que hizo, tan penoso como difícil, el paso de la artillería y de las cincuenta carretas del bagaje.

Cuando el 19 le dijeron a Tristán que el ejército patriota estaba íntegro en Castañares, acampado en sus potreros, protegidos por cercos de piedra, se negó a creerlo, contestando, con acento de incredulidad: ¡Ni que fueran pájaros! Al día siguiente, su ayudante le despertó, al amanecer, para decirle que, tras las cercas de Castañares, se veía maniobrar a las tropas patriotas. -¿Son muchos?- preguntó el ayudante. -¿Llueve aun? -Sí, señor general, lleve, y mucho. -Pues me alegro –replicó el jefe realista- así se matan mejor las avispas. Luego, ya acabado de vestir, salió a la calle, pasando a la casa de un señor Aguirre, desde cuyos balcones, y a favor de un anteojo de campaña, pudo convencerse de la verdad de cuanto le habían dicho.

Al amanecer del día 20, una desagradable noticia circuló en el campamento patriota; se supo que Belgrano había tenido, durante la noche, un copioso vómito de sangre, y se dudaba de que pudiera mandar la acción. Afortunadamente, mejoró y pudo montar a caballo. El mayor general DÍAZ VÉLEZ fue destinado para conducir el ataque al ala derecha y el Coronel MARTÍN RODRÍGUEZ el ala izquierda.

Belgrano se puso al frente de sus tropas y en la madrugada del 20 de febrero de 1813, las tropas españolas que esperaban que los patriotas llegaran por “el camino real”, fueron sorprendidas por su retaguardia, cuando el ejército de Belgrano irrumpió sobre ellas, dando en Salta una batalla que fue la culminación del éxito logrado en Tucumán

El choque de las tropas fue rudo y sin cuartel. Todos se batieron con bravura, distinguiéndose por su valentía el Regimiento Nº 1, el predilecto de Belgrano, que luchó encarnizadamente, durante tres horas, con el Real de Lima, el mejor cuerpo del ejército realista, y el único compuesto de soldados peninsulares.

La lluvia persistente que durante tres días cayera sobre los patriotas, había puesto la pólvora en malas condiciones, por cuyo motivo los soldados patriotas, desechando sus fusiles, hecharon mano de los sables y bayonetas, por lo que a fuerza de coraje y en combates cuerpo a cuerpo, fueran estrechando lenta, pero inexorablemente el cerco que iba rodeando a los realistas. Las tropas realistas, que no pudieron detener este ataque, finalmente desarticulada su línea de combate y sin ánimos para seguir la lucha, se refugiaron en la ciudad de Salta hasta donde fueron perseguidos y acosados, hasta que el General Tristán, viendo la inutilidad de seguir una lucha, que ya le había causado 481 muertos y 114 heridos, tres banderas perdidas, diez piezas de artillería y más de 2.000 fusiles capturados por los patriotas, que tan solo tuvieron un total 103 muertos y 433 heridos.

El día 20, al atardecer, consumada por completo la destrucción de las fuerzas españolas, llegó al campamento de Belgrano, en calidad de parlamentario, el coronel FELIPE DE LA HERA. El parlamentario, una vez en presencia del general argentino, preguntó: -¿Tengo el honor de hablar con el general Belgrano? –Sí, señor; habla usted con él. La Hera, acercándose mucho al general vencedor, le habló unos momentos en voz muy baja, transmitiéndole la proposición de entrega formulada por Tristán. Belgrano, contrariando el parecer de Castelli, que exigía una rendición incondicional y a discreción, contestó al parlamentario en estos términos: -“Diga usted a su general que se despedaza mi corazón al ver derramar tanta sangre americana y que estoy pronto a otorgar una honrosa capitulación. Que haga, pues, cesar inmediatamente el fuego en los puntos donde aun resisten sus tropas; que yo, por mi parte, voy a mandar que se haga lo mismo en todos los que ocupan las mías”. Aquella misma tarde se firmó la capitulación.

El general vencido se comprometía a salir de la ciudad el día siguiente y entregar todo su armamento, rindiéndolo en el mismo campo de batalla. Los rendidos, de general abajo, jurarían no volver a tomar las armas contra la patria, quedando libres y pudiendo regresar a sus hogares. Esa misma noche, en su parte de batalla, Belgrano le manifestó al Gobierno de Buenos Aires: “El Todopoderoso ha coronado con una completa victoria nuestra causa”. Elogiaba después la actuación del Mayor general DÍAZ VÉLEZ, agregando al final: “su desempeño, tanto como el del Coronel MARTÍN RODRÍGUEZ y el de todos los demás comandantes de la División, así de infantería como de caballería, igualmente el de los oficiales de artillera y demás cuerpos del ejército, ha sido el más digno y propio de los americanos libres que han jurado sostener la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata; debiendo repetir a V. E. lo que le dije en mi parte del 24 de septiembre pasado: que desde el último soldado hasta el jefe de mayor graduación, e igualmente el paisanaje, se han hecho acreedores a la atención de sus conciudadanos y a las distinciones con que no dudo V. E. sabrá premiarlos”.

En el mismo campo donde se desarrolló la batalla de Salta, fueron sepultados los caídos de ambos ejércitos, erigiéndose poco después un túmulo con una cruz que tiene la siguiente inscripción: “Aquí yacen vencedores y vencidos durante la Batalla de Salta”. La reconquista de Salta, luego de la victoria obtenida allí, consolidó al nuevo gobierno nacional (la Asamblea General Constituyente recién instalada), avivó el entusiasmo popular por la causa de la Revolución y disipó la amenaza de una invasión por el norte que podía haber puesto en peligro la emancipación nacional.

La victoria de Salta es una de las glorias más completas del ejército argentino; los anales patrios no recuerdan un triunfo más brillante. MANUEL BELGRANO, que protagonizando “el éxodo jujeño”, había logrado dejar tierra arrasada al avance español conduciendo a los jujeños hacia el sur y abandonando su pueblo y  el 24 de septiembre de 1812, en el “Campo de las Carreras” en Tucumán, había logrado poner en fuga a las fuerzas de Pio Tristán, ahora, en las estribaciones de Salta, venció y rindió a los invasores que pretendían repetir lo logrado en el Alto Perú, desactivando los movimientos tras la libertad de las colonias. La Patria naciente había sido salvada. Habían pasado casi cinco meses del encuentro en Tucumán y durante ese tiempo las fuerzas patriotas no tan solo habían mejorado su capacidad de combatientes, sino que con las armas dejadas por el adversario, estaban realmente mejor equipadas y en mejor aptitud para el combate. Es interesante conocer la correspondencia entre Belgrano y Pio Tristán en ese intervalo, en la cual ambos mostraban, no tan solo un sentido de caballerosidad magistral, sino también la esperanza de vencerse por las palabras, sin llegar a las armas.

Belgrano sabía que la cosa no terminaría ahí, que el enemigo se retiraba para volver a atacar y decidió insistir ante las autoridades de Buenos Aires sobre la urgente necesidad de equipar al ejército y pagar los sueldos atrasados. No se cansaba de mandar partes en los que describía el estado de sus soldados, los que le ponían el pecho a las balas en la última avanzada contra los godos: “La desnudez no tiene límites: hay hombres que llevan sus fornituras sobre sus carnes  y para gloria de la Nación, hemos visto desnudarse de un triste poncho a algunos que los cubría para resguardar sus armas del agua y sufrirla con el mayor gusto”. Por supuesto que los gobernantes porteños que se repartían los beneficios del monopolio del puerto y de la Aduana, ni se dignaban a contestarle. Hasta que a Belgrano le subió la temperatura más de lo previsto y les mandó este parte que los denunciaba magistralmente: “Digan lo que quieran los hombres sentados en sofás, o sillas muy bonitas que disfrutan de comodidades, mientras los pobres diablos andamos en trabajos: a merced de los humos de la mesa cortan, tasan, destruyen a los enemigos con la misma facilidad que empinan una copa (…) Si no se puede socorrer al Ejército, si no se puede pagar lo que este consume mejor es despedirlo”. Recordemos que el genio de Belgrano ya se había mostrado en la frustrada campaña a Asunción, donde no logro la victoria militar, pero si sembró en los paraguayos las ideas porteñas nacidas en mayo del 1810. La batalla de Salta pone en evidencia una vez más, la capacidad de Belgrano, ampliamente reconocida por el general San Martin, para obrar con sagacidad e inteligencia, lo que le convierte en un real estratega. Si Tucumán fue un triunfo de singular envergadura, Salta se convirtió en una absoluta derrota de los españoles, que se rindieron, deponiendo sus armas. Una vez más, allí apareció fulgurante la figura magistral de Belgrano que, acepta la rendición, pero, con una grandeza incomparable, otorga el perdón a aquellos que juraran no tomar en el futuro acciones contra la Patria que nacía. La historia recoge el momento en el cual Belgrano no tan solo “devuelve” el sable a Pio Tristán, sino que también lo estrecha en un fuerte abrazo. Belgrano y Pio Tristán habían compartido sus tiempos en España durante sus estudios y, según se considera, debieron haber sido de alguna manera amigos. El desarrollo evolutivo de los pueblos, en aquella época de éxitos y fracasos, los había enfrentado como soldados, pero ellos, sin dudas, como hombres, sabían de los valores del espíritu, lo que en Salta daban prueba. En un mundo con profundos cambios en el cual Europa se estremecía por las guerras, los hombres que habían nacido en nuestras tierras de promisión, se encontraban ante las realidades que los llevaba por caminos diversos y, consecuentemente, los enfrentaba en las lides de superación. Es por eso que el Éxodo Jujeño y las batallas de Tucumán y Salta, tienen que ser entendidas y comprendidas con criterio sabio y profunda calidad espiritual, que son las virtudes que hacen gala, los patriotas que solo persiguen el ámbito de la libertad como objetivo único y común. Si Tucumán tiene el derecho histórico de ser calificada como la “Batalla de la Patria” por sus efectos en la evolución y la formación de nuestra Nación, sin dudas, Salta es el broche sagrado que cierra aquel hecho, confundiendo los valores y uniendo los destinos de una futura Argentina. Jujeños, tucumanos y salteños, de esta manera, con sus sangres y sacrificios, bajo la honorable y digna dirección del general Manuel Belgrano, hicieron el soporte firme y sólido de la Patria. Algo, casi sagrado, que jamás deberemos olvidar” (Teniente coronel José Javier de la Cuesta Ávila (LMGSM 1 CMN 73 VGB).

01 de octubre de 1813
COMBATE DE VILCAPUGIO. El general MANUEL BELGRANO, al mando del Ejército del Norte, destacado para emprender la Segunda Expedición al Alto Perú, empeñado en una de las batallas más sangrientas de la lucha argentina por la independencia, es vencido en Vilcapugio por el ejército realista, que había sido reforzado y puesto ahora al mando del General español JOAQUÍN DE LA PEZUELA.

Mientras se llevaba a cabo, lentamente, el Sitio de Montevideo, las fuerzas del general MANUEL BELGRANO operaban en el Norte y dominaban gran parte del Alto Perú. Con el fin de atacar a los realistas por tres puntos distintos, el general Belgrano, entusiasmado con sus dos resonantes victorias de Tucumán y Salta, creyó oportuno iniciar la ofensiva en cumplimiento del plan que lo había traído nuevamente al Alto Perú. Fue así que encargó al coronel CORNELIO ZELAYA que con las fuerzas que había reunido en Cochabamba,  atacara por el flanco de su derecha a los españoles que se hallaban acampados en Vilcapugio, pequeña pampa rodeada de montañas, mientras el caudillo salteño CÁRDENAS, con dos mil indígenas casi desarmados, los distraía por otro. Entretanto, él mismo entraría en plena batalla.

Pero el intempestivo ataque del coronel salteño SATURNINO CASTRO, que combatía al lado de los españoles, sorprendió a Cárdenas, lo derrotó y se enteró de todos los planes de Belgrano, el número de sus fuerzas y hasta el plan de batalla del jefe patriota. El general español PEZUELA salió entonces al encuentro del general Belgrano y le dio batalla en la madrugada de este día. La batalla de Vilcapugio “fue de extraordinario violencia”. Las fuerzas españolas se dispusieron para la defensa y las tropas de infantería argentinas atacaron a la bayoneta por el centro del dispositivo realista, mientras la caballería se lanzaba sobre los flancos del enemigo. El triunfo parecía favorecer al general Belgrano cuando se oyeron tambores y voces de mando ordenando detener el ataque. No se sabe cómo se originó este hecho, pero lo cierto es que enseguida sobrevino el desastre. Las tropas argentinas se detuvieron, sorprendidas, pensando que el ataque había fracasado y presas del páncio se desbandaron y corrieron a los cerros. Los españoles, cuando ya se creían vencidos, sorprendidos por lo que tampoco comprendían, reaccionaron de inmediato y pasaron al contraataque, logrando rechazar y desbandar a los patriotas.

¿Qué error ha cometido Belgrano?. El primero, dar libertad a los prisioneros de Salta que juraran no empuñar más las armas contra la Patria naciente. Muy pocos cumplirán el juramento y Pezuela podrá formar con ellos un ejército, en tanto las fuerzas de Belgrano están integradas con reclutas recién incorporados. Los patriotas carecen de caballada y de elementos de transporte. Reconoce Belgrano la derrota y poco después habrá de afrontar otra, decisiva: el 14 de noviembre los realistas lo vencen en la pampa de Ayohuma y debe replegarse hacia Potosí.

Un patético relato sobre Vilcapugio y Ayohuma. TOMÁS MANUEL DE ANCHORENA tenía a su cargo la representación de la casa de comercio que su familia manejaba en Buenos Aires. Hombre de gran preparación, aceptó el ofrecimiento de MANUEL BELGRANO  y actuó eficazmente como secretario suyo en la campaña militar que terminó en Ayohuma. En el Archivo General de la Nación se conserva el acervo familiar donado por sus descendientes  y hay una documentación riquísima. De ella hemos tomado esta carta, presumiblemente inédita, en la que relata a su hermano NICOLÁS sus experiencias como espectador durante el combate de Ayo huma.

“Jujuy, 19 de diciembre de1813.
Estimado Nicolás:
“Hace días que llegué a ésta a hacerme ropa, pues toda la que tenia, a excepción de la puesta, me la perdió MANUEL RUÍZ, el oficial conductor de los caudales, que es uno de los infinitos pavetas (quizás quiso decir pavotes),  a quienes mantiene la Patria en el ejército. El general Belgrano  se mantiene en Humahuaca hasta que llegue el Comandante ARÁOZ DE LAMADRID, que salió de Chuquisaca, vino por  Tarija  y estaba ya en la Cueva,  trayendo alguna gente reunida, caudales. municiones, cañones y otros pertrechos de guerra que el Presidente de Charcas y oficiales, respectivamente, encargados de  su conducción,  habían dejado abandonados en diferentes partes para huir.  Ha sido un escándalo la cobardía y atolondramiento de estos indecentes que sólo sirven para  intrigar, visitar estrados, robar y lucir sus personas a  costa del Estado”.

“Se han perdido las dos acciones de Vilcapujio y Ayohuma  por la cobardía de los jefes y oficiales. La premura del tiempo no me permite el describirte pormenorizadamente cómo fueron las dos acciones,  informando con verdad y exactitud de ellas, pero lo que te puedo decir,  es que en la segunda acción,  se veían muchos jefes de regimiento que se escondían tras las lomas, por temor a las balas y muchísimos  de ellos, se rendían de barriga en el suelo, mientras que la tropa, habiendo avanzado a la bayoneta, volvía  la cara diez y veinte veces del enemigo, porque no habiendo un oficial que les dijese a los soldados que avancen, comenzaron a abrirse claros en la línea, por lo que se desordenaron y asustaron como era de esperar.  Los oficiales atribuyeron este acontecimiento a la existencia de una zanja que  estaba por  medio paralela con la linea, pero esto es falso,  porque la zanja del mismo modo le dificultaba  al enemigo como a los nuestros, y por otra parte, esa zanja no era contínua, sino que era transitable por diferentes partes. La verdad es que como los oficiales  buscaban puentes para su seguridad,  no había quién ordenase la evolución que era necesaría para pasar esa zanja y volver a desplegarse  en batalla,  cargando sobre el enemigo”.

“Has de advertir que esta zancadilla vino después de otro desconcierto capital, que fue el de haberse dejado flanquear el jefe del ala derecha por la infantería enemiga, no habiendo cumplido con la orden que se le dio por conducto de DÍAZ VÉLEZ,. Quien asegura que se la comunicó. Si esto fue cierto, como debemos creerlo, otro jefe ha pagado bien su inobediencia o torpeza, pues murió en la acción.  Sin embargo,  de todo esto, todos esos cobardes, están empeñados en acriminar a BELGRANO, para encubrir su cobardía, y por ver si lo separan del mando, para que de este modo,  todo se reduzca a cuentos y  ellos queden en los empleos, y su delito impune”.

Es de admirar cómo en la retirada desde Potosí, BELGRANO no se ha enloquecido o muerto, al ver la cobardía, des­fallecimiento y abandono de todos indistintamente. Diaria­mente se venían desertando de a 5, de a 10 y de a quince, porque el general  no podía conseguir que los oficiales no dejasen pasar a nadie adelante, ni quedarse atrás. En vano fue poner una guardia a vanguardia y otra a retaguardia, porque de noche ponían los centinelas y no se acordaban de recorrerlas,  ni mudarlas en toda la noche, de modo que éstas se desertaban y recién al día siguiente las echaban de menos.

Desde Caysa, Belgrano comisionó a un coronel para que con cerca de cien hombres,  condujese, por delante de la artillería, fusiles y municiones, y “en todo el camino veniamos encontrando cargas que dejaba tiradas, sin dar un solo parte, para que las recogiésemos o le proporcionásemos mulas,  si era que las abandonaban  por falta de ellas. El conductor de caudales que traería como unas cincuenta cargas con setenta y tantos hombres de escolta, ha perdido cuatro cargas y así, por este tenor,  han andado todas las cosas a cargo de los señores oficialitos, sin embargo de que el enemigo no nos ha perseguido, y después de esto, dale y más dale que los han sacrificado: a toda la tropa que era excelente y a las Provincias en general, porque sólo son valientes con los inermes e infelices paisanos a quienes como por costumbre,  los tratan como a sus esclavos”.

“En este correo no he recibido carta tuya, sin duda porque el paquete de Potosí se quedó en Salta. Te repito que suspendas las compras que te habla ordenado, y que todo el dinero lo reduzcas a oro y obres en orden a la seguridad de mis Intereses según te tengo prevenido. Mi madre y Juan José,  que tengan ésta por suya. Expresiones a los parientes y amigos. Manda tu afectísimo hermano. Thomás”.

14 de noviembre de 1813
COMBATE DE AYOHUMA. El 5 de octubre de 1813 el general MANUEL BELGRANO llegó con su ejército al pueblo de Macha, situado a tres leguas de Ayohuma y allí es derrotado por los realistas. Tres cuartas partes del ejército quedó el campo de batalla y se perdió todo el bagaje y la artillería. Belgrano se retiró con los sobrevivientes a Potosí y fue reemplazado en el mando por el general SAN MARTÍN..

23 de enero de 1814
BATALLA DE CUCHA-CUCHA. Librada entre las fuerzas realistas, decididas a dominar la revolución iniciada en setiembre de 1810 en Chile y las tropas argentino-chilenas comandadas por el general MAKENA, quien logra en Cucha-Cucha un notable triunfo, gracias a la decidida participación de 100 efectivos de los “Auxiliares de Buenos Aires”, enviados por el general SAN MARTÍN.

A semejanza de lo hecho por el pueblo de Buenos Aires en Mayo de 1810, los habitantes de Santiago de Chile, pidieron al representante del rey, el conde DE LA CONQUISTA, que convocara a los magistrados y a los vecinos de mayor significación, para que dictaminaran acerca de lo que convenía hacer, en aquellos momentos, para asegurar la tranquilidad y bienestar del país. Esta reunión se llevó a cabo y determinó, con fecha 18 de septiembre de 1810, nombrar una Junta de Gobierno. La Revolución, triunfante en todo el país, convocó un Congreso, organizó tropas y decretó el comercio libre.

Para restablecer la autoridad española en el territorio chileno, amenazada por el movimiento revolucionario del 18 de setiembre de 1810, FERNANDO DE ABASCAL, virrey del Perú, mandó un fuerte ejército que después de recuperar las provincias del Sur del país, se preparó para marchar sobre Santiago. Los chilenos, mandados por O’Higgins y Carrera, decididos a frenar su avance, sostuvieron varios combates con los realistas con suerte diversa. Durante esta primera etapa de la guerra por la Independencia chilena, respondiendo a la solicitud de auxilio que el gobierno patriota constituido en Chile, le había hecho al Director supremo POSADAS, se dispuso que una fuerza al mando del entonces .Teniente Coronel GREGORIO DE LAS HERAS se dirigiera al país trasandino para reforzar los efectivos de BERNARDO DE O’HIGGINS, ocupados en afianzar el derecho a un gobierno propio, que los chilenos habían proclamado el 18 de setiembre de 1810.

Llegados al territorio chileno, LAS HERAS y su tropa, conocida como “Auxiliares de Buenos Aires”, se unen a O’HIGGINS y realizaron una extenuante campaña que los mantuvo en esas tierras durante varios meses.

El general Mackenna, jefe de vanguardia de O’Higgins, que a principios de febrero de 1814 ocupaba la fuerte posición del Membrillar, emprendió una expedición que tenía por objeto observar al enemigo y procurarse víveres. Las fuerzas de Mackenna estaban constituídas por 500 infantes, cien de ellos pertenecientes a los Auxiliares, 40 dragones y dos piezas de artillería. El 23 de febrero de 1814, regresaba la expedición, arreando una gran cantidad de ganado, cuando llegando a un paraje conocido como la cuesta de Cucha Cucha, fue acometida impensadamente por retaguardia. El ataque de los realistas, rápido y violento, logró desbaratar, en un instante, la fuerza chilena que mandaba el comandante Bueras y la derrota de Mackenna era ya segura, cuando los cien Auxiliares de Buenos Aires, personalmente mandados por Las Heras, cargaron a la bayoneta al enemigo, que, sorprendido y atemorizado, se vio derrotado cuando ya se juzgaba vencedor. Después de perseguir a los realistas durante un largo trayecto, Las Heras, retrocedió, marchando, sin ser molestado, a reunirse con el resto de la columna. Su llegada al campamento fue saludada con grandes aclamaciones y repetidas muestras de alegría.

Reconociendo la fundamental participación que el Ejército argentino, había tenido en esta acción que le permitiría sostener su gesta revolucionaria, el gobierno chileno otorgó al Teniente Coronel Gregorio de Las Heras, lo mismo que a la oficialidad y tropa, un escudo de honor que llevaba la siguiente inscripción: “La Patria a los valerosos de Cucha-Cucha, auxiliares de Chile, año 1814.” Se distinguieron particularmente en la acción, además del mayor Las Heras, hicieron brillante papel en aquella acción de guerra, el capitán Vargas y los tenientes ROMÁN DEHESA y RAMÓN ALDUY.

22 de febrero de 1814
COMBATE DEL ESPINILLO. Las fuerzas del Directorio, al mando de EDUARDO KARLITZ DE HOLMBERG, son derrotadas por las fuerzas de ARTIGAS al mando de JOSÉ EUSEBIO HEREÑÚ.

11 de marzo de 1814
ATAQUE A LA ISLA MARTÍN GARCÍA. El teniente coronel de marina GUILLERMO BROWN intenta apoderarse de la Isla Martín García, que estaba en poder de los realistas, pero es rechazado.

El día 8 de Marzo de 1814, Brown zarpó de Buenos Aires con la intención de tomar la Isla Martín García que estaba en poder de los realistas, ocasionando por ello, graves perjuicios al sitio que los patriotas habían instalado sobre Montevideo. Iba al mando de una escuadrilla compuesta por el “Hércules”, de 32 cañones y 200 hombres de tripulación, el “Céfiro”, con 18 cañones y 120 tripulantes y el “Nancy”, con 10 cañones y 80 hombres. Con sus buques, cruzó el Río de la Plata frente a Colonia del Sacramento y allí espero hasta que el día 10, se le unieron las goletas  “Julieta” y “Tortuga” y la falúa “San Luis”.

El día 11 atacó por el sur de la Isla, donde la esperaba el capitán de navío ROMARATE, al mando de seis buques de guerra, con artillería muy poderosa, auxiliados por otros tres mercantes, armados también. Estos buques estaban todos en línea, amarrados de proa y popa y bien protegidos por dos piezas de gran calibre, puestas en batería, sobre un dique próximo. Apenas dada la orden de abordar al enemigo, fue muerto el piloto del “Hércules”, lo que ocasionó la varadura del buque donde flameaba la enseña del comandante Brown. Este contratiempo enardeció al enemigo, que intensificó su fuego sobre las naves patriotas, favorecido por la tranquilidad de las aguas, lo que hacía que fuera muy certero su cañoneo.

A poco de haber varado el “Hércules”, un tiro de cañón, hecho desde tierra, mató al capitán SEAVERS dejando momentáneamente al barco sin gobierno y consternados a los marinos que la tripulaban. Entonces, el desaliento cundió en la escuadra patriota, cuyas unidades emprendieron precipitadamente la retirada, dejando la capitana abandonada a su suerte, y sin hacer caso de las señales que desde a bordo les hacía Brown.

El “Hércules”, quedó sirviendo de blanco al enemigo, hasta las diez del día siguiente (12 de marzo), cuando, a favor de la creciente, pudo flotar a pesar de que tenía la obra muerta y el aparejo destruidos. Había recibido ochenta y dos tiros de cañón rdurante el combate y perdió cuarenta y cinco hombres de su dotación, entre ellos los capitanes SMITH y SEAVERS y el teniente STACY. De los supervivientes, cincuenta quedaron heridos de más o menos importancia. Para evitar que el Hércules zozobrase, se tuvo que colocar, en cada agujero, una doble plancha de plomo sobre lona alquitranada. Frustrado así el ataque por la eficaz defensa llevada a cabo por los realistas, BROWN ordena la retirada para no sufrir daños mayores en su escuadra.

17 de marzo de 1814
COMBATE NAVAL DE MARTÍN GARCÍA I. GUILLERMO BROWN toma la Isla Martín García que estaba en poder de los realistas e inscribe una de las páginas más gloriosas de nuestra historia naval. Después del infructuoso ataque llevado a cabo el día 11, contra la isla de Martín García, Brown raparó ligeramente sus barcos y reforzó las tripulaciones con cuarenta y cinco Dragones de la Patria que le envió el comandante militar de la Colonia, mayor LIMA y que al mando del teniente OROÑO, se incorporaron a la escuadra patriota el día 15 de marzo. El 16 el jefe argentino lo empleó en ultimar los preparativos necesarios para asegurar el éxito de la nueva operación y el 17, a las cuatro de la mañana, la escuadra inició el ataque contra las baterías de tierra y los los buques españoles que estaban al mando del capitán ROMARATE. Ciento cincuenta hombres desembarcaron, sin que pudiera impedirlo el enemigo y al son de las cornamusas y pitos irlandeses, que el almirante mandó tocar, recordando que el santo del día era San Patricio, patrón de Irlanda, tomaron, con increíble empuje, todos los puntos fortificados de la isla, arrojando de ella a los realistas, quienes se embarcaron con tanta precipitación, que ni siquiera intentaron destruir los elementos de combate amontonados en sus almacenes: pertrechos, provisiones, fusiles y vestuario, todo quedó en poder de los independientes.

Los realistas, en su retirada, favorecidos por la brisa, remontaron el Uruguay hasta el Arroyo de la China. Con el intento de atacarlos nuevamente, aprovechando la desmoralización que la toma de la isla debía haber producido a las fuerzas de Romarate, Brown, mandó en su persecución a los buques ligeros de la escuadra al mando de TOMÁS NORTHER. Romarate, que ocupaba una posición excelente y que estaba, además, protegido desde tierra por los artiguistas, resistió briosamente, causando muchas bajas a los patriotas, siendo una de las más sensibles, la del comandante de la escuadrilla, Norther, muerto al mediar la acción. Este accidente, y la pérdida del Tortuga, volado por el teniente MIGUEL ESPIRO, quien prefirió destruir su buque antes que entregarlo al enemigo, determinó la retirada de los patriotas.

La toma de Martín García produjo dos resultados: intimidó a los realistas, que previeron que se les escaparía muy en breve el dominio del mar y de los ríos, que hasta aquel momento habían monopolizado y cortó la escuadra española en dos fracciones, aislando a Romarate, el mejor jefe de la marina militar realista, de quien dijo Brown: que de todos los hombres con quienes había combatido, nunca halló uno que fuese más valiente.

20 de marzo de 1814
BATALLA DEL MEMBRILLAR. El general chileno Bernardo O’Higgins vence en El Membrillar al ejército español mandado por el general realista GAINZA. En esta batalla tomó parte una división argentina compuesta de cordobeses y al mando del entonces mayor JUAN GREGORIO DE LAS HERAS, que había ido a Chile en auxilio de aquel gobierno.

24/03/1814
COMBATE DE GUACHIPAS. El capitán APOLINARIO SARAVIA, al frente de 30 hombres apoyados por milicianos, derrotó a una partida de realistas que al mando del capitán JOSÉ LUCAS FAJARDO realizaba tareas de reconocimiento en la zona por la que debía transitar el “Ejército Auxiliar del perú” comandado por el general SAN MARTÍN.

24 de octubre de 1814
COMBATE DE SAUCE REDONDO. El capitán JOSÉ APOLINARIO SARAVIA, al frente de 30 hombres armados de fusil, ataca y vence al capitán realista JOSÉ LUCAS FAJARDO, que fue muerto en la acción.

28 de marzo de 1814
COMBATE NAVAL DE ARROYO DE LA CHINA. (Hoy Concepción del Uruguay). La escuadra argentina a las órdenes de TOMÁS NOTTER es derrotada por la escuadra fluvial realista al mando de Romarate en una acción que estuvo caracterizada más por el arrojo allí desplegado por los patriotas que por la estrategia empleada.

Luego de que el 17 de ese mes, el Teniente Coronel de Marina GUILLERMO BROWN, lo obligara a retirarse de su posición de defensa de la Isla Martín García, finalmente tomada por las tropas de Brown, la flota realista al mando del Capitán de Navío JACINTO ROMARATE, se dirigió, remontando el Uruguay hacia el Arroyo de la China (hoy Concepción el Uruguay). Brown, con la intención de atacarlo y desalojar a las fuerzas realistas que se mantenían en ese fondeadero, bien aprovisionados y fortificados, aprovechando la desmoralización que la toma de la isla debía haber introducido en las tripulaciones contrarias, envió en su persecución a los buques ligeros de la escuadra, al mando de TOMÁS NOTTER.

El 28 de marzo de 1814, NOTHER, llega al paraje llamado Arroyo de la China, sobre la margen oeste del Río Uruguay. El Capitán ROMARATE, que ocupaba una posición excelente y que estaba, además, protegido desde tierra por los caudillos del Litoral, aliados de ARTIGAS, ofreció una tenaz resistencia, protagonizando ambos bandos, una acción que estuvo caracterizada más por el arrojo allí desplegado, que por la estrategia empleada. Finalmente, luego de un breve pero intenso combate, la escuadra fluvial realista logra desbaratar el ataque de NOTHER causando muchas bajas a los patriotas, siendo una de las más sensibles, la del Comandante de la escuadrilla, el Capitán TOMÁS NOTTER, muerto al mediar la acción, por lo que toma el mando de la escuadra patriota el capitán ÁNGEL HUBAC, capitán de la “Trinidad” que también fue herido, por lo que fue reemplazado por el subteniente NICOLÁS JORGE, secundado por LEONARDO ROSALES.

Estas bajas y la pérdida del “Tortuga” (para algunos autores la balandra “Carmen”), volado por el Teniente MIGUEL ESPIRO, quien prefirió destruir su buque antes que entregarlo al enemigo, determinó la retirada de los patriotas. A pesar de este frustrado intento de acabar definitivamente con la presencia de las naves realistas en la zona, la toma de Martín García produjo dos resultados: intimidó a los realistas, que intuyeron que muy pronto se les escaparía el dominio del mar y de los ríos, que hasta aquel momento habían monopolizado y cortó la escuadra española en dos fracciones, aislando a Romarate, el mejor jefe de la marina militar realista, con su flota embotellada en el río Uruguay, impidiéndole así participar en la defensa de Montevideo, cuyo sitio, posteriormente dispuso el almirante Brown. La toma de Martín García es la primera hoja de la corona de gloria de nuestra marina de guerra.

La Armada Argentina recuerda este hecho con mucho orgullo especialmente porque HUBAC, que siendo Segundo Comandante durante esa acción, quedó fuera de combate por sus heridas, sin que ello le impidiera, ser luego, quien aceptó la rendición de ROMARATE tras la derrota realista en Montevideo en julio de ese año.

29 de marzo de 1814
COMBATE DE LA PEDRERA. MARTÍN MUGUEL DE GÜEMES empeñado en la defensa del norte del país, amenazado por tropas realistas, al mando de “alguna gente de armas” y un grupo de paisanos en la Cuesta de la Pedrera, provincia de Salta, atacó a un escuadrón de la caballería realista que al mando del capitán CASTRO, había abandonado sus posiciones en Salta para detenerlo y luego de vencerlo, matándole más de 40 de sus efectivos, hizo prisionero al resto y se apoderó de todo su bagaje.

 14 de abril de 1814
BLOQUEO DE MONTEVIDEO. El Almirante Brown sale de Buenos Aires para establecer el bloqueo de Montevideo, plaza ocupada por los españoles, y a la sazón sitiada por tierra por el ejército patriota. La escuadra de Brown se componía de siete buques: el “Hércules”, de 32 cañones, mandado por él mismo; el “Belfast, de 18 cañones al mando del capitán Oliver Russell; el “Agreable”, de 16 cañones, comandado por el capitán La Mare; el “Céfiro”, de 18 cañones comandado por el capitán King, la “Nancy, con 10 cañones, bajo el mando del capitán Leech, el “Julieta” con 7 cañones al mando del capitán Dougal y la “Trinidad”, de 12 cañones ajo el mando del capitán Wack.

Al llegar a Montevideo, abrió y mantuvo comunicaciones con el ejército sitiador, apoderándose de muchas presas, y reduciendo a la ciudad al último extremo, privándola de todo aprovisionamiento. Tan crítica llegó a ser la situación de la plaza, que indujo a los comandantes de los buques españoles a tentar un último esfuerzo para batir a los patriotas y levantar el bloqueo, objetivo que no consiguieron realizar.

14 de mayo de 1814
COMBATE NAVAL DEL BUCEO (o de Montevideo). Durante el Sitio de Montevideo que estaba en poder de los realistas, GUILLERMO BROWN mediante hábil maniobra, ataca y vence en El Buceo, costa oriental del Río de la Plata a la flota realista que que apoyada por poderosas baterías instaladas en tierra, intentaba romper el bloqueo impuesto por el Gobierno de Buenos Aires, obligándolos a desistir de sus propósitos y finalmente a rendirse.

El 13 de mayo, Brown con su escuadra compuesta por siete naves, considerando favorables las condiciones del tiempo para las características de sus barcos y habiendo ideado un osado plan de batalla, abandona su fondeadero a 5 millas de Montevideo y se acerca al Puerto de esta ciudad, simulando cumplir con su rol de vigilancia de la escuadra española. Cruza frente al puerto y despliega sus fuerzas en observación de los buques españoles fondeados al amparo de las baterías de tierra. El 13 por la noche, el primer teniente del “Hércules”, barco almirante de la flota argentina, comunicó a Brown que el enemigo estaba haciendo señales dentro de su fondeadero, recibiendo en contestación la orden de estar alerta para el caso de que la escuadra española se moviese, como presumía que lo haría.

Efectivamente, a la madrugada del día siguiente (14) la escuadra española, compuesta de la fragata “Mercurio”, las corbetas “Neptuno”, “Mercedes” y “Palomo”, el queche “Hiena”, los bergantines “San José” y “Cisne”, el lugre “San Carlos”, la falúa “Fama” y dos naves menores, armadas y listas para el combate, comandada por MIGUEL DE LA SIERRA, intentando romper el bloqueo, salió del puerto de Montevideo y se dirigió hacia aguas abiertas y llegando a cercanías de El Buceo, en la costa oriental del Río de la Plata, inicia un fuerte cañoneo contra la flota de BROWN, estacionada en el lugar.

Brown finge una retirada y da esa orden a sus naves, buscando con esta maniobra alejar de las costas a los españoles, para poder después cortarles el camino hacia el refugio que le podrían brindar las poderosas instalaciones de artillería de la costa de Montevideo.

La maniobra da el resultado esperado y la escuadra española, creyendo que esta retirada era consecuencia de la impotencia de Brown para trabarse en combate en inferioridad de fuerzas, abandona su fondeadero y zarpa de regreso hacia el puerto de Montevideo, pero al amanecer del día 15, vieron con sorpresa que la escuadra patriota había vuelto sobre sus pasos y se hallaba ocupando una posición que les impedía ni entrar al puerto ni contar con el apoyo de las baterías emplazadas en la costa. A las diez de la mañana del día 15 Brown ataca violentamente a la escuadra española.

El combate duró solamente quince minutos, mientras duraron los vientos y fue sostenido casi exclusivamente por el “Hércules”. Como reinaba mucha calma, las dos escuadras se mantuvieron próximas y toda la mañana del día 15, la pasaron las dos flotas haciendo esfuerzos: la una, para acercarse a la contraria; la otra, para aumentar la distancia que las separaba, pues era evidente que por la actitud de los españoles, éstos no deseaban renovar el combate.

A la una de la tarde volvieron a anclar expectantes, una a la vista de a otra, mediando solamente una legua entre ellas y a las ocho, siendo la noche muy oscura, las naves realistas desaparecieron, hecho que no fue notado por los vigías apostados por Brown, hasta que aclaró el nuevo día.

Aprovechando la oscuridad el comandante realista había hecho remolcar a sus naves por medio de barcas de escaso calado y bordeando la costa se había dirigido hacia el Buceo, al este de la ciudad de Montevideo, sin poder evitar que, antes de que pudieran entrar en ese puerto, los corsarios que acompañaban a Brown, al mando de las naves más ligeras, los alcanzaron y les arrebataron la falúa “San Luís” e hicieron tres presas más que allí tenían fondeadas los realistas.

Comprobada la fuga de la escuadra realista Brown se lanzó inmediatamente en persecución de los fugitivos, haciendo rumbo a la isla de Lobos, donde recibe el refuerzo de un pequeño barco que se dirigía hacia la escuadra con intento de unirse a ella, y que resultó ser el “Itatí”, recientemente comprado por el Gobierno de Buenos Aires, que lo armó con seis cañones, tripulándolo con 50 hombres, que obedecían las órdenes del Capitán TERRERO.

Allí los realistas son alcanzados y se reanuda el combate. A las dos de la tarde el “Hércules” y el “Belfast” consiguieron llegar a tiro y romper el fuego y al poco tiempo de iniciado, una bala de cañón hiere en una pierna a Brown, sin que por eso dejara de dirigir las operaciones desde la cubierta del “Hércules”. El combate fue reñido. Las escuadras, muy próximas; una de otra, se mantenían a tres leguas al sur del Buceo y a la vista de la ciudad, donde miles de observadores seguían con ansiedad sus movimientos, ensordecidos por el sordo tronar de los cañones. A las diez de la noche del 16 estaban en poder de Brown, tres de las mejores naves realistas, la “San José”, el “Palomo” y la corbeta “Neptuno” y gran cantidad de prisioneros y de armamento.

El 17, al alborear, se renovaron la persecución y el combate. El Hércules maniobró tan hábilmente que consiguió aislar al “Cisne” y a los dos buques auxiliares “Castro” y “María”, cuyos comandantes, viendo que no podrían entrar en Montevideo, los embarrancaron en la costa, al Sur del Cerro y los incendiaron, después de desembarcar a sus tripulaciones.

El “Hércules”, cada vez más atrevido, dio caza al “Mercurio”, al “San Carlos” y al “Fama”, persiguiéndolos hasta la boca del puerto, a tiro de las baterías. Era tanta la confianza que los montevideanos tenían en la superioridad de su armada, que ni siguiera suponían que pudiera ser vencida, por cuya razón, al ver aparecer al “Hércules” entre varias naves reales, creyeron que el buque insignia de los patriotas criollos venía prisionero y, en su entusiasmo, no sólo echaron a vuelo las campanas de los templos, sino que cubrieron la ciudad de banderas españolas. Su desilusión fue inmensa cuando vieron al buque argentino virar majestuosamente, empavesar su arboladura y hacer una salva triunfal de 21 cañonazos.

Al día siguiente de la batalla, el gobernador Vigodet envió a su ayudante de campo, teniente coronel José Obregón, para entrevistarse con Brown y concertar un armisticio, pero éste le respondió que “hasta que no entregara Montevideo, sus fortalezas, arsenales, buques de guerra y toda propiedad pública, no se admitiría condición alguna” (poco más de un mes después, se rendiría la plaza al general Alvear)

Brown dejó frente a Montevideo a las  naves “Belfast”, “Céfiro”, “Agreable”, “Julieta” y “Halcón”, mientras qué él, con el resto de la escuadra, regresó a Buenos Aires, pues no deseaba confiar sus prisioneros a otras manos.

Con esta victoria, Guillermo Brown logró vencer definitivamente a la escuadra realista que pretendía forzar una ruptura del cerco impuesto por Alvear y atemorizó de tal modo a los marinos realistas que, desde entonces, renunciaron a emprender nuevas operaciones navales, tanto en el mar como en los ríos, lo que significó la anulación del poder español en el Río de la Plata y

San Martín calificó el triunfo de Brown diciendo; “Esto es lo más grande que hasta ahora ha hecho la Revolución” y para recordar esta victoria, se celebra el 17 de mayo, el Día de la Armada Nacional.

25 de mayo de 1814
BATALLA DE LA FLORIDA. (Bolivia). Los Coroneles ÁLVAREZ de ARENALES, gobernador intendente de Cochabamba  y XAVIER WARNES, integrantes del Ejército del Norte en campaña en el Alto Perú, enviados por RONDEAU para hostigar la retaguardia de los realistas en el Alto Perú, se enfrentan en La Florida,  localidad de Bolivia y vencen a una fuerza española tres veces mayor comandada por el Coronel BLANCO, quedando muertos en el campo el jefe realista y salvándose tan sólo tres oficiales y nueve soldados.

Después de la batalla de  La Florida, el Coronel ÁLVAREZ DE ARENALES libró uno de los combates legendarios de la guerra por la Independencia, acaso el episodio más heroico y emocionante que registra la epopeya argentina: Avanzando imprudentemente sobre el camino principal, después de su gloriosa victoria sobre el enemigo, acompañado de su ayudante el Teniente APOLINANIO ECHEVERRÍA, fueron atacados por une partida de once soldados españoles. Los patricios desenvainaron sus espadas y habilísimos en el manejo del arma resistieron el ataque. Uno de los enemigos le disparó un balazo y al advertirlo, el Teniente Echevarría cubrió generosamente el cuerpo de su jefe, cayendo exánime atravesado por el proyectil.

El desigual combate duró unos minutos más, hasta que el vencedor de La Florida cayó al suelo, totalmente cubierto de sangre que manaba abundante de catorce heridas, las más graves inferidas en su rostro y su cabeza. Los españoles lo abandonaron creyéndolo muerto y ya entrada la tarde fue hallado por una patrulla de sus soldados, quienes lo recogieron y lo condujeron a pulso a la misión de Pinay. Fray JUSTO SARMIENTO atendió al herido y la naturaleza vigorosa del paciente pudo más, salvándose de una muerte segura. Al cabo de un mes pudo elevar al Gobierno el parte de la batalla que lo inmortalizó.

Después de esta acción, Arenales, que recibió 14 heridas en combates cuerpo a cuerpo contra 11 soldados enemigos que lo rodearon, fue ascendido a General. (Sobre)

12 de junio de 1814
Ataque a Garona (Salta).

 12 de junio de 1814
Ataque de Sumalao (Salta).

25 de junio de 1814
BATALLA DE LAS PIEDRAS II. La noche del 25 de junio de 1814, el general CARLOS MARÍA DE ALVEAR, que había tomado la plaza de Montevideo el día 23, derrotó definitivamente en Las Piedras a las fuerzas que comandaba el Teniente OTORGUÉZ, que operaba a las órdenes del caudillo Artigas quien se había declarado en completa hostilidad contra el ejército patriota. Las pérdidas del Teniente Otorguéz fueron grandes, dejando en poder del vencedor un crecido número de prisioneros y considerable cantidad de caballos. Esa misma noche, el propio General Alvear escribió desde Montevideo a su amigo el General SAN MARTÍN, informándole de la gran cantidad de pertrechos de guerra que había tomado con la capitulación de la plaza y “del trote que le pegué a Otorguéz”, decía en la carta.

05 de setiembre de 1814
COMBATE DE PINTATORA El comandante MANUEL ASENCIO PADILLA y su esposa, JUANA AZURDUY , derrotan a las fuerzas realistas  del coronel BOZA en el combate de “Pintatora”

01 de octubre de 1814
BATALLA DE RANCAGUA. A pocos kilómetros de Santiago de Chile, las tropas del General chileno BERNARDO DE O’HIGGINS secundado por el General GREGORIO DE LAS HERAS al mando de efectivos de los “Auxiliares de Buenos Aires” enviados por SAN MARTÍN en auxilio del Jefe chileno, son derrotadas por el General realista MANUEL OSORIO. La guerra de la Independencia se había extendido ya por casi todo el continente y en tales circunstancias, los generales chilenos BERNARDO O’HIGGINS Y JOSÉ MIGUEL CARRERA, que se hallaban enemistados por cuestiones políticas, decidieron ponerse de acuerdo ya que se trataba de la salvación de la patria. Entonces marcharon a campaña y en la orilla del río Cachapoal fueron totalmente batidos por los realistas, causa por lo cual se retiraron a Rancagua. El día 1º de octubre de 1814, el General español Osorio al frente de numerosas tropas atacó nuevamente al General O’Higgins. La resistencia fue tenaz y la lucha sangrienta. Patriotas y realistas no se dieron tregua y lucharon hasta que vino la noche a imponerles un alto el fuego forzado. A la madrugada del día 2 el combate se renovó con mayor ímpetu y si la defensa fue heroica, el ataque a la vez fue titánico, pues los españoles por medio del hacha y del fuego se abrían camino derribándolo todo, logrando así penetrar por las paredes de las casas y palmo a palmo, fueron adelantando hasta la plaza, en el centro de la ciudad. Allí, el General O’Higgins hizo su última defensa con los pocos hombres que le quedaban. Rendido de cansancio, atormentado por una sed tremenda y rodeado de numerosos cadáveres permaneció resistiendo hasta que viéndolo todo perdido y a pesar de estar herido en una pierna, se puso a la cabeza de los restos de su tropa y sable en mano se abrió paso por entre medio de los realistas. Tal fue la impresión que este acto de valor desesperado causó al enemigo, que no hubo ninguno que se aventurara a perseguirlo. Mientras, la división del General Carrera, compuesta de casi una mitad de los independientes que formaban las fuerzas atacadas, había permanecido inmóvil espectadora de este cuadro de desolación, retirándose al fin sin descargar sus armas. En ese día memorable, 2 de octubre de 1814, los patriotas que mandaba el General Bernardo O’Higgins tuvieron que sucumbir aplastados por el número de sus enemigos. Los vencedores de Rancagua mancharon su triunfo entregando la ciudad al saqueo y las llamas y fusilando a los prisioneros.

06 de octubre de 1814
COMBATE DE MARMARAJÁ. Después que el general CARLOS MARÍA DE ALVEAR rindió Montevideo, el general Artigas pretendió que se le entregara la plaza. No siendo aceptada esta exigencia por el gobierno de Buenos Aires, Artigas inició las hostilidades contra las fuerzas nacionales estacionadas en la Banda Oriental. Con el propósito de dar término a tal situación, ALVEAR y el Coronel MANUEL DORREGO decidieron atacar el campamento de Marmarajá, donde se hallaba el Teniente FERNANDO DE OTORGUÉS, jefe artiguista. El general Alvear, que había iniciado su marcha por camino distinto al tomado por el coronel Dorrego, el 3 de octubre de 1814 llegó al lugar denominado Calera de García el 3 de octubre de 1814 y desde allí destacó una partida que tomó 8 prisioneros al adversario. Dorrego llegó al campamento del Marmarajá el día 6 y sorprendiendo a las tropas de Otorgués las dispersó por completo, tomándole toda la artillería, bagajes y numerosos prisioneros, entre los que se hallaba la familia de dicho caudillo. Derrotados de esta manera, los artiguistas fueron perseguidos hasta el otro lado del Chuy, por lo que Otorgués se vio obligado a refugiarse en Brasil. Dorrego continuó luego combatiendo a Rivera, a quien venció fácilmente. En esa circunstancia, llegó el coronel artiguista RUFIN BOUZÁ con un refuerzo de 800 Blandengues, dispuestos a socorrer al vencido ejército, mas no queriendo Dorrego comprometer la victoria obtenida, librando una batalla contra un ejército muy superior en número al suyo, suspendió las hostilidades y se retiró hacia la Colonia del Sacramento.

09 de enero de 1815
COMBATE DE GUAYABOS. Las tropas que en noviembre de 1814, habían sido enviadas por el Director Supremo POSADAS, al mando de MANUEL DORREGO son derrotadas por ARTIGAS en esta localidad de la provincia de Entre Ríos.

16 de enero de 1815
COMBATE DE LA QUIACA. En Jujuy, tratando de impedir el avance del Ejército realista, se produjo el combate de La Quiaca, donde el Coronel patriota FRANCISCO DE LA CRUZ resulta victorioso.

19 de febrero de1815
COMBATE DEL TEJAR. El general MARTÍN RODRÍGUEZ integrando el  ejército patriota que salió de Jujuy en 1815, para realizar la Tercera Campaña sobre el Alto Perú, marchó al mando de un escuadrón de caballería, con la misión de hacer un prolijo reconocimiento de esos territorios. Acampó en un lugar llamado “El Tejar”, en espera del comandante URDINENEA que, con 200 hombres, debía reunírsele, pero oo hizo sin tomar las precauciones que la prudencia aconsejaba. Esto dio motivo a que una división realista, acercándose sigilosamente le sorprendiera, haciéndole prisionero a él y a todas sus fuerzas, hecha excepción del capitán MARIANO NECOCHEA, que salvó por su temerario arrojo.

Al percibir la llegada del enemigo, él y 25 soldados se encerraron en un corral de piedra, donde resistieron obstinadamente largo tiempo; hasta que viendo Necochea que su valentía y esfuerzos iban a ser inútiles, montó sobre un caballo en pelo y, sable en mano, atropelló al enemigo, que le abrió paso, aterrorizado y sorprendido.

Un valeroso soldado español, más sereno que sus compañeros, le salió resueltamente al encuentro con ánimo de cerrarle el paso y. Necochea brevemente luchó con él, hasta que logró tenderlo  en tierra de un terrible sablazo, logrando ponerse, así enseguida  fuera del alcance de las balas realistas, marchando en busca de refuerzos. Al recordar, más tarde, esta hazaña, decía: “En mi vida he dado un tajo igual; creo que le dividÍ la cabeza hasta el pescuezo”.

17 de abril de 1815
COMBATE DEL PUESTO DEL MARQUÉS. Victoria argentina lograda por el coronel FERNÁNDEZ DE LA CRUZ quien sorprendió y derrotó a las tropas realistas comandadas por el coronel PABLO VIGIL, pertenecientes a las fuerzas del general JOAQUÍN DE LA PEZUELA, dejando expedito el camino de Rondeau hacia Bolivia. Desde las alturas del Tejar, al mando del coronel FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, una columna de infantería y caballería integrante del Ejército del Norte, que al mando del general Rondeau, se hallaba realizando la tercera expedición al Alto Perú, se desprendió con el propósito de sorprender a los realistas que ocupaban el Puesto del Marqués, cercano a Yaví (Salta). Reforzadas por un cuerpo de milicianos de Salta al mando de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, estas fuerzas tomaron contacto con el enemigo en horas de la mañana del 17 de abril, lo sorprendió y después de un breve combate, tomó prisionera a toda la guarnición española que el general PEZUELA, había destacado en dicho lugar, para vigilar los movimientos de RONDEAU. Ese triunfo, además de vengar el contraste sufrido por el coronel MARTÍN RODRÍGUEZ en El Tejar, el pasado 19 de febrero, obligó a Pezuela a levantar precipitadamente su campo de Cotagaita, retirándose hasta Challapata, dejando expedito el camino de RONDEAU hacia Bolivia. El ejército argentino ocupaba así un gran territorio del país que le abandonaba el enemigo, y permaneció en él por más de cuatro meses, proveyéndose de todo lo necesario para continuar su campaña, en las ciudades de Chuquisaca y Potosí.

07 de octubre de1815
COMBATE DE SANTA BÁRBARA I. El coronel IGNACIO WARNES, jefe de la división de Santa Cruz de la Sierra, llegó al punto denominado Estancia de Santa Bárbara, que había sido reducida a cenizas por los realistas y envenenadas sus aguas. Warnes dividió sus fuerzas en tres secciones: la primera, al mando del comandante SATURNINO SALAZAR la segunda, al mando del capitán de DRAGONES JOSÉ ÓLIVERA; y la tercera, al mando del teniente coronel MELCHOR DE LA VILLA GUZMÁN, colocando su artillería en forma conveniente. El 7 de octubre de 1815 marchó sobre el enemigo y pese al nutrido fuego con el que fue recibido por las fuerzas que al mando del caudillo JUAN BAUTISTA DE ALTOLAGUIRRE, que se habían atrincherado en el lugar, logró dominar toda resistencia, provocando la rendición del enemigo que dejó en el campo de la batalla, trescientos muertos y un buen número de heridos, cuatro piezas de artillería, más de doscientos fusiles, todas sus municiones, tiendas de campaña y los equipajes que tenían,

21 de octubre de1815
COMBATE DE VENTA Y MEDIA. Una avanzada del Ejército realista en operaciones en el Alto Perú, al mando del general OLAÑETA, a las órdenes del general JOAQUÍN DE LA PEZUELA, derrotan en Venta y Media, pueblo del Alto Perú (cerca de Oruro, Bolivia), a las fuerzas de los patriotas que marchaban a las órdenes del coronel MARTÍN RODRÍGUEZ, destacadas por JOSÉ RONDEAU, comandante del Ejército del Norte. En esta acción, murieron casi todos los soldados de la patria y JOSÉ MARÍA PAZ, perdio un brazo por lo que a partir de allí, se lo conoció como el “manco de Venta y Media.

Como consecuencia de esta acción, el Alto Perú se separa de las Provincias Unidas del Río de la Plata pues España recupera estos territorios al norte de Salta.

31 de enero de 1816
COMBATE DE CULPINA. En los ingenio de “Culpina, Tucumán, el sargento mayor ARÁOZ DE LAMADRID, al frente de 130 hombres, se bate contra 600 españoles al mando del brigadier ÁLVAREZ, hasta que la noche, obliga a suspender el combate, sin vencedores ni vencidos.

Tras su derrota en la batalla de Sipre-Sipe (29 de noviembre de 1815), mientras el Ejército del Norte venía en retirada hacia el sur, su comandante, el general JOSÉ RONDEAU despachó al entonces sargento mayor GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID para que al frente de escasos hombres se uniera al caudillo josé Vicente camargo, líder de la “Republiqueta de Cinti”, que operaba con sus guerrillas indígenas en la altipampa que se abre desde San Lucas, Acchilla, Santa Helena, Incahuase hasta Culpina. Se le ordenó que recogiera los dispersos de Sipe-Sipe, y tratara de organizar  una fuerza organizada que hostigara el flanco izquierdo del ejército realista para impedir o por lo menos demorar su avance hacia el sur.

La posición de Lamadrid se encontraba cerca del río Pilcomayo, sobre cuya margen izquierda, apoyándose en la Sierra de Santa Elena, se encontraban los ingenios azucareros de Culpina, ubicados entre dos cerros, a cuyo pie se extiende una planicie de unos 5 km de largo por dos y medio de ancho.

En uno de esos ingenios, propiedad de Camargo, LAMADRID organizó su caballería formando un escuadrón, que llamó “Húsares de la muerte”, integrado por dos compañías al mando del teniente MARIANO GARCÍA y del oficial.  Sin más oficiales que esos dos y otro que había rescatado de una cárcel en Chuquisaca y ascendió a oficial al sargento mendocino JOSÉ MARTÍN FERREYRA, que más tarde llegaría al rango de general.

Sólo contaba para el cumplimiento de su misión, con 22 sables y 12 tercerolas como todo armamento y pronto, se fueron sumando dispersos del ejército, combatientes voluntarios de las republiquetas y  algunos voluntarios de Cinti, por lo que finalmente contó con una fuerza de 80 hombres bien montados, 40 infantes del línea y dos partidas de 16 dragones que avanzaron sobre el río de San Juan.

Habiendo sido informado de estos preparativos, a mediados de enero de 1816, el comandante realista JOAQUÍN DE LA PEZUELA envió al regimiento Uno de Cuzco, integrado por 500 infantes y 150 hombres de a caballo al mando del brigadier ANTONIO MARÍA ÁLVAREZ para enfrentar a los patriotas. Al tener noticias trasmitidas por los vigías que había apostado en los cerros, del avance de las tropas de Antonio Álvarez por el camino de Potosí, Lamadrid se aprestó a la lucha y el 31 de enero de 1816 dispuso su escasa tropa en la planicie: a la derecha la infantería, en formación dispersa de tiradores, a la izquierda 16 jinetes y al centro a su mando directo, el resto de sus fuerzas, 64 hombres, mientras los hombres de Camargo se desplegaban en los cerros vecinos lejos del fuego adversario pero también de la acción.

Álvarez apareció sobre el este de la posición y formó en columna desplegando dos agrupaciones de caballería protegiendo sus flancos y una guerrilla de infantería a vanguardia. Lamadrid había dado órdenes a sus hombres de simular una retirada pero tras la primera descarga realista, su infantería arrojó sus armas y dejó el campo, por lo que cargó entonces con 10 jinetes para cubrir su ala izquierda. La línea realista continuó avanzando y ya, a tiro eficaz de fusil, hizo una segunda descarga que produjo algunas bajas entre los patriotas.

LAMADRID efectuó una carga de caballería al frente del grueso de su escuadrón, pero la primera línea realista mantuvo su posición, puso rodilla en tierra y caló bayonetas. La carga se detuvo y la caballería patriota se replegó dejando 5 muertos y retirando 7 heridos del frente. Lamadrid efectuó una nueva carga seguido sólo de sus escoltas los soldados JOSÉ SANTOS FRÍAS (puntano), GREGORIO JARAMILLO (salteño) y JUAN MANZANARES (correntino) y otros cinco hombres, quienes fueron recibidos con una descarga ineficaz por lo que pudieron atravesaron la línea enemiga.

Lamadrid, ligeramente herido por un golpe de fusil, se retiró hacia el oeste y levantó una bandera, señal de reunión, consiguiendo en pocos minutos reconstruir su escuadrón. Álvarez, pensando que los patriotas ocuparían un cerro vecino, se lanzó en columna para anticiparlo, pero Lamadrid cayó sobre sus bagajes, defendidos por una débil guardia causándole importantes bajas.

Álvarez contramarchó rápidamente con sus hombres consiguiendo salvar del exterminio a su guardia, pero Lamadrid lo cargó en dos grupos, García por el flanco izquierdo y él mismo por el derecho. La caballería realista desmontó y formó con la infantería dejando libres sus caballos que huyeron. La caballería patriota sin chocar con la infantería se corrió por los flancos. La fusilería realista mató al caballo de Lamadrid quien quedó a pie haciendo frente espada en mano a los realistas. Fuera por respeto a su valor o por desear capturarlo con vida, salió de las filas realistas la orden de suspender el fuego y no matarlo. Esa breve demora fue aprovechada por sus escoltas que lo rescataron sobre sus caballos.

Lamadrid rehizo nuevamente su escuadrón y tras enviar órdenes a las partidas del río San Juan de reunírsele, avanzó nuevamente sobre las tropas realistas que tras reunirse en uno de los cerros, se posesionaban de la casa principal del ingenio, pero la llegada de la noche impidió un nuevo combate.

El 1 de febrero una tormenta impidió las acciones. El 2 de febrero los realistas faltos de víveres y municiones se retiraron rumbo a Cinti, seguidos por los cerros por 300 indígenas de Camargo armados de hondas y algunos infantes de Lamadrid, y por el cerro de la izquierda por el mismo Lamadrid con su escolta y 12 tiradores.

Ese día en el combate de Uturango, la división realista fue completamente derrotada: Lamadrid efectuó una primer emboscada en la quebrada causando numerosas bajas y en un segundo estrechamiento los hombres de Camargo hicieron caer una lluvia de piedras sobre la apretada columna realista, momento en el cual la caballería de Lamadrid cayó sobre su retaguardia completando la victoria.

Los sobrevivientes marcharon a Santiago de Cotagaita y tras recuperarse, pasaron a acantonarse en Moraya y en Mojo, mientras, separándose de Camargo, y tras ocupar Cinti, Lamadrid se retiró en dirección a Tarija y finalmente a San Salvador de Jujuy, llegando al cuartel general en esa ciudad al frente de 150 hombres, que fueron la base de los famosos “Húsares de Tucumán.”

02 de febrero de1816
COMBATE DE UTURANGO. Las fuerzas del sargento mayor ARÁOZ DE LAMADRID y un grupo de aborígenes al mando de VICENTE CAMARGO, derrotan en la quebrada de “Uturango” a las tropas españolas del brigadier ÁLVAREZ.

12 de marzo de 1816
COMBATE DE TARABUCO. El mayor realista PEDRO HERRERA, célebre por su crueldad,  al mando de tres compañías del Batallón General (más conocido como “los Verdes”), destacado por el general LA HERA para librar de enemigos su marcha hacia Chuquisaca, hizo contacto con las fuerzas del comandante JOSÉ ZERNA que con 30 fusileros y 2.000 indígenas al mando de los caudillos ILDEFONSO CARRILLO, PEDRO CALISAYA y PRUDENCIO MIRANDA que ni bien los avistara, los atacó con fiereza y los derrotó.

El coronel realista LA HERA, que por orden de JOAQUÍN DE LA PEZUELA, había ocupado el pueblo de La Laguna, se encontró, a poco de haberse posesionado de dicho punto, completamente aislado y sin comunicación con Chuquisaca; pues las fuerzas indígenas que seguían al prestigiosísimo caudillo MANUEL ASENSIO PADILLA, se habían interpuesto entre él y la ciudad altoperuana.

Encontrándose escaso de víveres y provisiones, envió una compañía de infantería del batallón Centro, para que tratase de abrirse paso hasta Chuquisaca. La compañía se batió durante un día entero, viéndose obligada a retroceder sin haber conseguido su objeto. Contrariado el jefe realista, y, comprendiendo que le era necesario salir de la apurada situación en que se encontraba, organizó otra columna con tres compañías del batallón llamado por el pueblo, “Los Verdes”, por ser este el color de sus uniformes, y la puso bajo las órdenes del comandante PEDRO HERRERA, oficial de instintos crueles, aunque valiente y muy entendido. Herrera, que ha-bía prometido, al partir de la Laguna, que se llevaría por delante a todos los insurrectos, sólo a fuerza de audacia y de sangrientos combates pudo llegar al pueblo de Tarabuco.

Allí le esperaba el cochabambino ZERNA con treinta fusileros y 2.000 indios, sobre los cuales tenía grande ascendiente. La lucha que en Tarabuco, se trabó, fue, más que encarnizada, horrorosa. Los indios, enfurecidos, sin hacer caso de las descargas de los realistas, se precipitaron sobre los cuadros de la infantería enemiga, arrebatando de las manos a los soldados, los fusiles, con una audacia y valor nunca vistos.

Las compañías de Los Verdes, fueron exterminadas a garrotazos, y Herrera, con todos sus oficiales, después de rendidos, fueron pasados por las armas. De la expedición realista sólo se salvó el tambor. La Hera, después de este desastre, evacuó La Laguna, siendo hostilizado y perseguido con no vista persistencia. Como Herrera, hubiera sido exterminado, a no ser el oportuno auxilio de una columna que, al mando del general Tacón, salió de la plaza de Chuquisaca, con el sólo objeto de protegerle y ayudarle a contener a los independientes

Los sobrevivientes de las tropas realistas fueron luego muertos a garrotazos y fusilado el mismo Herrera y 13 oficiales más, en venganza por las atrocidades cometidas por esa unidad en su lucha contra los patriotas, que al mando del comandante PADILLA y su valiente esposa JUANA AZURDUY, defendían su libertad en el norte del país.

27 de agosto de 1816
COMBATE DE CARUMBÉ. JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, intentado resistir la invasión lanzada por Portugal contra la Banda Orienta, es vencido en el combate de “Carumbé”

16 de setiembre de 1816
COMBATE DE ABRA PAMPA

16 de setiembre de 1816
COMBATE DE COLPAYO

 19 de noviembre de 1816
COMBATE DE INDIA MUERTA I. Las fuerzas portuguesas, después de haber vencido a los caudillos orientales ARTIGAS Y VERDÚN que habían invadido el territorio brasileño, penetraron en el Estado Oriental y en el paraje denominado India Muerta, el brigadier SEBASTIÁN PINTO DE ARAUJO CORREA atacó y derrotó al jefe uruguayo FRUCTUOSO RIVERA en un reñido y sangriento combate.

21 de noviembre de 1816
COMBATE DEL ARROYO DE PARÍ. El coronel IGNACIO WARNES es derrotado y luego muerto en esta acción contra los realistas. En el marco de las acciones libradas por el Ejército del Norte para expulsar a los realistas que invadían el país desde el Alto Perú, una fuerte expedición compuesta por 1.500 hombres al mando del coronel español FRANCISCO JAVIER AGUILERA sorprendieron a Warnes en los llanos de Parí, a poca distancia de Santa Cruz de la Sierra. La lucha se inició a las 11 de la mañana y luego de un fuego intenso, se continuó con un sangriento combate cuerpo a cuerpo que fue , sin duda, una de las “más sangrientas que registra la historia de la independencia”. En el fragor de la lucha una bala de cañón mató al caballo que montaba el coronel Warnes y otra lo hirió en una pierna, cayendo ambos. Creyéndolo muerto, sus tropas se desbandaron y Warnes fue asesinado de un pistoletazo en la cabeza. Aunque los realistas perdieron la mitad de sus fuerzas, quedaron dueños del campo y el jefe Aguilera ordenó rematar a Warnes. El cadáver del heroico guerrero fue mutilado; destroncándose su cabeza que luego fue clavada en una pica y expuesta en el centro de la plaza principal de Santa Cruz de la Sierra, como siniestro trofeo.

27 de diciembre de 1816
COMBATE DE PITAMBALÁ. El rebelde coronel JUAN FRANCISCO BORGES, que no había querido obedecer al gobierno de Tucumán ni al general MANUEL BELGRANO, que le ordenaron una retirada estratégica, fue derrotado por el coronel JUAN GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID en Pitambalá y poco después fue fusilado.

04 de enero de1817
COMBATE DE CUMBEO. El comandante RAMÓN FREYRE derrota en “Cumbeo” a una guerrilla realista enviada desde las posiciones que ocupaban en “Talca y al huír éstos, se apodera del equipo y armamento que abandonaron, especialmente de los caballos, que le eran tan necesarios.”.

25 de enero de 1817
COMBATE DE POTRERILLOS. Un ala de las fuerzas que integran el Ejército de los Andes, comandada por el General LAS HERAS ataca a los realistas y los derrotan en inmediaciones de Potrerillos (Mendoza).

Una vez atravesados los Andes en su marcha para liberar a Chile del dominio español, el coronel LAS HERAS, bajo las órdenes del general SAN MARTÍN, seguía su marcha paralela por Uspallata y el 24 de enero de 1817 se hallaba acampado en el valle de este nombre, cuando recibió aviso de que una avanzada que había enviado a Picheuta, compuesta de 14 hombres, había sido sorprendida por una partida realista.

El Gobernador español de Chile, MARCÓ DEL PONT, más por instinto que por previsión, había destacado una columna de 1.000 hombres de las tres armas sobre el valle de Aconcagua. Su Jefe, el coronel de ingenieros MIGUEL MARÍA ATERO, dispuso que un destacamento de 250 hombres al mando del mayor de Talaveras, MIGUEL MARQUELI, avanzara por el camino de Uspallata, transmontase la cumbre y practicara un reconocimiento, internándose en la cordillera hasta donde fuera posible, a fin de adquirir noticias ciertas de los movimientos de los argentinos. Y la vanguardia de este destacamento, compuesto de sesenta hombres, era la que había sorprendido la avanzada enviada por LAS HERAS a Picheuta.

Algunos soldados que se habían salvado en ese encuentro, le informaron a LAS HERAS sobre la presencia de un fuerte destacamento realista en la zona y éste, de inmediato dispuso que su segundo, el mayor ENRIQUE MARTÍNEZ, saliese con una compañía del 11 y un piquete de Granaderos a Caballo (110 plazas), en persecución del enemigo, al que alcanzó el 25 de enero de 1817 en “Los Potrerillos”.

A pesar de la posición fuerte que ocupaban los realistas, ésta fue atacado por LAS HERAS desde  tres puntos convergentes, trabándose un combate que duró de dos horas y media, hasta que las fuerzas del mayor MARQUELI fueron obligadas a retirarse habiendo sufrido numerosas pérdidas y a traspasar nuevamente la cordiller a, llevando la noticia de que una fuerte división patriota invadía por aquellos lados.

03 de febrero de 1817
COMBATE DE ACHUPALLAS. Librado en esta garganta de la Cordillera de los Andes, en la región del Valle de Putaendo (en la frontera con Chile). Las fuerzas destacadas por SAN MARTÍN para liberar los pasos elegidos para cruzar la Cordillera de los Andes, en su marcha libertadora de Chile logran su objetivo El teniente JUAN GALO DE LAVALLE, al mando de una de las columnas del Ejército de los Andes, derrota a las fuerzas realistas comandadas por el coronel OSORIO.

El general SAN MARTÍN, al emprender su campaña para librar a Chile del dominio de España, con el objeto  de dividir las fuerzas del enemigo y mantener libre el paso por donde llegaría el grueso de sus fuerzas, luego de cruzar los Andes, había mandado algunas pequeñas partidas para que efectuaran el cruce por diversos pasos de la Cordillera. Una de esas partidas iba al mando del mayor de ingenieros ANTONIO ARCOS, a quien se le había ordenado penetrar el Valle Hermoso y que marchase de inmediato hacia la localidad de Achupallas, para organizar allí la defensa que permitiera reunir con seguridad el grueso del ejército, que una vez llegado de ese lado de la Cordillera, se dirigiría hacia Putaendo

El 4 de febrero de 1817, alertado de la llegada de ARCOS, el jefe de la guarnición de San Felipe, al mando de más de 100 hombres lo ataca, pero con la oportuna llegada del teniente LAVALLE al frente de 25 granaderos logran rechazarlos, obligándolos a abandonar sus posiciones de Putaendo y San Felipe, dejando allí sus suministros, caballada y artillería.

Fue este el primer triunfo que se logró en la campaña del Ejército de los Andes. Ese mismo día, mientras la vanguardia de la división de Las Heras, después de un reñido combate en Guardia Vieja, vence completamente a los realistas que guarnecían el camino de Uspallata, liberándolo al paso de los patriotas, el comandante FREYRE despeja el paso de Vega de Cumpés, liberando así los caminos de acceso a territorio chileno, del ejército libertador, como lo había planificado SAN MARTÍN.

04 de febrero de 1817
COMBATE DE “LA VEGA DE CUMPEO”. Una de las tres columnas que iniciaron el paso de la Cordillera de los Andes, dando comienzo a la Campaña Libertadora de Chile, bajo el mando del teniente coronel RAMÓN FREIRE, se bate en “La Vega de Cumpeo” (ya en territorio chileno), con fuerzas realistas y completa así las tres victorias que en el mismo día logra el Ejército Libertador del general SAN MARTÍN, en el inicio de su campaña. Recordemos que las otras dos fueron en “Las Achupallas”, lograda por fuerzas al mando del Teniente JUAN GALO DE LAVALLE y en “Guardia Vieja”, lograda esta vez por los efectivos que comandaba el sargento mayor ENRIQUE MARTÍNEZ.

04 de febrero de 1817
COMBATE DE GUARDIA VIEJA. La División del ejército de los Andes que al mando de Las Heras había partido de Mendoza el 18 de enero, transpuso la cumbre de Uspallata, y el mismo día, al anochecer, cumpliendo órdenes del general SAN MARTÍN, el mayor ENRIQUE MARTÍNEZ destacado por el general LAS HERAS al mando de 170 fusileros montados y 30 granaderos a caballo, atacó el puesto fortificado de Guardia Vieja. ocupado por una avanzada realista compuesta por 100 efectivos y logra desalojarla, tomándole 38 prisioneros y produciéndole 7 bajas.  mientras el Teniente Juan LAVALLE derrota a una partida  destacada a Achupallas para bloquear el paso de los patriotas en su marcha libertadora a Chile.

06 de febrero de 1817
COMBATE DE SAN PEDRITO. El comandante JUAN ANTONIO ROJAS, al frente de  dos escuadrones de “gauchos” que sitiaban al general español JOSÉ DE LA SERNA, que con su ejército estaba encerrado en Jujuy, consiguió un notable triunfo en un combate que sostuvieron a bala, sable, bolas y cuchillo contra fuerzas superiores en los potreros de alfalfa de San Pedrito, inmediato a la ciudad, donde habían salido a forrajear los sitiados. Por trofeo de este combate los guerrilleros se llevaron todas las armas de los vencidos. La calle San Pedrito de la capital federal recuerda esa gesta memorable del sargento mayor Juan Antonio Rojas.

07 de febrero de 1817
BATALLA DE SALALÁ (San Juan). Victoria de la armas patriotas comandadas por SAN MARTÍN en su campaña libertadora a Chile. El Jefe del ala norte del Ejército de los Andes, JUAN MANUEL CABOT, que había pasado la cordillera de los Andes, por el Paso de los Patos, decide el ataque a la guarnición española-chilena acampada en los llanos de Salalá, con la intención de impedir el paso de las fuerzas patriotas. Para ello destaca una fracción de sus tropas al mando del Capitán Patricio CEBALLOS quien logra su objetivo y al desalojarlos de sus posiciones, abre su camino hacia el puerto fortificado de la costa, Coquimbo, que es ocupado apoderándose de todo su equipo, armamento y municiones que guardaban allí los españoles, siendo éste, el paso previo a la victoria de SAN MARTÍN sobre el grueso del ejército español en Chacabuco.

07 de febrero de 1817
COMBATE DE PUTAENDO (Las Coimas). Necochea al mando de las tropas patriotas inflige una terrible derrota a las fuerzas españolas bajo las órdenes de Miguel Atero, facilitando los planes de San Martín y conduciendo las acciones hacia la victoria de Chacabuco. (Sobre)

12 de febrero de 1817
BATALLA DE CHACABUCO. Ya en Chile todo el ejército de los Andes, y templado su valor en los combates de Achupallas, Salala, Guardia Vieja y Santa Rosa, el general San Martín libró la primera de las dos grandes batallas que devolvieron la libertad a Chile, venciendo en la cuesta de Chacabuco al ejército realista mandado por el brigadier don Rafael Maroto.

San Martín había establecido su campamento en el valle de San Felipe de Aconcagua, mientras el Regimiento de Talavera, al mando del general Rafael Maroto, el más aguerrido y cruel de las fuerzas españolas, se concentraba en la hacienda de Chacabuco.

El Capitán de los Andes había tomado la decisión de atacar a los realistas tan pronto hubiera reunido en el lugar la totalidad de sus tropas, pero en la madrugada del 12 de febrero, recibió noticias que Maroto estaba acelerando su preparación para atacarlo el día siguiente. De inmediato resolvió ganarle de mano y anticipar su ataque. Sólo tres horas le bastaron para tomar las disposiciones de rigor y al amanecer inició el avance.

San Martín, “galopando dos cuerpos de caballo delante de su tropa”, con dos escuadrones de granaderos, pronto deja fuera de combate el ala derecha del enemigo, mientras Neco chea, acomete la retaguardia realista y Zapiola y Escalada completan la embestida, logrando el desbande de la caballería enemiga. Sable en mano, los granaderos se apoderan de la artillería y baten las posiciones de la infantería, mientras Soler irrumpe en el llano, cortando el paso hacia Santiago de Chile de los vencidos en tan fulminante ataque.

Victoria decisiva de SAN MARTÍN sobre los realistas que le permite entrar a Santiago de Chile dos días después, asegurando así la libertad de Chile, dejando a Bernardo de O’HIGGINS como Director Supremo. La primera etapa del plan sanmartiniano se había consumado exitosamente. “Al Ejército de los Andes queda la gloria de decir: En veinticuatro días hemos hecho la campaña; pa­samos la cordillera más elevada del globo, concluimos con los tiranos y dimos la libertad a Chile.”

02 de marzo de 1817
TOMA DE HUMAHUACA. El comandante jujeño MANUEL EDUARDO ARIAS al frente de ciento cincuenta milicianos, tomó por asalto y a viva fuerza el pueblo fortificado de Humahuaca, en Jujuy, que defendían los españoles, consiguiendo por trofeos de su heroico ataque ochenta y seis prisioneros, de ellos seis oficiales, siete piezas de artillería, cien fusiles, muchos bastimentos, ganados y cabalgaduras, tomando además una bandera del afamado Regimiento de Picoaga, que en memoria de haber hecho la campaña del Cuzco, llevaba en uno de sus ángulos la efigie del desdichado patriota Pumakahua, degollado por el crimen de haberse pronunciado por la independencia de su país. Por cuyo motivo el comandante Arias decía en su parte: “Se jactan los enemigos de que dicho regimiento era invencible; pero sería porque estaba reservado a los gauchos.” El 25 de abril el gobierno nacional, en premio a esta memorable hazaña, dispuso la entrega de medallas para cada uno de los oficiales y tropa que en dicha ocasión sentaron su fama de valientes.

14 de marzo de 1817
COMBATE DEL MOLINO. Tuvo lugar un formidable combate entre las fuerzas españolas a las órdenes del general LA SERNA que se encontraba encerrado en Jujuy, sufriendo un riguroso sitio y los patriotas gauchos jujeños y salteños que acaudillaba el general MARTÍN GÜEMES. Uno de sus oficiales, el bravo comandante JOSÉ FRANCISCO GORRITI, conocido por “PACHI GORRITI”, obtuvo un señalado triunfo cargando sobre las trincheras “con el arrojo más sorprendente” sobre los realistas.

15 de marzo de 1817
COMBATE DE LA LAGUNA. El comandante ESTEBAN FERNÁNDEZ con una fuerza integrada con milicianos e indígenas atacó y logró tomar el pueblo de “La Laguna” en el Alto Perú, que estaba defendido por el coronel realista MARURÍ y al entrar en el pueblo, se encuentra con la cabeza del comandante MANUEL ASENCIO PADILLA clavada en una pica. La tropa enfurecida, sin poder ser calmada por sus jefes, de-sató su indignación cometiendo toda clase de tropelías, queriendo vengar a tan querido camarada de armas. En agosto de ese año, el comandante PADILLA había sido vencido por el comandante JAVIER AGUILERA en el  “El Villar” y luego decapitado.

25 de marzo de 1817
COMBATE DE ORÁN

04 de abril de 1817
COMBATE DE CURAPALIGÜE. En el marco de la Campaña Libertadora de Chile, después de la batalla de Chacabuco, el Ejército de los Andes  inicia acciones en el sur del país andino y el General LAS HERAS vence a las tropas españolas al mando del Sargento Mayor CAMPILLO y ocupa la ciudad de Concepción, en territorio Chileno. El coronel ORDÓÑEZ, con una fuerza superior en número a la de los patriotas, teniendo noticias de que al atardecer de este día la División del coronel JUAN GREGORIO DE LAS HERAS había acampado en la hacienda de Curapaligüe, preparó un golpe de mano. Esa misma noche hizo salir de Talcahuano un destacamento de 600 infantes, 109 jinetes y dos cañones ligeros, al mando del Sargento Mayor JOSÉ CAMPILLO. A la una y media de la madrugada la columna realista emprendió la marcha sigilosamente, con la intención de atacar el campamento patriota antes de aclarar, pero el buen servicio de avanzadas colocado por Gregorio de Las Heras impidió la sorpresa, deteniendo al enemigo lo suficiente para que el resto de la División ocupara las alturas que se le habían indicado anteriormente. En esta forma el ataque fue completamente rechazado, obligando a los españoles a retirarse hasta la plaza de Talcahuano, dejando 7 muertos, varios heridos y prisioneros, mientras que los patriotas tuvieron 4 muertos y 7 heridos, entre leves y graves.

08 de abril de 1817
COMBATE DE CANGREJILLOS, Jujuy, librado por tropas del Ejército del Norte al mando del capitán MARIANO GARCÍA.

15 de abril de 1817
TOMA DE LA VILLA DE TARIJA. Luego de una breve pero encarnizada lucha, el sargento mayor GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID, logra tomar esta plaza y hacer prisioneros a sus defensores, un batallón de “cuzqueños” que estabana al mando del comandante MATEO RAMÍREZ

En una ofensiva ordenada por el Directorio para expulsar a los realistas del norte del país, el 14 de abril, después de una marcha tan sigilosa como rápida, el mayor GREGORIO ARÁOZ DE LA MADRID, llega a las puertas de la villa de Tarija, con ánimo de apoderarse de ella y en la madrugada del día 15 lanza un asalto que en pocas horas logró su objetico.

La llegada de las tropas argentinas sorprendió al jefe de la plaza, comandante MATEO RAMÍREZ, que, con un batallón de Cuzqueños la guarnecía. Ramírez intentó hacer una salida, pero, rechazado a cañonazos, se vió obligado a recluirse y atrincherarse dentro de la población. Lamadrid consiguió apoderarse del Morro, posición que domina la villa, y, una vez instalado en ella, intimó a Ramírez que se rindiera, intimación que contestó el jefe español, diciendo: que sólo se rendiría cuando no tuviera más que veinte hombres, y éstos, sin municiones.

El día siguiente, 15, vino, en socorro de la plaza, el que con el tiempo fue presidente de Bolivia, coronel ANDRÉS DE SANTA CRUZ, quien traía a sus ordenes 50 jinetes y otros tantos infantes. La Madrid, sin abandonar ni descuidar el asedio de la villa, batió completamente a la columna auxiliadora, matándole 50 soldados, y tomándole igual número de prisioneros. Intimidado por la derrota de Santa Cruz, el comandante Ramírez, olvidando sus jactanciosas palabras de la víspera, y sabiendo que habían sido interceptados los correos que, en solicitud de auxilio, había enviado a Cotagaita, Potosí y Cinti, al recibir la segunda intimación del coronel argentino, capituló sin exigir otras condiciones que los honores de guerra, garantías para los paisanos a quienes obligó a tomar las armas, y el uso de la espada para él y sus oficiales.

Fruto de esta victoria fueron la rendición de 291 prisioneros y la entrega de 400 fusiles, 114 armar blancas, cajas de guerra, municiones y otros pertrechos militares. La columna argentina después de incorporar a sus filas 60 voluntarios tarijeños y 120 prisioneros del batallón Cuzqueño, emprendió operaciones sobre Potosí, dejando a Tarija bien guarnecida y encargado de su defensa a Uriondo, ex ayudante del caudillo Camargo.

La toma de Tarija produjo un doble efecto, pues, mientras fue para los americanos un motivo de júbilo que levantó su espíritu y les infundió nuevos bríos, sorprendió y llenó de alarma y confusión a los generales españoles que, abultando el número de los patriotas, creyeron que tenían a su frente un fuerte y poderoso ejército.

21 de abril de 1817
COMBATE DE CASTAÑARES I. Triunfo de los “Infernales” en Castañares. El coronel español ZABALA, cumpliendo órdenes del general DE LA SERNA, se dirigía hacia Tucumán para reunirse con el resto de las fuerzas españolas que todavía dominaban el noreste del país y para ello, se adelantó por la quebrada de Zacocha para situarse en Colpayo con la intención de controlar cualquier intento de ataque de los “infernales” que venían en su persecución. Sabedor del hecho, el comandante BONIFACIO RUÍZ DE LOS LLANOS, se aprestó a sorprender al enemigo y para ello destacó un escuadrón de sus gauchos, los “infernales”, que dividió en dos grupos. Uno, mandado por el capitán RIVERA y el teniente GONZÁLEZ, echó pié a tierra cargando a los realistas por el frente, mientras que el segundo, atacándoles por retaguardia, les quitaba la caballada. Los realistas, sorprendidos, apenas tuvieron tiempo de tomar las armas, defendiéndose desesperadamente en una altura del terreno. El combate, sostenido a la luz de la luna, fue encarnizado, y se mantuvo indeciso hasta que el capitán patriota Rivera dio muerte, por su propia mano, al jefe realista Zabala. Entonces fue rápida y decisiva la victoria de los salteños. Este hecho, que vengó la muerte del guerrillero CAMARGO, demostró a de la Serna que no era empresa fácil llegar a Tucumán, como se lo prometía, teniendo que vencer a unos “soldados campesinos”, poseedores de una táctica especial, capaz de destruir y aniquilar a grandes y poderosos ejércitos.

22 de abril de 1817
COMBATE DEL BAÑADO. Los gauchos de MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES derrotan a las tropas del realista Coronel SARDINA en diversos encuentros que tienen lugar en la Provincia de Salta y que logran desmoralizarlas en su avance hacia la capital salteña. El coronel Sardina, al frente de una columna de las tres armas, compuesta por 700 hombres, había salido de Salta, en dirección al “Caserío del Bañado”, con intención de atacar a GÜEMES y apoderarse de los ganados que suponía concentrados en aquel punto y que tanta falta hacían a los realistas encerrados en la plaza. Desde su salida de la ciudad se vio hostilizado por ambos flancos por numerosas bandas de campesinos. Al aproximarse a Cerrillos empezó el combate, que iniciado por los gauchos de BURELA, fue prontamente complementado por los escuadrones de RUIZ DE LOS LLANOS y PEDRO ZABALA, que intentaron detener al enemigo sin conseguirlo. Al llegar los realistas al Bañado, se encontraron con la columna patriota de LATORRE, que les aguardaba en actitud de combate. Sardina atacó, pero al hacerlo, salieron inopinadamente de los bosques inmediatos una partida de gauchos del alférez LEYTES y otra de “Infernales”, al mando de ROJAS, las que acuchillaron a la infantería realista, desapareciendo como una nube, cuando el enemigo, repuesto y reforzado, formalizaba la defensa y se proponía repeler el ataque. No encontrando en el Bañado el ganado que buscaban, creyeron los españoles hallarlo en la Quebrada de Escoipo. En el camino fueron atacados de nuevo, cayendo mortalmente herido el jefe de la expedición, Sardina. Después de varios días de constante lucha, la columna española pudo llegar a Salta, diezmada y abatida.

05 de mayo de 1817
COMBATE DEL CERRO DEL GAVILÁN. El coronel JUAN GREGORIO DE LAS HERAS derrota al coronel realista ORDÓÑEZ en una acción donde se destaca la bravura del Capitán JOSÉ NICOLÁS ARRIOLA. Dos columnas realistas, comandadas por los generales ORDÓÑEZ y MORGADO, atacan al general JUAN GREGORIO DE LAS HERAS, que empeñado en las acciones que el Ejército de los Andes libraba en el sur de Chile después de la Batalla de Chacabuco, se hallaba acampado en el cerro del Gavilán, situado a corta distancia de la ciudad de Concepción (Chile) a la espera de que se le incorporase una columna que conducía el mismo presidente de Chile, el general BERNARDO O’HIGGINS.  A poco de iniciado el combate, los granaderos, mandados por el mayor MANUEL MEDINA, efectuaron una carga a fondo que arrolló y desordenó la fuerza de la primera columna que mandaba Ordóñez, cuya derrota fue rematada por una segunda carga de un Batallón del Segundo de línea mandado por el mayor DEHEZA. No fue más afortunada la segunda columna realista que conducía Morgado. El bravo capitán JUAN NICOLÁS ARRIOLA, al frente de una compañía del Segundo de Línea, lanzó una carga que, al decir de Las Heras, impuso al enemigo el terror y le arrebató la artillería. Un amago de carga llevada por los granaderos, apoyados por otras dos compañías de infantería del Segundo de Línea, determinaron la derrota general del enemigo que huyó y fue perseguido hasta la “Chacra de Manzano”, dejando sobre el campo de batalla la mayor parte de su artillería y gran número de muertos y heridos. En dos horas se ganó esta batalla, que costó a los realistas 192 muertos, 80 prisioneros, 3 cañones, 200 fusiles y que salvó, además, el éxito de la primera campaña del Sur de Chile.

15 de mayo de 1817
Ataque de Río Reyes.

15 de mayo de 1817
COMBATE DEL ALTO DE LA QUINTANA. Una compañía realista del “Batallón Gerona” al mando del capitán JOAQUÍN GÓMEZ DE BARREIRO, es derrotada en los “Altos de la Quintana”, en la Quebrada de Humahuaca por el sargento mayor JUAN ANTONIO ROXAS y el ayudante PEDRO GARDEL al mando de 25 soldados de la escolta de GÜEMES.

Mientras el general SAN MARTÍN se dirigía contra el baluarte realista en el Perú, era indispensable que los realistas fueran detenidas en su avance desde el Alto Perú y esta misión le fue encomendada al general MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES, para que lo intentara hacer con sus “gauchos”,  aunque se carecía de suficientes hombres, armas y dinero para pertrechos. GÚEMES no se arredró ante estos inconvenientes. Ordenó una leva y pronto todos los campesinos y hasta las mujeres de la provincia de Salta estuvieron junto a él. Las armas se las quitó a los realistas, atacándolos  por sorpresa donde los encontraba y el dinero le llegó entregado por los generosos habitantes y terratenientes del norte.

Y fue en cumplimiento de una de esas incursiones de hostigamiento que el  sargento mayor JUAN ANTONIO ROSAS al mando de una partida compuesta por 40 de los “infernales de Güemes”, ocupó posiciones en “los altos de la Qiuintana”, en la Quebrada de Humahuaca.

A las seis de la mañana del 15 de mayo de 1817, una compañía  de 85 hombres del batallón Gerona, al mando del capitán JOAQUÍN GÓMEZ DE BARREIRO, llega al lugar y atraídos por la posibilidad de la fácil captura de un reducido pelotón que parecía ignorar su presencia, no toma las providencias del caso y es sorprendido por los “infernales”, que caen sobre quienes, atraídos por ese señuelo, quedaron totalmente a su merced. En el campo quedaron 35 muertos. Heridos el capitán BARREIRO, dos suboficiales y diez soldados. Se tomaron 12 prisioneros y la totalidad del armamento y municiones, quedó en poder del mayor ROSAS y sus gauchos.

28 de mayo de 1817
ATAQUE POR SORPRESA A UNA COLUMNA DE ABASTECIMIENTO REALISTA. El 21 de mayo de 1817, los realistas finalizaron la evacuación de la ciudad de Jujuy  y continuaron su retirada hacia el Alto Perú, siendo permanentemente hostilizados por los gauchos de GÚEMES, que no les daban tregua hasta que el 28 de ese mismo mes, los alcanzaron en Tilcara. Un gran convoy con importante cantidad de pertrechos, armamento y munición se había detenido allí, quizás para reponerse, no solo del duro castigo a que lo sometían los hombres de GÜEMES, sino también agobiados por la extrema dureza de los caminos que iban recorriendo.

Alertados de esta llegada por pobladores de la zona, que gustosamente y muchas veces arriesgando su vida, le servían de “espías”, una partida de gauchos los atacó por sorpresa, logrando apoderarse de todo el cargamento, para alejarse luego rápidamente hacia los montes, por donde desaparecieron.

Iba con este convoy el general e historiador español GARCÍA GAMBA, quien se refirió a este episodio diciendo: “Los gauchos eran hombres de campo, bien montados y armados todos de machetes y sables, fusil o rifle (se refería a la carabina de caballería), de los que ser servían alternativamente, siempre montados sobre sus caballos, con una sorprendente habilidad, acercándose a nuestras tropas, con tal confianza, soltura y sangre fría, que causaba asombro y admiración a nuestros hombres y creo que también, a todos los europeos, que por primera vez observan  a aquellos extraordinarios jinetes y cuyas excelentes disposiciones para la guerra de guerrillas, y sorpresas, tuvieron repetidas ocasiones de comprobar. Eran, individualmente valientes, tan distros a caballo que igualaban, si no excedían a cuanto se dice de los célebres “mamelucos” y de los famosos “cosacos”, porque una de las virtudes de estos gauchos, consistía en su facilidad para atacar, dispersarse y volver de nuevo al ataque, manteniendo a veces desde sus caballos y otras veces, echando pie a tierra y cubriéndose con sus cabalgaduras, un fuego semejante al de una buena infantería”.

12 de junio de 1817
COMBATE DE SUPACHUY. Una columna patriota que  al mando del mayor GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID operaba en el Alto Perú, fue sorprendida y destruida completamente en Supachuy, paraje cercano a Chuquisaca, por una división española mandada por el coronel LA HERA, quedando en poder del enemigo como prisioneros, la totalidad de esa fuerza, su artillería y una bandera.

El mayor ARÁOZ DE LAMADRID  al mando de unos pocos hombres, había realizado proezas de coraje y osadía en el Alto Perú, pero rodeado  por tropas muy numerosas, resolvió retirarse. Luego de ocho días de penosa marcha, el 11 de junio en horas de la noche, alcanzó el lugar llamado “Supachuy” con su tropa y caballada, agotados por el cansancio, por lo que rápidamente se tendieron a descansar y pronto quedaron dormidos.

A las ocho de la mañana siguiente, los centinelas que se habían apostado, quizás también dormidos en sus puestos, fueron sorprendidos por un fuerte fuego de fusilería que puso en desorden a todo el campamento. Eran las tropas del coronel español LA HERA, que atacaban por sorpresa a los desprevenidos hombre de Lamadrid. Inútiles fueron los esfuerzos del mayor Ravello y el capitán Lugones para salvar a la tropa de esta crítica situación y así cayeron los patriotas, en el último combate que se libró durante la última excursión de las armas argentinas en el Alto Perú. Desde ese día, la separación de esos territorios de las Provincias Unidas del Río de la Plata, fue irreversible.

25 de octubre de 1817
COMBATE DEL CERRO MANZANO. La División Sur del Ejército patriota al mando del general GREGORIO DE LAS HERAS derrota a los realistas.

07 de diciembre de 1817
BATALLA DE TALCAHUANO. Las Heras y el Coronel Conde mandados por San Martín como refuerzo de las tropas de O’Higgins, participan en el asalto a la fortaleza de Talcahuano, bastión de los realistas en Chile. Las Heras consigue su propósito y toma el Morro pero luego debe retirarse por orden de O’Higgins, al mando de la operación.

28 de diciembre de 1817
COMBATE DEL ARROYO CEBALLOS. El caudillo entrerriano FRANCISCO REMÍREZ derrota en “Arroyo Ceballos” a las fuerzas nacionales que el Directorio había enviado al mando del coronel LUCIANO MONTES DE OCA para enfrentarlo.

13 de febrero de 1818
COMBATE DE ACOYTE. Veinte guerrilleros de GÜEMES al mando de JUAN ANTONIO RUIZ infligen una terminante derrota a una unidad del célebre regimiento español de Extremadura, al mando del General realista OLAÑETA. Cuando en 1818, Olañeta, jefe de vanguardia del ejército realista emprendió la retirada, después de realizar las correrías de enero de ese año, y de saquear la ciudad de Jujuy, Güemes lo siguió hasta Yavi, molestándole continuamente con sus guerrillas y uno de esos combates, librados durante esta retirada, tuvo lugar en Acoyte y ha quedado grabado en los anales militares de nuestro país, pues en ese lugar, doscientos soldados veteranos del célebre regimiento español de Extremadura, desprendidos del ejército de Olañeta, recibieron la misión de contener y diseminar las molestas partidas argentinas, pero fueron derrotados fueron derrotados por veinte guerrilleros mandados por el comandante JUAN ANTONIO RUIZ, dejando en el terreno del combate seis muertos, dieciocho prisioneros, entre ellos un oficial, y cuarenta fusiles. Olañeta, para vengar esta derrota, hizo matar a algunos paisanos indefensos (varias mujeres entre ellos ) y aplicar la pena de azotes al capitán de naturales, TORITALAY. Cuando DE LA SERNA propuso a Güemes un canje de prisioneros, el jefe salteño protestó de aquellos excesos en los siguientes términos: “Sabe V. E. que yo he hecho la guerra sin traspasar los límites de ella, y que he respetado a la humanidad doliente. “Esto mismo exijo de V. E., si no por justicia, al menos por reciprocidad.” Combates como el de Acoyte, más que por el daño causado por los patriotas al enemigo, son dignos de memoria, porque demuestran con que admirable tesón y constancia combatía el pueblo en defensa del territorio patrio, disputándolo a los realistas palmo a palmo y roca a roca (ver “Combate de Acoyte” en Crónicas).

17 de marzo de 1818
COMBATE DE QUECHEREGUAS. El coronel RAMÓN FREIRE ataca y vence en Quechereguas a un destacamento de los realistas que aún vencidos, se negaban a retirarse de Chile.

19 de marzo de 1818
COMBATE DE CANCHA RAYADA Y DERROTA DEL EJÉRCITO LIBERTADOR. En los llanos de Cancha Rayada, ya en territorio chileno, refuerzos realistas provenientes del Perú al mando de MARIANO DE OSORIO, derrotan a SAN MARTÍN que al mando de sus tropas se dirigía a Chimbarongo para reunirse con O’HIGGINS. En esa planicie accidentada, con montículos con marcada inclinación hacia el oeste, cruzada por esteros y arroyuelos, matizada por una vegetación de arbustos y cortada por barrancos, tuvo lugar un audaz ataque sorpresivo al Ejército Libertador, sembrando la confusión en las filas patriotas y  consiguiendo los españoles desarticular por completo a su enemigo. Por una feliz y desesperada inspiración del general realista, OSORIO, que acorralado por la estrategia de San Martín, estaba encerrado en Talca y obligado a una pronta rendición, durante la noche del día 19 de Marzo de 1818,  lanza un ataque por sorpresa, en momentos en que el ejército Libertador realizaba un cambio de posiciones en ese lugar llamado Cancha Rayada. La oscuridad reinante produjo el fatal desbande de las tropas que aún no habían alcanzado las posiciones señaladas, produciéndose así la dispersión de la mayor parte del ejército Libertador de Chile. Sólo la destreza de su Segundo Jefe, el coronel GREGORIO DE LAS HERAS que logró contener la dispersión de su columna y ejecutar con la misma una retirada ordenada para acudir en auxilio de los patriotas sorprendidos, permitió que la derrota no fuera tan determinante, ya que muy poco tiempo después, les fue posible reivindicarse en Maipú. En tan crítica situación, SAN MARTÍN reunido en junta de guerra con sus oficiales, apreciando en un principio, que allí la situación se había vuelto insostenible, desarticuladas sus fuerzas por completo, encomendó el mando al coronel Las Heras para que reuniendo a sus dispersas tropas, se dirigiera en dirección al Norte, mientras él marchaba hacia Chimborongo para reunirse con O’HIGGINS. LAS HERAS, sin pensarlo ni un momento y oyendo sólo la voz de la patria, aceptó tan grande responsabilidad. Una ligera inspección le demostró que la artillería, mandada por Blanco Encalada, no podía servirle, pues no había un solo tres preparado; en cambio, disponía de cinco batallones de infantería intactos, con cincuenta tiros por hombre en las cartucheras. A la sordina hizo saber que tendría pena  de vida el que se separase diez pasos de los flanqueadores; ordenó que la artillería tomase la delantera para ponerla en salvo, y él, con la infantería, formada en masa, emprendió una rápida marcha a la una menos cuarto de la madrugada.

25 de marzo de 1818
BATALLA DE SAUCESITO I. Las tropas que al mando del coronel ANTONIO GONZALEZ BALCARCE enviara el Gobierno de Buenos Aires para doblegar al caudillo entrerriano FRANCISCO RAMIREZ son derrotadas en este paraje de Entre Ríos y es éste el primer triunfo de RAMÍREZ, contra las fuerzas de Buenos Aires, luego de alzarse contra el Gobierno central.

Antes de llegar a la Constitución definitiva de la nación, las provincias argentinas pasaron por un largo período de luchas enconadas, producidas, a veces, por las ambiciones de los hombres influyentes en cada una de ellas; y otras, por la diversidad de tendencias e ideales. La adhesión de varias provincias a la idea federal, sostenida por ARTIGAS, que estuvo casi siempre en guerra con los portugueses, deseosos adueñarse de la provincia oriental, no era bien vista pro el gobierno de Río Janeiro, que, con sus reclamaciones puso al gobierno argentino, en muchos casos, en la necesidad de intervenir en Santa Fe y Entre Ríos; cuyos caudillos, RAMÍREZ y LÓPEZ, eran francamente federalistas.

En una de estas ocasiones, los jefes entrerrianos HEREÑÚ, que había sido gobernador de Entre Ríos, SAMANIEGO, CORREAS, CARRIEGO y otros, ofrecieron al gobierno de Buenos Aires cooperar a la pacificación del litoral, si se les daba alguna fuerza. Pueyrredón, sin medir las consecuencias del paso que iba a dar, ofreció el socorro pedido, enviando una columna de 500 a 600 hombres, al mando del coronel LUCIANO MONTES DE OCA, más acreditado como maestro de carretas que como militar.

Esta expedición debía reunirse con HEREÑÚ en el Ibicuy, y seguir juntos hasta la villa del Arroyo de la China, que ocuparían sin demora, protegidos por las fuerzas de CORREA y SAMANIEGO. MONTES DE OCA perdió miserablemente el tiempo en vacilantes marchas, sin atacar a Ramírez, poco fuerte y prevenido a la sazón. Desde el 19 de diciembre de 1817 hasta el 25 del mismo mes, RAMÍREZ, más inteligente y con mayor espíritu militar, reunió febrilmente las milicias de la costa del Uruguay, con las cuales sorprendió a Montes de Oca y a sus aliados, a la altura del arroyo de Cevallos, dispersándoles la caballada y quitándoles los cañones. Montes de Oca, aturdido, se retiró a Los Toldos, seguido de una multitud de familias, miserables y desoladas, que huían de la venganza de RAMÍREZ.

Ya en Los Toldos, el caudillo de las fuerzas porteñas pidió urgentemente refuerzos a Buenos Aires; pero, antes de recibirlos, PUEYRREDÓN lo relevó, mandando en su lugar al general MARCOS BALCARCE, militar de buena escuela, que traía un refuerzo de 500 soldados. BALCARCE 0puso en salvo a las familias entrerrianas que habían seguido a MONTES DE OCA, y, una vez reorganizadas las tropas reunidas en Los Toldos, salió a campaña en busca de RAMÍREZ que, en el ínterin había levantado toda la provincia y reunido enormes fuerzas.

El 25 de marzo de 1818 ambos ejércitos chocaron en el lugar llamado el “Saucesito”, quedando en poco tiempo deshechas las fuerzas de Buenos Aires, que perdieron cuatro cañones, casi todo su armamento y municiones, y dejaron en el campo considerable número de muertos, heridos y prisioneros. BALCARCE se embarcó con el resto de sus fuerzas dejando a RAMÍREZ ensoberbecido, dueño absoluto de Entre Ríos y a Buenos Aires enzarzado en una guerra con el caudillo oriental.

30 de marzo de 1818
COMBATE DE REQUINOA. El ejército realista a las órdenes de JOSÉ ORDOÑEZ es derrotado en este paraje chileno por los Granaderos a Caballo del Ejército de los Antes al mando del Capitán MIGUEL CAXARAVILLE.

30 de marzo de 1818
COMBATE EN LOS LLANOS DE MENDOZA. El capitán CAXARAVILLE que había salido en exploración, al mando de una partida de 80 hombres del Regimiento de Granaderos a Caballo, se encuentra con un pequeño destacamento realista que se hallaba explorando la zona. Ante el ataque de los granaderos, los realistas se repliegan y se unen al grueso de una fuerza mayor compuesta por 200 hombres, que se disponen a detener el ataque de los patriotas, pero al no poder resistir el empuje de éstos, se ven obligados a replegarse, dejando 30 muertos en el campo.

05 de abril de 1818
BATALLA DE MAIPÚ. El general San Martín derrota decisivamente en los llanos de Maipú al ejército del general español Osorio. Después de la sorpresa de Cancha Rayada producida el 19 de marzo, el general SAN MARTÍN, lejos de amilanarse por el contraste sufrido, hizo pie firme en Santiago, donde procedió, con celeridad y energía, a reorganizar el ejército sobre la base de la división comandada por el coronel GREGORIO DE LAS HERAS,  salvada del desastre y acampa en los llanos de Maypo, donde el ejército realista mandado por el general MARIANO DE OSORIO llega en su búsqueda. Pero la tardanza y descuido de los realistas en perseguirlo después de vencerlo en Huaqui, favorecieron tanto al jefe patriota, que el 4 de abril, cuando los españoles llegaron a los llanos de Maipú, San Martín estaba de nuevo en disposición de combatir.

Al amanecer del 5 de abril los dos ejércitos se hallaban frente a frente y SAN MARTÍN, luego de reconocer las posiciones enemigas exclamó, dirigiéndose a sus ayudantes: “el triunfo de este día es nuestro. El sol por testigo”.  A las doce del mediodía se rompió el fuego y se dió una de las más reñidas e importantes batallas de la guerra de la independencia americana, peleando encarnizadamente ambas partes, al principio con resultados parejos.

Cañoneados por la artillería que mandaban BORGOÑO y BLANCO ENCALADA, los efectivos realistas fueron materialmente deshechos, y cargados a la bayoneta por los regimientos 2 y 8, auxiliados por piquetes del 7 y por las milicias del Aconcagua.

En lo más fuerte del combate, impresionados por la resistencia de los españoles, que luchaban enloquecidos por el furor y la desesperación, algunas secciones de granaderos a caballo retrocedieron, pero una impetuosa carga de los cazadores de ALVARADO y la decidida acción del general Las Heras que cargó a la bayoneta al mando de los Regimientos 2 y 8, auxiliados por  piquetes del 7 y por las milicias del Aconcagua, no obstante el mortífero fuego con que lo recibió Ordóñez, logra finalmente hace vacilar al aguerrido regimiento de Burgos que, según Mitre, “peleaba como un león” y define así el combate obligándolo a a retirarse de sus  posiciones.

A las tres de la tarde, el general en jefe realista, Ossorio, huye del campo de batalla, pero el brigadier JOSÉ ORDÓÑEZ, el mejor y más sereno de los jefes españoles, reúne los restos del ejército y se atrincheró en la Hacienda de Espejo, donde intenta un último esfuerzo para cambiar la suerte de las armas hasta el último extremo, pero allí es intensamente cañoneado por la artillería que mandaban Borgoño y Blanco Encalada y son materialmente deshechos, pero decididos a no rendirse.. Allí fue reciamente atacado por el batallón Nº 11 mandado por el general Juan Gregorio de Las Heras, secundado por otros cuerpos, no obstante el mortífero fuego con que lo recibió Ordóñez. La terrible lucha que allí se desarrolló fue fatal para el glorioso defensor de Talcahuano, que quedó también prisionero. Sólo el coronel RAMÓN RODIL, con su batallón Arequipa, pudo retirarse casi indemne, perseguido por el comandante RAMÓN FREIRE, logrando refugiarse en Talcahuano. Finalmente, a las seis de la tarde, luego de seis horas de un sangriento combate sostenido bravamente por ambas fuerzas, se define el triunfo de las armas de la Patria. Los realistas dejaron más de 2000 cadáveres y las pérdidas del Ejército patriota fueron estimadas en un millar, entre muertos y heridos. Todos los generales (excepto Osorio, que había huído) con 190 oficiales y 3.000 hombres de tropa, cayeron prisioneros en poder de los patriotas, quienes tomaron también toda la artillería, parque, caja militar y demás pertrechos de guerra del ejército realista. Esta victoria, la más reñida de la Independencia sudamericana, además de quebrar para siempre el poder militar de los realistas en territorio chileno y dejar definitivamente asegurada la independencia de Chile, abrió el camino para la emancipación del Perú y tiene de notable además, el haber sino ganada a los 19 días de una gran derrota sufrida en Cancha Rayada por el mismo ejército triunfador. BERNARDO DE O’HIGGINS, Director Supremo de Chile, que estaba herido, se presentó en el campo de batalla y lleno de emoción y de entusiasmo, abrazó a San Martín, diciendo: “¡Gloria al salvador de Chile!”.

El vencedor comunicó al Director Supremo JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN tan decisiva victoria, en los siguientes, breves y modestos términos, que dictó desde a caballo al cirujano DIEGO PAROISSIENS: “Acabamos de ganar completamente la acción. Un pequeño resto huye, y nuestra caballería lo persigue hasta concluirlo. La patria chilena es libre”. En lo más fuerte del combate, subyugados por la resistencia de los españoles, que luchaban enloquecidos por el furor y la desesperación, algunas secciones de granaderos a caballo retrocedieron. Al notarlo, el coronel ZAPIOLA, alzó la espada, y les gritó con voz atronadora: ¡Miserables! ¡Apártense, miserables!. Los bravos soldados, heridos por el apóstrofe, reaccionaron, para mostrarse aquel día, heroicos e irresistibles como siempre. Diego Paroissiens, a quien tocó en suerte como se ha dicho, escribir el parte de tan gran victoria, nació en Londres en 1783. Vinculado a MIRANDA y juramentado en la Logia Lautaro, vino a Buenos Aires en 1811 a ofrecer sus servicios. Enviado como cirujano al ejército del Alto Perú, se encontró en Huaqui. Naturalizado en 1811, se le nombró, un año después director de la fábrica de armas y pólvora de Córdoba. En calidad de cirujano mayor, hizo las campañas de Chile y del Perú. En 1821 fue nombrado ministro de la República Peruana ante las cortes europeas. Falleció en 1827.

18 de mayo de 1818
COMBATE DE SALINAS. Los gauchos jujeños y salteños, al mando de los comandantes URIONDO Y JUAN ANTONIO ROJAS, cargaron y destrozaron una fuerza realista mandada por el coronel VIGIL, en Salinas, en la frontera entre Jujuy y el Alto Perú, dejando un crecido número de muertos en el campo y tomando muchos prisioneros y armamento.

27 de mayo de 1818
COMBATE DEL PARRAL. Librado en el marco de la campaña libertadora de Chile, también registrada como “Sorpresa del Parral” para recordar este nuevo triunfo en territorio chileno de las fuerzas patriotas sobre los realistas.

Alentados por la inacción de los patriotas encerrados en Talca, los españoles, que después de Maipú se sostenían aún en el Sur de Chile, favorecidos por la opinión de los naturales, decididos partidarios del rey, hacían continuas correrías, molestando a los adictos a la patria. Viendo que les daba resultado, el general realista MANUEL OSORIO resolvió tomar la ofensiva parcial, imaginando poder reunir nuevos elementos y quizá cambiar el resultado de la campaña.

Al efecto hizo que una fuerza de milicianos, restos de las fuerzas derrotadas en Maipú, mandados por el guerrillero chileno, MANUEL BULNES, realista decidido, atravesara el Ñuble y sorprendiera el pueblo del Parral. El 21 de marzo de ese año, Bulnes y sus secuaces, habían entrado en esa villa. Asesinaron  a sus autoridades, saquearon la población y pasaron  a cuchillo a toda la guarnición.

El coronel JOSÉ MATÍAS ZAPIOLA, que mandaba en Talca, quiso vengar este asesinato y evitar que los partidarios de la causa real tomaran coraje y cobraran nuevos bríos. Para ello, desprendió al capitán MIGUEL CAXARAVILLE con 200 hombres de caballería, entre granaderos y milicianos, los que, después de una marcha de cinco días por sendas extraviadas, el 27 de mayo de 1818,  llegaron a la villa del Parral, a orillas del río Maule.

Al avistar el pueblo, Caxaraville dividió su fuerza en dos trozos: uno, formado de milicianos, y el otro, por los granaderos. Los milicianos, mandados por DOMINGO URRUTIA, ocuparon todas las bocacalles para cortar la retirada, y Cajaraville, con sus granaderos, arremetió por retaguardia. Llegó al cuartel, puso en fuga  a una parte de la guarnición y obligó al resto a encerrarse en las casas circunvecinas. Bulnes fue muerto en la pelea, cayendo con otros doscientos de los forajidos que lo acompañaban. Los restantes fueron hechos prisioneros. Este triunfo contribuyó poderosamente a quebrar fuerzas morales de los últimos realistas del Sur de Chile.

02 de junio de 1818
COMBATE DE CAUQUENES. El teniente JUAN ESTEBAN RODRÍGUEZ del Regimiento de Granaderos a Caballo destinado a prestar servicio de alerta y  vigilancia en territorios al sur de Santiago de Chile, tiene conocimiento de que una partida realista se hallaba en la Villa de Cauquenes (390 km al sur de Santiago), causando desórdenes y hostigando a sus pobladores. Acompañado con 22 Granaderos, el teniente gobernador del Departamento y algunos vecinos que se ofrecieron como voluntarios, RODRÍGUEZ se dirigió al lugar y habiendo sido recibido con un intenso fuego de fusilería, repelió el ataque y obligo a los revoltosos a buscar refugio en la casas. Conminados éstos a salir y a deponer las armas, respondieron abriendo nuevamente fuego, por lo que el teniente RODRÍGUEZ ordenço prenderle fuego a las casas donde se habían atrincherado. Ante esta dedicida actitud, los realistas se entregaron, con su jefe, el coronel VALENTÍN DE LA PARRA a la cabeza.

28 de octubre de 1818
COMBATE NAVAL DE TALCAHUANO. El teniente coronel de marina MANUEL BLANCO ENCALADA, con el “San Martín” y el “Lautaro”, dos naves de la recientemente creada escuadra chilena, atacó en el puerto de Talcahuano a la fragata española “Reina María Isabel”, de cuarenta y cuatro cañones, la que después de un corto combate picó sus amarras y fue a encallar en la costa. Allí fue asaltada por los patriotas que sostuvieron hasta la noche un encarnizado combate con las infanterías de tierra y la artillería de los fuertes, hasta que fue tomada completamente. La “Reina María Isabel” había llegado allí custodiando cuatro transportes, que sucesivamente, fueron tomados con los ochocientos hombres de desembarco que los tripulaban.

10 de noviembre de 1818
BATALLA DE FRAILE MUERTO I. Primera batalla que se libra en el aciago período de nuestra historia ensombrecido por cruenta guerra civil. La derrota infligida por el caudillo santafesino ESTANISLAO LÓPEZ al coronel JUAN BAUTISTA BUSTOS, jefe de la vanguardia de las fuerzas que al mando de JUAN RAMÓN BALCARCE había enviado el gobierno de Buenos Aires, mantiene a la provincia de Santa Fe libre de la autoridad de Buenos Aires.

27 de noviembre de 1818
COMBATE DEL PASO DE AGUIRRE. El general JUAN RAMÓN GONZÁLEZ BALCARCE, al frente de las tropas de Buenos Aires, venció al general ESTANISLAO LÓPEZ que con seiscientos hombres se había atrincherado en el Paso de Aguirre, sobre el río Salado.

04 de enero de 1819
COMBATE DEL ARROYO DEL MEDIO.

18 de enero de 1819
COMBATE DE BÍO-BÍO. Desde su cuartel general, en Los Ángeles, el general ANTONIO GONZÁLEZ BALCARCE le envió al general JOSÉ DE SAN MARTÍN un parte detallado de las operaciones que había emprendido en el sur de Chile contra las fuerzas realistas comandadas por el coronel FRANCISCO SÁNCHEZ. Le informa que la avanzada patriota, al mando del coronel RUDECINDO ALVARADO, habiendo alcanzado la retaguardia realista en el monte Bío-Bío, la atacó y derrotó luego de un recio combate, en el que se destacó por su coraje el sargento mayor BENJAMÍN VIEL, produciéndoseles bajas calculadas en doscientos hombres, entre ellos algunos paisanos..

19 de febrero de1819
COMBATE DE LA HERRADURA. En la Posta de la Herradura, provincia de Córdoba, las fuerzas comandadas por el coronel JUAN BAUTISTA BUSTOS, fueron atacadas por efectivos muy superiores en número a las suyas, al mando del gobernador de Santa Fe, general ESTANISLAO LÓPEZ, del general entrerriano RICARDO LÓPEZ JORDÁN y del aventurero CAMPBELL que capitaneaba una indiada. El coronel Bustos se encontraba en Santa Fé, en cumplimiento de lo dispuesto por el gobierno de Buenos Aires, que deseaba contener los avan­ces de los montoneros que obedecían a los caudillos Francisco Ramírez y Estanislao López. La batalla fue deci­siva para los huestes del coronel Bustos, quien hizo sufrir muchas pérdidas a los rebeldes, los que se vieron obligados a abandonar el campo ante aquel grupo de tropas regulares y retirarse a sus provincias, dejando tras de sí las huellas de su paso desolador.

10 de marzo de 1819
COMBATE DE BARRANCAS DEL CARCARAÑÁ. El caudillo santafecino, general ESTANISLAO LÓPEZ que regresaba con sus tropas de la campaña de Córdoba, se encontró en los campos de Barrancas con una división del ejército del general VIAMONTE, mandada por el coronel RAFAEL HORTIGUERA, a quien atacó y derrotó completamente.

27 de marzo de 1819
BATALLA DEL SAUCESITO II. Los famosos caudillos federales general FRANCISCO RAMÍREZ y JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, que después de haber marchado juntos y de acuerdo en la guerra que le hacían a Buenos Aires, se declararon mutuamente enemigos, se encontraron con sus ejércitos en el Saucesito, provincia de Entre Ríos, de donde era gobernador Ramírez, siendo derrotado totalmente el caudillo oriental.

02 de abril de 1819
COMBATE NAVAL Del REALEJO. El capitán HIPÓLITO BOUCHARD  que ejercía el corso en el océano Pacífico, al mando de las fragatas “Argentina” y “Chacabuco” y de un bergantín apresado en “Sonsonete”, teniendo bajo sus órdenes en calidad de oficiales a TOMÁS ESPORA, PIRIS y otros comandantes de reconocido y probado valor que junto a él seguían cumpliendo exitosas hazañas mientras llevaban la bandera argentina por todo el mundo, llegó a las costas de Nicaragua, sobre el Océano Pacífico.

Y allí el 2 de abril de 1819, en cumplimiento de la misión que se le encomendara, cuando partió de Buenos Aires en junio de 1817: “desarticular cualquier auxilio que los realistas intentaran enviar por vía marítima a los últimos reductos que se encontraban en tierras americanas” atacó el puerto del Realejo, uno de los centros del poder español en el Pacífico.

Sabía que en él se habían refugiado cuatro buques bien armados y con rico cargamento, y resolvió apresarlos. Echó al agua dos lanchas cañoneras y dos botes, con una tripulación total de 80 hombres y se dirigió al canal. Uno de los botes se extravió en la oscuridad y Buchardo, después de buscarlo inútilmente durante toda la noche y viendo que en todo el día 3 no aparecía tampoco, resolvió, al anochecer, atacar el puerto con las embarcaciones que le quedaban. El día 5, a las dos y media de la madrugada, y al grito de ¡Viva la patria!, abordó y tomó un bergantín, una goleta y otro buque menor que cerraban el canal de acceso al puerto, y luego otra goleta fondeada muy cerca de la playa, al abrigo de las baterías de tierra. Cuatro buques cargados de añil y cacao, su artillería, fusiles y 27 prisioneros, tales fueron los frutos de esta victoria. Los propietarios de los buques capturados ofrecieron 10.000 pesos fuertes por el rescate. Bouchard, por toda contestación, entregó a las llamas las dos goletas y el buque menor, reservándose el bergantín, sólidamente construido, y con el cual reforzó el crucero.

05 de mayo de 1819
COMBATE DE GOYA. JOSÉ LUIS y DOMINGO ESCOBAR, jefes correntinos que defendían la causa de Buenos Aires contra el caudillismo, fueron sorprendidos y derrotados en un combate que libraron cerca de Goya con el jefe inglés, al servicio de Artigas, JUAN TOMÁS ASDET. Los dos hermanos fueron muertos sin querer rendirse y sus cabezas fueron puestas en exhibición en la plaza de la ciudad de Corrientes.

09 de setiembre de 1819
COMBATE DE ROSARI. En esta localidad de la provincia de Salta, las fuerzas del brigadier  realista PEDRO ANTONIO DE OLAÑETA, son derrotados por los gauchos de GÜEMES que comandaba el capitán ALEJANDRO BURELA.

22 de enero de 1820
BATALLA DE TACUAREMBÓ. Los portugueses del Brasil, que aún permanecían en la Banda Oriental, derrotan a JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS en esta localidad del territorio uruguayo y así se le abre el camino a los lusitanos para ocupar la Banda Oriental (Uruguay).

01 de febrero de 1820
BATALLA DE CEPEDA I. Las fuerzas nacionales comandadas por el Director Supremo, JOSÉ RONDEAU secundado por el general JUAN RAMÓN BALCARCE, son derrotadas en la Cañada de Cepeda, cerca del Arroyo del Medio (provincia de Santa Fe), por las fuerzas comandadas por el caudillo entrerriano Francisco RAMÍREZ y el caudillo de Santa Fe, Estanislao LÓPEZ, integrado por efectivos de sus provincias a las que se le sumaron tropas de Corrientes encabezadas por JOSÉ MIGUEL CARRERA y PEDRO CAMPBELL y como consecuencia de esta acción, el Congreso de Buenos Aires fue disuelto.

Para cerrar el paso hacia Buenos Aires a los montoneros del Litoral, el Director Supremo JOSÉ RONDEAU al mando del ejército de línea y las milicias de Buenos Aires, se concentró en Luján, mientras los caudillos RAMÍREZ, CARRERA, LÓPEZ Y CAMPBELL, hacían lo mismo con sus efectivos en Santa Fe, en las inmediaciones del Arroyo del Medio, mientras el Congreso, que continuaba reunido en Buenos Aires, resolvió nombrar Director “sustituto” a JUAN PEDRO AGUIRRE, Alcalde de primer voto y principal funcionario del Cabildo porteño en esos momentos.

Para adelantarse a los invasores, RONDEAU avanzó hasta San Nicolás, donde se unió a los efectivos que al mando de JUAN RAMÓN GONZÁLEZ BALCARCE regresaban luego de su fracasada misión de someter a los insurrectos caudillos y desde allí, al frente de unos 2.000 hombres marchó hacia la “Cañada de Cepeda”, donde el 1º de febrero de 1820, tomó contacto con el enemigo. Rondeau dirigió personalmente la caballería, mientras confió la infantería y la artillería a su segundo el general BALCARCE.

Las fuerzas federales, estaban compuestas por unos 1.500 ho, cuya mayoría eran milicianos de Santa Fe, que marcharon a las órdenes de ESTANISLAO LÓPEZ, una división de correntinos e indios guaraníes estaban dirigidos por CAMPBEL, un contingente de entrerrianos bajo las órdenes de RAMÍREZ y un contingente de emigrados chilenos al mando de JOSÉ MIGUEL CARRERA.

Tras breve batalla, la caballería de RONDEAU se desbandó, pero el general JUAN RAMÓN BALCARCE resistió el embate enemigo y rechazó altivamente una intimación de RAMÍREZ, para que se rindiera. Reorganizó la infantería y la artillería y se retiró en buen orden hasta San Nicolás, con unos 900 hombres, mientras lo caudillos, triunfantes, en lugar de emprender la persecución, optaron por dejarlo marchar para dirigirse directamente hacia Buenos Aires..

Esta fue la primera batalla librada en ese paraje, ya que el 23 de octubre de 1859 se enfrentarán en el mismo lugar las fuerzas de la Confederación y las de Buenos Aires, cuya consecuencia fue el pacto de San José de Flores.

06 de marzo de 1820
COMBATE DEL CASERÍO DEL TORO. El 6 de marzo de 1820 las fuerzas patriotas, mandadas por el comandante JORGE BEAUCHEF, destruyen en “Caserío del Toro”, después de un recio combate librado contra una división de chilenos, muy fuerte y disciplinada, que combatía en defensa de la autoridad real. El comandante Beauchef formó parte del numeroso grupo de oficiales franceses que, como VIAL, BRANDSEN, BRUIX y VIDT, emigraron de su patria cuando el emperador Napoleón I, vencido y destronado, fue conducido prisionero a la isla de Santa Elena. Era natural de Puy-en-Velay, en Francia, y entró a servir en el ejército francés en 1805, encontrándose en las grandes batallas de Jena, Mohringen, Friedland y Waterloo. Contratado en los Estados Unidos, donde se había refugiado, por el agente del gobierno argentino, fue dado de alta, en el ejército nacional, como teniente de caballería, e incorporado a las tropas que operaban en Chile, el 27 de febrero de 1817. Se distinguió por su coraje en el asalto de Talcahuano, donde, a la cabeza de la columna de vanguardia, llegó el primero al foso, recibiendo allí una descarga que le mató veinte hombres, hacho que hizo vacilar a los soldados que le seguían. Beauchef, para reanimarlos, siguió adelante, acompañado del capitán argentino BERNARDO VIDELA. El mayor Beauchef y su bravo compañero, treparon en hombros de sus soldados, la muralla natural de siete varas de altura que les cerraba el paso, y, cuando con sus propias manos empezaban a demoler y aportillar la empalizada que coronaba la muralla, una descarga hecha a quema ropa mató a Videla y destrozó el brazo a Beauchef. En 1819 hizo las campañas del Sur de Chile a las órdenes de FREYRE y BALCARCE, y un año más tarde, bajo el mando de COCHRANE, jefe de la armada chilena, se encontró en la toma de Valdivia, de cuya plaza fue nombrado Gobernador. Siguió al ejército aliado en la expedición al Perú en 1823, y años después hizo la campaña de Chiloé. Comprendido en la ley de reforma militar, dejó al servicio activo, falleciendo en Santiago de Chile el día 10 de junio de 1840. Fue Beauchef un valeroso soldado que abrazó con entusiasmo ferviente la causa de la libertad de América, sirviéndola con noble entereza e inquebrantable lealtad.

13 de junio de 1820
COMBATE DEL ARROYO LAS GUACHAS. En el Arroyo de las Guachas, el caudillo oriental ARTIGAS fue derrotado por el caudillo entrerriano RAMÍREZ. Ambos se disputaban la preponderancia del litoral y aunque ya se habían declarado en abierta hostilidad, en esta acción, culminaron definitivamente sus desavenencias.

24 de junio de 1820
BATALLA DEL ARROYO LAS TUNAS I. Las luchas entre RAMÍREZ y ARTIGAS desembocan en este paraje de la provincia de Entre Ríos, donde ARTIGAS es derrotado por su ahora enconado enemigo RAMIREZ.

Después del combate en Las Guachas, JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS, al mando de dos mil hombres, marchó hacia la Bajada del Paraná, paraje de la provincia de Entre Ríos y ya en sus inmediaciones, le salió al encuentro el caudillo FRANCISCO RAMÍREZ al frente de ochocientos soldados y lo derrotó completamente.

28 de junio de 1820
COMBATE DE LA CAÑADA DE LA CRUZ. Con la colaboración del caudillo chileno JOSÉ MIGUEL CARRERA, el general santafecino ESTANISLAO LÓPEZ vence completamente a las tropas de Buenos Aires comandadas por el gobernador, el general ESTANISLAO SOLER en un combate librado en Cañada de la Cruz, partido de Pilar (Povincia de Buenos Aires). De resultas del combate, solamente se salvaron, una columna de infantería de Soler al mando del coronel MANUEL PAGOLA y algunas piezas de artillería, quedando dispersada toda la caballería.

17 de julio de 1820
COMBATE DE SAUCE DE LUNA. FRANCISCO RAMÍREZ enfrenta a JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS en este paraje de la provincia de Entre Ríos y le inflige una nueva derrota, que lo obliga a huír hacia el Paraguay.

24 de julio de 1820
COMBATE DE ABALOS. En Abalos, provincia de Corrientes, el general FRANCISCO RAMÍREZ forzó un combate decisivo con las tropas fugitivas comandadas por el caudillo oriental JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS y le inflige una total derrota, que será la definitiva, ya que lo alejará de las disputas por la hegemonía y lo obligará a refugiarse en el Paraguay..

02 de agosto de 1820
COMBATE DE SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS. En San Nicolás de los Arroyos, el Gobernador de Buenos Aires, coronel MANUEL DORREGO, al frente de una columna, alcanzó y atacó a las montoneras de Santa Fe, comandadas por ESTANISLAO LÓPEZ y el general CARLOS MARÍA DE ALVEAR, acompañados por el caudillo chileno CARRERA, derrotándolas completamente y obligando a sus adversarios a refugiarse en la provincia de Santa Fe..

05 de agosto de 1820
COMBATE DEL RÍO DE SAN JUAN. Librado en inmediaciones de esa ciudad capital, donde el teniente coronel MIGUEL CAXARAVILLE,  jefe de la vanguardia de las fuerzas mendocinas leales al Gobernador de Mendoza, general FRANCISCO FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, derrota en “Jocolí” a la vanguardia de las tropas del capitán  MARIANO MENDIZÁBAL, gobernador de facto de San Juan, que se habían reforzado con los efectivos sublevados del 1° de Cazadores y que estaban al mando del ex sargento de Granaderos a Caballo llamado ARAYA..

12 de agosto de 1820
BATALLA DEL ARROYO DE  PAVÓN. En este poblado cercano a la capital de Santa Fe, el coronel MANUEL DORREGO, derrota a las fuerzas del caudillo santafecino ESTANISLAO LÓPEZ y acepta las sugerencias de MARTÍN RODRÍGUEZ y FRANCISCO RAMÍREZ que lo instan a suspender la persecución, en aras de la paz que les era tan necesaria a las tres provincias involucradas en este insano enfrentamiento (Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos). Esta victoria no tuvo consecuencias porque a los pocos días, ESTANISLAO LÓPEZ vengó la afrenta derrotando completamente al coronel DORREGO en el Gamonal.

02 de setiembre de 1820
COMBATE DEL GAMONAL. En una nueva acción librada en el marco de su lucha contra las autoridades de Buenos Aires, en el paraje denominado Cañada del Gamonaal, naciente del arroyo Pavón, provincia de Santa Fe, las tropas santafecinas mandadas por el general ESTANISLAO LÓPEZ derrotan y someten a una terrible matanza al ejército de Buenos Aires comandado por el coronel MANUEL DORREGO, vengándose así de la derrota que sufriera en la Batalla de Pavón el 12 de agosto del mismo año.

07 de octubre de 1820
COMBATE DE PALPA. Las tropas comandadas por el general ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES, luego de tomar la ciudad de Ica en el Perú, comprueba que el ejército realista se había retirado hacia el sur. Envía entonces al general RUFINO GUIDO, para que al frente de un Escuadrón de Cazadores, persiga a las tropas realistas que, al mando del marqués de QUIMPER habían abandonado la ciudad de Ica y se dirigían al sur del país, con el propósito de cortar el paso al Ejército Libertador que llevaba la guerra al Norte- Guido alcanzó a los fugitivos en Palpa y les tomó un convoy, varios carros, armamentos y otros elementos de guerra, incorporando además a sus fuerzas, dos compañías de aquel ejército que se plegaron a las filas de los patriotas, aunque sin poder apresar al marqués de QUIMPER, que logró desprender al grueso de su columna y proseguir viaje hacia el sur. Este fue el primer combate librado en la campaña del Perú, después del desembarco de la Expedición Libertadora que mandaba el general San Martín.

15 de octubre de 1820
COMBATE DE NAZCA. Al triunfo del comandante RUFINO GUIDO, en Palpa el día 7 de octubre, le siguió otra victoria obtenida por las armas libertadoras en el Perú. El teniente coronel MANUEL ROJAS, al frente de 250 hombres, entre los que iban el entonces mayor JUAN GALO DE LAVALLE, el capitán FEDERICO BRANDSEN y el teniente JOSÉ VICENTE SUÁREZ, atacó y venció en la “Hacienda de Chaquía”, Nazca,  al grueso de una columna realista, compuesta de 700 soldados españoles mandados por el marqués de QUIMPER, que quedó muerto en el campo de batalla. Gran número de prisioneros, armamentos y muchos pertrechos de guerra cayeron en poder de los vencedores, que siguieron luego su marcha hacia el Norte. Al día siguiente- el teniente SUÁREZ, luego de una marcha rápida y hábil, cayó sobre el último convoy y armamentos, en inmediaciones del pueblo de Acarí, y se lo arrebató al enemigo poniéndolo en fuga.

29 de octubre de 1820
COMBATE DE CANGALLO. El entonces sargento mayor JUAN GALO DE LAVALLE, al frente de un escuadrón de Granaderos a Caballo, logró contener la retirada de los realistas, lo que permitió debilitar el potencial de esa fuerza.

08 de noviembre de 1820
COMBATE DE CHANCAY. El capitán FEDERICO BRANDSEN, a la cabeza de 40 Dragones, derrotó a cerca de 200 jinetes realistas en los llanos de Chancay por lo que mereció ser promovido por el general SAN MARTÍN al grado de sargento mayor de artillería con fecha 12 del mismo mes y año.

20 de noviembre de 1820
COMBATE DE JAUJA. El virrey JOAQUÍN DE LA PEZUELA que le había ordenado al general RICAFORT, que se situara en proximidades de Iscuchaca y estuviera atento a la llegada de las tropas de Ejército Libertador que al mando de ÁLVAREZ DE ARENALES, se dirigían hacia Huancayo, simultáneamente había decidido enviar una columna de mil cuatrocientos hombres hacia Iscuchaca (sobre Río Grande), en la creencia de que por allí pasaría el ejército patriota al mando de ARENALES, quedando expuesto entre dos fuegos, no contó con la astucia de Arenales. Pues éste advertido de la maniobra, la desbarató fácilmente. Se apoderó  del puente de Mayoc y ocupó con sus tropas el valle de Huancayo. Los peninsulares que se hallaban en ese lugar se replegaron hacia Tarma, procurando reunirse a la columna del general O’Reilly y en tales circunstancias fueron alcanzados en Jauja, por el entonces sargento mayor JUAN GALO DE LAVALLE, quien, al frente de su escuadrón de Granaderos a Caballo, lanzó su ataque cuando la columna española acababa de abandonar la villa de Jauja. sorprendiéndola así en el orden de marcha, acuchillando y produciendo tal desorden y confusión en sus filas, que los enemigos no atinaron a nada. Las fuerzas de Lavalle emprendieron una tenaz persecución en medio de una noche de luna —pues la acción se inició como a las 21—y al llegar a la cumbre de los cerros, tomaron des cañones y varias cargas de municiones, algunos prisioneros, incluyendo cuatro oficiales, entre los cuales se encontraba el teniente PEDRO BERMÚDEZ, un natural de Perú, que tomando servicio en los cuerpos que los realistas formaron para oponerse al Ejército de San Martín, escaló las más elevadas jerarquías hasta llegar al grado de general y quince años después fue presidente del Perú. La división enemiga, que se componía de un batallón de infantería, un escuadrón de caballería y algunos piquetea rezagados de otros cuerpos que había recogido en su marcha desde Huancavélica hasta Jauja, formando una masa de más de 650 hombres, siguió su precipitada fuga hacia Tarma, con su jefe, el intendente de Huancavélica, N. MONTENEGRO.

27 de noviembre de 1820
COMBATE DE LOS PESCADORES Y UN ACTO HEROICO DEL CORONEL PRINGLES. Un excepcional episodio de la guerra por la Independencia del Perú tuvo lugar cuando SAN MARTÍN llegó al Perú al mando de su Ejército Libertador. Una avanzada de sus fuerzas se comunicó con el Regimiento de Numancia, integrado por americanos que deseaban desertar para unirse a las fuerzas patriotas. San Martín envió al coronel RUDECINDO ALVARADO con 700 hombres, para que protegiese la marcha de esa unidad. Alvarado avanzó por el camino de la costa y al llegar al Huachi, envió al teniente JUAN PASCUAL PRINGLES, junto con 25 granaderos, a contactarse con oficiales del batallón Numancia. Durante su marcha el grupo fue sorprendido por una unidad realista compuesta por tres escuadrones de caballería al mando del coronel JERÓNIMO VALDÉS. La diferencia de fuerzas era insuperable y después de una heroica resistencia, los pocos patriotas sobrevivientes se replegaron sobre la costa de las playas de Chancay bañadas por el Pacífico. Al llegar a una playa llamada De los Pescadores, Pringles, viéndose perdido y con las dos terceras partes de sus soldados muertos y el resto con sus caballos cansados, antes que rendirse al enemigo, se arrojó resuelto a perecer en el mar. Sus soldados, siguiendo a su jefe, espolearon a sus cabalgaduras y también lo hicieron con él. El coronel Valdés, impresionado por esa demostración de coraje, ofreció una rendición honrosa a los patriotas cuando ya las olas casi cubrían a los caballos. El grupo fue enviado a la prisión del Callao donde permaneció poco tiempo hasta que consiguió la libertad, gracias a un posterior canje de prisioneros. Poco después, el general SAN MARTÍN otorgó una condecoración a Pringles con la leyenda “Gloria a los vencidos del Chancay” y los españoles, admiradores del extraordinario valor de sus enemigos, mandaron acuñar cinco medallas con las leyendas: “La Patria a los vencidos de Los Pescadores”. A pesar de que la acción fue una derrota, los combatientes fueron premiados con medallas al valor. La sublevación del batallón de Numancia se vio retrasada algunos días, pero en diciembre del mismo año, sus 650 hombres se incorporaron provisoriamente al ejército de San Martín.

06 de diciembre de 1820
BATALLA DEL CERRO DE PASCO. Importante victoria del Ejército de SAN MARTÍN esta vez integrado por tropas peruanas comandadas por el general Juan Antonio ALVAREZ DE ARENALES, quien derrota rotundamente a los realistas conducidos por el brigadier general O’REILLY.

Después de la victoria obtenida en Nazca, el 15 de octubre, ARENALES reemprendió su marcha por la Sierra. Tomó sucesivamente las ciudades de Guamanga, Huanta, Jauja y Jauma, produciendo en todas partes un levantamiento casi general contra la dominación española. El virrey, alarmado por los progresos de los patriotas en los pueblos de la Sierra, hizo salir de Lima al brigadier DIEGO O’REILLY, quien llevó consigo una división de mil soldados y fue a colocarse en el Cerro de Pasco, donde esperaba encontrar y batir a los patriotas. En efecto, en ese sitio, el día 6 de diciembre de 1820 tuvo lugar la batalla: El general Juan Antonio Álvarez de Arenales obtuvo un triunfo sin precedentes, que costó a los españoles 58 muertos, 19 heridos, 343 prisioneros, incluso 28 oficiales; 2 cañones, 360 fusiles, todas las banderas y estandartes, pertrechos y cuanto tenían los españoles. Los patriotas sólo tuvieron un oficial y 4 soldados muertos y 12 heridos. El teniente VICENTE SUÁREZ, con un piquete de Granaderos bien montados, partió en la madrugada del día siguiente, acompañado de baqueanos indígenas y dio alcance al brigadier O’Reilly, al que tomó prisionero en los campos de hacienda de Lauricocha, como a 20 leguas al noroeste del campo de batalla.

04 de enero de 1821
COMBATE DE CHAPALEOUFÚ. Librado entre efectivos al mando del brigadier RODRÍGUEZ y las tribus de los caciques ANEPAN y ANCALIFÚ que desconociendo el tratado de paz firmado con el gobernador, retomaron la senda del terror y asaltaron poblados cercanos a Tandil. Sin dejarse engañar por las promesas de paz que seguían haciendo éstos para eludir la represalia y alertado por un cacique amigoacerca de una emboscada que le preparaban contando con el apoyo de los tehuelches,  ROFRÍGUEZ, se les anticipa y los derrota cerca del arroyo Chapaleoufú, produciéndoles 150 bajas.

13 de enero de 1821
RETIRADA DE RETES. Contando con  el apoyo de las provincias del norte, lo que le aseguraba una sólida base de operaciones hasta Guayaquil y la posibilidad de incorporar a sus fuerzas los efectivos que se hallaban operando en Las Sierras, el general SAN MARTÍN  proyectó un ataque a la ciudad de Lima, resuelto  provocar una acción definitiva, aunque sólo contaba con 4.000 hombres y no estaba seguro de que los efectivos que comandaba el general Arenales, llegaran a tiempo.

Su plan consistía en avanzar con todo el ejército sobre Chancay, mientras ARENALES,  descendiendo de “Las sierras”, por entre el río Chancay y el Carabaillo, camino que llega a Lima por el noreste, atacaba a los realistas por su flanco. Con este propósito en mente, se dirigió a Huaura y avanzó hacia “Retes”, escalonando sus fuerzas en cinco kilómetros, apoyados sus extremos en Palpa y Ancón. Pero pronto se hicieron evidentes las dificultades que presentaba este plan: Arenales, para llegar a tiempo, debería cruzar más de 400 kilómetros de camino escabroso y desierto para colocarse a 75 ó 100 kilómetros del ejército situado en Palpa, lo que hacía a la operación muy riesgosa, por lo que el proyecto fue abandonado.

Pero ya la posición de las tropas de San Martín, para entonces, habían quedado muy comprometidas. Ratas se halla 5 kilómetros del nordeste de Chancay. Era un sitio malsano y escaso de forrajes para las cabalgaduras y no ofrecía ventajas para una buena defensa, ni para una eventual retirada. Por eso y por los informes que le suministraron los agentes secretos que tenía infiltrados en Lima, acerca del gran número de efectivos y artillería con que contaban los realistas y del plan de ataque que había dispuesto LA SERNA, el general SAN MARTÍN dispuso la retirada y volvió a ocupar sus posiciones en Huaura el 16 de enero de 1821.

05 de febrero de 1821
COMBATE DE LOS PALMARES. Librado entre el General Gregorio ARÁOZ DE LAMADRID y las fuerzas del Gobierno de Buenos Aires que lo vencen marcando la caída en desgracia del caudillo tucumano y el fin de la República de Tucumán, sueño frustrado del vigoroso soldado.

BERNABÉ ARÁOZ, gobernador de Tucumán, dispuso que el coronel GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID al mando de una importante fuerza, invadiera la provincia de Santiago del Estero. Aráoz es rechazado por las tropas del gobernador santiagueño, el general Felipe IBARRA, adicto al gobierno de Buenos Aires, en un combate que tuvo lugar en el sitio conocido como El Palmar.

El coronel Aráoz de Lamadrid fue quien en el año 1820 había proclamado como República Independiente a la gobernación de Tucumán, instalando como Presidente Supremo de ella a Bernabé Aráoz. (en esa época, la gobernación de Tucumán, estaba integrada por su territorio y los de Catamarca y Santiago del Estero). Con esta derrota, comienza la caída en desgracia del caudillo tucumano y el fin de la República de Tucumán, sueño frustrado del vigoroso soldado.

07 de abril de 1821
COMBATE DE LA MACACONA.  Tropas realistas al mando del general CANTERAC derrotan a las fuerzas de DOMINGO TRISTÁN a ocho kilómetros de “Ica”, en un estrecho desfiladero de hacienda, llamado “la macacona”.

08 de abril de 1821
COMBATE DE CHUNCHONGA. Un escuadrón de lanceros del Perú, que venía marchando por tierra para reforzar a DOMINGO TRISTÁN, fue sorprendido y desecho en “Chunchonga” por tropas del general realista CANTERAC, quien luego de su victoria ordenó “quintear” y fusilar a los oficiales del Batallón Numancia que cayeron prisioneros. Después de estos dos éxitos (Macacona y Chunchonga, los realistas se retiraron a sus posiciones en las sierras del Alto Perú.

26 de mayo de 1821
COMBATE DEL ARROYO COLASTINÉ (Santa Fé) I. El caudillo entrerriano Francisco RAMÍREZ, alzado en armas contra la coalición formada por Buenos Aires y Santa Fe en virtud del Pacto de Benegas (20 de noviembre de 1820), y que dos días antes había vencido al ejército de Buenos Aires mandado por el general ARÁOZ DE LAMADRID, es derrotado por tropas santafesinas al mando de ESTANISLAO LÓPEZ en el Arroyo Colastiné, provincia de Santa Fe. Pasa luego a Coronda donde se reúne con el caudillo chileno José Miguel CARRERA, sufriendo ambos, sucesivos encuentros desfavorables con tropas de la alianza y finalmente es alcanzado en Rio Seco, provincia de Córdoba, donde es derrotado y muerto el 10 de julio del mismo año.

27 de mayo de 1821
BATALLA DE RÍO SECO (Córdoba).

27 de mayo de 1821
COMBATE NAVAL DE COLASTINÉ. La escuadrilla de Buenos Aires, al mando del coronel ZAPIOLA, después de forzar el Paso de Punta Gorda, se encontró con la escuadrilla entrerriana en la boca del Colastiné y la derrotó luego de un breve combate, donde encontró la muerte el jefe entrerriano MONTEVERDE a manos del teniente Leonardo ROSALES, que iba al mando de uno de los buques porteños.

28 de mayo de 1821
COMBATE DE LA CORONDA. El caudillo entrerriano FRANCISCO RAMIREZ, que había invadido la provincia de Santa Fe, atacó y venció en las inmediaciones de Coronda al coronel GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID, que con tropas de Buenos Aires marchaba para incorporarse a las fuerzas del general ESTANISLAO LÓPEZ.

16 de junio de 1821
COMBATE DE LA CRUZ ALTA. En Cruz Alta, provincia de Córdoba, el coronel JUAN BAUTISTA BUSTOS, fue atacado por las fuerzas de los caudillos CARRERA Y RAMÍREZ. Bustos logró contener el ataque y luego obligó a sus atacantes a retirarse en huida, dejando en el campo de batalla gran número de muertos y heridos.

24 de junio de 1821
BATALLA DE CARABOBO. El general Simón BOLÍVAR vence a los realistas comandados por el general Miguel DE LA TORRE. Con esta victoria Venezuela coronó el glorioso pronunciamiento del 19 de abril de 1819 afianzando la independencia de Colombia. En homenaje a esa gesta, se ha estbalecido que ese día se celebre el día del Ejército Venezolano” y una calle de Buenos Aires lleva el nombre de Carabobo.

21 de abril de 1822
COMBATE DE RÍO BAMBA. El capitán JUAN GALO DE LAVALLE, enviado por SAN MARTÍN como refuerzo de las tropas que al mando del mariscal JOSÉ ANTONIO DE SUCRE, operaban en esos territorios, luego del desastre de Huaqui, al  mando de 96 Granaderos de los Andes, atacó a los realistas que lo esperaban en la Villa de Río Bamba (Ecuador) y luego de vencerlos, los persiguió hasta lograr su total dispersión. La situación de los realistas en Quito, si no desesperada, era dificilísima. JOSÉ ANTONIO DE SUCRE el general venezolano, que ilustró su nombre en la victoria de Ayacucho, había sido derrotado por los españoles en Huaqui. Para no ser aniquilado por completo y estar en condiciones para poder combatir con éxito a los realistas, pidió tropas a SAN MARTÍN, quien mandó en su auxilio una división peruano-argentina, en la que figuraban, entre otras fuerzas, el batallón número 4, formado sobre la base del 8 de los Andes, glorioso resto de los libertos de Cuyo diezmados en Chacabuco y Maipú y un escuadrón de los históricos granaderos, mandados por JUAN GALO DE LAVALLE. Las fuerzas enviadas por el general San Martín en apoyo de las de Sucre se unen a éstas y marchan hacia Quito. Llegados a este punto, Sucre, alentado por este auxilio recibido, tomó la ofensiva y se dispuso a atacar a los realistas que lo esperaban en la villa de Río Bamba, al pie del Chimborazo. Pero antes de lanzarse, Sucre dispuso que Lavalle con sus granaderos y los dragones colombianos reconocieran la posición del enemigo. Lavalle y sus 96 Granaderos de los Andes, atravesaron la Villa de Río Bamba (Ecuador) y al desembocar en una llanura, situada a la espalda del caserío, se encontraron con fuerzas realistas compuestas por tres escuadrones de caballería de ciento veinte hombres cada uno, que iniciaba un movimiento de avance en columnas paralelas. En esta formación penetró en un callejón, lo que la obligó a disminuir su frente, estrechando los intervalos. Lavalle comprendió la ventaja que le proporcionaba semejante maniobra y sin perder tiempo, cargó a fondo con sus noventa y seis soldados, derrotando a los realistas, a quienes acuchilló hasta el pie mismo de las posiciones ocupadas por sus infantes. Antes de que los vencidos pudieran reaccionar, retrocedieron los de Lavalle, engañando a los realistas, quienes, creyéndoles en retirada, se lanzaron en su persecución a gran galope, separándose así una gran distancia de sus masas de infantería. Entonces, los granaderos, reforzados con treinta dragones colombianos, dieron la cara, sableando y derrotando por segunda vez a los escuadrones realistas. Esta brillante acción inutilizó la caballería española por todo el resto de la campaña e hizo posible la victoria de Pichincha un mes después, en que Lavalle y sus granaderos volvieron a cubrirse de gloria. En el parte de la Batalla que elevó Lavalle al general San Martín, narrándole el suceso, le decía que era preciso nombrar al valiente sargento mayor ALEJO BRUIX, al teniente FRANCISCO OLMOS, a los sargentos DÍAZ y VEGA y al granadero LUCERO, como los de más mérito por su intrepidez.

24 de mayo de 1822
BATALLA DE PICHINCHA (cerca de Quito). Victoria de las tropas de BOLÍVAR que al mando de JOSÉ ANTONIO DE SUCRE y reforzadas por un División enviada por SAN MARTÍN, derrotan a los realistas comandados por el general MELCHOR DE AYMENICH en la falda del Cerro Pichincha. El combate fue por demás reñido, hasta que los realistas se rindieron, perdiendo más de mil hombres y todo su tren militar. Las consecuencias inmediatas de esta batalla fueron la capitulación de Quito y la libertad del Ecuador.

30 de diciembre de 1822
COMBATE DE CHUNCHANGA. El capitán mendocino JUAN CORREA (primeo político de LAVALLE, , que tenía en esa época solamente 18 ños),  jefe de una unidad del regimiento “Húsares del Perú”, perteneciente a las fuerzas que a las órdenes del coronel BRANDSEN operaban para desalojar a los realistas del territorio peruano, con una brillante carga de caballería, derrotó en Chunchanga (Perú)  a fuerzas realistas muy superiores.

19 de enero 1823
BATALLA DE TORATA. Fue un enfrentamiento producido durante la guerra de la Independencia del Perú, ocurrido en las alturas de Torata (pueblo ubicado al noreste de Moqueguá, entre fuerzas que al mando del general RUDECINDO ALVARADO operaban en el Sur de ese país, integrando la división que comandaba el general ARENALES y el Ejército Real del Perú, al mando del  brigadier JERÓNIMO VALDÉS y que culminó con la derrota de las fuerzas de ALVARADO, definitivamente vencidas, dos días después en Moqueguá.

21 de enero de 1823
BATALLA DE MOQUEGUA. Durante la campaña libertadora del Perú, el general ARENALES fué enviado por el general SAN MARTÍN a operar por el Sur del Perú, mientras el resto del Ejército lo hacía por el Norte, tratando así de obligar a los realistas a dividir sus fuerzas para oponérsele.

 Las fuerzas de ARENALES, reforzadas por una unidad colombiana y otra chilena (la primera llegaría tarde a la acción y la segunda, directamente no llegó), fueron derrotadas en Torata y obligadas a replegarse hacia la costa en dirección a Moqueguá. Llegados allí, el recuento de efectivos, equipos, armamento y municiones, efectuado el 20 de enero, deparó una preocupante realidad: la defección de los chilenos y los colombianos, había dejado muy reducidos los efectivos disponibles y se disponía de solamente 8 tiros para cada boca de fuego.

Ya se hallaba a la vista el enemigo, que llegaba a concluir su obra, pero lo menguado de sus fuerzas y la escasez de municiones, no fue impedimento para que se realizara una defensa tenaz y valerosa de las posiciones alcanzadas. Se adoptó una sólida formación de “martillo”  y cuando se acabaron las municiones, salieron a relucir los sables y las bayonetas: 500 muertos que quedaron en el campo de batalla fueron mudos testimonios de tal coraje y solamente la oportuna y sorpresiva acción llevada a cabo por el capitán JUAN GALO DE LAVALLE al frente de sus Granaderos, permitió finalmente una retirada honrosa de los patriotas.

Fracasaba así esta operación planeada por SAN MARTÍN, que no tuvo en cuenta que su aliado, el general BOLÍVAR, celoso de los triunfos del capitán de los Andes, retaceó la entrada de las tropas colombianas en acción, dejando solos a los efectivos argentinos, para enfrentar a las fuerzas realistas.

23 de marzo de 1833
COMBATE DE RANQUILCÓ. Una partida compuesta por 50 hombres al mando del teniente RODRÍGUEZ que saliendo desde el Fuerte San Carlos, debía dirigirse al sur luego de marchar 36 leguas por un terreno árido y salitroso que por falta de agua, se le hizo muy penoso, ataca en sus tolderías de Ranquilcó al cacique YAYPILAU tomándole numerosos prisioneros (Campaña al Desierto)

28 de marzo de 1823
COMBATE DE EL PUESTO (La Rioja), Facundo QUIROGA derrota a DAVILA y se erige en el jefe indiscutido de esa provincia.

08 de mayo de 1823
COMBATE DE “LA PERFIDITA”. El coronel RODRÍGUEZ salió de Montes, en la provincia de Buenos Aires, en procura de un grupo de 800 indígenas “aucas” que se iban a incorporar a sus fuerzas para auxiliar a sus tropas en posibles entreveros con los ranqueles y también para indicarles en el terreno la ubicación de aguadas y pastizales. El 8 de mayo, llegando a una laguna conocida como “La Perfidia”, los “aucas” que se le habían unido sólo esperando el momento oportuno para volverse contra él, lo atacan tratando de frustrar su intento de seguir la marcha para dominar las tierras que consideraban propias. Los indígenas son rechazados, pero a costa de grandes pérdidas, lo que obliga al coronel Rodríguez a emprender el regreso hacia Montes (Campaña al Desierto).

06 de agosto de 1824
BATALLA DE JUNÍN. En la Pampa de ese nombre, el ejército patriota, en operaciones en el Perú, compuesto por 10.000 hombres, al mando del general SIMÓN BOLÍVAR derrotó al realista, que con cerca de 8.000 hombres, era comandado por el general JOSÉ CANTERAC. La acción se caracterizó por haberse desarrollado exclusivamente a lanza y sable, sin que se disparase un solo tiro y fue el prolegómeno a la victoria final sobre los realistas asentados en el Perú. Puesto Canterac al frente de la caballería realista, al principio logró arrollar a las fuerzas de Bolívar, que se pusieron en precipitada retirada con seis principales jefes a la. cabeza. Fue entonces, que el general argentino MARIANO NECOCHEA, batiéndose como un león, logró detener el avance del ala derecha del enemigo, mientras el  teniente coronel argentino MANUEL ISIDRO SUÁREZ, que mandaba un regimiento de húsares peruano, hacía lo mismo en el sector que se le asignara. Las cargas de los españoles eran terribles. Ambos ejércitos ganaban y perdían terreno alternadamente, hasta que los combatientes de ambos bandos se entreveraron, combatiendo cada soldado por su cuenta. En un momento de la lucha, el general Necochea, cayó bañado en sangre y cubierto de terribles heridas, dándoselo por muerto. El general Bolívar, creyendo que todo estaba perdido, se retiró del campo de combate, trasladándose hacia la retaguardia a más de una legua de este escenario. Sin embargo, un milagro se produjo y transformó la situación, pasando a ser dominada por los americanos. Sin que hubiere razón que lo justificara, los españoles comenzaron a ceder ante el empuje incontenible y el valor increíble del teniente coronel Suárez y su Escuadrón Húsares del Perú, quien tuvo la inspiración táctica de ordenar tocar “a degüello” a los clarines de su Regimiento, atacando violentamente a la caballería española. Entonces comenzó una nueva lucha “la más sangrienta y atroz que pueda imaginarse, como dice el Álbum de Ayacucho:    “esta sola falanje de héroes sostuvo el combate con tal furia, decisión y arrojo contra la caballería enemiga, que a bandadas se precipitó sobre ella, que permitió a los cuerpos de Colombia volver a reunirse”. Dice DARDO ROCHA en su trabajo “Batalla de Junín”, publicado en 1862, que después de la batalla el general Simón Bolívar, rodeado de su Estado Mayor, dijo: “Ved aquí, señores, que cuando la historia describa la batalla dé Junín atribuirá la victoria, a la audacia y valor de este joven coronel — señalando a Manuel Isidoro Suárez   “Como una consecuencia inmediata de la batalla dé Junín, las antiguas provincias del Alto Perú se declararon independientes de todo poder extranjero, europeo o americano. Si bien el jefe de las fuerzas patriotas en aquel gran combate no era ya el general SAN MARTÍN, puede decirse que fue suya también esta victoria, porque fue su ejército, fueron sus jefes y oficiales, recientemente puestos bajo el mando del general Bolívar, los que decidieron cl éxito. La república de Bolivia nació a la vida política independiente y a pesar de todas las alternativas sangrientas de su historia, se reabrió en ella un progreso real y sólido, no sólo en el sentido de su cultura interna, sino de su prosperidad material.

09 de diciembre de 1824
BATALLA DE AYACUCHO. La última gran batalla y victoria final de las armas de la patria al mando del mariscal ANTONIO JOSÉ DE SUCRE sobre los ejércitos del Virrey y comandante general español, JOSÉ DE LA SERNA que define así la independencia sudamericana. Fue dada en esta fecha en Ayacucho por el general ANTONIO JOSÉ DE SUCRE, quien, al mando de una fuerza compuesta por tropas colombianas, peruanas y argentinas, representadas éstas por los Granaderos a Caballo de San Martín, integrantes del Ejército de los Andes al mando del coronel GUILLERMO MILLER, venció al ejército español comandado por el virrey del Perú y Comandante General JOSÉ DE LA SERNA que define así la independencia sudamericana, ya que el resultado de esta batalla fue el reconocimiento de la Independencia del Perú, hecho por los jefes realistas por medio de su capitulación y que luego de rendir sus armas, se embarcaron para Europa.. Catorce generales españoles, sin contar jefes y oficiales, entregaron sus espadas al general Sucre y mil cuatrocientos muertos, setecientos heridos, 15 piezas de artillería y un gran número de prisioneros entre los que se encontraban los generales JOSÉ DE LA SERNA y JOSÉ CANTERAC fue el resultado de esta última batalla de la Guerra de la Independencia sudamericana. De la culminación de una acción continua desarrollada durante 14 años, a través de medio continente.

Bartolomé Mitre, resumiendo la historia de la guerra de la Independencia, dice: “Sin la concepción del plan de campaña continental de SAN MARTÍN; sin la creación del Ejército de los Andes, su paso de las cordilleras meridionales, sus victorias de Chacabuco y Maipú; sin el dominio marítimo del Pacífico, según sus previsiones, su expedición al Perú y su intervención en la guerra de Quito, que terminó en Pichincha, no habría habido Ayacucho. El 9 de diciembre de 1824 los dos ejércitos —español y americano— cambiaron algunos disparos, empeñándose la batalla a eso de las nueve de la mañana. Las tropas españolas bajaron con gran arrojo de las alturas que ocupaban. Los patriotas las recibieron con una entereza verdaderamente heroica, acometiéndolas con un empuje sobrehumano. A la una del día, la batalla estaba concluida. Los españoles habían perdido más de dos mil hombres entre muertos y heridos y cerca de 1000 prisioneros”.

01 de abril de 1825
COMBATE DE TUMUSLA. El coronel CARLOS MEDINA CELI, súbdito norteamericano, pero en guerra contra los patriotas actuando al lado del brigadier realista PEDRO ANTONIO DE OLAÑETA, también hijo de Jujuy, se pasó a la causa de los patriotas en Tumusla, cerca de Potosí. El general Olañeta marchó a atacarlo inmediatamente, pero fue vencido por el nuevo soldado de la libertad de América. El general Olañeta murió en ese combate y el coronel Medina Celi, juntamente con la mayor parte de las fuerzas realistas que desertaron, se pusieron a disposición del general JUAN ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES, concluyendo así la guerra de la independencia en el Alto Perú.

12 de octubre de 1825
COMBATE NAVAL DE SARANDÍ. Los brasileños son definitivamente expulsados del Uruguay que de inmediato se incorpora a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El general LAVALLEJA al mando de dos mil hombres chocó con las caballerías del coronel MANUEL BENTOS derrotándolo completamente, produciéndole 400 bajas y tomándole más de quinientos prisioneros.

09 de febrero de 1826
COMBATE FLUVIAL CON LA ESCUADRA BRASILEÑA. A mitad del trayecto, entre Buenos Aires y Colonoia del Sacramento, rl almirante GUILLERMO BROWN, al mando de la fragata “25 de Mayo”, sostuvo sólo, un reñido y formidable combate, por espacio de casi tres horas, con tres corbetas enemigas, ante la preocupada mirada de la población de Buenos Aires, que lo contemplaba desde la costa.

Declarada la guerra por el imperio del Brasil a la República Argentina, el 10 de diciembre de 1825, el Presidente RIVADAVIA había dispuesto la organización de una escuadrilla de pequeñas naves que operando bajo las órdenes del almirante GUILLERMO BROWN, contuvieran los avances de la poderosa flota imperialista, que al mando del almirante Rodríguez Lobo, había puesto bloqueo al puerto de Buenos Aires desde el 22 de diciembre del año anterior. El almirante Brown, con tres bergantines, salió a hostigar a los buques bloqueadores en el canal exterior del Río de la Plata y a mitad del trayecto entre Buenos Aires y Colonia. Dos de sus naves no pudieron entrar en combate en el primer momento, por lo que la “25 de Mayo”, que comandaba el almirante, sostuvo sólo un reñido y formidable combate, por espacio de una hora, con tres corbetas enemigas, ante la preocupada mirada de la población de Buenos Aires, que lo contemplaba desde la costa. Aunque el resultado no fue decisivo, la flota brasileña, que el 22 de diciembre anterior había impuesto un bloqueo naval a todos los puertos y costas de Buenos Aires, retiró la línea del bloqueo al que sometía a la ciudad hasta más allá de la ensenada y no volvió a acercarse a la capital hasta mediados de julio siguiente, lo que dio tiempo a que Brown continuara la adquisición de barcos y el reclutamiento e instrucción de tripulaciones que había iniciado apenas se lo nombró almirante de la flota argentina, el 12 de enero anterior, dada la precaria situación en la que ésta se encontraba.

11 de abril de 1826
COMBATE NAVAL DE MONTEVIDEO. Librado entre la escuadra patriota al mando de BROWN y una poderosa flota brasileña que finaliza con la retirada de BROWN hacia el puerto seguro de Colonia.

En los primeros días de abril, Brown, sale de Buenos Aires, al frente de seis buques (“25 de Mayo”, “Congreso”, “República”, “Independencia”, “Balcarce” y “Sarandi”), con la intención de constatar la ineficacia del bloqueo brasileño, sobre el puerto de Buenos Aires, luego de que varios buques mercantes  habían podido llegar al mismo, sin haber encontrado un solo buque brasileño que les impidiera el paso. Dejó los tres últimos frente a la Colonia, para vigilar sus aguas y hostilizar la plaza, y se dirigió, con los restantes, a Montevideo, apoderándose, en el trayecto, de un bergantín armado en guerra y de una corbeta mercante.

A las tres de la tarde del 11 de  abril, la “Nitheroy”, poderosa fragata brasileña, de 68 piezas de artillería, y cuatro naves más, salieron de Montevideo en demanda de los barcos argentinos, sobre los cuales, una vez ubicados, descargaron un rudo fuego que fue sostenido solamente por la 25 de Mayo, pues la Congreso estaba muy alejada y el capitán Clark, comandante de República, parecía esquivar la lucha.

A las seis de la tarde, el comandante JAMES NORTON, a bordo de la Nitheroy, se retiró al puerto seguido de los demás buques imperiales, dejando el campo a los argentinos, que no pudieron seguirlos a causa de las averías sufridas por sus buques en el combate. La Nitheroy tuvo seis muertos y catorce heridos, entre éstos el teniente JUAN DA SILVA LISBOA; la 25 de Mayo, ocho muertos y doce heridos y la República un muerto y dos heridos. Brown, con sus buques, siguió a la Colonia, se reunió a los que por allí cruzaban y volvió a Buenos Aires a reparar sus averías.

27 de abril de 1826
ATAQUE A  LA FRAGATA BRASILEÑA “EMPERATRIZ”. Durante la guerra con el Brasil, hallándose la escuadra brasileña fondeada en Montevideo, al amparo de las baterías de tierra, el almirante Brown, jefe de las fuerzas navales argentinas, concibió el proyecto de sorprenderla. Penetró sigilosamente en el puerto y llega a cortísima distancia de la fragata Emperatriz; pero en el momento de atacar se detuvo, creyendo haber tomado por el barco brasileño la nave de guerra inglesa Doris. El tiempo perdido en estas vacilaciones dio lugar a que los brasileños se pusieran en estado de defensa, resistiendo bravamente  a la 25 de Mayo, mandada por Brown en persona, y al Independencia, mandado por Bathurst. El cañoneo puso sobre aviso al resto de la escuadra imperial, que voló en socorro de la Emperatriz, obligando a Brown a retirarse antes de verse rodeado por los buques enemigos, más numerosos y fuertes que los suyos. Los argentinos tuvieron en este combate tres muertos, y sus buques sufrieron averías, aunque no considerables. La Emperatriz quedó poco menos que destruida, tinta en sangre de quince de sus tripulantes, entre ellos su comandante Luis Barroso Pereyra, muerto en lo más fuerte del combate.

11 de junio de 1826
COMBATE NAVAL DE LOS POZOS (guerra con el Brasil). Se llevó a cabo en lo que es hoy la Dársena Norte y fue presenciado por gran parte de la población de Buenos Aires de aquel entonces. Allí la escuadrilla de la Confederación, al mando de GUILLERMO BROWN, derrota por segunda vez, en este mismo lugar, a la escuadra brasileña  y la obliga a retirarse.

En la mañana del 11 se presentó frente a las costas de Buenos Aires, una flotilla de tres buques enarbolando la bandera brasileña y coincidentemente, GUILLERMO BROWN, que volvía al mando de la escuadrilla de la Confederación, luego de convoyar unos transportes que llevaron una división de tropas al territorio oriental, tropezó con esta flotilla brasileña que, al avistar a los buques argentinos, se refugió al amparo de una fuerza naval aún mayor, integrada por treinta y una naves, fuertemente artilladas, que al mando del almirante JAMES NORTON intentaba mantener clausurado el puerto de Buenos Aires.

Juzgando Brown que el enemigo, al concentrar un número tan considerable de buques, lo hacía para intentar algún golpe de mano decisivo y dándose cuenta de que sus fuerzas eran muy débiles, decidió compensar el número con la ventaja que le daría la toma de una buena posición para el combate. Se dirigió entonces hacia Los Pozos, lugar situado a una cuatro millas de Buenos Aires, sin más entrada que un canal de tres cuartos de milla cavado entre el banco Camarones y el que forma la rada interior. En esta oposición, que tenía la ventaja de no permitir el acceso a buques de mucho calado, colocó Brown su pequeña flota compuesta de una fragata, una barca, dos bergantines y ocho lanchas cañoneras,  dispuesta en forma de media luna, alternando sus pequeños cañoneros con los buques de mayor tonelaje.

Alentó luego a sus tripulaciones que esperaban ansiosos que los imperiales estuvieran a tiro, con su famosa arenga “Fuego rasante que el pueblo de la patria nos contempla” y les salió al encuentro.

A las dos y media de la tarde,  el “Congreso Nacional”, que estaba anclado junto al buque almirante, disparó el primer cañonazo y pronto la lucha fue tan general como encarnizada.

A las cuatro apareció en el horizonte una división naval republicana, procedente de Martín García y formada por los buques “Sarandí”, “Río de la Plata”, “Balcarce” y algunas cañoneras, lo que indujo al almirante Norton, a bordo de la “Nitheroy”, buque almirante brasileño a dar la orden de retirada y así, luego de un reñido y sangriento combate, con fuerzas numéricamente menores que las de su oponente, pero aprovechando las ventajas de la favorable posición que Brown había sabido tomar para el combate, los patriotas obligaron a retirarse hacia Montevideo a esta fuerte escuadrilla naval brasileña

Los habitantes de Buenos Aires, que desde las azoteas presenciaban inquietos el combate entablado entre las dos escuadras, tan diferentes en poder y elementos ofensivos, vieron, llenos de sorpresa huir a la poderosa flota del Imperio, tenazmente perseguida por seis minúsculas cañoneras, mientras que la escuadrilla nacional, que tan serio peligro corriera, quedaba tranquilamente anclada en lugar seguro.

Tal fue la famosa acción del 11 de Junio, que probó, además del temple excepcional de nuestros marinos, de cuanto es capaz una fuerza pequeña y como puede destruir otras más poderosas, cuando la mueven el entusiasmo y el genio.

27 de octubre de 1826
COMBATE DEL TALA I. El caudillo federal Facundo QUIROGA derrota en esta localidad tucumana al general unitario Gregorio ARÁOZ de LAMADRID que se había constituido en gobernador de esa provincia, manifestando públicamente su desacuerdo con las conversaciones que Rivadavia mantuviera con el gobierno de Gran Bretaña y con ciertas medidas que había tomado, relativas al clero.  Sobre este suceso dice Sarmiento: “A esta sazón, la República se preparaba para la guerra con el Brasil y a cada provincia se le había encomendado la formación de un regimiento. Al general La Madrid se le había encomendada ir con ese encargo a Tucumán, pero impaciente por obtener los reclutas y elementos necesarios para levantar su ejército, no vaciló mucho en derrocar aquellas autoridades morosas, y subir él mismo al gobierno, a fin de expedir los decretos convenientes al efecto y este acto subversivo, puso al gobierno de Buenos Aires en una posición delicada. En un momento en que había ya mucha desconfianza entre los gobiernos provinciales con Buenos Aires y celos entre las provincias, el general La Madrid, venido de Buenos Aires, había avasallado un gobierno provincial, haciendo aparecer estos hechos, a los ojos de la nación, como instigados por Buenos Aires. Para desvanecer esta sospecha, el gobierno de Rivadavia insta a Facundo Quiroga a que invada Tucumán y restablezca las autoridades provinciales. La Madrid explica al gobierno el motivo real, aunque bien frívolo por cierto, que lo ha impulsado y protesta de su adhesión inalterable. Pero ya era tarde; Quiroga estaba en movimiento y había enarbolado ya su estandarte “Religión o Muerte”, por lo que era preciso era prepararse a rechazarlo.

La Madrid pudo disponer de un armamento que pasaba de Salta; pero por delicadeza, por no agravar más los cargos que contra él pesaban, se contentó con tomar 50 fusiles y otros tantos sables, suficientes, según él, para acabar con la fuerza invasora.” Después de referirse a la acción del Tala, Sarmiento añade: “La Madrid, acribillado con once heridas, se había arrastrado hasta unos matorrales, donde su asistente lo encontró delirando con la batalla y respondiendo al ruido de pasos que se acercaban: ¡No me rindo! … no me rindo !!.

03 de enero de 1827
COMBATE DE LA LAGUNA EPECUÉN. El coronel RAUCH ataca y dispersa a una indiada belicosa  que se había refugiado en las tolderías de los caciques PETEY, MAICÁ, UÑOL y COÑUEPAN.

07 de enero de 1827
COMBATE DE SIERRA DE LA VENTANA II. El coronel RAUCH vence a las tribus de los caciques NEQUELEQUE y PATRACUA. En esta acción se confirma una actitude de los belicosos indios que asolaban las poblaciones sureñas:: Atacados en sus tolderías, no presntan pelea y huyen en busca de refugio hacia los montes. En muchas otras acciones que se libraron durante la campaña al desierto, este dato fue de suma importancia para decidir la táctica para combatirlos.

08 de febrero de 1827
COMBATE EN EL PUEBLO DE CHICOANA. El general JUAN ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES, gobernador de la provincia de Salta desde el 1º de enero de 1824, había sido forzado por la Sala de Representantes a continuar como gobernador interino durante un año más, después de haber terminado su período gubernamental y ello no fue del agrado de las fuerzas opositoras que aspiraban a tomar ese poder por lo que levantaron al pueblo y promovieron un alzamiento para destituírlo. Así fue que las fuerzas revolucionarias, comandadas por el general JOSÉ IGNACIO GORRITI y MANUEL PUCH, presentaron batalla al coronel FRANCISCO BEDOYA, que al mando de tropas tucumanas habían llegado a Salta para auxiliar al coronel Álvarez de Arenales que se hallaban acantonadas en el pueblo de Chicoana y lo derrotaron completamente, muriendo el coronel Bedoya en las acciones que allí se desarrollaron. Ese acontecimiento determinó al coronel Álvarez de Arenales a abandonar la ciudad el día 9, para retirarse hacia Bolivia, mientras la Asamblea de Salta, proclamaba a José Ignacio Gorriti, como nuevo gobernador de la provincia.

09 de febrero de 1827
COMBATE NAVAL DE JUNCAL (guerra con el Brasil). Sobre las costas del Uruguay, a un año del combate en el Río de la Plata, que indujo a la flota brasileña a retirarse de la rada de Buenos Aires, el almirante Brown obtiene la brillante victoria de Juncal sobre las fuerzas adversarias comandadas por el almirante Jacinto de Sena Pereyra. A una legua de la isla de Juncal, se produce este nuevo choque entre la marina argentina y la brasileña y en el cual, el almirante GUILLERMO BROWN no sólo derrota por completo a la tercera división de la armada imperial, sino que también incorpora todos sus barcos a su propia flota. El almirante JACINTO ROQUE DE SENNA PEREIRA, comandante en jefe de la escuadra brasileña que operaba en el Río de la Plata, surta en Paysandú, dio por terminada su misión en vista de haberse marchado hacia Río Grande el ejército imperial y el 30 de diciembre de 1826, al mando de la tercera división de la armada imperial, compuesta de 17 buques, se internó en el Uruguay, colocándose en posición que le permitía darse la mano con el comandante MARIATH, jefe de otra división naval brasileña, que se mantenía frente a la Colonia del Sacramento. Brown se propuso cortarle el paso primero y rendirla después, a cuyo efecto salió de balizas el 26 de enero, dirigiéndose hacia Martín García. Iban bajo su mando el bergantín “Balcarce”, las goletas “Sarandi”, “Maldonado”, “Guanaco”, “Unión” y “Pepa” y la zumaca “Uruguay”, mandadas respectivamente, por DRUMOND, SEGUÍ, COE, SILVA, GRANVILLE, SHANNON y MASÓN. A una legua de la isla de Juncal alcanzó a la escuadra brasileña y ambas flotas comenzaron entonces un recio cañoneo, pero un fuerte viento pampero puso fin al combate, obligando a los adversarios a maniobrar y a fondear a corta distancia uno del otro. El resultado de estas acciones, interrumpidas por la borrasca, había quedado sin decisión a favor ni de uno ni de otro y al día siguiente, bajo un cielo oscuro y tormentoso se renovó la batalla con mayor furia. Reiniciado el cañoneo, el 9 de febrero, los barcos brasileños de menor porte, se desconcertados por la confusión que les produjo un grosero error en el manejo de las banderolas de señales y quedaron, a pesar de sus esfuerzos, alejados de las acciones. Tres veces durante el combate el almirante SENNA PEREIRA intentó reformar sus líneas, pero fracasó, hasta que. al fin, despechado por la torpeza de sus oficiales, renunció a dirigir la acción de conjunto y se lanzó a la lucha barco a barco. Ésta asumió en seguida carácter de entrevero, prolongándose, reñida y sangrienta, por espacio de cuatro horas. La goleta “Sarandí”, barco insignia del almirante Brown, eficazmente secundada por las cañoneras, atacó una tras otra a varias unidades menores y coronó la jornada con la captura de tres de ellas, mientras las demás se desbandaban en la mayor confusión, hasta que finalmente, la nave capitana enemiga, el bergantín de catorce cañones, “Januario”, fue tomada al abordaje, cayendo sucesivamente en poder de los argentinos las goletas “Batioca”, “Oriental” y “Veteoba”, de ocho, once y cuatro cañones, respectivamente, más un queche-hospital. El resto de los buques de la escuadra emprende la fuga con escasa fortuna, pues tres de ellos, el “7 de Marzo”, el “Itapoca” y el “Libertad”, encallaron, siendo incendiados por sus propios tripulantes. Otros se entregaron a los entrerrianos en Gualeguaychú y dos se escaparon por el brazo llamado Gutiérrez, quedando prisioneros gran número de jefes y oficiales, entre ellos Sena Pereyra, quien herido por un golpe de metralla, entregó su espada a Francisco Seguí, héroe de la jornada. Esta victoria quebrantó grandemente al enemigo, pues de los 17 buques que había empeñado en esta acción, 12 fueron apresados y 3 incendiados, lo que le permitió a Brown reforzarse poderosamente, dotándolo de nuevas unidades de combate. Le fueron tomados 352 prisioneros (sin contar 400 hombres que quedaron libres en Entre Ríos, pues las autoridades provinciales se negaron a entregarlos) y finalmente, fue desalojada de las posiciones desde las que podían impedir las comunicaciones y el abastecimiento desde Buenos Aires hacia el Ejército de Alvear, en campaña en territorio brasileño. Esta acción tuvo consecuencias importantísimas pues la escuadra brasileña dejó de impedir las comunicaciones entre el Ejército patriota y el abastecimiento que llegaba desde Buenos Aires.

13 de febrero de 1827
BATALLA DE BACACAY (Guerra con el Brasil). En la campaña del Brasil, el coronel JUAN GALO DE LAVALLE, a la cabeza del Regimiento de Coraceros y de los afamados Colorados de las Conchas, que mandaba el coronel Videla, ambos  integrantes de las fuerzas que comandadas por el general ALVEAR habían entrado en territorio brasileño por Río Grande, llegado a las márgenes del río Bacacay, derrota a una columna del ejército imperial compuesta por dos mil doscientos hombres a las órdenes del general BENTOS MANUEL RIVEIRO. Este triunfo fue luego asegurado por Lucio N. Mansilla en el combate del Ombú.

15 de febrero de 1827
COMBATE DEL ARROYO OMBÚ (Guerra con el Brasil). Invadido el territorio del Brasil por el ejército argentino a las órdenes del general CARLOS DE ALVEAR, el coronel LUCIO MANSILLA, en las primeras horas del 16 de febrero de 1827, llegando a proximidades del Arroyo Ombú, ataca y derrota a una columna del ejército imperial que comandada por el general BENTOS MANUEL RIVEIRO se dirigía hacia Río Grande.

El combate fue rudo y obstinado; Bentos Manuel se batió con habilidad y valor, pero no pudo sostener la tremenda embestida de los escuadrones argentinos, bien disciplinados e instruidos. Lanzas, sables y caballos, chocaron con furor, debiendo al fin, tras de un largo bregar, ceder el campo los brasileños, dejando en él, cantidad crecida de muertos, heridos y prisioneros, y huyendo hacia el Norte, en completa derrota, y tenazmente perseguidos por los vencedores, hasta el Ibicuy.

La división de Bentos Manuel, que después de sufrir la sableada de Lavalle en Bacacay, se había reorganizado rápidamente, recibiendo refuerzos importantes, quedó tan maltrecha y desmoralizada con la derrota del Ombú, y fue tan completa la dispersión de sus tropas que, a pesar de los esfuerzos de su pundonoroso y valiente jefe, no pudo presentarse en Ituzaingó.

20 de febrero de 1827
BATALLA DE ITUZAINGÓ (Guerra con el Brasil).  Victoria de las armas argentinas que fue decisiva  para la marcha de las operaciones de la guerra con el Brasil. El 20 de febrero de 1827, en la llanura de Ituzaingó, se verificó este definitivo y sangriento choque entre las fuerzas argentinas comandadas por el general CARLOS MARÍA DE ALVEAR y las tropas del imperio del Brasil bajo el mando del marqués de BARBACENA. El combate fue durísimo y los brasileños, entre los cuales había un cuerpo de infantería alemana, se defendieron valientemente; pero la caballería republicana, mandada por JOSÉ MARÍA PAZ, JUAN LAVALLE, MANUEL ORIBE y otros jefes, derrotó por completo a las fuerzas imperiales, que fueron destrozadas y obligadas a retirarse en desorden. La falta de caballadas no permitió al general Alvear completar su triunfo invadiendo la provincia de Río Grande para obligar al enemigo a firmar la paz. La batalla de Ituzaingó fue un. triunfo aplastante de las armas argentino-uruguayas ya que la victoria obtenida por Alvear significó por si sola, la derrota del Brasil. Afirma Adolfo Saldías en su “Historia de la Confederación Argentina”, que por “corruptela” se ha llamado Ituzaingó a esta batalla que tuvo lugar al frente del paso del Rosario y en las márgenes del arroyo “Cutizaingó”. Los generales ESPEJO, FRÍAS, y ARREDONDO, testigos presenciales de esa batalla, le informaron que no existía, arroyo, casa, ni punto alguno que llevara el nombre de “Ituzaingó”.

27 de febrero de 1827
COMBATE DE CARMEN DE PATAGONES (guerra con el Brasil). Durante la guerra con el Brasil, mientras que el imperio contaba con una poderosa flota, la Argentina carecía de barcos, salvo los que le había podido arrebatar en combate al enemigo. Como era imposible por eso, encarar un enfrentamiento entre ambas escuadras, el gobierno de BERNARDINO RIVADAVIA, había favorecido la guerra de corso, una modalidad de empleo común en aquellos tiempos y mediante la cual unos pocos barcos privados bien armados, podrían hostigar a las naves enemigas, quedándose a cambio con una parte del botín. La mayoría de los capitanes y las tripulaciones de estos barcos corsarios eran extranjeros y habían elegido las costas del sur argentino para repostar, tomarse un descanso y reparar sus naves.

Carmen de Patagones, a orillas del río Negro y a cinco leguas de su desembocadura era, en 1827, una población insignificante de 400 habitantes. Una verdadera avanzada de civilización frente al desierto y por eso fue elegida por los corsarios. Aunque privada de recursos y comunicaciones terrestres con Buenos Aires, desde el comienzo del bloqueo que sobre esa ciudad, mantenía la flota brasileña, (mayo de 1825) era base de las naves corsarias que navegaban con bandera argentina y depósito de las mercaderías que estos capturaban en el Atlántico. Durante el año 1826, más de treinta naves brasileñas habían sido asaltadas y llevadas a Carmen de Patagones.

Como era difícil acabar con los corsarios, cuya actividad les provocaba importantes pérdidas a sus convoyes de abastecimiento y que afectaba seriamente la seguridad de la escuadra imperial en operaciones contra Buenos Aires,  el gobierno del Brasil decidió destruir su base y apoderarse  de las mercaderías y valores allí depositados.

Para ello, envió una expedición compuesta por las corbetas “Duquesa de Goyaz” e “Itapirica”, el bergantín goleta “Escudeiro” y la goleta “Constancia” y al mando del capitán JAMES SHEPHERD.

Las fuerzas del imperio que totalizaban 613 soldados desembarcaron siete leguas abajo de la población y marchó durante la noche, llegando el 27 de febrero de 1827 a los lindes de la ciudad y se encontraron con que en ese lugar se hallaba en reparaciones la corbeta “Chacabuco” de las Provincias Unidas, cuyo capitán, el comandante SANTIAGO JORGE BYSSON, dio la voz de alarma ante esta presencia.

La población, perdida y casi abandonada en la lejana costa austral, no estaba preparada para la defensa, pero, avistado el enemigo, MARTÍN LACARRA, comandante militar de aquel punto, el capitán SANTIAGO JORGE BYSSON, comandante de la corbeta “Chacabuco”, el ayudante de la comandancia, SEBASTIÁN OLIVERA, y los vecinos RAMÓN OCAMPO, MANUEL ÁLVAREZ, BLAS UREÑA ALEJANDRO ALFARO y el tesorero AMBROSIO MITRE (padre del vencedor de Pavón, general Bartolomé Mitre), se aprestaron a rechazar el ataque intruso.

El coronel FELIPE PEREYRA con un pelotón de infantería, 25 hombres montados y los marinos de la Chacabuco, marcharon a guarnecer la batería de la entrada del puerto. Después se les agregaron  el baqueano MOLINA con 23 hombres y parte de las tripulaciones de los buques corsarios “Hijo de Mayo”, “Hijo de Julio” y “Oriental Argentino”, mandadas por sus respectivos jefes JAIME HARRIS, M. BIBOIS Y PEDRO DOUTANT.

El día 28 de febrero, el enemigo avanzó pero el “Duquesa de Goyaz” y la “Constancia” quedaron varados por la poca profundidad de la costa. Forzada la barra, los imperiales desembarcaron en dos columnas, una al Norte y otra al Sur de la batería, de la que consiguieron apoderarse no sin esfuerzo, reembarcándose después de haber inutilizado la artillería. El 6 de Marzo desembarcaron de nuevo a las órdenes directas de Shepherd y el 7, se encontraban concentrados en el Morro de la Caballada.

Poco tardaron en verse ferozmente hostilizados. Del lado del mar por los fuegos de los barquichuelos de Bysson, y por el de tierra, por guerrillas de a pie y de a caballo que los acosaban sin descanso. En uno de estos tiroteos fue muerto el jefe de la expedición, Shepherd, suceso que desmoralizó a la tropa, impulsándola a abandonar el campo a los argentinos, que envalentonados, tomaron por asalto los barcos brasileños y disparándoles con sus propios cañones, los obligaron a retirarse, refugiándose en los pastizales aledaños que fueron incendiados por los criollos, provocando la asfixia de los atacantes, que finalmente se rindieron.

Los brasileños tuvieron 50 bajas y entregaron sus armas once oficiales y 306 marineros. Bysson, entretanto, salió con los corsarios, logrando apoderarse de la “Itapirica”, el “Escudeiro” y la “Constancia”, los que, bajo los nombres de “Ituzaingó”, “Patagones” y “Juncal” se incorporaron a la escuadra patriota. La “Duquesa de Goyaz”, el mejor de los cuatro buques, se perdió del todo, el día 29 de febrero, deshecha por el oleaje.

07 de abril de 1827
COMBATE NAVAL DE MONTE SANTIAGO. Tuvo lugar la primera jornada de combate naval de Monte Santiago, batalla librada por BROWN contra fuerzas brasileñas y que luego de las grandes bajas sufridas por ambos bandos, tanto en material como en personal, justificó un desprendimiento y posterior refugio en sus puertos de base.

Contando con las tres unidades capturadas en Patagones, durante la fallida invasión comandada por el capitán brasileño Shephard, GUILLERMO Brown planeó un nuevo crucero y salió de su apostadero en el Río de la Plata el 6 de abril de 1827, por la noche, para reunirse con aquéllos.

Iba al mando de los bergantines, “República” e “Independencia”, la barca “Congreso” y la goleta “Sarandí”. Por falta de viento, las dos primeras vararon en el banco de Monte Santiago, puerto de la Ensenada, siendo de inmediato rodeados por los brasileños.

Brown ordenó a la “Congreso” refugiarse en dicho puerto y se dispuso a enfrentar a la escuadra brasileña. Por dos días se mantuvo en situación desesperada, recibiendo fuerte cañoneo desde todos sus flancos. Agotada la munición, llegó el desenlace que se temía: El “Independencia”, muerto su comandante y 48 de sus tripulantes, arrió banderas y fue abordado e incendiado. El “República”, con su comandante malherido, fue abandonado y volado para evitar que cayera en manos del enemigo. La “Sarandí” y la “Congreso” lograron desprenderse y con grandes dificultades, llegaron a Buenos Aires.

Luego de la intensa lucha sostenida desde el día anterior con la escuadra brasileña, en la madrugada del 8, la fragata brasileña “Paula” concentró el fuego de su poderosa artillería sobre el “Independencia”, que, inmóvil como estaba, ofrecía un blanco seguro. Cuando ya no hubo a bordo ni un proyectil ni un grano de pólvora, después de 48 horas de encarnizada pelea contra once barcos contrarios, muertos el capitán, tres oficiales y 45 tripulantes y heridos otros tantos, el teniente ROBERTO FORD arrió la bandera, declarando que se rendía al total de la escuadra, pues jamás lo hubiera hecho a uno solo de sus buques.

La situación, grave desde el primer momento y cada vez más angustiosa, llegó por último a hacerse insostenible y Brown, llegado al límite de la resistencia, se retiró del “República” a la “Sarandi”, llevando consigo a todos los tripulantes indemnes y a los heridos. Momentos después de ser abandonado, el “República”, hecho una criba por las balas enemigas, ardía, incendiado por el teniente JUAN KING, que, antes de prenderle fuego, lo empavesó como en los días de gran fiesta y gala.

A las seis de esa tarde, el comandante de la “Nitheroy”, se retiró al puerto de Montevideo seguido de los demás buques imperiales, dejando el campo a los argentinos, que no pudieron seguirles a causa de las averías sufridas por sus buques en el combate. La “Sarandi”, consiguió burlar la persecución de los brasileños y llegar a Buenos Aires; en cuanto a la “Congreso”, casi no peleó, pues al comenzar el combate fue enviado por Brown a la Ensenada a pedir refuerzos. Los imperiales tuvieron muchas bajas y grandes averías en el material flotante.

La Nitheroy tuvo seis muertos y catorce heridos, entre éstos el teniente Juan da Silva Lisboa. La “25 de Mayo”, ocho muertos y doce heridos y la “República” un muerto y dos heridos. Brown, con sus buques, siguió hacia Colonia, se reunió a los que por allí cruzaban y volvió a Buenos Aires a reparar sus averías. En este combate se perdieron las dos naves más importantes de la flota argentina: el “Independencia” y el “República”, destruidas por el terrible fuego enemigo e incendiadas por sus tripulantes para no ser capturados.

El combate de Monte Santiago, aunque adverso para nuestras armas, es una de las glorias más puras de nuestra marina militar. Probó el heroísmo de nuestros bravísimos marinos que, con fuerzas infinitamente inferiores, combatieron y tuvieron a raya, durante dos días, a un enemigo cuyo poder, era, con respecto al nuestro, más que desproporcionado: abrumador.

23 de abril de 1827
COMBATE DE CAMACUÁ (Guerra con el Brasil). El general CARLOS MARÍA DE ALVEAR, bien secundado por los coroneles PAZ y LUCIO MANSILLA, los gauchos de LAVALLEJA y los coraceros del coronel MEDINA, atacó en Camacuá, una posición ocupada por los brasileños al mando de los mariscales BARBACENA y BARRETO.

Una vez ocupado el pueblo de Bagé, supo el general ALVEAR, que un poderoso núcleo de las fuerzas de BARBACENA, dirigidas por aquél, personalmente, y secundado por  BARRETO, acampaba en las proximidades del arroyo Camacuá Chico. Comprobada la noticia, resolvió sorprender al enemigo y al efecto organizó una columna ligera, a cuyo frente se puso. Emprendió la marcha el día 22, en medio del mayor silencio y conservando oculto el fin de la expedición, moviéndose con admirable rapidez, pues cada jinete llevaba un caballo de repuesto. Los argentinos pasaron entre las avanzadas imperiales sin ser sentidos; sólo a las ocho y media del día siguiente, 23 fue advertida su presencia por una partida de jinetes que llevó la alarma al grueso de las fuerzas comandadas por BARRETO.

Alvear supo que había sido descubierto, en el preciso instante en que su caballería pasaba un angosto desfiladero que no permitía sino el paso de dos caballos de frente.. Bien secundado por Mansilla aceleró el avance, precipitando sobre los brasileños los gauchos de Lavalleja y los coraceros de Medina: estas fuerzas, al iniciarse la lucha, arrebataron al enemigo muchos caballos, y les causaron 50 bajas. Barreto, aprovechando muy bien los accidentes del terreno, se atrincheró en un cerro accesible únicamente por dos estrechas gargantas: allí le atacaron con mucha energía y singular denuedo los republicanos, mandados por Paz, Mansilla y Lavalleja. Alvear, aprovechando un momento oportuno, hizo cesar el fuego, al frente de su caballería cargó a los imperiales, que se dispersaron a la primera embestida, siendo perseguidos por más de una legua y media.

Los vencedores, cuyos caballos estaban materialmente aplastados, se vieron obligados a suspender la persecución. De 1.500 hombres que Barreto tenía, sólo 400 lograron escapar; los demás fueron muertos, heridos, o se entregaron a los argentinos. Las bajas de Alvear fueron muy limitadas. Camacuá fue la última victoria del ejército republicano en la campaña gloriosa del Brasil

24 de mayo de 1827
COMBATE DEL YERBAL (Guerra con el Brasil). El general JUAN GALO DE LAVALLE  derrota a las fuerzas brasileñas al mando de los generales CALDERÓN y TEODORO YUCAS (Libro Campañas militares).

29 de junio de 1827
COMBATE DE PALMA REDONDA. Los generales FACUNDO QUIROGA y FELIPE IBARRA, al frente de sus fuerzas provinciales, atacaron en el punto llamado Palma Redonda, Santiago del Estero, al ejército tucumano al mando de JOSÉ IGNACIO HELGUERA. La victoria se declaró a favor de los jefes federales Quiroga e Ibarra.

06 de julio de 1827
BATALLA DEL RINCÓN. En este paraje tucumano, las fuerzas comandadas por el caudillo federal FACUNDO QUIROGA vencen a las tropas unitarias al mando del general GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID y se inician así, una serie de desórdenes, robos, desmanes y hechos de sangre, generados por el descontrol en que caen las fuerzas federales al tomar el control de la provincia.

22 de febrero de 1828
COMBATE DE “PADRE FILIBERTO” (guerra con el Brasil). El día 21 de febrero de 1828, el general LAVALLEJA con una fuerte columna de caballería avanzó hacia las posiciones ocupadas por las tropas brasileñas que en busca de mejores aguadas, había cruzado el arroyo Grande y acampado en la estancia de “Padre Filiberto. El día 22 a la madrugada,  Lavalleja lanzó tres columnas contra las líneas de los puestos avanzados, quedando él, con el grueso de sus fuerzas, oculto detrás de una altura. Simultáneamente, el Regimieno de “Dragones Orientales” efectuó un rodeo para caer sobre la retaguardia del enemigo.

Los puestos avanzados enemigos son batidos, pero el intenso tiroteo, atrajo la atención del mariscal BROWN, quien destina 500 jinetes y dos baterías (lo que dispone en ese momento), para detener las columnas atacantes, enviando poco más tarde otro Batallón y un brigada de artillería que se suman al combate, tratando de resistir el ataque de los republicanos, hasta que se pueda disponer del resto del ejército imperial. Ante esta situación, el general Lavalleja, juzgando peligroso generalizar esta acción, ante un enemigo muy superior, ordena la retirada, que se realiza en orden hasta que llega a unos 10 kilómetros del campo de la acción.

La empresa sobre las espaldas de los imperiales, finalmente tampoco  no tuvo el éxito esperado, pues éstos, preventivamente, había retirado sus caballadas días antes, a un lugar seguro, lo que permite determinar que el resultado de este combate no puede considerarse un éxito de los republicanos.

15 de abril de1828
COMBATE DE LAS CAÑAS (guerra con el Basil). El general LECOR, autorizó al mariscal Brown para que con tres batallones y la I Brigada de caballería, reforzada con otro Regimiento de esta arma, limpiara la costa del Yaguarón de partidas enemigas y estableciera puestos avanzados sobre el río. Brown, alterando la misión, resolvió sorprender a la vanguardia republicana y cruzó el río con esa intención

A pesar de sus deberes como vanguardia y de las órdenes expresas que recibieron, las fuerzas republicanas del coronel  Laguna, no realizaron un buen trabajo de exploración y por ello, desconocieron el pasaje del río efectuado por el enemigo y su aproximación al campamento de Las Cañas, donde pocos eran los caballos mantenidos a estaca, pues casi todos andaban sueltos.

El audaz ataque por sorpresa preparado por Brown resultó un completo éxito, pero sacó poco provecho de ella porque procedió con lentitud y creyendo inminente la llegada de la infantería republicana, en auxilio de la caballería así sorprendida, persiguió poco y sin energía a los republicanos, que pudieron ponerse casi todos a salvo, dispersándose por el monte,

Después de estos acontecimientos la situación de las fuerzas republicanas resultó muy desfavorable. La tropa estaba desnuda y mal alimentada y padeciendo sufrimientos  y penalidades de toda clase. Carecía de caballos, elemento esencial para operar  y el armamento era insuficiente y malo.

29 de mayo de 1828
COMBATE NAVAL DE LOS BAJOS DE ARREGUI. Durante la guerra con Brasil, el comandante TOMÁS ESPORA, comandante del bergantín-goleta “8 de febrero” luego de una heroica resistencia, agotadas sus municiones y perdida más de la mitad de su dotación, es vencido y tomado prisionero por el comandante de la nave capitana brasileña, el Capitán OLIVEIRA. Admirados por el coraje desplegado por Espora y sus hombres, Oliveira se negó a recibirle la espada expresando que “oficiales que se han portado como los del “8 de febrero” no podrán ser prisiones jamás”.

19 de junio de 1828
COMBATE NAVAL DE PUNTA LARA. El capitán DE KAY, al mando del buque corsario “coronel Brandsen”, de ocho cañones y sesenta y seis hombres de tripulación, regresaba de un crucero que durante un año había realizado por aguas brasileñas, manteniendo numerosos combates durante los cuales había hecho muchas presas, quitando al enemigo 130 cañones, 5.000 fusiles y otros muchos efectos.

Cercano ya a la costa argentina, es perseguido por veintiún buques enemigos, con los cuales sostuvo un porfiado y desigual cañoneo frente a Punta Lara, obligando al bergantín brasileño “Níger” a arriar la bandera después de matarle treinta y cinco hombres y de herirle muchos más, entre ellos el comandante NORTON, quién, a consecuencia de la herida, perdió un brazo. Norton, al verse lesionado, entregó el mando a su segundo, el capitán JUAN DE BOTAS, marino portugués, de honrosa historia militar. Pero a pesar de este respiro, el jefe patriota se vio muy apurado. Agotadas ya las municiones, hizo pedazos las cadenas y sirviéndose de ellas como proyectiles y en tan extremada situación, tuvo la desgracia de encallar. No pudiendo zafar de la encalladura, Key abrió rumbos en el buque para que se hundiera, retirándose él y sus compañeros hacia la playa, donde se puso a servir las piezas de una batería que Brown hiciera construir junto a Punta de Lara y que estaba a la sazón descuidada y sin la guarnición correspondiente.

La acción continuó hasta la noche, concentrándose todo el fuego de los imperiales sobre la débil fortificación, sin conseguir reducirla a silencio. Al amanecer del día siguiente habiéndose renovado el combate, sin mejor resultado, el almirante BROWN llegó al lugar, en auxilio del capitán DE KAY y allí entra en combate contra la flota brasileña, que finaliza cuando el enemigo resolvió la retirada abandonando el buque “9 de Agosto”, encallado como el “Brandsen”, durante el combate y esta será la que será la última acción naval librada durante la guerra contra el imperio de Brasil.

Al amanecer del día 19 toma sus posiciones y a las nueve y media ya se hallaba muy próximo a la escuadra brasileña, siendo las naves que más cercanas se encontraban, el brasileño “Caboclo” y la argentina la “Maldonado”, tanto, que desde la una se oían los gritos y aclamaciones dados en la otra. Del “Caboclo” partió un grito de ¡Viva el emperador!, que fue contestado con un ¡Viva la Patria! dado en la “Maldonado”, desde donde de inmediato se rompió el fuego. Durante el combate los imperiales tomaron la cañonera Número 4, pero Brown la recuperó en el acto.

Mientras tenía lugar este suceso, llegó al sitio de la acción el “Níger”, trayendo a su bordo al comodoro BOTAS, que tomó inmediatamente la dirección de la armada imperial y dio mayor intensidad a la lucha. Los argentinos recogieron la artillería del “9 de Agosto”, bergantín brasileño encallado días antes, pero como el casco de este buque había quedado tan maltratado por las olas, Brown sin siquiera intentar su reparación, retiró de él los cañones y aparejos, que sí estaban en buenas condiciones. Con igual denuedo, ambos contendientes continuaron con sus maniobras y un intenso cañoneo, hasta que el comodoro portugués Botas, comprendiendo su imposibilidad para continuar con una acción que poco a poco los iba doblegando, decidió la retirada de la flota imperial. Retirados los imperiales y recogidos Kay y sus compañeros, Brown, el día 21 se dirigió hacia Buenos Aires, después de pegar fuego a los restos del “Brandsen”.

09 de diciembre de 1828
COMBATE DE NAVARRO. El general JUAN LAVALLEL derrota a MANUEL DORREGO, lo toma prisionero y luego dispone su ejecución inmediata. La revolución encabezada por el general LAVALLE el 1º de diciembre de 1828 en Buenos Aires, obligó al gobernador, de Buenos Aires, el coronel MANUEL DORREGO, a retirarse de la ciudad hacia la campaña en dirección al sur, en procura de fuerzas leales que lo apoyaran para una contrarrevolución.. Allí se encontró con el comandante general de milicias, JUAN MANUEL DE ROSAS, que reunió inmediatamente como dos mil hombres y marcharon juntos hacia el norte buscando incorporar a sus fuerzas las del coronel PACHECO, también federal, que tenía algunos efectivos bajo su mando.

Pero antes de que esto sucediera, el general Lavalle, que venía en busca de Dorrego, el 9 de diciembre de 1818, lo alcanzó a la altura de la localidad de Navarro, localidad en la que Dorrego lo esperaba, a pesar de los consejos de ROSAS para que no lo hiciera, pues las fuerzas de las que disponía, no le garantizanan el éxito si lo enfrentaba. Y así fue. Lavalle lo derrotó completamente, pues los milicianos, sin organización alguna, no pudieron resistir a las fuerzas veteranas del general unitario, quien luego de vencerlo, no pudo impedir que DORREGO lograra huir.

Junto con JUAN MANUEL DE ROSAS y acompañados por algunos amigos parciales, pudieron zafar y continuaron su fuga con dirección al Salto, buscando siempre la incorporación de Pacheco y sus fuerzas.

07 de febrero de 1829
COMBATE DE LAS PALMITAS. Una parte de las fuerzas dirigidas por LUIS MOLINA y MANUEL MESA, bajo el mando del comandante JUAN MANUEL DE ROSAS, fue atacada en el lugar denominado Las Palmitas, por el coronel ISIDORO SUÁREZ y es derrotada totalmente. Manuel Mesa fue tomado prisionero y después de ser juzgado como malhechor fue fusilado el día 11 del mismo mes en la plaza del Retiro. Gobernaba Buenos Aires el general Juan Galo de Lavalle, cuya autoridad había desconocido el comandante de campaña JUAN MANUEL DE ROSAS, nombrado por el gobernador derrocado por Lavalle, MANUEL DORREGO.

28 de marzo de 1829
COMBATE DE LAS VIZCACHERAS. Dos días después de la retirada de sus tropas de la provincia de Santa Fé, vencidas por la tenaz resistencia ofrecida por su gobernador ESTANISLAO LÓPEZ, una División del ejército de LAVALLE al mando del coronel Federico RAUCH  son vencidas en este lugar, cerca del río Salado, en la provincia de Buenos Aires, por una parte de las tropas de López, las montoneras rosistas reforzadas con un nutrido grupo de aborígenes araucanos, conducidas por un tal MIRANDA, quien ordena fusilar al coronel RAUCH en el mismo campo de combate. La acción de Las Vizcacheras, posibilitó que un mes más tarde, en Puente de Márquez, el ejército unitario de LAVALLE fuera derrotado por las fuerzas federales.

22 de abril de 1829
COMBATE DE SAN ROQUE. En San Roque, departamento de la Punilla, Córdoba, el general JOSÉ MARÍA PAZ derrotó completamente al gobernador de esa provincia, el general JUAN BAUTISTA BUSTOS quien, después de la sublevación de Arequito, en 1820, se había apoderado del gobierno de dicha provincia. Bustos se vio obligado a refugiarse en La Rioja al amparo del caudillo JUAN FACUNDO QUIROGA y el general Paz quedó en posesión de toda la provincia de Córdoba.

26 de abril de 1829
BATALLA DEL PUENTE DE MÁRQUEZ. El general JUAN GALO DE LAVALLE es derrotado por los federales de ESTANISLAO LÓPEZ y JUAN MANUEL DE ROSAS El general LAVALLE, después de haberse pronunciado el 1º de diciembre de este año contra el gobernador DORREGO, invadió la provincia de Santa Fe, con la intención de decidir, en una sola batalla, el destino de los dos partidos que estaban en pugna por el poder: el Unitario y el Federal. El gobernador de Santa Fe, el general ESTANISLAO LÓPEZ, que había adivinado esa intención, durante mucho tiempo, le hizo padecer los rigores de una encarnizada guerra de montoneras que fatigó a Lavalle, debilitando la energía de sus fuerzas. Cansado, y teniendo ya conocimiento de la derrota y muerte de RAUCH en la Vizcacheras, al Sur de Buenos Aires (28 de marzo de 1829), retrocedió, perseguido por López quien llevaba como Jefe de su Estado Mayor al comandante de milicias JUAN MANUEL DE ROSAS. (devenido en enemigo del unitario LAVALLE). El jefe unitario fue alcanzado por Rosas en Puente de Márquez (a unos 40 kilómetros de Buenos Aires) y acorralado fue forzado a presentar combate, librándose una batalla larga y porfiada, que quedó indecisa, aun cuando las consecuencias resultaron favorables para el ejército federal. Lavalle finalmente logrará desprenderse de las tropas de López, seguirá su marcha hacia Buenos Aires y acampará en los Tapiales, hoy Ramos Mejía.

22 de junio de 1829
COMBATE DE LA TABLADA. Los unitarios al mando de José M. Paz derrotan a los federales de Facundo Quiroga. En las llanuras de La Tablada, provincia de Córdoba, se midieron las fuerzas del general unitario JOSÉ MARÍA PAZ y las del caudillo federal, el riojano JUAN FACUNDO QUIROGA, apodado El Tigre de los Llanos. Ambos ejércitos rivales acometieron una porfiada lucha, en la cual la habilidad táctica del general Paz fue más poderosa que el incomparable valor desplegado por el caudillo Quiroga y que infundía a los suyos con el ejemplo y con el terror. Luego de 2 días de combate, la victoria fue completa para el cordobés José María Paz, que entra victorioso en la recuperada ciudad de Córdoba, mientras que Quiroga huye en desbandada con su  caballería hacia Cuyo. DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO ha proclamado que en La Tablada “se midieron las fuerzas de la campaña y de la ciudad bajo sus más altas inspiraciones” y que Facundo Quiroga y el general José María Paz, dignas personificaciones de las dos tendencias, se disputaron el predominio de la República, agregando: “Facundo, ignorante, bárbaro. Paz, por el contrario, el hijo legítimo de la ciudad, el representante más cumplido del poder de los pueblos civilizados…”.

El general QUIROGA en La Tablda.
Jean Theodore Lacordaire (1801-1870), hermano del ilustre predicador padre LACORDAIRE, era un naturalista francés que viajó al Río de la Plata y a Chile en 1825/1832. En el año 1829 se hallaba en Córdoba y le fue dado presenciar la batalla de La Tablada y conocer a los generales Paz y Quiroga. En un artículo que escribió para la famosa “Revue des deux Mondes”, expresa: “Desde la azotea de una de las casas más altas de la ciudad podía apreciar la llanura lla­mada de La Tablada. A eso del mediodía, y por la entrada de los desfiladeros, pudo verse la cabeza de una columna de ejército, marchando en dirección a la ciudad. Poco nutrida en un principio, fue alargándose insensiblemente, de suerte que, cuando los primeros jinetes cruzaban ya el río Primero, las últimas filas seguían saliendo de entre los cerros. La columna entró en la ciudad y vino a colocarse en orden de batalla a lo largo de nuestra calle, la que ocupó en toda su extensión. Quiroga y Bustos venían a la cabeza. La vista de estos dos hombres y sobre todo del primero, que oíamos nombrar hacía mucho tiempo, excitó nuestra curiosidad.

Un hecho insignificante iba a obligarnos a comparecer ante él. Y fue el caso que uno de mis acompañantes se divertía en observar con un anteojo de larga vista los movimientos del ejército cuando alguien, que por su traje y aspecto parecía ser un oficial, separándose del grupo que rodeaba a los jefes federales, se aproximó a la azotea en que nos encontrábamos para ordenarnos llevar el instrumento al general Quiroga, porque quería verlo y ensayarlo. No tuvimos más remedio que obedecer la orden emanada de personaje tan temible, pero el dueño del anteojo, poco resignado a perderlo, le sacó uno de los cristales del centro, dejándole inservible para todo uso.

Quiroga tomó el catalejo, y mientras lo llevaba a los ojos pudimos obsérvalo detenidamente. Era de talla mediana pero bien proporcionado. Sus miembros musculosos denotaban la fuerza y la audacia; los rasgos fisómicos, de una regularidad clásica, hubieran excitado la admiración, si sus ojos, de torvo mirar y que mantenía invariablemente bajos cuando hablaba, no hubieran inspirado secreto temor. Una barba tan espesa que le ocultaba la mitad del rostro, hacía más característica su expresión. Quiroga devolvió el anteojo, sin decir palabra, después de haber tratado en vano de utilizarlo. Como no recibiéramos la orden de partir, permanecimos próximos a él para ser testigos de los sucesos. Un ayudante que había sido enviado a los milicianos encerrados en la plaza, con una capitulación, si así puede llamarse a la orden de rendición incondicional, volvió con la respuesta: aquellos pedían cierto tiempo para deliberar. Quiroga leyó el papel con una sonrisa de menosprecio y lo pasó a Bustos, por encima del hombro. Después se lo tomó de las manos, tachó de un plumazo el contenido del papel y dijo al ayudante que intimara a los sitiados la rendición, porque de lo contrario atacaría la plaza de inmediato. Los milicianos, que habían resistido la víspera ignorando ia fuerza de sus enemigos obedecieron y se dispersaron… Quiroga entró entonces en la plaza con parte de sus tropas, subió al Cabildo, nombró gobernador provisorio al cuñado de Bustos, y dejando 500 hombres para defender la ciudad, volvió a tomar sus posiciones de la mañana en la llanura de La Tablada. Todo esto pasó en el espacio de tres horas.

12 de setiembre de 1829
BATALLA DEL PILAR (Mendoza). Triunfo de los federales en su renovada lucha contra los unitarios que en esa provincia se resistían a la tregua acordada por ROSAS y LAVALLE. En esta acción, el general RUDECINDO ALVARADO, gobernador de Mendoza, fue derrotado en un combate que libró en El Pilar contra el coronel FÉLIX ALDAO, que en combinación con los generales FACUNDO QUIROGA y VILLAFAÑE le hacían la guerra de guerrillas. Al día siguiente el ejército victorioso entró en Mendoza.

14 de diciembre de 1829
COMBATE DE CONETA, El comandante VILDÓSOLA que había invadido la provincia de Catamarca con fuerzas federales, es derrotado en “Coneta”, localidad de esa provincia por fuerzas catamarqueñas al mando del comandante general de armas FELIPE FIGUEROA.

07 de enero de 1830
COMBATE DE ANCASTE. Librado en La Rioja entre las fuerzas del coronel JOSÉ MARÍA PAZ y las del general JOSÉ BENITO VILLAFAÑE, segundo del temible caudillo riojano, FACUNDO QUIROGA. Villafañe resultó vencedor excediéndose poco después de su victoria, en arbitrariedades y crueles exacciones de dinero en la provincia de La Rioja.

25 de febrero de 1830
COMBATE DE ONCATIVO. El general unitario JOSÉ MARÍA PAZ sorprende y derrota a las tropas federales comandadas por JUAN FACUNDO QUIROGA, que trataba de invadir Córdoba y abren el camino para la firma del Pacto Federal. JUAN FACUNDO QUIROGA derrotado el 22 de junio del año anterior en La Tablada por el general JOSÉ MARÍA PAZ, se había retirado a las provincias de Cuyo, donde formó un nuevo ejército con fuerzas reclutadas en estos territorios y algunos destacamentos reclutados en Catamarca y La Rioja. Al frente de estas tropas invadió nuevamente la provincia de Córdoba, pero el general unitario JOSÉ MARÍA PAZ salió a su encuentro y lo ataca en los campos de Oncativo o Laguna Larga. Allí, en momentos que el caudillo Quiroga trataba la paz con los comisionados enviados a este efecto por el gobierno de Buenos Aires, el general Paz, lo sorprende y derrota totalmente, abriendo así el camino para la firma del “Pacto Federal”.

05 de febrero de 1831
BATALLA DE “FRAILE MUERTO” II. Las fuerzas del coronel JUAN ESTEBAN PEDERNERA, vanguardia del ejército del general unitario JOSÉ MARÍA PAZ, que marchaba sobre Santa Fe para someterla a la autoridad de Buenos Aires, son derrotadas por el coronel ÁNGEL PACHECO.

El ejército federal, compuesto con fuerzas de las  provincias de Santa Fe y Buenos Aires, más una división de emigrados de Santiago del Estero, Cuyo y La Rioja, que mandaba el general FACUNDO QUIROGA, se había reunido en Santa Fe  a las órdenes del general ESTANISLAO LÓPEZ para oponerse al avance de las tropas del general unitario PAZ, en ese entonces jefe supremo de nueve provincias argentinas (según lo acordado el 31 de agosto de 1830, cuando se formó la Liga del Interior), que intentaba doblegar a las provincias que no se habían adherido a su proyecto hegemónico. Llegados a la provincia de Córdoba, las fuerzas del coronel JUAN ESTEBAN PEDERNERA que marchaban como la vanguardia del ejército del general unitario JOSÉ MARÍA PAZ, son derrotadas por el coronel ÁNGEL PACHECO, quien ocupa luego los poblados de El Tío, India Muerta y el Totoral Chico.

Este descalabro ocasionó grandes pérdidas y contratiempos al general Paz, pues dio lugar a que la división del general JUAN FACUNDO QUIROGA pudiera marchar sin inconvenientes hasta Río Cuarto, de cuya ciudad se apoderó después de una breve resistencia del coronel ECHEVARRÍA, avanzando inmediatamente hasta el Morro, en la provincia de San Luis. Entonces la República Argentina se hallaba armada y dividida en dos poderosos bandos: federales y unitarios.

03 de marzo de 1831
COMBATE DE CALCHÍN. En esta localidad de la provincia de Córdoba, las fuerzas federales, al mando del coronel JOSÉ NAZARIO SOSA, se enfrentan y derrotan nuevamente a efectivos del general unitario JOSÉ MARÍA PAZ.

10 de marzo de 1831
COMBATE DE RÍO CUARTO. El caudillo riojano FACUNDO QUIROGA, con elementos reclutados en Buenos Aires con el auxilio de JUAN MANUEL DE ROSAS y algunos voluntarios levantados en la marcha, se presentó frente a Río IV, provincia de Córdoba y después de vencer una heroica resistencia ofrecida por los coroneles JUAN GUALBERTO ECHEVARRIA y AGUSTÍN PRINGLES, entró a sangre y fuego y tomó posesión de ella. Echeverría y Pringles, luego de tres días, debieron rendir la plaza, vencidos, más que por las armas, por la traición del comandante PRUDENCIO TORRES, alias el Boyero, que se pasó a Quiroga con sus fuerzas. El coronel Pringles con los restos de su batallón, salvados del desastre, se dirigió a San Luis.

28 de marzo  de 1831
COMBATE DEL POTRERO DEL CHACÓN. El caudillo riojano FACUNDO QUIROGA vence al gobernador de Mendoza, coronel VIDELA DEL CASTILLO en esta acción que también se recuerda como encuentro de Rodeo del Medio

04 de noviembre de 1831
BATALLA DE LA CIUDADELA. El caudillo riojano FACUNDO QUIROGA, en este paraje de las afueras de San Miguel de Tucumán, derrota al general tucumano GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID, unitario, marcando el fin definitivo de la Liga Unitaria, creada por el general JOSÉ MARÍA PAZ el 31 de agosto de 1830.

el fuego, siendo yo el primero en efectuarlo. Desde este momento se trabó un encarnizado combate cargándonos por último los enemigos a la bayoneta, hasta cuarenta pasos de nuestra débil posición, donde dejaron 7 muertos y algunos heridos que fueron recojidos (sic) por los indios poniéndose en retirada al trote”

16 de marzo de 1833
COMBATE DE LAS ACOLLARADAS. Se sostuvo entre las fuerzas comandadas por el general JOSÉ RUIZ HUIDOBRO y las del bravo cacique YANQUETRUZ, al frente de los indígenas. El choque fue terrible, pero Yanquetruz fue derrotado aunque logró salvarse  ocultándose luego en los montes.

25 de marzo de 1833
COMBATE EN LA LAGUNA DE LAS TORTUGAS. En este paraje del Chaco, el comandante MATÍAS DÍAZ bate en sus tolderías a los indígenas “Avipones”, comandados por los caciques JUAN PORTEÑO, PEDRITO, MANUELITO e HIPÓLITO, logrando recuperar el numeroso ganado que éstos habían robado en sus correrías.

01 de abril de 1833
COMBATE DE LIMAY MAHUIDA. Comandada por el general JOSÉ FÉLIX ALDAO, salió del fuerte de San Carlos, provincia de Mendoza, “el ala derecha”, de las fuerzas comandadas por JUAN MANUEL DE ROSAS que el 28 de enero de ese año, se había dispuesto enviar al sur para reforzar las fronteras asediadas por los malones de indígenas, en lo que fue la “primera campaña al desierto”. En poco más de un mes llegó hasta la isla de “Limayn-Mahuida”, en el Salado, dispersando a los indígenas que encontró y destruyendo sus tolderías, Se apoderó del cacique mapuche PAINEQUEO y otros indígenas y de una crecida cantidad de hacienda que éstos había robado durante recientes correrías (Campaña al Desierto).

13 de diciembre de 1834
COMBATE DE CASTAÑARES. Triunfo de las armas jujeñas sobre las de la provincia de Salta, que sella definitivamente la autonomía de Jujuy y la instala como provincia políticamente autónoma, Jujuy ha logrado sostener con las armas la declaración de autonomía suscrita el 18 de noviembre, desatando los lazos que la habían tenido sometida a Salta durante 241 años.

El 13 de diciembre de 1834, fuerzas de la provincia de Jujuy, comandadas por su Gobernador, el coronel JOSÉ MARÍA FASCIO, enfrentan y vencen al ejército salteño que al mando de su Gobernador, el general PABLO LATORRE, habían marchado sobre Jujuy, en rechazo a la disposición de la Legislatura jujeña, por la que se declaraba la autonomía política de esta provincia y su consiguiente segregación de la jurisdicción salteña. Recordemos que el general PABLO DE LATORRE, gobernador de Salta, se había negado a reconocer la independencia del territorio de Jujuy, proclamada y jurada por el pueblo entero el 18 de noviembre de 1834, segregándose de Salta para formar una nueva provincia, a pesar de que esta declaración había sido reconocida por la Legislatura salteña el 2 de diciembre.

Las fuerzas de DE LA TORRE fueron atacadas simultáneamente desde dos direcciones opuestas. Desde Tucumán, avanzaron las fuerzas que conducía ALEJANDRO HEREDIA y desde Jujuy, las que comandaba el coronel boliviano CAMPERO, que había reforzado su tropa con la incorporación de numerosos “voluntarios” jujeños

Después de haber sido vencido y herido en el combate, el Gobernador LATORRE y el comandante de Guachipas, coronel JOSÉ MANUEL AGUILAR, fueron  tomados prisioneros y el 29 de ese mes, fueron asesinados por la tropa encargada de su custodia. Lograda la desaparición del escenario político de DE LA TORRE y bajo la influencia política de los vencedores jujeños, pronto se nombrará un nuevo gobernador en Salta.

13 de setiembre de 1835
COMBATE DEL CHIFLÓN. Librado entre tucumanos y catamarqueños. En el lugar llamado El Chiflón (Catamarca), el General ALEJANDRO HEREDIA, gobernador de Tucumán, al frente de fuerzas de su provincia y de Santiago del Estero, obtuvo un contundente triunfó sobre las catamarqueñas bajo el mando de FELIPE FIGUEROA.

19 de setiembre de 1836
COMBATE DE CARPINTERÍA. El caudillo oriental Fructuoso RIVERA, con emigrados políticos argentinos enemigos de Rosas, es derrotado por el Presidente uruguayo Manuel ORlBE (rosista) en la localidad de Carpintería (Uruguay). En esta campaña, las fuerzas de RIVERA, llevaban como distintivo una divisa “punzó”, mientras que las de ORIBE, llevaban un distintivo color “blanco”. De allí la denominación existente hasta nuestros días en el estado oriental de los dos partidos políticos más importantes de ese país en “blancos” y “colorados”.

13 de setiembre de 1837
COMBATE DE SANTA BÁRBARA (Jujuy) II. Hallándose la Confederación Argentina en guerra con Bolivia desde el 17 de mayo de 1837, a raíz del avance que sobre territorios argentinos había realizado el general ANDRÉS SANTA CRUZ, a la sazón Presidente de Bolivia y Protector del Perú, con la intención de absorber parte  del territorio argentino, el Gobernador y encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina, JUAN MANUEL DE ROSAS, envió, al mndo del general FELIPE HEREDIA,  una fuerza reducida de veteranos, reforzada con milicias jujeñas hacia Humahuaca.

El general HEREDIA, tratando de oponerse al avance las fuerzas bolivianas invasoras, enfrenta al mariscal OTTO PHILLIPP BRAUN, que con fuerzas muy superiores en número y disciplina se había atrincherado en las alturas de Santa Bárbara, que dominaban ese pueblo y son derrotadas, pese al valor con que pelearon los jujeños.

24 de junio de 1838
COMBATE DE CUYAMBUYO (Bolivia). En el marco de la guerra emprendida por JUAN MANUEL DE ROSAS contra Bolivia, las tropas argentinas, al mando de Gregorio PAZ, son nuevamente derrotadas por Oto Phillippe BRAUN en Cuyambuyo (Bolivia).

02 de octubre de 1838
COMBATE DE TALA II. En la provincia de Santa Fé, los partidarios de Domingo CULLEN, abandonados por éste, que dos días antes había huído a Córdoba, son derrotados por las fuerzas de Juan Pablo LÓPEZ que luego de derrocar el gobierno de Cullen, se había autodesignado para ocupar ese cargo el 14 de octubre de ese año.

20 de febrero de 1839
BATALLA DE YUNGAY. Librada entre el “Ejército restaurador” integrado por efectivos aportados por Chile y Perú con el objeto de detener el avance del Presidente boliviano Andrés SANTA CRUZ sobre la frontera norte de nuestro país. Vencido allí  el general boliviano, se pone fin a esta inexplicable aventura que afectaba la seguridad de un territorio que aún no podía sentirse seguro y a salvo de apetencias foráneas.

31 de marzo de 1839
COMBATE DE PAGO LARGO. En el marco de las luchas fratricidas que en la Patria sembraron la muerte durante 40 años del siglo XIX, el Gobernador de Entre Ríos, general PASCUAL ECHAGÜE, al mando de la vanguardia del ejército entrerriano comandado por el general rosista JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, vence al Gobernador de Corrientes, GENARO BERÓN DE ASTRADA, comandante de un ala de las fuerzas del general JUAN GALO DE LAVALLE, que desde Entre Ríos, provincia que había invadido el 22 de ese mes, se dirigió en auxilio de Berón de Astrada. En la alborada del 31 de marzo de 1839, Echagüe, Gómez y Urquiza, jefes del Ejército rosista, atacaron a los correntinos comandados por Lavalle y Berón de Astrada en la quebrada de Pago Largo. El Gobernador correntino, que había esperado la incorporación de Rivera y sus orientales, al ver que este contingente no acudía a la cita convenida, entró en acción, convencido de que todas las desventajas estaban en su contra. El enemigo tenía mayor número de efectivos, todos veteranos, y con mayores medios de acción. Dominando sus impresiones y  recorrió sus fuerzas, que luego de la arenga, entraron en combate. La batalla duró cinco horas, durante las cuales se peleó duramente por ambos lados y quizás, a pesar de la superioridad numérica de los rosistas, otro habría sido el resultado de la contienda, si un tal coronel LÓPEZ, jefe de la reserva correntina, no hubiera retirado las fuerzas de su mando, sin combatir. La retirada de López inició la derrota. Rodeados por todas partes, la infantería y la artillería correntina fueron diezmadas, y muertos sus jefes, ROLÓN y BAUTISTA. Berón de Astrada, al frente de sus granaderos, continuó luchando por algún tiempo hasta que por fin, este fiel y abnegado cuerpo también se dispersó. El capitán JUSTINO SILVA, conminó a Berón de Astrada a huir del campo, pero éste le contestó: “Salvaos vosotros; yo vine a vencer o a morir”. Apenas hubo pronunciado estas palabras, cuando lo alcanzó un grupo de jinetes contrarios que cubrieron su cuerpo a lanzazos. En el campo de batalla de Pago Largo quedaron tendidos dos mil correntinos; todos los que cayeron prisioneros, cerca de 800 combatientes, por orden de Urquiza, fueron también sacrificados. Luego del combate, del cuerpo de Berón de Astrada se sacó una lonja para manea (al uso de los salvajes en sus guerras). Asegura la tradición, que confeccionada la manea, le fue regalada al general Urquiza. “Muchos la vieron y afirman que su dueño la conservó cómo un recuerdo glorioso de aquel espantoso día de barbarie y sin igual carnicería”. A partir de allí, Corrientes se alinea nuevamente con el resto de las provincias argentinas, sometidas al gobierno de Buenos Aires. Corrientes fue tratada como país conquistado, y tuvo que soportar indemnizaciones de guerra y contribuciones exorbitantes que la arruinaron por completo.

22 de setiembre de 1839
COMBATE DE YERUÁ. En 1839 RICARDO LÓPEZ JORDÁN (padre), se unió al ejército de Lavalle en su invasión de Entre Ríos y juntos,  en el marco de las acciones libradas contra JUAN MANUEL DE ROSAS,  con 400 hombres, enfrentan a las fuerzas compuestas por 1.600 hombres que al mando del comandante VICENTE ZAPATA fueron enviadas por el gobernador de Entre Ríos, partidario de JUAN MANUEL DE ROSAS, general PASCUAL ECHAGÜE, para detenerlos y  lo derrotan en la batalla de Yeruá. La “Legión Libertadora”, fuerza organizada por Lavalle con la intención de realizar campaña sobre los territorios dominados por Rosas, obtuvo aquí un brillante triunfo, tras el cual, Lavalle espera que se vuelque a favor del apoyo del pueblo entrerriano a su cruzada antirosista, Al no producirse éste, decide retirarse hacia Corrientes para promover allí la insurrección de esa provincia.

07 de noviembre de1839
COMBATE DE CHASCOMÚS. AMBROSIO CRÁMER y PEDRO CASTELLI, líderes de la Revolución “Los Libres del Sur” libran su primera batalla contra las fuerzas de ROSAS y son derrotados en esta Batalla por PRUDENCIO ORTÍZ DE ROSAS, comandante de las tropas federales enviadas por el Gobernador de Buenos Aires para sofocar la rebelión. Crámer muere en la acción y Castelli es tomado prisionero y luego ejecutado y expuesta su cabeza en la plaza de Dolores, pero son dejados en libertad por orden del gobernador de Buenos Aires, más de 400 prisioneros entre soldados y oficiales.

29 de noviembre de 1839
COMBATE DEL PASO DE LAS PIEDRAS. Los comandantes JACINTO ANDRADA y PASCUAL CABRAL, al mando de una División del ejército del general ÁNGEL PACHECO y ayudados por los indígenas amigos del cacique NACITOQUÍN, atacaron en el paraje denominado Paso de las Piedras, a una fuerza del ejército del general unitario JUAN GALO DE LAVALLE que era mandada por RICARDO LÓPEZ JORDÁN y FELIPE ZALAZAR. Después de un reñido y sangriento combate, los unitarios fueron derrotados y dispersados, cayendo prisioneros muchos de los combatientes, entre ellos Ricardo López Jordán.

29 de noviembre de 1839
COMBATE DE BACACUÁ. En las márgenes del arroyo Bacacuá, cerca de Curuzú-Cuatiá, provincia de Corrientes, fuerzas federales al mando del teniente coronel JACINTO ANDRADE, enviado por el gobernador de Corrientes PEDRO FERRÉ a detener el avance de los unitarios del general LAVALLE, que al mando del comandante PATRICIO MACIEL habían entrado en esa provincia, derrotan a los invasores y el coronel MACIEL, junto con el alférez RAMÓN ESPÍNDOLA son fusilados al día siguiente

15 de diciembre de 1839
BATALLA DE CAGANCHA (Uruguay). Una fuerza uruguayas al mando de FRUCTUOSO RIVERA asistido por exiliados argentinos antirosistas, derrotan a las tropas federales de PASCUAL ECHAGUE. En esta sangrienta batalla, Rivera hace retroceder hasta Entre Ríos a las tropas de Echagüe que JUAN MANUEL DE ROSAS había enviado para que invadieran la Banda Oriental y sometieran a a los unitarios refugiados en el país vecino. RIVERA, queda dueño del campo pero con el ejército destruido ya que ECHAGÜE le había provocado más de 1.500 bajas y le tomó más de 15.000 caballos. A pesar de éstos hechos, en Corrientes y en el Uruguay, se festejó la batalla como una gran victoria de RIVERA.

26 de marzo de 1840
BATALLA DE CAYASTÁ. En el marco de la cruenta “guerra civil” que enfrentó argentinos hermanos durante casi 30 años del siglo XIX, se libró esta batalla entre las fuerzas federales comandadas por el Gobernador de Santa Fe, el General JUAN PABLO LÓPEZ, que vencieron a los efectivos unitarios que mandaban MARIANO VERA y FRANCISCO REYNAFÉ. El coronel Vera, cubierto de lanzazos igual que su Escribiente JOSÉ PINO, murieron en este combate y FRANCISCO REYNAFÉ logró huír. Este encuentro fue considerado de gran importancia política para la causa de la federación, siendo recompensados sus vencedores con honores y premios militares. El parte sobre la muerte del coronel Vera en Cayastá, comunicado a JUAN MANUEL DE ROSAS, está escrito su hermano, CALIXTO VERA, que dijo: “El infrascripto tiene la grata satisfacción de participar a vuestra excelencia agitado de las más dulces emociones que el infame caudillo Mariano Vera, cuyo nombre pasará maldecido de generación en generación, quedó muerto en el campo de batalla, cubierto de lanzazos. Felicito a vuestra excelencia y a toda ése benemérita provincia, igualmente que a toda la Confederación Argentina, por tan insigne triunfo, en el que hemos recogido los laureles de la victoria tanto más frondosos cuanto que han sido empapados en la sangre de los sacrílegos unitarios.

10 de abril de 1840
COMBATE DEL ARROYO DON CRISTÓBAL. En la campaña que el general JUAN GALO DE LAVALLE se hallaba empeñado para combatir a JUAN MANUEL DE ROSAS, destruyendo primero a sus aliados de las provincias, en esta localidad, situada a once leguas de Diamante, Entre Ríos, se libra un violento combate entre el general JUAN GALO DE LAVALLE al frente de 4.000 hombres y el general rosista PASCUAL ECHAGÜE, con una fuerza de 4.000 efectivos. Luego de diversas alternativas, LAVALLE se encontraba perdido hasta que realizó una feliz maniobra cayendo sobre el flanco izquierdo de ECHAGÜE, logrando así poner la caballería federal en completa dispersión y decidiendo militarmente la victoria en su favor, aunque ésta no fue total, porque ECHAGÜE consiguió reagruparse y mantener intactas su artillería e infantería. Ambos contendores se adjudicaron el triunfo y como resultado de la acción quedaron quinientos cadáveres de ambas partes en el campo de batalla. Tres días después el general Echagüe, considerando comprometida su situación,  emprendió la retirada hacia la ciudad de Paraná, debiendo hacerlo soportando el constante hostigamiento de Lavalle.

16 de julio de 1840
COMBATE DE SAUCE GRANDE (Entre Ríos). El General unitario JUAN GALO DE LAVALLE es nuevamente derrotado por el federal PASCUAL ECHAGÜE en esta localidad de la provincia de Entre Ríos y esto pone fin al deseo de Lavalle de obtener el control de esa provincia como base para sus operaciones contra ROSAS y se dirige hacia Buenos Aires.

06 de agosto de 1840
COMBATE DE  EL TALA III. Juan GALO DE LAVALLE que había ingresado en la Provincia de Buenos Aires, con la intención de atacar al gobernador ROSAS, llega a un lugar denominado El Tala, próximo al poblado que hoy es la ciudad de Mercedes y allí es avistado por el general federal ÁNGEL PACHECO que había llegado a ese punto con el objeto de hacer un reconocimiento. Las vanguardias de ambos bandos se empeñan en un breve combate, pero Lavalle, con claras ventajas estratégicas y con el factor sorpresa de su lado, en vez de profundizar el ataque, inesperadamente se desprende y sin comprometerse en un combate que podría llegar a ser decisivo, se retira, quizás frustradas sus intenciones por no haber recibido los refuerzos que esperaba le llegarían de la flota francesa que bloqueaba el puerto de Buenos Aires. Este poco trascendente combate, que no decidió la victoria para ninguno de los contendientes, fue sin embargo muy significativo, porque de haber continuado el general LAVALLE el combate, sin retirarse inexplicablemente, hubiera puesto en aprietos serios a las fuerzas federales. JUAN MANUEL DE ROSAS que había tomado posiciones en Santos Lugares para impedirle el avance, esperó en vano, pues Lavalle decidió retirarse de la provincia, para dirigirse hacia su nuevo objetivo, la provincia de Santa Fe. ROSAS diría luego, refiriéndose a este episodio: “El hombre (Lavalle) se nos viene y lo peor es que se nos viene sin que podamos detenerlo” – conversación escuchada por PEDRO R. RODRIGUEZ, testigo presencial y oficial de la secretaría de ROSAS.

20 de octubre de 1840
COMBATE DEL PASO DE MIURA. El comandante de la vanguardia del ejército federal del general ÁNGEL PACHECO ataca a las fuerzas unitarias mandada por el general JUAN GALO DE LAVALLE que había invadido la provincia de Santa Fe. En el paraje llamado Paso de Miura se encontraron ambas fuerzas, trabándose en un encarnizado combate. Las fuerzas del general Lavalle sufrieron en esa lucha un serio revés, dejando en el campo 77 soldados muertos entre los que se encontraban el mayor TOMÁS MIÑO, el alférez PEDRO CENTENO y dos oficiales más. Dejaron también 20 prisioneros, gran cantidad de armas, 1500 caballos y unas 600 cabezas de ganado vacuno.

15 de noviembre de 1840
COMBATE DEL ARROYO DE AGUIAR. El coronel JACINTO ANDRADE, al mando de una fuerza santafecina, sorprendió y venció al general JUAN GALO DE LAVALLE que, luego de haber sido derrotado en el combate del “Paso de Mihura”, se dirigía hacia el norte, permanentemente hostigado por fuerzas federales y  había acampado a orillas del arroyo de Aguiar, provincia de Santa Fe.

28 de noviembre de 1840
COMBATE DE QUEBRACHO HERRADO. El General rosista Manuel Oribe derrota a Lavalle poniendo fín por el momento, a la oposición cordobesa a Rosas. JUAN MANUEL DE ROSAS envía hacia Córdoba al general MANUEL ORIBE para que desbarate el movimiento revolucionario iniciado en las provincias que habían formado la “Coalición del Norte”. Llegado a Córdoba,  el general Oribe se enfrenta con el general JUAN GALO DE LAVALLE, quien, luego de las derrotas sufridas en Buenos Aires y en Santa Fe a manos de las fuerzas de Rosas, se había retirado hacia el norte y allí, las provincias  rebeldes habían puesto bajo su mando los efectivos reunidos para combatir al Gobernador de Buenos Aires. El 28 de noviembre de 1840 ambos ejército toman contacto en “Quebracho Herrado”, departamento de San Justo, provincia de Córdoba  y Lavalle es total y casi definitivamente derrotado,  poniéndose fin, por el momento, a la oposición a ROSAS de esa Provincia. Quedará así sólo el general PAZ, para luchar contra el Gobernador de Buenos Aires. Lavalle consiguió escapar con pequeñas unidades de su diezmado ejército, dejando en el campo de batalla, mil quinientos hombres entre muertos y heridos, toda la artillería, parque y bagajes, 600 prisioneros (incluyendo toda su infantería que mandaba el coronel Pedro Díaz   y que a la invitación de retirase hecha por el general Lavalle, cuando todo estaba perdido, contestó, formando cuadro: “El coronel Díaz muere donde mueran sus soldados”.

08 de enero de 1841
COMBATE DE SAN CALA. Una acción que marcó la antinomia entre federales y unitarios, signando toda una nefasta época de nuestra Historia. Una fuerza comandada por el coronel ÁNGEL PACHECO que pertenecía a las fuerzas federales que al mando del general MANUEL ORIBE, había enviado a Córdoba el gobernador de Buenos Aires, JUAN MANUEL DE ROSAS para sofocar la insurrección que se había producido en esa provincia, sorprenden y derrotan en la localidad de San Cala a fuerzas unitarias enviadas por los insurrectos. Los que no cayeron muertos, fueron hechos prisioneros. Oribe dispuso el fusilamiento de los 21 jefes y oficiales derrotados y el envío de los prisioneros a Buenos Aires.

23 de febrero de 1841
COMBATE DE FRAGUA. En la frontera de Tucumán con Santiago del Estero,  en un paraje denominado “Fragua”, el comandante PUCH, perteneciente a las fuerzas del general unitario ARÁOZ DE LAMADRID, derrota a fuerzas santiagueñas al mando del comandante LUGONES.

20 de enero de 1841
COMBATE DE ARAUCO. En La Rioja, el coronel MARIANO ACHA, sobreponiéndose a las circunstancias –comandaba un ejército inferior en armas y número de soldados- enfrentó con valor a las fuerzas federales del general Félix ALDAO y contuvo temporariamente su avance, evitando así un desbande desastroso para las aspiraciones unitarias.

20 de junio de 1841
BATALLA DE SAÑOGASTA. El Gobernador de Mendoza, José Félix ALDAO, aliado de Rosas, derrota en esta localidad de la Rioja al Gobernador  BRIZUELA quien muere en la batalla.

16 de agosto de 1841
COMBATE DE ANGACO. En el marco de las guerras civiles de Cuyo, MARIANO ACHA que había ocupado días antes la ciudad de San Juan, como una etapa que debía cumplir para reunirse con las fuerzas del general ARÁOZ DE LAMADRID que marchaban sobre Cuyo, luego de una sangrienta batalla librada en Angaco (San Juan), vence a las tropas del caudillo NAZARIO BENAVIDES, una de las divisiones que al mando del fraile-general FÉLIX ALDAO, habían llegado con la misión de desalojarlo de la provincia.. Lamentablemente esta heroica hazaña no sirvió de mucho, pues luego, la muerte de Acha a manos de los aliados de Aldao, hizo estéril tamaño esfuerzo. Se ha dicho que la batalla de Angaco es la acción más extraordinaria que presentan los fastos militares de la República, pues con 600 hombres que habían realizado una marcha de 80 leguas en 5 días, que la infantería salteña había cubierto a pie, el coronel ACHA triunfó sobre el aguerrido ejército del fraile José Félix Aldao, compuesto por 2200 hombres, entre los cuales 700 eran infantes, sosteniendo un combate que duró desde las 7 de la mañana hasta ponerse el sol de aquella gloriosa jornada para las armas unitarias.

16 de setiembre de 1841
COMBATE DE LA CHARILLA. En las proximidades de la Posta de la Cabra, provincia de San Juan, el general fraile JOSÉ FÉLIX ALDAO enviado por JUAN MANUEL DE ROSAS, se enfrenta nuevamente con el coronel MARIANO ACHA pero esta vez, el héroe de Angaco no puede vencer la tremenda superioridad de las fuerzas de Aldao  y es derrotado por el jefe federal, quien ordena su inmediata ejecución. Luego de de muerto, la cabeza de ACHA fue colocada en una pica y clavada a la vera del camino, como un mensaje macabro para el general ÁNGEL PACHECO que debía pasar con sus tropas por ese lugar.

19 de setiembre de 1841
BATALLA DE FAMAILLÁ. En Famaillá (Tucumán), los remanentes de las fuerzas unitarias de JUAN GALO DE LAVALLE apoyadas por la Coalición del Norte, son derrotados definitivamente por las tropas de ROSAS comandadas por Manuel ORIBE. LAVALLE se retira hacia Jujuy pero será muerto poco después.

En aquella desigual lucha —consecuencia moral de la acción de Quebracho Herrado—, en la que MARCO M. DE AVELLANEDA, jefe civil de la “Coalición del Norte”, puso en evidencia su prodigioso dinamismo y su pasmosa serenidad ante el peligro, los unitarios fueron totalmente derrotados, quedando en el siniestro teatro de la lucha, 800 unitarios muertos y 480 prisioneros. La decisiva victoria del general Oribe desorientó por completo a los jefes unitarios, que sólo atinaron, lógicamente, a poner en salvo sus vidas. El general Lavalle pudo escapar a la tenaz persecución, gracias a la pericia del rastreador ALICO, que lo condujo a través de intrincadas sendas, que sólo él conocía, hasta el camino real que lleva al Alto Perú. Marco M. de Avellaneda, escapó del lugar del combate  y se refugió en la estancia denominada “Raco”,  pero poco después fue tomado prisionero y pereció torturado.

24 de setiembre de 1841
COMBATE DE RODEO DEL MEDIO. Las fuerzas federales al mando del coronel ÁNGEL PACHECO con el apoyo brindado por el general fraile JOSÉ FÉLIX DE ALDAO y BENAVÍDEZ derrotan a las fuerzas antirrosistas del general GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID y las obligan a retirarse a Chile. Las fuerzas del general Angel Pacheco alcanzaron en Rodeo del Medio, a poca distancia de la ciudad de Mendoza, a la “Legión Libertadora”, fuerza de combate creada por los unitarios que marchaba bajo el comando del general Aráoz de Lamadrid y allí se traban en una sangrienta y reñida batalla, disputándose la victoria durante 4 horas de duro combate, hasta que al final las armas del ejército federal resultaron vencedoras. El General Aráoz de La Madrid, fue perseguido tenazmente y sin darle cuartel, pero logró escapar acompañado de unos doscientos individuos y juntos tomaron el camino de la Cordillera de los Andes, por el paso de Uspallata. Ese grupo de valientes, entre los que se encontraba el actor trágico JUAN CASACUBERTA, estuvo a punto de morir sepultados bajo las nieves de los Andes. Muchos sufrieron tan terrible muerte y otros quedaron inválidos para siempre. El General Aráoz de Lamadrid con un puñado de esos hombres escapó de esa muerte e internándose en Chile recibió los auxilios que le prestó DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO, que estaba exiliado en ese país. En esta batalla, fue hecho prisionero el anciano coronel ANTONIO LUIS BERUTI fue hecho prisionero y luego de esto no pudo dominar el profundo abatimiento moral que los asaltó, hasta que poco después, en Chile, alterada su razón,  muere en medio del delirio, el 3 de octubre del mismo año.

27 de setiembre de 1841
COMBATE DE PUNTA DEL MONZÓN. El comandante de la vanguardia de las fuerzas federales que operaban en Cuyo, general SERVANDO GÓMEZ, salió en persecución de las fuerzas unitarias compuestas por unos 500 efectivos que al mando de los jefes FLORES, ESTIVAO, CALENGO Y CAMELINO, habían logrado evadir el cerco impuesto luego del combate de Rodeo del Medio y después de un día de marchas forzadas, logró alcanzarlos en el paraje denominado Puntas del Monzón. Allí se trabó un reñido combate entre ambos ejércitos y luego de una hora de lucha el general Gómez derrotó a las fuerzas unitarias, persiguiéndolas luego por espacio de siete leguas, sin lograr alcanzarlos.

28 de noviembre de 1841
COMBATE DE CAAGUAZÚ. El General unitario JOSÉ MARÍA PAZ derrota a los federales de PASCUAL ECHAGÜE liberando a Corrientes del control de ROSAS. El general José María Paz había formado un ejército en Corrientes al que, con acuerdo del gobierno de esa provincia, comandaba. Cuando el general Pascual Echagüe, que mandaba las fuerzas entrerrianas, invadió esta provincia, el día 28 de noviembre de 1841, el general Paz le salió al encuentro y lo enfrentó en Caaguazú. Allí se libró una durísima batalla, donde los dos ejércitos combatieron con la mayor bravura. Derrotado Echagüe al fin, dejó en el campo 900 muertos, 1000 prisioneros, toda la artillería, armamento y municiones. Caaguazú fue uno de los más gloriosos triunfos del general José María Paz, acérrimo enemigo de Juan Manuel de Rosas.

03 de abril de 1842
COMBATE DE NOGOYÁ. Fuerzas entrerrianas al mando del coronel federal  PASCUAL ECHAGÜE, recobradas de la derrota que JOSÉ MARÍA PAZ les infligiera en Caaguazú, lo enfrentaron y vencieron en Nogoyá.

17 de abril de 1842
COMBATE DEL ARROYO COLASTINÉ II. La vanguardia del ejército del general MANUEL ORIBE, luego de batirlo en Paso de Aguirre, alcanza y derrota nuevamente al gobernador de Santa Fe, JUAN PABLO LÓPEZ en el arroyo Colastiné, entregándose su tropa a toda clase de excesos y abusos en perjuicio de los pobladores santafecinos.

15 de agosto de 1842
COMBATE NAVAL DE COSTA BRAVA. El almirante GUILLERMO BRWN enviado por el gobierno de la Confederación, enfrenta y vence en el Río Paraná a la escuadrilla naval de Montevideo al mando de JOSÉ GARIBALDI, que enviada por el gobierno encabezado por el general FRUCTUOSO RIVERA (reemplazante del rosista Oribe como gobernador de la Banda Oriental), había remontado el río Paraná con objeto de llevar auxilios a Corrientes, en apoyo del gobernador de esa provincia en su lucha contra Rosas,. El almirante Guillermo Brown salió en su busca, al mando de la escuadrilla de Buenos Aires, compuesta por los bergantines “Belgrano” y “Echague” y 4 goletas y en Costa Brava, alcanzo a su enemigo. Garibaldi, no atreviéndose a presentar combate, había acoderado sus buques, que eran cinco, incluyendo el paquebote nacional “Joven Esteban”, de propiedad particular. “En tierra guardaba su flanco una gran trinchera en posición de combate, reforzada con bolsas de yerba y de tabaco sacados de buques que había apresado y detrás de esta sólida muralla colocó su artillería”. El almirante Brown, no pudiendo aproximarse por falta de viento, envió gente a tierra y se acercó a la sirga bajo un terrible fuego de cañón que le hacían desde buques y de fusilería que le hacían quienes estaban detrás del parapeto, sin poderles contestar porque la corriente impedía dar el costado a sus buques.” Pero el almirante no se arredró y arremetió con más empeño, lo que le valió obtener la victoria al día siguiente, cuando el comandante Garibaldi y la gente que le quedaba, se puso en fuga, dejando sus instalaciones, armamento y bagajes en poder de Brown. Los héroes de este combate fueron los dos guardiamarinas MARIANO y BARTOLOMÉ CORDERO, que “llevaron a cabo acciones de verdadero arrojo y valor”.

05 de diciembre de 1842
BATALLA DE ARROYO GRANDE. Las fuerzas rosistas comandadas por el general uruguayo MANUEL ORIBE, auxiliado por la caballería del gobernador de Entre Ríos, JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, vencen a los  antirrosistas firmantes de la Alianza de Galarza, conducidas por Fructuoso RIVERA y Pedro FERRÉ.

29 de abril de 1843
COMBATE DE BELLA VISTA. Librado entre las fuerzas correntinas unitarias, que al mando del coronel JUAN MADARIAGA, vencen a las fuerzas invasoras entrerrianas, que enviadas por Rosas bajo el comando del coronel GÓNGORA, se habían desplazado con la intención de dominar el movimiento encabezado por su hermano JOAQUÍN MADARIAGA.

18 de noviembre de 1843
COMBATE DEL SAUCE. El teniente coronel LUCAS MORENO, siguiendo las órdenes del general rosista JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, salió al mando de un importante destacamento, para efectuar un reconocimiento sobre las fuerzas enemigas que mandaba el general oriental FRUCTUOSO RIVERA, aliado de los unitarios en su lucha contra JUAN MANUEL DE ROSAS. En el paraje denominado “El Sauce”, se encontraron ambos ejércitos y se trabaron en un reñido combate, que dio por resultado el triunfo de las fuerzas federales.

19 de noviembre de 1843
COMBATE DE CHUY. Los coroneles DIEGO LAMAS y JUAN BARRIOS, de la división “Fidelidad” del ejército rosista, en el paraje denominado Chuy (en la Banda Oriental), batieron y derrotaron a una fuerza unitaria compuesta de unos trescientos hombres. Los unitarios eran mandados por el comandante MATEO VEGA.

30 de diciembre de 1843
COMBATE DE LAS PUNTAS DEL CEIBAL Después de haber sido derrotado en Cuareim, en la Banda Oriental, el coronel de las fuerzas federales FERNANDO MORENO, pudo recomponerse inmediatamente y se dirigió en socorro del poblado del Salto, que estaba sitiado por el coronel unitario BÁEZ. El 30 de diciembre de 1843, al llegar a las Puntas del Ceibal, próximo a Salto, le salió al encuentro el caudillo unitario RAMÍREZ CHICO con una fuerza de 1.000 correntinos que acababan de atravesar el río Uruguay para reforzar las tropas de FRUCTUOSO RIVERA, en acciones contra Rosas. El combate tuvo lugar en el mismo momento y lugar, disputándose el triunfo ambas fuerzas con la mayor bravura hasta que los correntinos de Ramírez Chico fueron derrotados, dejando el campo sembrado de cadáveres y cientos de prisioneros. El resto de esta fuerza se refugió en el Salto, que ya había sido tomado por Báez. Este combate, a pesar de haber sido muy menores las pérdidas que sufrieran las fuerzas federales del coronel Moreno, fue uno de los más sangrientos y reñidos que se dieron en esa época de enfrentamientos entre los federales y los unitarios.

24 de enero de 1844
COMBATE DEL PANTANOSO (Uruguay). El general ÁNGEL PACHECO, derrota al general José María PAZ obligándolo a batirse en retirada.

26 de febrero de 1844
COMBATE DEL CERRO DE MONTEVIDEO. El general JOSÉ MARÍA PAZ, luego de su frustrada salida del 5 de julio del año anterior, con algunas fuerzas, hizo una nueva salida a la plaza sitiada de Montevideo (República Oriental del Uruguay) y sostuvo un victorioso combate contra las tropas sitiadoras del general MANUEL ORIBE. El sitio y defensa de Montevideo, comenzado a poco de la batalla de Arroyo Grande y terminados nueve años después, son páginas inseparables de nuestra historia interna. Para el general José María Paz, la defensa de Montevideo fue un episodio de la cruzada contra el gobierno de JUAN MANUEL DE ROSAS y de su decisión de constituir un país libre y soberano.

27 de marzo de 1845
COMBATE DE INDIA MUERTA II. Las fuerzas de JUAN MANUEL DE ROSAS, comandadas por JUSTO JOSÉ DE URQUIZA derrotan en esta localidad cercana a la frontera del Uruguay con el Brasil, al general uruguayo FRUCTUOSO RIVERA, que huye al Brasil y deja en el campo de batalla a numerosos muertos y heridos.

02 de agosto de 1845
COMBATE DEL ARROYO DEL MONJE. Librado en este paraje entrerriano entre las fuerzas unitarias comandada por los caudillos MASCARILLA y GORORDO y la que estaba al mando del coronel federal MATÍAS DÍAZ que había salido a batirlas por orden del general PASCUAL ECHAGÜE. La derrota de los unitarios fue completa, dejando en el campo de la acción 176 hombres entre muertos y heridos.

12 de agosto de 1845
COMBATE DEL MAL ABRIGO. El general PASCUAL ECHAGÜE, al frente de las fuerzas federales,  alcanzó en el arroyo Mal Abrigo al general JUAN PABLO LÓPEZ y lo derrotó completamente, tomándole trescientos prisioneros y todo el armamento, municiones, bagajes y carretas cargadas que había sacado de Santa Fe. Luego de este episodio, el general López fue sometido a un Consejo de Guerra y por disposición del general JOSÉ MARÍA PAZ, separado del ejército.

12 de agosto de 1845
COMBATE DEL PASO DE SAN GERÓNIMO. En el paraje denominado Paso de San Gerónimo, el jefe de la vanguardia del ejército federal de operaciones en el Chaco, coronel BARTOLOMÉ CASTAÑEDA, al mando de una fuerza compuesta por 600 hombres, alcanzó a una columna integrada por fuerzas unitarias al mando del coronel MASCARILLA, a quien venía persiguiendo desde principios de ese mes, cuando lo derrotara en el combate del Arroyo del Monje. Después de reñido y sangriento combate, el jefe unitario fue nuevamente derrotado y desbaratadas sus fuerzas, compuestas por 1000 hombres.

20 de noviembre de 1845
COMBATE DE LA VUELTA DE OBLIGADO. En la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro, provincia de Buenos Aires, el general LUCIO V. MANSILLA con sus jefes de batería ALVARO ALZOGARAY, EDUARDO BROWN (hijo del Almirante), FELIPE PALACIO y JUAN BAUTISTA THORNE escribieron la más bella historia de nuestra armas en defensa de su soberanía.

Contando con sólo una reducida fuerza apoyada por baterías de pequeño calibre instaladas sobre la costa del río Paraná, por cerca de diez horas lograron detener el avance de una poderosa flota anglo-francesa que intentaba abrir esa vía para concurrir en apoyo de fuerzas unitarias y posibilitar el comercio con el litoral argentino y el Paraguay, violando la soberanía de las aguas territoriales argentinas.

En 1845, Francia e Inglaterra comenzaron una acción combinada política, económica y militar tendiente a realizar un libre comercio en la Cuenca del Plata y frente a ese propósito, se reveló un sentimiento nacional por encima de toda disidencia. La Confederación Argentina sustentaba principios internacionales entonces en boga y que establecían que los ríos internos eran propiedad del Estado. Con respecto a lo nacional, existía jurisprudencia sentada en el Tratado del Pilar, que establecía la libre navegación de los ríos Paraná y Uruguay por embarcaciones de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. El Tratado del Cuadrilátero amplió luego estos términos a la provincia de Corrientes, dando libertad de navegación en todas sus direcciones y destinos a buques nacionales solamente. En abierta desconsideración de una soberanía incipiente, el 17 de setiembre de 1845 se supo en Buenos Aires, que se estaba preparando un convoy comercial anglo-francés para remontar el Paraná escoltado por buques de guerra.

Bloqueado el puerto de Buenos Aires por la escuadra anglo-francesa, que además tenía en su poder la isla de Martín García y que había logrado por la fuerza, la libre navegación del río Uruguay, el invasor trató también de dominar el río Paraná, para ponerse en contacto con su aliado, el gobierno de Corrientes que estaba en guerra con el gobierno de Buenos Aires, llevarles auxilios y finalmente, franquear la plaza sitiada de Montevideo para abrir el comercio con el Paraguay y el litoral argentino. En vista de ello, el Gobernador de Buenos Aires JUAN MANUEL DE ROSAS, dispone romper relaciones con Inglaterra y Francia y encomienda  al General LUCIO V. MANSILLA defender con los medios disponibles la soberanía de las aguas territoriales argentinas.

En la medida de sus fuerzas, el general Mansilla cumplió las órdenes y en la Vuelta de Obligado, cerca de San Pedro, provincia de Buenos Aires, el ilustre guerrero recordó que había aprendido con San Martín, que a falta de medios, había que poner coraje e ingenio y allí fue cuando el heroísmo y el ingenio, entraron en la leyenda.

Aprovechó el tiempo y mientras la escuadra aliada avanzaba hacia el norte, dispuso tender de costa a costa barcazas “acoderadas” y sujetas por tres gruesas cadenas, cruzando el río bajo sus aguas. Instaló las 21 piezas de artillería de los calibres 4 al 24 con que contaba (4 baterías terrestres y otra, de seis piezas, embarcada en un bergantín), arengó a su tropa (200 artilleros, 600 infantes, tres escuadrones de caballería, mil milicianos y 300 vecinos que se sumaron a la gesta) y dejando así todo dispuesto para la defensa, esperó al enemigo.  Llegado el día 20 de noviembre de 1845, el imponente convoy  anglo-francés, compuesto por 11 buques de guerra equipados con 113 cañones de los calibres 24 al 80, dotados con un nuevo sistema de carga, dejando al amparo de la costa los 90 barcos mercantes que traían consigo, inició su avance. Atacaron las baterías instaladas por Mansilla, concentrando su fuego sobre el núcleo artillero de la principal fortificación, emplazada en las barrancas de Vuelta de Obligado, recodo de 800 metros de ancho que el Paraná forma algo más al norte de San Pedro. El General Mansilla respondió con medios bélicos muy limitados.

El general Mansilla dirigió personalmente la defensa de ese paso, mientras que el capitán de navío TRÉHOUART comandaba las fuerzas francesas de ataque y el capitán HATHAM, era era el jefe de las inglesas.

El combate fue tan reñido como sangriento y duró casi 10 horas con fuego incesante, hasta que el capitán inglés, luego del feroz bombardeo con el  que sometió a las batería de Mansilla, se adelantó en un bote y cortó las cadenas de las embarcaciones “acoderadas”, liberando así el paso de sus naves. El combate finalmente terminó con una lucha cuerpo a cuerpo que produjo alrededor de 500 bajas entre los argentinos y cerca de 200 en entre los invasores. Argentinos, ingleses y franceses caían juntos, mezcladas sus sangres y sus gritos de agonía y solo cuando 18 de las piezas propias fueron destruídas y casi la mitad de los defensores se hallaban fuera de combate, incluyendo al general Mansilla que fue herido de un balazo en el estómago, se produjo un silencio y la derrota argentina fue total.

Finalmente, el paso quedó libre para los atacantes y con tres  de sus buques muy averiados y 190 bajas, la escuadra invasora logró forzar el paso y el Paraná quedó expedito para la escuadra anglo-francesa y los invasores pudieron seguir su avance hacia Corrientes y luego hacia Asunción, verdadero destino de esta escuadra, que en verdad, venía con la intención de prestar apoyo a 90 buques mercantes que traían numerosas mercaderías para comerciar en Paraguay.

Una lucha tremenda, un escenario que ofreció escenas de un increíble heroísmo por parte de sus protagonistas criollos, que si bien terminó en la derrota de nuestras tropas, deja para la memoria, la inclaudicable decisión de no arriar jamás las banderas de nuestra soberanía y el decidido empeño de un gobernante, en este caso, JUAN MANUEL DE ROSAS, que hizo defender con honor,  el derecho a no doblegarse ante intereses extraños a los de la Nación

El combate de la Vuelta de Obligado, fue finalmente una victoria pírrica para los invasores. Cuando la formación anglo-francesa  abrió paso a la flota comercial, no encontró en los puertos que tocó en Corrientes y en Asunción, la apertura que los promotores europeos de la expedición anunciaron. Para agravar esto, de ida y vuelta estuvo constantemente hostilizada desde la ribera. La repercusión de Obligado constituyó un suceso cardinal en la formación de la conciencia nacional. Fue el precio que un puñado de patriotas pagó para salvar el prestigio del país. “Esta contienda es, en mi opinión, de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”, escribiría luego desde “Grand Bour”, el general San Martín (extractado de notas de Osvaldo A. Facciolo  y otros autores).

16 de enero de 1846
COMBATE DE LAS OSAMENTAS. La vanguardia de las fuerzas federales al mando del general JUSTO JOSÉ DE URQUIZA es derrotada a manos del coronel unitario FERMÍN CÁCERES.

04 de febrero de 1846
COMBATE DE LAGUNA LIMPIA. En el paraje de este nombre, provincia de Corrientes, se libró este combate entre la vanguardia de las fuerzas unitarias al mando del general JOSÉ MARIA PAZ, comandadas por el general Juan MADARIAGA, y las fuerzas federales del gobernador de Entre Ríos, general JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, que logran la victoria, tomando prisionero al jefe unitario.

Desde 1839, la provincia de Corrientes se había rebelado contra la autoridad de Juan Manuel de Rosas y su gobernador, Joaquín Madariaga decidido a dirimir por medio de las armas sus diferencias con el gobernador de Buenos Aires, puso su ejército bajo las órdenes del general José María Paz, quien ya en 1841 había logrado un impresionante triunfo sobre los federales en la batalla de Caaguazú (provincia de Corrientes).

Paz organizó eficazmente a su ejército, y cuando el gobernador entrerriano invadió la provincia, le preparó una trampa en el extremo norte de los esteros del Iberá, obligándolo a a cruzar toda la provincia para enfrentarlo. A tales efectos le ordenó al jefe de su vanguardia, el hermano del gobernador, que se mantuviera cerca del enemigo, hostigándolo, pero sin presentar batalla formal.

Madariaga se dio cuenta de que llevar a Urquiza hasta el otro lado de la provincia dejaba todo Corrientes en manos del enemigo, y que la población sufriría mucho, por lo que intentó resolver la guerra por medio de operaciones de guerrillas. Pero Urquiza se movió con gran rapidez y lo alcanzó el 4 de febrero, obligándolo a la lucha.

El terreno era favorable a las fuerzas de Madariaga, pero éste no supo sacar provecho de esta circunstancia, y el estrecho callejón por donde debían avanzar los federales se convirtió en un angosto pasillo por donde huyeron los correntinos, llevándose por delante a los ubicados más atrás. Los correntinos perdieron ciento sesenta muertos, y de entre los prisioneros, a Juan Madariaga, cuyo caballo rodó contra un tronco. Junto al general correntino cayó su correspondencia, por lo que Urquiza se enteró de que Paz lo llevaba hacia el norte.

Urquiza avanzó hacia el norte, saqueando las estancias enemigas a su paso, y antes de enfrentarse a Paz, retrocedió, saqueando media provincia. Luego de estos sucesos, el prestigio de Paz quedó muy disminuido por los efectos de la campaña, y Urquiza aprovechó esto para proponer un acuerdo a través de Juan Madariaga, que fue puesto en libertad para que gestionara un encuentro con su hermano, el gobernador Joaquín de Madariaga.

Las negociaciones entabladas por Urquiza con el gobernador correntino, derivaron en un tratado que se conoce como “Tratado de Alcaraz”. Se celebró el 17 de agosto de 1846 en la capilla de Alacaraz, ubicada a unas  3 leguas de la desembocadura del arroyo Alcaraz en el arroyo Feliciano, en el Departamento La Paz, de la provincia de Entre Ríos, impuso la retirada de Paz de la provincia de Corrientes y poco más tarde fue rechazado por Rosas (ver “Tratado de Alcaraz” en Crónicas).

04 de junio de 1846
COMBATE NAVAL DE PUNTA DEL QUEBRACHO. En el paraje llamado Punta del Quebracho, sobre la costa del río Paraná, el general LUCIO MANSILLA enfrenta con poco éxito a la escuadra anglo-francesa que venía bajando por el Paraná, haciendo negocios con las poblaciones ribereñas (ver “Combate de la Vuelta de Obligado”, en Acciones de Armas en Temas Puntuales).

Las defensas instaladas por LUCIO V. MANSILLA en ese lugar de la provincia de Santa Fé,  fueron nuevamente batidas por el fuego de la flota anglo-francesa compuesta por 107 barcos entre naves de guerra y mercantes, que luego de hacer sus negocios en el Paraguay, regresaba a su apostadero frente al puerto de Buenos Aires y nuevamente pudo lograr su cometido, gracias a la eficacia de fuego de 5 “coheteras” que fueron desembarcadas de la corbeta “Alecto” e instaladas en un islote emplazado justo enfrente de las posiciones ocupadas por las fuerzas de MANSILLA, que no pudieron resistir la potencia de esa nueva arma de guerra traída por los invasores (ver en Crónicas “Cohetes en el Paraná”).

06 de junio de 1846
COMBATE DE SAN LORENZO II. Nuevo encuentro entre las fuerzas comandadas por el general LUCIO V. MANSILLA, al mando de algunas ligeras baterías, compuestas por 17 cañones de calibres del 12 al 24 al mando, se opone al paso de una flota anglo-francesa, que pretendiendo circular y comerciar libremente por el río Paraná, regresaba desde Corrientes, donde había llegado luego de forzar el paso en la Vuelta de Obligado el 20 de noviembre de 1845 y aunque no logra su objetivo, le causa graves e irreparables daños, a pesar de la tremenda superioridad de fuego que le otorgan sus coheteras “Congreve”

Después del combate de Obligado librado el 20 de noviembre de 1845, la escuadra aliada franco-inglesa, compuesta por 12 buques con 85 piezas de los calibres del 24 al 80, había remontado el Paraná llevando un gran convoy de buques mercantes. De regreso, la expedición venía convoyando noventa barcos cargados de productos de Corrientes y del Paraguay, pero al llegar a San Lorenzo, costas santafesina del Paraná , se encuentran con algunas ligeras baterías, compuestas por 17 cañones de calibres del 12 al 24 al mando del general LUCIO V. MANSILLA, prontas a disputarles el paso.. Los aliados, además de su artillería de a bordo, contaban con una batería desmontada de la “Congreve”, que en la noche habían colocado en la isla frente a San Lorenzo. A las 11 horas del día 16, empieza un reñido combate que dura varias horas. El paso fue forzado, pero en este desigual combate las pérdidas de los expedicionarios fueron importantes. Los más de los buques de guerra recibieron averías, 4 naves mercantes quedaron ardiendo, siendo grande la mortandad y los destrozos del convoy general.

01 de enero de 1847
COMBATE DE LOS LAURELES I. En esta localidad del Departamento de Colonia (Uruguay), el general MANUEL IGNACIO ORIBE, con el apoyo del general SERVANDO GÓMEZ, derrota a la vanguardia de Fructuoso RIVERA que marchaba al mando del coronel FLORES.

08 de enero de 1847
BATALLA DE SALTO (Uruguay). El general Servando GÓMEZ, reforzado con una parte de la División de HILARIO LAGOS, que había pasado al estado oriental, intimó la rendición de la plaza al coronel LUCIANO BLANCO. Rechazada la intimación, se lanzó sobre los sitiadores provocándole más de seiscientas bajas entre muertos y heridos, inclusive la muerte del mismo coronel. BLANCO.

26 de enero de 1847
COMBATE DE LA SIERRA DE LAS ÁNIMAS. El coronel BARRIOS, jefe de la vanguardia del general Servando Gómez, que por orden de Manuel ORIBE había desplazado a Fructuoso RIVERA de sus posiciones en Paysandú (ROU), lo persigue hasta Maldonado y lo derrota nuevamente, desalojándolo de este último bastión defendido por esas facciones y le toma la totalidad del ganado vacuno y caballada que conducía.

27 de enero de 1847
COMBATE DE MERCEDES. El general MANUEL ORIBE, derrota a las tropas del general Fructuoso RIVERA y ocupa la ciudad de Montevideo.

27 de noviembre de 1847
COMBATE DE RINCÓN DE VENCES. Las fuerzas federales al mando de JUSTO JOSÉ DE URQUIZA vencen a las del correntino JOAQUÍN DE MADARIAGA, saquean y destruyen luego la ciudad de General Paz en dicha Provincia.

En Rincón de Vences, localidad de la provincia de Corrientes, se libra este combate entre las fuerzas federales a las órdenes de JUSTO JOSÉ DE URQUIZA y las unitarias al mando del gobernador de esa provincia,  JOAQUÍN DE MADARIAGA, que se resistía a someterse a JUAN MANUEL DE ROSAS y deja más de dos mil muertos en el campo de batalla. El general Urquiza, que tenía por segundo jefe al general EUGENIO GARZÓN, había invadido la provincia de Corrientes al frente de un ejército entrerriano, llegando hasta el potrero de Vences. Allí’ se encontraba el general Joaquín Madariaga, atrincherado con su Ejército compuesto por 900 infantes, 3500 soldados de caballería y 12 piezas de artillería. Siendo las 10 y media del día 27 de noviembre de 1847, el general Urquiza, en combinación con su segundo jefe, el general Garzón, se lanza al ataque, que en un principio es resistido por las fuerzas de Madariaga. Pero luego de cuatro horas de reñida lucha las fuerzas del general Madariaga perdieron sus posiciones, siendo completamente derrotadas y perseguidas por espacio de tres leguas, dejando en poder del ejército vencedor más de 700 muertos entre jefes, oficiales y tropa, todo el parque, 12 banderas, 9 estandartes, 70 prisioneros, entre jefes y oficiales, y como 1300 de tropa. MADARIAGA luego de esta derrota emigra al Paraguay y  las tropas de URQUIZA, luego de la victoria, saquean, incendian y prácticamente destruyen la ciudad de Corrientes, cuna del general Paz, su enconado enemigo.

17 de diciembre de 1851
COMBATE DEL PASO DEL TONELERO. Un convoy de buques brasileños, al mando del barón de Porto Alegre, embarcada en siete buques de guerra, en navegación por el río Paraná para incorporarse a las fuerzas que estaba preparando URQUIZA para atacar a ROSAS, al llegar a un lugar llamado “El Tonelero”, entre Ramallo y San Nicolás, provincia de Buenos Aires, se encontró con el general LUCIO NORBERTO MANSILLA que los esperaba con una batería de dieciséis piezas pequeñas y en esta fecha les disputó el paso, combatiendo contra setenta bocas de fuego de grueso calibre que montaban los buques brasileños. El convoy imperial logró forzar el paso, pero sufriendo muchas pérdidas, no teniendo que lamentar los argentinos más que una sola baja.

19 de enero de 1852
COMBATE DE LOMA NEGRA. Un destacamento del Ejército del general URQUIZA que se dirigía hacia Buenos Aires decidido a derribar el gobierno de JUAN MANUEL DE ROSAS, derrota en este paraje de Loma Negra, provincia de Buenos Aires a tropas de caballería adictas al Gobernador de Buenos Aires, que habían sido enviadas para entorpecer su avance. .

31 de enero de 1852
COMBATE DE CAMPO DE ÁLVAREZ. Nuevamente, la caballería  rosista, esta vez al mando del coronel HILARIO LAGOS es obligada a retirarse del campo, luego de ser derrotada por la caballería del Ejército Grande de URQUIZA, que comandaba el general JUAN PABLO LÓPEZ, permitiendo que Urquiza continuara así su marcha hacia Buenos Aires.

03 de febrero de 1852
BATALLA DE CASEROS. El general JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, vence a las fuerzas de la Confederación de las Provincias Argentinas mandadas por JUAN MANUEL DE ROSAS. En Caseros, provincia de Buenos Aires, a 50 kilómetros de la capital, el Ejército Grande compuesto por algo más de 28.000 efectivos provenientes de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, 6.000 brasileños, 2,000 uruguayos y 50 piezas de artillería,  comandado por el general JUSTO JOSÉ DE URQUIZA se traba en lucha contra las fuerzas de la Confederación de las Provincias Argentinas mandadas por Rosas, allí acampadas.

Las fuerzas de Urquiza se desplegaron ocupando tres “corredores” del campo de batalla: en el ala derecha instaló los batallones de infantería y caballería entrerriana y correntina y la caballería brasileña, al mando de los generales ARÁOZ DE LAMADRID, ÁNGEL MEDINA, de los coroneles BARTOLOMÉ MITRE , GALÁN y otros. En el centro, la división brasileña comandada por el marqués de Souza y dos batallones argentinos  a las órdenes del coronel RIVERO. El ala izquierda fue ocupada por cutro batallones uruguayos, comandados por el coronel CÉSAR DÍAZ y otros grupos menores, bajo el mando del coronel JUAN PABLO LÓPEZ.

Por su parte, JUAN MANUEL DE ROSAS, cuyo ejército estaba integrado por 22.000 efectivosa y 60 piezas de artillería, dispuso que el ala derecha fuera ocupada por cinco regimientos de caballería y once batallones de infantería con la mayor parte de sus piezas de artillería, todos al mando del general PINEDO. Ubicó 30 cañones en el centro  al mando del coronel CHILAVERT  y en el ala izquierda instaló tre batallones de infantería, bajo el mando del coronel JOSÉ DÍAZ.

La lucha duró poco más de una hora y las fuerzas de Rosas fueron rotundamente vencidas, y dispersadas. Rosas se retiró hacia la Matanza, siendo perseguido por fuerzas unitarias que no lograron alcanzarlo, pero si herirlo en eldedo pulgar de la ano derecha. Llegado a los suburbios de Buenos Aires, acompañado solamente por su asistenye LORENZO LÓPEZ, se detuvo en el “Hueco de los Sauces” (próximo a la actual Plaza Constitución) y allí, bajo un frondoso árbol, escribió con lápiz, en un pliego que apoyó sobre sus rodillas, la renuncia a su cargo, que su asistente llevó de inmediato a la Legislatura.

ROSAS se dirigió hacia el centro de la ciudad de Buenos Aires, e inmediatamente después se dirigió hacia la casa de ROBERTO GORE, encargado de negocios de Gran Bretaña, donde se refugió, hasta que con su hija Manuelita pudo embarcarse en la fragata inglesa “Centauro” que estaba surta en el puerto de Buenos Aires. Cuatro días más tarde los ahora expatriados ROSAS, su hija Manuelita y algunos allegados y sirvientes, fueron transbordados a la nave “Conflit”, que los condujo hacia Inglaterra

10 de febrero de 1852
COMBATE DE TAPIA. El coronel del ejército unitario JUAN CRISÓSTOMO ÁLVAREZ, derrota en “Tapia” a las fuerzas tucumanas del comandante PÉREZ.

21 de octubre de 1852
BATALLA DE LAS TACAÑITAS. Violando los términos del Tratado de Huacra, firmado por ambas  provincias el 7 de julio de ese año, se libra este combate entre la vanguardia de las tropas del Gobernador de Tucumán, CELEDONIO GUTIÉRREZ, al mando del coronel LOBOS y las fuerzas santiagueñas que comandaba el gobernador de Santiago del Estero, MANUEL TABOADA. Ese mismo día, el pueblo de Tucumán, aprovechando la ausencia del gobernador Gutiérrez declara terminada su administración y nombra en su lugar al presbítero JOSÉ MARÍA DEL CAMPO.

 18 de abril de 1853
COMBATE NAVAL DE MARTÍN GARCÍA II.. Los buques de la Confederación Argentina que se encontraban en la boca del río Paraná, prontos para participar en el sitio a la ciudad de Buenos Aires  dispuesto por URQUIZA, se traban en combate con la débil escuadra de la provincia de Buenos Aires,  compuesta por dos vapores y tres buques a vela, en cercanías de la Isla Martín  García y los derrotan por completo, logrando de este modo, establecer un férreo bloqueo sobre el puerto de Buenos Aires, completando así, el asedio terrestre por medio del cual, las  tropas de la Confederación Argentina tenían sometida a la ciudad.

25 de diciembre de 1853
COMBATE DE LOS LAURELES. II. El general CELEDONIO GUTIÉRREZ, gobernador de Tucumán derrocado el 21 de octubre por fuerzas del coronel LOBO, , regresó a su provincia al mando de un contingente de tropas leales, pero en “Los Laureles” fue detenido y derrotado por las tropas santiagueñas del general ANTONINO TABOADA.

08 de noviembre de 1854
COMBATE DE EL TALA IV. Librado entre una fuerza de disconformes con la actitud separatista del Gobierno de Buenos Aires, en unión con efectivos de la Confederación que entraron a la provincia de Tucumán por Santa Fe, al mando del general GERÓNIMO COSTA y las del general MANUEL HORNOS al servicio del Gobierno de Buenos Aires, quien los derrotó completamente y los expulsó del territorio provincial.

31 de mayo de 1855
COMBATE DE SIERRA CHICA. Tropas del coronel BARTOLOMÉ MITRE, entonces Ministro de la guerra, que había recibido la orden del Gobierno nacional para acometer y destruir en sus propias tolderías a los indígenas del sur de los cuales se tenían noticias de que, luego de ser derrotados el 11 de ese mes, se habían hecho fuertes en Sierra Chica e iban a atacar a las tropas que guarnecían la frontera, se enfrentó en ese lugar con los salvajes sublevados y comandados esta vez, por del cacique CATRIEL. La acción fue cruel y la llegada al campo de batalla del cacique CALFUCURÁ, cacique principal, con indiadas de refresco, obligó a las tropas enviadas por MITRE a emprender la retirada al Azul, dejando en el campo de batalla y en el tránsito,  los despojos de un combate desventurado que duró dos días.

01 de noviembre de 1857
COMBATE DE CRISTIANO MUERTO. Las fuerzas de Buenos Aires sostuvieron un violento combate en este lugar de la provincia de Buenos Aires, con los indígenas del cacique CAFULCURÁ, quienes luego de ser derrotados, dejaron abandonado el ganado que habían robado de la haciendas.

12 de octubre de 1859
COMBATE DEL PASO MARTÍN GARCÍA. El gobierno de Buenos Aires, durante su disputa con la Confederación liderada por JUSTO JOSÉ DE URQUIZA,  trató de anular la escuadra confederal por cualquier medio, y al no poder abatirla ni anularla, intentó que el gobierno de Montevideo la desarmase o la obligase a abandonar el puerto, poniendo de por medio razones de neutralidad. Pero mientras se discutía esto, el comandante MARIANO CORDERO, jefe de la escuadra confederal, aprovechó para armar sus naves y cargarlas con pólvora y pertrechos para el ejército de Urquiza, que estaba organizándose en Paraná.. Combate en el paso Martín García. Buenos Aires había artillado la isla Martín García y el jefe de ésta, coronel Martín Arenas, esperaba de un momento a otro el paso de la escuadra confederal al mando de Cordero, marino para quien el río no tenía secretos, e intentaría sin duda burlar la vigilancia de los buques porteños, para dirigirse hacia Paraná, donde se hallaba el grueso de las tropas de la Confederación.

Efectivamente,  el 12 de octubre de 1859, a las 11 de la mañana, la escuadra de la Confederación abandonó el puerto de Montevideo y se dirigió hacia los canales de la isla fortificada, y dos días después entabló combate con la artillería del coronel Arenas. Pese al empeño de las fuerzas de tierra, que cañonearon intensamente a la escuadra, el comandante Cordero forzó el paso, con escasas bajas y con algunos deterioros sin importancia en las naves. La escuadra de Buenos Aires, que esperaba a su adversaria en la boca del Paraná Guazú, persiguió a los buques confederales hacia Rosario, sin alcanzarlos.

23 de octubre de 1859
BATALLA DE CEPEDA. En el marco de las confrontaciones entre Buenos Aires y la Confederación, las fuerzas porteñas, comandadas por BARTOLOMÉ MITRE son derrotadas por JUSTO JOSÉ DE URQUIZA y Buenos Aires accede a unirse a la Confederación. El encuentro tuvo lugar en la Cañada de Cepeda, próxima al Arroyo del Medio, en la provincia de Buenos Aires. Sorprendido el ejército porteño, la caballería abandonó el campo de batalla al iniciarse las operaciones, mientras que la infantería y la artillería hacían frente al ataque de las fuerzas de la Confederación. Ya entrada la noche, los soldados que obedecían al general Mitre se retiraron hacia San Nicolás, donde llegaron al día siguiente por la mañana, pasando en medio del ejército del general Urquiza, muy superior en número. En este lugar, el resto del ejército porteño se embarcó para Buenos Aires. En poder de los confederados quedaron la artillería y bagajes, abandonados por las fuerzas porteñas en la retirada. “Si la palma del triunfo hubiese coronado las armas de todo el ejército de mi mando —decía el general BARTOLOMÉ MITRE en el Parte de la Acción—, recomendaría especialmente a los que más se han distinguido par su valor y habilidad. Todos los que permanecieron en el campo de batalla han cumplido dignamente con su deber.” El general JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, por su parte, dirigió desde su campamento una proclama con estas elocuentes palabras: “Compatriotas de Buenos Aires: Desde el campo de batalla os envío un abrazo de hermano. Integridad nacional, libertad, fusión, son mis propósitos. Aceptadlos como el último voto que os presentará vuestro compatriota.” Los dos ejércitos se dirigieron hacia la ciudad de Buenos Aires: uno por agua y el otro por tierra, produciéndose, a partir de ese momento, los acontecimientos que culminaron el 11 de noviembre con la firma del “Pacto de Paz y Unión de San José de Flores”, mediante el cual terminó la segregación de la provincia de Buenos Aires y se inició el proceso para su reincorporación definitiva a la Confederación Argentina.

26 de marzo de 1860
INVASIÓN DE INDÍGENAS. Siendo las 23 horas del 26 de marzo de 1860, el Inspector de Armas de la Cuarta Circunscripción CRUZ GORORDO, recibe aviso de que los indígenas habían invadido los parajes del Tunal y de inmediato parten hacia allá el mayor LACONCHA al mando del Regimiento  7 de Caballería y el comandante BAIGORRIA con efectivos  de la Guardia Nacional. Los invasores son alcanzados en los parajes Dos Árboles y El Tambito, lugares que habían alcanzado en su huida, tratando de despistar a sus perseguidores  y son atacados y obligados a retirarse dejando las 5.000 cabezas de ganado que había robado y a seis cautivos.

11 de enero de 1861
BATALLA DE LA RINCONADA DEL POCITO I, San Juan. El Gobernador de San Luis, coronel JUAN SAÁ marchó hacia San Juan, con el objeto de concretar la intervención de esa provincia dispuesta por el Gobierno de la Confederación, pero al llegar a ese paraje, enfrenta a las fuerzas enviadas para detenerlo por el Gobernador ANTONINO ABERASTAIN, que se resistía a entregar el poder y luego de derrotarlo, lo depone y ordena su fusilamiento.

17 de setiembre de 1861
BATALLA DE PAVÓN (Provincia de Santa Fe). Último episodio militar de la lucha para la consolidación definitiva de la República. Las diferencias entre la Confederación y Buenos Aires se dirimen finalmente en esta batalla que se libra entre BARTOLOMÉ MITRE comandante de las tropas de Buenos Aires que vence a JUSTO JOSÉ DE URQUIZA al mando de las fuerzas de la Confederación.

A pesar de los auspicios favorables, para que los intereses de la Confederación y la provincia de Buenos Aires, coincidieran en bien de la unidad nacional, viejos rencores echaron por tierra los proyectos de unidad que se creía había sido lograda mediante la aprobación de la Constitución de 1853 y la incorporación de Buenos Aires a la Confederación integrada por las demás provincias. En julio de 1861, BARTOLOMÉ MITRE, como Gobernador de la provincia de Buenos Aires había declarado terminadas las negociaciones entre ambos estados y en agosto de ese año, en un intento por evitar la confrontación armada, Mitre y Urquiza, reunidos con el Presidente Santiago Derqui, habían tratado de acercar sus diferencias pero no fue posible y el ruido de las armas se hizo escuchar. Y el 17 de setiembre de 1861, las fuerzas de la provincia de Buenos Aires al mando de su Gobernador, el general BARTOLOMÉ MITRE y las de la Confederación al mando del Gobernador de Entre Ríos,  JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, se encuentran en proximidades del arroyo Pavón y allí se libró una batalla que puso fin a una situación que ya duraba 10 años y que había retrasado notablemente, el desarrollo como Nación de las provincias argentinas.

Los Ejércitos enfrentados, veintidós mil hombres los de Mitre, veintisiete mil los de Urquiza, se atacaron violentamente, pero las tropas de la Confederación, muy desorganizadas, pronto, se declararon vencidas y se dispersaron. Triunfante MITRE inicia de inmediato la organización política de la República Argentina bajo la Constitución de 1853 que había sido apenas modificada. La batalla de Pavón “pudo ser el punto de partida para la definitiva desorganización nacional; pero Mitre, fue encargado provisoriamente del gobierno y al convertirse en dueño de los destinos del país, organizó definitivamente a la República”.

04 de octubre de 1861
COMBATE DEL MANANTIAL. El general OCTAVIANO NAVARRO, invade la provincia de Tucumán y vence a JOSÉ MARÍA DEL CAMPO, enviado por el Gobernador de esa provincia PEDRO RAMÓN ALCORTA con la misión de detenerlo.

El general OCTAVIANO NAVARRO, invocando órdenes del Gobierno Nacional, al frente de un ejército de 4.000 hombres, compuesto de catamarqueños, salteños, santiagueños y tucumanos, entró al territorio de Tucumán con el pretexto de pasar a Santiago del Estero a reponer al Gobernador PEDRO RAMÓN ALCORTA que una revolución había despojado del mando, pero BENJAMÍN VILLAFAÑE, Gobernador de Tucumán, persuadido que el objeto de Navarro era apoderarse deslealmente de su provincia, armó apresuradamente una fuerza como de 2.000 hombres, y poniéndola a las órdenes de su Ministro JOSÉ MARÍA DEL CAMPO, trató de detenerlo, aunque en condiciones desventajosas. Al tal efecto lo esperó en el arroyo del Manantial y el 4 de octubre de 1864, le dio batalla, pero fue derrotado. Al día siguiente, el general Navarro entró en la ciudad de Tucumán y nombró nuevas autoridades, actitudes éstas que generaron un gran caos en la provincia, produciéndose numerosos arrestos, saqueos y asaltos.

20 de noviembre de 1861
COMBATE DEL MOLINO DE LÓPEZ. El Gobernador de Córdoba, FERNANDO FÉLIX DE ALLENDE derrocado el 12 de ese mes por una revolución encabezada por el teniente coronel MANUEL JOSÉ DE OLASCOAGA, con la intención de recuperar el gobierno, puso sitio a la ciudad con una importante fuerza al mando del coronel FRANISCO CLAVERO, pero llegado al lugar, el coronel LUÍS ÁLVAREZ con refuerzos para los sitiados, se enfrenta en esta fecha con los sitiadores y los vence en los “Molinos de López”.

22 de noviembre de 1861
COMBATE EN LA CAÑADA DE GÓMEZ. En el paraje denominado Cañada de Gómez, provincia de Santa Fe, tuvo lugar un combate entre las tropas comandadas por el coronel BENJAMÍN VIRASORO, integrantes de los restos del ejército de la Confederación Argentina, compuesto en su mayoría por emigrados porteños, que, disuelto después de la batalla de Pavón, marchaba hacia Córdoba al mando del general CAYETANO LAPRIDA y una fuerte División del ejército de Buenos Aires mandada por el general oriental VENANCIO FLORES. Las fuerzas de la Confederación fueron  vencidas después de una lucha sangrienta, cayendo herido el mismo Laprida juntamente con su Secretario, el canónigo MARIANO MARÍN y tomados prisioneros.

10 de febrero de 1862
BATALLA DEL RIO COLORADO. El Gobernador de Tucumán JOSÉ MARÍA DEL CAMPO al frente de las- fuerzas la provincia, dió batalla en el Río Colorado a dos Cuerpos de riojanos y salteños que a las órdenes del general ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA, habían invadido su provincia y logra ponerlos en fuga

11 de marzo de 1862
COMBATE DE LOS LLANOS DE LA RIOJA. El coronel AMBROSIO SANDES, en Los llanos de La Rioja, derrota a las fuerzas del caudillo PEÑALOZA, que unido con el bandolero CARLOS ÁNGEL y el montonero LUCAS LLANO, se habían apoderado de los departamentos de “Costa Alta”, “Costa Baja” y “Costa del Medio”, cortando las comunicaciones de Córdoba con La rioja y de ésta con San Juan.

22 de abril de 1863
COMBATE DE VILLAPRIMA. El comandante MALDONADO al frente de un destacamento desprendido de la vanguardia de las fuerzas de MANUEL TABOADA operaciones en la provincia de Santiago del Estero, derrota en este lugar al caudillo FELIPE VARELA.

03 de mayo de 1863
COMBATE DEL ARROYO MAL PASO. El general ANTONIO TABOADA, enviado por el general BARTOLOMÉ MITRE para poner bajo control al caudillo riojano ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA, Lo derrota en el arroyo Mal Paso, La Rioja.

20 de mayo de 1863
COMBATE EN LOMAS BLANCAS. El caudillo riojano ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA, alzado en armas contra la autoridad nacional, enfrentó en combate al coronel del Ejército Nacional, BENJAMÍN SANDES, en Lomas Blancas, punto ubicado en los llanos de La Rioja, donde finalmente es vencido.

28 de junio de 1863
BATALLA DE LAS PLAYAS. Casi a las puertas de la ciudad de Córdoba se llevó a cabo la batalla de Las Playas, entre las fuerzas del Ejército Nacional comandadas por el general PAUNERO y los efectivos rebeldes las órdenes del caudillo riojano ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA, alias El Chacho, y SIMÓN LUENGO, que se habían alzado y depuesto al Gobernador de esa provincia, JUSTINIANO POSSE. La batalla fue reñida y sangrienta, hasta que las tropas del rebelde Peñaloza fueron nuevamente vencidas, posibilitando que el general Paunero entrara el mismo día a la ciudad de Córdoba.

26 de agosto de 1863
COMBATE DE SAN FRANCISCO. El caudillo riojano ÁNGEL VICENTE PEÑALOZA, a pesar de haber sido duramente derrotado en “Lomas Blancas” y en “La playa”, insiste en su rebeldía contra la autoridad nacional y nuevamente es derrotado en “San Francisco”,  provincia de San Luis, por la guardia nacional puntana a las órdenes de los Comandantes JOSÉ E. BUSTAMANTE y CORNELIO LOYOLA.

30 de octubre de 1863
COMBATE DE CAUCETE. En Caucete,  provincia de San Juan,  es nuevamente derrotado ANGEL VICENTE PEÑALOZA por el Ejército Nacional  y esta vez será la definitiva, porque allí se puso fin a la rebelión iniciada el 20 de marzo de ese año por el caudillo riojano

19 de febrero de 1864
COMBATE EN LOS ALTOS DE CÓRDOBA. El coronel LUIS ÁLVAREZ, de acuerdo con los opositores del recientemente electo Gobernador de Córdoba, ROQUE FERREIRA, antes de que asumiera el cargo, se sublevó contra su autoridad y llegando hasta los contornos de la ciudad, le exigió la renuncia al Gobernador. Éste, sin conocer con exactitud el tamaño de las fuerzas que comandaba el coronel ÁLVAREZ, le ordenó al coronel SALVADOR PIZARRO que con noventa  jinetes, apoyados por ochenta infantes al mando del comandante AURELIANO CUENCA, salieran al encuentro de los sublevados, pero con la orden terminante de  que, si se consideraba en inferioridad manifiesta de condiciones, renunciara a realizar cualquier acción que dadas esas circunstancias, sería suicida. El coronel Pizarro marchó resueltamente hasta atravesar el río y cuando superaron la barranca opuesta, se encontraron frente a una sólida línea con 1.500 soldados enemigos esperándolos. Sin ver posible una retirada, acción que pondría en serio peligro de ser diezmada y degollada su tropa en la huída y que pondría a la ciudad a disposición de los sublevados, el coronel Pizarro decidió atacar y rápida, terrible y decisivamente sus hombres llevaron una carga, que el enemigo, no comprendiendo semejante acto de arrojo e inconsciente coraje, se llenó de pánico, y en diez minutos, ese puñado de valientes que se había arrojado a una desigual lucha de uno contra más de ocho, hizo dar vuelta cara a los contrarios, dispersándolos en todas direcciones, dejando en el campo algunos muertos y muchos prisioneros. El mismo día, entre los vítores del pueblo, los vencedores hicieron su entrada en la ciudad salvada de los sublevados.

28 de febrero de 1864.
COMBATE DE BALLY MANCA. 
El día 28 de febrero DE 1864, el fortín Bally Manca (60 km al Noroeste de Tapalqué, provincia de Buenos Aires), fue atacado por alrededor de 200 indígenas, generándose un violento combate con sus defensores. Antes del ataque, los aborígenes habían sorprendido y asesinado a los 10 hombres que integraban una partida que había salido del fortín para recoger leña.

25 de mayo de 1865
COMBATE DEL PUENTE DE LA BATERÍA (también conocida como combate de Los Cuarteles de la Batería). Marcando el comienzo de las acciones que se librarán durante la guerra con el Paraguay,  una fuerza de 2.000 hombres, entre los que se hallaban los voluntarios italianos que componían una fuerza irregular conocida como “la legión valiente”, al mando del general WNCESLAO PAUNERO, secundado por los coroneles ROSETTI, RIVAS Y CHARLONE desembarcan en el puerto de Corrientes, con la misión de recuperar el control de la ciudad, que estaba  en poder de los paraguayos desde el 14 de abril de ese año.

El desembarco se realizó bajo intenso fuego del enemigo, pero las tropas de Paunero lograron llegar hasta las posiciones paraguayas compuestas por 1.500 hombres al mando del mayor MARTÍNEZ. La lucha fue terrible en el Puente de la Batería y en la Avenida Victoria y los paraguayos se retiraron hacia el Riachuelo y Empedrado donde estaba el grueso de sus fuerzas. Pero a pesar de este parcial triunfo, el general Paunero, rodeado por fuerzas muy superiores, no pudo conservar el control de la ciudad y al anochecer, la ciudad fue abandonada nuevamente por los argentinos y los paraguayos volvieron a ocuparla.

El 22 de octubre los paraguayos la evacuaron definitivamente y se salvó del saqueo por la intervención del comandante CAIMI capitán de la corbeta italiana “La Veloce”. El doctor Santiago Derqui  poseía una chacra en los alrededores y en enero de 1866, escribió a su hijo: “Se han llevado las cerraduras de las puertas que han roto, así como todos los muebles, incluso las cajas de fierro, no dejaron un solo animal, ni los petisos de las niñitas…”.

11 de junio de 1865
COMBATE NAVAL DEL RIACHUELO (guerra del Paraguay). La escuadra paraguaya es destruida por la brasileña en el Combate Naval del Riachuelo (Corrientes). Este reñido combate fue librado entre las tropas del Paraguay y el Brasil, en “El Riachuelo”, inmediato a Corrientes y en la costa del Chaco, En esa acción se distinguió sobremanera por su valentía el piloto argentino natural de Corrientes, BERNARDO GUASTAVINO, que, según el historiador THOMPSON, fue el verdadero jefe de la escuadra, pues la tomó bajo su dirección, por no hallándose sobre cubierta el Comandante de la armada del imperio del Brasil. Según otros historiadores, el héroe de ese día fue el almirante brasileño Barroso, barón de Amazonas.

12 de agosto de 1865
COMBATE NAVAL DEL PASO DE  CUEVAS (guerra del Paraguay). El vapor de guerra “Guardia Nacional”, al mando del Comodoro Luis PY, integrando la flota aliada al mando del Vicealmirante brasileño FRANCISCO MANUEL BARROSO, participa del forzamiento del Paso de Cuevas, defendido tenazmente por tropas y naves paraguayas, logrando su cometido luego de sufrir graves averías al romper con esta acción, la línea fortificada establecida por los paraguayos en las barrancas del Paraná.

17 de agosto de 1865
COMBATE DE YATAY (guerra del Paraguay). El Ejército Aliado al mando del general VENANCIO FLORES, compuesto con efectivos orientales, argentinos y brasileños, venció a los paraguayos, al mando del mayor DUARTE, en los campos de Yatay (Corrientes), en la margen derecha del río Uruguay. La batalla fue sangrienta y reñida y el mayor Duarte quedó prisionero. Los paraguayos dejaron en el campo de batalla mil setecientos cadáveres y los ejércitos argentino y uruguayo, incorporaron a sus filas a los que se rindieron, pero fusilaron a los correntinos y orientales que se habían sumado a las fuerzas de Solano López. En cambio, los brasileños, hicieron esclavos a todos los prisioneros que tomaron.

17 de setiembre de 1865
BATALLA DE URUGUAYANA (guerra del Paraguay). El Comandante en jefe de las fuerzas paraguayas,  compuestas por 6.000 hombres, que se encontraban fortificados en la ciudad de Uruguayana, se rindió a las fuerzas argentinas, brasileñas y uruguayas que formaban la Triple Alianza. Firmaron el Protocolo de rendición el general BARTOLOMÉ MITRE y el general CABRAL, ayudante de campo de Pedro II, emperador del Brasil.

31 de enero de 1866
COMBATE DE LOS CORRALES. Durante la guerra con el Paraguay, el coronel CONESA se enfrenta en unos islotes de monte situados entre los arroyos San Juan y Pehuajó con tropas paraguayas al mando del teniente coronel PRIETO y luego de un combate que dura todo el día con alternativas cambiantes entre uno y otro contendor, agotadas las municiones de su tropa y ante un enemigo que se replegaba hacia Itapirú, ordena la retirada.

El 30 de enero  de 1866, el gobierno de BARTOLOMÉ MITRE ordena que la 2a. División “Buenos Aires”, al mando del coronel CONESA, avanzara a reforzar a la caballería correntina y se pusiera a las órdenes del general Hornos, para repeler la invasión de los paraguayos al territorio nacional. Los efectivos de CONESA calculados en 2.000 hombres significaban un refuerzo de gran importancia para los que ya estaban actuando en el teatro de operaciones, ya que HORNOS, cuando inició la campaña  contaba solamente con 1.900 hombres, cifra que en esos momentos había disminuído drásticamente debido a las fuertes bajas sufridas en combate y las enfermedades que lo habían afectado

El mariscal LÓPEZ, insistiendo en su decisión de utilizar el territorio de la provincia de Corrientes, para lanzar desde allí su ofensiva hcia Brasil, país con el que estaba en guerra, dispone que el teniente coronel EDUVIGIS DÍAZ desembarque en la orilla correntina con 1.200 infantes y algunas coheteras, protegidas por una batería emplazada en la isla situada frente a Itapirú.

El terreno desde el río Paraná hasta el campamento aliado era bajo y descampado; salpicado por algunos islotes de bosques, pequeñas lagunas y esteros cenagosos. Está cruzado por los arroyos San Juan y Pehuajó; el primero de fácil vadeo, el segundo algo pantanoso. Tres caminos se dirigen del arroyo Pehuajó hacia Corrales, los laterales son relativamente anchos, el central es una senda simplemente trazada.

Ante el avance del I Escalón Paraguayo, el General Hornos le ordenó al coronel CONESA que ocupe con su división unos islotes de monte situados entre los arroyos San Juan y Pehuajó para sorprender al adversario. Parece ser que el plan inicial de HORNOS era ejecutar un ataque frontal a las posiciones enemigas, con el IV Batallón, apoyado por la artillería, combinado con un envolvimiento del ala izquierda enemiga a cargo de la III Brigada y otro contra la derecha, que llevaría el V Batallón.

El 31 de enero de 1866, el Primer Escalón de la infantería paraguaya, compuesta por 300 hombres a las ordenes del teniente Prieto, avanzaba  desplegada. Cuando alcanzaba a unos 250 metros al norte de los islotes de monte ocupados por CONESA, se detuvo por haber oido los vivas con que las tropas de éste acogían una arenga que acababa de dirigirles.

Habiendo perdido así las ventajas de la sorpresa, CONESA ordena atacar a las tropas paraguayas, que viendo la superioridad del enemigo, optan por replegarse, siguiendo el vado del arroyo Pehuajó y mientras sus débiles retaguardias, son aniquiladas por los efectivos de CONESA, los paraguayos salvan el Pehuajó  y se internan en un bosque que cerraba el  camino que llevaba a Paso de la Patria.

CONESA reagrupa su tropa, cruza el arroyo Pehuajó y reinicia la persecución de los paraguayos, habiendo ya incorporado a sus fuerzas, la caballería que le enviara el General HORNOS. Alcanzados éstos, lanza un nuevo ataque, repitiendo la maniobra envolvente para rodear completamente al enemigo, a fin de impedirle toda posibilidad de fuga. El primer ataque, es parcialmente detenido , sufriendo numerosas bajas y mientras comenzaban a desorganizarse los frustrados atacantes, inexplicablemente, los paraguayos se repliegan hacia la orilla del río  Paraná, para evitar ser envueltos por las tropas de CONESA.

En esos momentos, llega al lugar, sin que de ello se percate el coronel CONESA, el segundo escalón de efectivos paraguayos compuesto por 200 hombres de infantería que se suman a los que desde el bosque intensificaban el fuego de artillería, diezmando las fuerzas de CONESA. Pero no solo los argentinos registran muchas bajas. También los paraguayos sufren el efecto del constante ataque enemigo, por lo que luego de buscar, una y otra vez, el modo de vencer a una sólida defensa y de emplear todas las argucias y realizar todos los movimientos que se consideraron convenientes para detener un ataque feroz, llega un momento en que la acción se mantuvo indecisa.

Nuevos refuerzos que le llegan a los paraguayos, hacen temer que éstos puedan invertir las posiciónes y envolver al III Batallón, por lo que CONESA, luego de redistribuir sus efectivos, y estando escaso de municiones, ordena atacar a la bayoneta,  para impedir cualquier intento de los paraguayos para quebrar y envolver sus líneas. Esta maniobra tiene el éxito esperado y con ella, se logra que las fuerzas paraguayas vuelvan a sus posiciones, mientras que el resto de las unidades bajo el mando del general HORNOS, cumplían con honor en otros sectores del campo de batalla, hasta que, ante el aviso de que 200 embarcacioones paraguayas, con unos 500 hombres de refuerzo, habrían atracado en la costa argentina, el coronel CONESA, de acuerdo con el general HORNOS,  ordenó la retirada hasta el arroyo San Juan, en cuyas márgenes acampó. Los paraguayos no los persiguieron y al día siguiente, se embarcaron en dirección a Itapirú.

31 de enero de 1866
COMBATE DEL PASO DE LA PATRIA (guerra con el Paraguay). Los generales MANUEL HORNOS Y EMILIO CONESA, al mando del Regimiento 2 de Caballería y de la II División del Ejército de línea de Buenos Aires, respectivamente, derrotan a las fuerzas paraguayas  en el “Paso de la Patria”. Una columna paraguaya de más de dos mil hombres que se encontraba oculta en un espeso monte de la costa argentina en el Paso de la Patria, desde su ventajosa posición, rompió un nutrido fuego sobre los aliados que se acercaban al lugar. El general Conesa asume la responsabilidad de desalojar a esa fuerza paraguaya que impedía el avance de la columna aliada y dio la orden de atacar la posición paraguaya. “Avanzando en medio de una lluvia de balas, llegando a combatir cuerpo a cuerpo y al arma blanca contra un enemigo que sabía morir sin rendirse”, se pudo desalojar esa posición.. El general Conesa que animaba a sus tropas trasladándose de un lugar a otro de la línea, fue herido de bala y en la Orden del Día del 1º de febrero de 1866, se rindió homenaje a su bravura y a la los soldados que así combatieron bajo su mando.

16 de abril de 1866
COMBATE DE LA CONFLUENCIA. El mariscal OSORIO jefe de las tropas brasileñas, pertenecientes a la Triple Alianza, vence a los efectivos destacados por el mariscal SOLANO LÓPEZ, para que al mando del teniente coronel BENÍTEZ detenga su avance al sur de la laguna Piris, cerca de la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay (Guerra del Paraguay).

17 de abril de 1866
COMBATE DE ITÁ PIRÚ (guerra del Paraguay).

12 de mayo de 1866
BATALLA DE ESTERO BELLACO (Guerra del Paraguay). Librada entre las tropas paraguayas de SOLANO LÖPEZ, al mando de los generales paraguayos DÍAZ, VALIENTE y BENÍTEZ que fueron derrotadas por fuerzas de la Triple Alianza comandadas personalmente por el General MITRE. (Libro Guerra Paraguay)

El Ejército Aliado vence los paraguayos en Estero Bellaco, cuyas aguas ocupaban una extensión de tres millas, separando a ambos contendientes. Avistado desde su puesto en el norte del Estero, el avance de las tropas aliadas, el presidente paraguayo López decidido a sorprender a la vanguardia aliada, comandada por el general oriental VENANCIO FLORES, envió al teniente coronel DÍAZ, para que al frente de una fuerza compuesta por cinco Regimientos de caballería y ocho piezas de artillería con un total de 5.500 hombres, llevara un ataque por sorpresa al enemigo. El desconcierto de la avanzada del general Flores, integrado por efectivos brasileños fue completo y luego de superar una débil resistencia, los paraguayos se apoderaron de las cuatro piezas de artillería que llevaban y se apresuraron a llevarlas en triunfo hasta el campamento de Solano López. Llegados al grueso de las fuerzas de López, los integrantes de su vanguardia. Perseguidos por los paraguayos, se organiza el contraataque arrollador que culmina con la desordenada retirada de los paraguayos, dejando más de 3.000 muertos en los Esteros de Bellaco.

24 de mayo de 1866
BATALLA DE TUYUTÍ I (guerra del Paraguay). Considerada como la batalla más sangrienta librada en tierras de Sudamérica y que definió el comienzo de la derrota del Paraguay en la llamada “Guerra de la Triple Alianza”. Fue librada en esta localidad paraguaya por las tropas al mando de BARTOLOMÉ MITRE que vencieron a las paraguayas comandadas por Francisco SOLANO LÓPEZ. López se enteró, por un desertor brasileño, que el Presidente Mitre, Comandante en Jefe de las tropas aliadas, tenía la intención de atacar a las posiciones paraguayas el día 25 de mayo, aniversario de la Revolución Argentina y entonces resolvió sorprenderlo y lo atacó mientras se hallaba  acampados  alrededor de la laguna de Tuyutí. Al amanecer del día 24 se movieron los generales RESQUÍN y BARRIOS, que debían atacar, el primero a los argentinos, que estaban a la derecha del campamento, comandados por el general WENCESLAO PAUNERO y el segundo a los brasileños, que, a las órdenes del general OSORIO, ocupaban el sector izquierdo del campamento. Otro jefe, de la absoluta confianza del dictador, el teniente coronel Díaz, debía atravesar una laguna que estaba próxima y atacar a la bayoneta el centro de las tropas aliadas, compuesto de argentinos, brasileños y orientales, dirigidos por el general uruguayo VENANCIO FLORES. Los aliados estaban ocupados en el servicio ordinario de campamento, con las armas en pabellones, cuando, a eso de las doce del mediodía, sonaron algunos cañonazos cayendo una granizada de balas sobre el ejército aliado: 25.000 paraguayos brotaron como unos demonios de los bañados, acometiendo a sus enemigos a los gritos de ¡Viva la República del Paraguay! ¡Independencia o muerte! ¡Muramos por nuestro país, por nuestras familias! ¡Muerte a los macacos! ¡No haya perdón!. Esta acometida, terrible e inesperada, se llevó por delante cuanto se opuso a su paso. Afortunadamente, los oficiales consiguieron organizar las tropas y neutralizar las ventajas obtenidas por los asaltantes.  En el ala izquierda, los brasileños fueron empujados tres veces hasta el estero Bellaco y otras tantas hicieron retroceder a los paraguayos, obligados, finalmente, a retirarse. En el sector de la derecha, el general Resquín consiguió arrollar con su caballería las divisiones mandadas por los generales HORNOS Y CÁCERES, pero se estrelló ante la división Buenos Aires, del Regimiento 1° de línea y de la Legión Militar, que sostuvieron valientemente, el prestigio de la infantería argentina. En el centro, el teniente coronel Díaz con sus efectivos, lanzado a atravesar el pantano, fue detenido por un intenso fuego de los orientales al mando del general Flores, que los diezmó.  Totalmente perdidos e imposibilitados de combatir, aquellos batallones contestaron a la intimación de Flores, que les invitaba a deponer las armas: “¡No tenemos orden de hacerlo!” Reanudado el fuego, fueron exterminados. A las cuatro y media de la tarde todo había concluido. 6.000 paraguayos yacían en el campo, y 8.000 estaban heridos en los bosques y pantanos. Los aliados tuvieron 5.000 bajas, entre muertos y heridos. Se tomaron prisioneros a 350 soldados paraguayos y los trofeos de esta victoria consistieron en cinco banderas, cuatro cañones, diez cajas de municiones, 5.000 rifles y una gran cantidad de armas blancas. El gobierno argentino, en octubre de 1872, Decretó cordones de honor para los que asistieron a esta batalla.

10 de julio de 1866
BATALLA DE YATAITÍ CORÁ (guerra del Paraguay). Las fuerzas aliadas al mando del general BARTOLOMÉ MITRE, derrotan al ejército paraguayo. En las primeras horas deL 10 de julio de 1866, las  tropas del Ejército paraguayo al mando del general DÍAZ, en cercanías de Yatayty-Corá,  atacaron a un destacamento de tropas argentinas, comandadas por el coronel IGNACIO RIVAS y aunque eran superiores en número de combatientes, luego de una lucha que duró hasta la noche, tuvieron que abandonar el campo, luego de rechazar los términos de la paz que les propuso el general BARTOLOMÉ MITRE, presente en ese campo de batalla. Los efectivos paraguayos se retiraron hacia Curupaytí con la intención de hacerse fuertes y fortificarse en esa plaza, postergándose así el fin de las hostilidades.

16 de julio de 1866
BATALLA DEL BOQUERÓN O DEL SAUCE (Guerra del Paraguay). Cruenta Batalla librada por los aliados contra las fuerzas de SOLANO LÓPEZ quien después de ser vencido, solicitó un armisticio, que finalmente, luego de febriles negociaciones fracasó y obligó a continuar con esta guerra. El Ejército Aliado avanzando por El Boquerón, intenta desalojar a los paraguayos fuertemente atrincherados en los terrenos conocidos como El Sauce y luego de empeñar gran parte de sus fuerzas y ser repetidamente rechazado en sus insistentes avances y ataques a esa línea fortificada, debe desistir de sus intentos y se retira, dejando gran número de sus efectivos muertos en este campo de esta batalla, que fue escenario de una de los más duros enfrentamientos que se produjeron en esta contienda.

21 de julio de 1866.
Un destacamento paraguayo a las órdenes  del coronel AGUILAR ataca el extremo derecho de la línea aliada, que defendía el comandante JUAN AYALA  y con la llegada oportuna de las fuerzas que al mando del mayor LUCIO VÍCTOR MANSILLA acudieron en su auxilio, pudo ser rechazado.

21 de julio de 1866
COMBATE DEL PALMAR. Triunfo de las armas argentinas sobre las paraguayas durante la guerra con Paraguay.

02 de setiembre de 1866
COMBATE NAVAL DE CURUZÚ (guerra del Paraguay). La escuadra brasileña se bate con la batería paraguaya de “Curuzú”, punto avanzado de “Curupaity, sufriendo la pérdida del acorazado “Janeiro”,  destrozado por un torpedo..

03 de setiembre de 1866
COMBATE DE CURUZÚ (guerra del Paraguay). Un cuerpo del ejército brasileño compuesto de 1.400 soldados, a las órdenes del barón de Porto Alegre, atacó las Baterías que SOLANO LÓPEZ había hecho construír en Curuzú, para reforzar por un extremo a las de Curupaytí, colocando en ellas una guarnición de 2.300 hombres al mando del general DÍAZ. Llegando hasta las trincheras con el agua al pecho, siendo apoyados por los fuegos de la escuadra aliada, instalada en el río Paraguay, los atacantes batieron y pusieron en fuga a los paraguayos que, aunque se defendieron valerosamente, tuvieron que abandonar el punto después de tener 700 muertos y el resto de la gente herida.

 22 de setiembre de 1866
BATALLA DE CURUPAYTÍ (guerra del Paraguay) Sangrienta derrota de las tropas comandadas por el general BARTOLOMÉ MITRE en la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay. En los campos de Curupaytí se libró la batalla más encarnizada de esta guerra y sólo, cuando pasadas cinco horas de intenso y feroz combate, cuando fue necesario recoger la inmensa cantidad de cadáveres y heridos que sembraban el campo de batalla,  el general Mitre ordenó la retirada. Se apreció que en esta acción hubo en las filas aliadas más de 3.000 bajas, entre muertos y heridos, pero se luchó con tanta bravura y decisión, que la batalla de Curupayti ha pasado a la historia como el campo de batalla que ennobleció las armas de la patria. En esa acción, el coronel IGNACIO RIVAS fue ascendido a general sobre el mismo campo de batalla (libro Guerra del Paragiay).

23 de noviembre de 1866
COMBATE DE JAGÚEL (Campaña al desierto). Una de las más grandes invasiones de indígenas llegó hasta los suburbios de la población de Rió Cuarto, provincia de Córdoba. Una turba compuesta por más de ochocientos indígenas, extendiéndose a lo largo de la costa del río del mismo nombre atacó la población allí establecida y asesinó a muchos de sus habitantes, cometiendo infinidad de robos y tropelías hasta que el capitán EGIDIO SOSA, a cargo de esa guarnición, les salió al encuentro con ciento setenta soldados y los puso en fuga, después de sostener dos combates en Los Jagüeles.

05 de enero de 1867
BATALLA DE LA RINCONADA DEL POCITO II (“rebelión de los colorados”). Se agrava el alzamiento en Cuyo que se produjo en las provincias andinas contra la autoridad del Presidente BARTOLOMÉ MITRE. Las montoneras mendocinas, comandadas por JOSÉ FELIPE SAÁ derrocan al Gobernador Melitón ARROYO,  luego de derrotarlo en este combate que se libró en San Juan.

17 de febrero de 1867
COMBATE DE TUYÚ CUÉ (guerra del Pataguay). Librado entre la caballería paraguaya que en este lugar de la provincia de Corrientes ataca las fuerzas del comandante JOSÉ GIRIBONE, quien consigue rechazarla provocándole grandes pérdidas, aunque éste, muere en el combate.

01 de abril de 1867
BATALLA DE SAN IGNACIO (“rebelión de los colorados”). La vanguardia de la Guardia Nacional de WENCESLAO PAUNERO, comandada por JOSÉ MIGUEL ARREDONDO, en proximidades de San Ignacio, sobre el río Quinto, en la provincia de Córdoba, derrota a las tropas rebeldes al mando de JOSÉ FELIPE SAÁ y JUAN DE DIOS VIDELA, cabecillas de la que se llamó “ rebelión de los colorados” contra el Presidente MITRE y esta victoria de las armas de la legalidad constitucional, marcan el final de las disputas políticas internas que afectaron a la provincias andinas en la década de 1860, entre ex  uitarios de las provincias de Cuyo y las autoridades del gobierno constitucional de BARTOLOMÉ MITRE.

10 de abril de 1867
BATALLA DEL POZO DE VARGAS. Durante el transcurso de lo que se llamó “la rebelión de los colorados”, alzamiento de los caudillos federales de las provincias andinas contra el Gobierno de Buenos Aires, se produjo uno de los más emotivos episodios de la cruenta etapa de luchas que precedieron y acompañaron a la organización nacional.

Esta vasta conspiración, tramada por los elementos adversos al Presidente Mitre, fue descubierta en San Juan a fines del año 1866. El Vicepresidente de la Nación, MARCOS PAZ, tras consultar con el general Mitre, que se hallaba combatiendo en el Paraguay, adoptó las medidas necesarias para contrarrestar el empuje insurreccional. Y los gobiernos de Santiago del Estero y Tucumán, de acuerdo con el de la Nación, confiaron al general Antonino Taboada el mando del Ejército del Norte; que estaba formado por 1700 hombres. Varela contaba con 5000 hombres y los dos ejércitos se enfrentaron en las cercanías de La Rioja, el 10 de abril de 1867

“A la carga muchachos, / dijo Taboada, / si esta guerra la pierdo / no cargo espada”. Esta y otras estrofas de una famosa zamba dieron valor a los hombres del general ANTONINO TABOADA, para escribir una brillante página en la historia de la Patria: la batalla del “Pozo de Vargas”.

Las fuerzas alzadas en armas contra el Presidente MITRE, que comandaba el caudillo catamarqueño JUAN FELIPÉ VARELA, guerrillero y montonero, que venía desde Cuyo en son de guerra, se enfrentaron con las del Ejército, comandado por el general ANTONINO TABOADA, que venía con la misión, encomendada por el gobierno nacional, de desbaratar los intentos revolucionarios que se habían gestado en las provincias cordilleranas (“revolución de los colorados”).

Un sol abrasador caía a plomo sobre los combatientes. Más de dos horas duró la lucha y por momentos, la suerte pareció adversa al aguerrido Ejército del Norte, pero la “montonera” de Felipe Varela  empezó a sentir el tormento de la sed y los ataques se renovaron desesperadamente con el único fin de poder llegar a la represa donde espejeaba el agua profunda y clara: del Pozo de Vargas.

Y cuando  parecía que Taboada estaba vencido, el comandante Brizuela le ordenó a la Banda que los acompañaba, ejecutar una zamba —la famosa “Zamba de Vargas”— que enardeció a los taboadistas y que al grito de ¡Viva Taboada! arremetieron ardorosos y bravíos a sus adversarios hasta derrotarlos. La música dulzona, con todos los recuerdos de la querencia bienamada, con todos los dejos de la tierra y de la raza, produjo el milagro. Así terminó la batalla del Pozo de Vargas. La música y las coplas de aquella zamba recorrieron los años turbulentos de nuestra organización nacional y siguieron después de generación en generación, en labios de arrieros y pastores. Puso en los caminos el recuerdo de aquellos bravos, sirvió a la madre para acunar a sus hijos y rebotando de piedra en piedra, dejando tras de sí los talas y algarrobos centenarios, llegó hasta la ciudad y se adueño de pueblos, venciendo al tiempo y al olvido, rememorando en cada copla las glorias que hicieron grande a la Patria”.

07 de mayo de 1867
COMBATE DE CHIPISICÓ. En “Chipiscó”, una montonera comandada por los bandidos GUAYAMA, LUCIANO CUELLO y CARLOS ORTÍZ, es batida por el comandante MANUEL MORENO, al mando de efectivos que recorrían la zona en misión de vigilancia.

27 de mayo de 1867
COMBATE DE POLANCO (“rebelión de los colorados”). El jefe del Regimiento 1º de Caballería, de la Guardia Nacional, coronel IGNACIO M. SEGOVIA, sorprendió en la localidad mendocina de “Polanco” al jefe montonero PEDRO PÉREZ que incursionaba desembozadamente por la provincia de Mendoza. Se libró allí un encarnizado combate que dio por resultado la total derrota  de los montoneros y que el jefe Pedro Pérez, huyera con un pequeño grupo de sus hombres.

05 de junio de 1867
COMBATE DE SURITO (“rebelión de los colorados”). FELIPE VARELA, sublevado contra el gobierno de Mitre,  es nuevamente derrotado Surito, poblado de la provincia de San Juan, por el general Antonino TABOADA.

07 de julio de 1867
COMBATE DE LA CUESTA DE CHILECITO (“rebelión de los colorados”). En la Cuesta de Chilecito, La Rioja, se libró un encarnizado combate entre las fuerzas al mando del comandante JOSÉ MALDONADO que derrotó a las del caudillo FELIPE VARELA.

29 de agosto de 1867
COMBATE DEL RINCÓN DE AMAICHA. El caudillo catamarqueño FELIPE VARELA, después de ser derrotado en la “Cuesta de Chilecito”, invadió la provincia de Salta y en el “Rincón de Amaicha” derrotó al coronel PEDRO JOSÉ FRÍAS, jefe de un destacamento de las fuerzas enviadas por el gobierno nacional para detener su movimiento revolucionario (“rebelión de los colorados”).

30 de agosto de 1867
COMBATE DE LOS MOLINOS. FELIPE VARELA, cabecilla de la “rebelión de los colorados” en las provincias andinas,  en “Los Molinos”, provincia de Salta, vence nuevamente a las fuerzas comandadas por el coronel PEDRO JOSÉ. FRÍAS e incorpora a sus filas, numerosos desertores de la Guardia Nacional.

28 de octubre de 1867
COMBATE DE TILCARA. El mayor FROILÁN MURO, al mando de una compañía de Cazadores Catamarqueños, de la División del general OCTAVIANO NAVARRO, en campaña para desarticular la “rebelión de los colorados”, llegó a las cinco de la madrugada del 28 de octubre de 1867 al punto denominado “Tilcara”, donde se encontró con una fuerza enemiga compuesta de más doscientos hombres que ocupaban dicho pueblo. Después de bloquearles las dos únicas salidas que tenían, cayó sobre ellos y luego de un breve combate, les provocó la fuga, dejando atrás a sus muertos y heridos, además de un rico botín de armas, municiones y animales.

03 de noviembre de 1867
BATALLA DE TUYUTÍ II (guerra del Paraguay). Ocho mil paraguayos mandados por el general BARRIOS atacaron por sorpresa a las fuerzas del Ejército Aliado que acampaban en los campos de Tuyutí. Efectivos brasileños a las órdenes del barón de Porto Alegre y argentinos bajo el mando del coronel FEDERICO GUILLERMO BÁEZ, fueron sorprendidas por los atacantes, que sin afianzar el éxito de su sorpresiva acción, se dedicaron al saqueo, apoderándose de algunas piezas de artillería y una ambulancia que enviaron inmediatamente a su campamento, sin advertir la llegada al lugar de un Cuerpo de Caballería, que al mando del coronel MANUEL HORNOS, los atacó sable en mano. La derrota de los paraguayos fue total y esta vez fue la segunda que sufrían la misma suerte en este lugar.

25 de febrero de 1868
COMBATE DE SAYAGO. El coronel JULIO CAMPOS derrota en la “Laguna Sayago” a un malón de indígenas que en la frontera sur de Buenos Aires, cometían toda clase de tropelías contra los colonos de esos territorios.

28 de marzo de 1868
CAE LA FORTALEZA DE HUMAITÁ (guerra del Paraguay). Dura batalla librada por las fuerzas aliadas comandadas por el Duque de CAIXAS contra las ya debilitadas fuerzas paraguayas del presidente SOLANO LÓPEZ, quien replegándose dejó el camino libre hacia Asunción, dando por finalizada así la Guerra de la Triple Alianza.

Pese a la heroica defensa del Jefe paraguayo, coronel FRANCISCO MARTÍNEZ, que con muy escasos efectivos había quedado  a cargo de la fortaleza de Humaitá, los generales JUAN A. GELLY Y OBES e IGNACIO RIVAS del Ejército Aliado toman posesión del lugar. Durante dos años esta formidable fortaleza había esterilizado los planes del Ejército Aliado y detenido a la escuadra brasileña, la más poderosa flota que surcara las aguas de Sudaméríca.

04 de mayo de 1868
COMBATE DE ARATÁ (Guerra del Paraguay). El día 4 de mayo, una fuerte  columna paraguaya ataca impetuosamente a los aliados comandados por el marqués de  Caxias en Aratá pero fueron finalmente rechazados con enormes pérdidas.

El marqués de CAXIAS, con el fin de acelerar las operaciones emprendidas por las tropas aliadas para acorralar del todo al ejército paraguayo, dispuso que una División con efectivos argentinos dirigida por el general RIVAS, y otra de soldados brasileños mandada por el coronel JOAO DE REGOBORRAS FOLCAO, penetraran, bajo el mando superior del primero, en el corazón del Chaco, procuran-do aislar al enemigo y el día 4 de mayo, una fuerte columna paraguaya ataca impetuosamente a los aliados en Aratá. Los soldados de López combatieron con más valor que fortuna, pues, a pesar de su desesperado tesón y del empecinamiento con que multiplicaron sus embestidas, fueron finalmente rechazados con enormes pérdidas. El campo de la acción quedó sembrado de armas y de cadáveres, y los paraguayos, duramente escarmentados, no volvieron a hostilizar a los aliados.

18 de julio de 1868
COMBATE DE ACAYUASÁ (guerra del Paraguay). Una columna compuesta de argentinos y brasileños al mando del coronel MIGUEL J, MARTÍNEZ DE HOZ, en operaciones en el Chaco, buscando hostigar y aislar a las tropas paraguayas, enviada por el general Rivas para hacer un reconocimiento del territorio, fue atacada en el lugar denominado “Acayuasá” por una fuerza de caballería desmontada que estaba emboscada. Los brasileños, al ver a los paraguayos, abandonaron el campo, por lo que 195 argentinos  murieron, luego de pelear solos ante una fuerza muy superior.

05 de agosto de 1868
COMBATE DE LA LAGUNA VERÁ (guerra del Paraguay). En la Laguna Vera se trabó un recio combate a la bayoneta entre las fuerzas argentinas y las paraguayas., que pretendían pasar el citado punto. El general IGNACIO RIVAS había destacado al comandante MATOSO y su “Legión de Voluntarios” para que tomara contacto con las tropas del marqués de CAXÍAS, pero al llegar a la “Laguna Vera”  fue sorprendido por las tropas paraguayas que al mando del coronel FRANCISCO MARTÍNEZHABÍAN ABANDONADO LA FORTALEZA DE “Humaitá y se dirigían a reunirse con el grueso de sus tropas. Ante su inferioridad numérica, el comandante MATOSO debe retirarse, pero es perseguido por los paraguayos, hasta que llegados al lugar,  efectivos argentinos al mando del comandante IVANOWSKY, los paraguayos son totalmente abatidos. Su jefe, el coronel FRANCISCO MARTÍNEZ, viendo infructuosos sus intentos de resistencia contra los efectivos argentinos, consintió al fin en rendirse, con algunas condiciones que aceptó inmediatamente del jefe argentino, el general IGNACIO RIVAS. Los rendidos eran mil trescientos hombres entre jefes, oficiales y soldados. Hacía cuatro días que no comían: sus últimos alimentos habían sido sus propios y pocos caballos que les habían quedado. El coronel Martínez no podía hablar, tal era su estado de inanición.

21 de diciembre de 1868
BATALLA DE LOMAS VALENTINAS. (Itá-Ybaté) Las fuerzas aliadas al mando del duque de CAIXAS, someten a un demoledor bombardeo a las posiciones paraguayas instaladas en Lomas Valentinas, localidad ubicada en las afueras de la ciudad de Villeta, a 0 kilómetros al sur de Asunción (República de Paraguay), notablemente debilitadas y con solamente 2.500 hombres para su defensa.

Finalmente, luego de seis días de intenso fuego, el 27 de diciembre llevan un nuevo ataque a las posiciones paraguayas y sufriendo grandes pérdidas por la tenaz resistencia que se les opuso, logran tomar el que fue el último reducto de la resistencia paraguaya e inexplicablemente, en vez de afianzar la victoria, los jefes aliados se dirigen hacia Asunción

Poco antes del asalto final, el presidente del Paraguay, mariscal López, al ver que los aliados avanzaban al ataque, huyó en dirección a Cerro León con -sólo cien hombres que se habían salvado de la masacre y así, en Itá-Ibaté, se desmoronó completamente el poder del dictador paraguayo.

Hasta ese día, las  tropas argentinas comandados por el general JUAN ANDRÉS GELLY Y OBES, no habían tomado parte en los combates que se dieron en este punto, sin embargo ellas, estaban destinadas a dar al mariscal López el golpe de gracia, pues fueron las primeras en marchar al asalto y a la División del general IGNACIO RIVAS le cupo la gloria de ser los primeros en entrar en esa plaza. La resistencia de los paraguayos en esta acción fue, como siempre, tenaz y heroica y la Historia la conoce como “el suicidio de un pueblo”,  dadas las características sangrientas de esa acción  y la participación que tuvieron en ella hasta los niños y los ancianos paraguayos (ver “guerra del Paraguay en Temas Puntuales).

28 de diciembre de 1868
COMBATE DEL PASO DE LA ANGOSTURA (Guerra del Paraguay). En su huída hacia Cerro León, las fuerzas que acompañaban a SOLANO LÓPEZ, intentan una agónica resistencia en Paso de la Angostura en el río Paraguay y allí son batidos por el coronel DONATO ÁLVAREZ, Jefe del “Regimiento San Martin”, que al frente de setenta hombres, llevó un ataque .contra las baterías allí instaladas y después de haber muerto a casi todos los artilleros que manejaban tres grandes piezas, las atoraron por no poder llevarlas por su gran peso. SOLANO LÓPEZ consigue desprenderse y continúa su fuga hacia Cerro León.

14 de enero de 1869
COMBATE DE SALINAS DE PASTOS GRANDES. Protagonizando uno de los últimos actos de la “rebelión de los colorados”, el coronel PEDRO CORVALÁN venció a las fuerzas del montonero catamarqueño FELIPE VARELA en el combate de Salinas de Pastos Grandes, en la provincia de Salta, quien continúa en su fuga hacia Chile.

12 de agosto de 1869
COMBATE DE PERIBEBUY o de Barreiro Grande (guerra del Paraguay). El coronel Luis María CAMPOS vence a los paraguayos en este combate librado en el marco de la Guerra de la triple Alianza y trae a Buenos Aires las banderas conquistadas.

Las tropas del Ejército Aliado que perseguían a  FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, se encontraron con una fuerza paraguaya al mando del general CABALLERO, en Barreiro Grande, sobre el paso del arroyo Peribebuy y luego  de un violento combate, fue tomado a viva fuerza el pueblo fortificado de Peribebuy, perdiendo allí el Ejército paraguayo, sus últimos pertrechos, bagajes  y soldados. A los soldados argentinos, comandados por el coronel LUIS MARÍA CAMPOS les cupo el honor de haber sido los primeros en el asalto que había ordenado el conde d’Eu, el ahora Comandante en  jefe del Ejército aliado, que operaba en el Paraguay.

16 de agosto de 1869
BATALLA DE CAMPO GRANDE (o de Costa Ñú, durante la guerra con Paraguay). En el año 1869, el ejército paraguayo estaba en retirada y la ciudad de Asunción, ocupada por los aliados. FRANCISCO SOLANO LÓPEZ se rehusaba  a rendirse, prometiendo continuar luchando hasta el fin. En 1869 el comandante brasileño LUIS ALVES DE LIMA, el Duque de Caxias, estimó que la guerra estaba, militarmente cerrada, pero PEDRO II, emperador brasileño, exigía la rendición incondicional de SOLANO LÓPEZ, para aceptarlo así. El duque se apartó por motivos de salud y fue reemplazado por el yerno del emperador LUIS FELIPE GASTÄO, el conde d’Eu y bajo su comando, el ejército brasileño continuó la campaña en el Paraguay hasta que finalmente logró matar a López en 1870.

Con la mayoría de los hombres adultos paraguayos muertos o capturados, debieron pelear niños, mujeres y ancianos en el ejército para continuar la lucha contra la Alianza. Algunos niños lucharon con falsas barbas a fin de esconder la poca edad. Ya anteriormente en los Combates de Lomas Valentina y Piribebuy el Ejército Aliado no había perdonado la vida de menores por lo tanto no había esperanzas de que se respetase la vida de cualquier paraguayo.

El conde d’Eu y las tropas aliadas avanzaron y tomaron Caacupé el 15 de agosto, donde se pensaba estaba oculto SOLANO LÓPEZ (él, en verdad, se había retirado hacia Caraguatay algunos días antes).

Para impedir que el ejército paraguayo se moviera a Caraguatay, el conde d’Eu para bloquear el paso a Campo Grande, el conde D’EU envió una división brasileña de caballería, reforzada  con la 2ª. unidad táctica del ejército brasileño y con tropas argentinas al mando del coronel LUIS MARIA CAMPOS.

El 16 de agosto de 1869, las tropas aliadas alcanzaron la retaguardia de las fuerzas paraguayas en Barrero Grande, hoy Eusebio Ayala, una ancha planicie con aproximadamente 12 kilómetros cuadrados, ideal para la caballería brasileña. La batalla  comenzó a las ocho y media de la mañana y la batalla duró unas ocho horas. Seis mil  paraguayos comandados por el general BERNARDINO CABALLERO, se enfrentaron a 20.000 soldados brasileños y argentinos. Después de los primeros ataques, las tropas del general CABALLERO retrocedieron para el otro lado del río Yukyry, en donde ellos tenían ocho cañones y cobertura. También prendieron fuego en el bosque para ocultar sus movimientos tácticos con el humo. El incendio se salió de control y pronto se extendió a través de la hierba seca.

La infantería aliada fue la primera en avanzar para cruzar el río, pero fue repelida. El Conde d’Eu, entonces, ordenó que su artillería abriese fuego, causando grandes pérdidas en el lado paraguayo. Hasta entonces, la caballería brasileña había llegado finalmente al campo de batalla y consiguió cruzar el río y hacer un devastador ataque contra la posición paraguaya. Las tropas del general CABALLERO se defendieron utilizando una clásica formación en “cuadrado con bayonetas”, pero aún así, sus tropas sufrieron grandes pérdidas.

La infantería aliada atacó nuevamente con bayonetas, capturando los ocho cañones y la posición paraguaya, obligando la retirada del general CABALLERO, quien logró desprender el grueso de su tropa, dejando en el campo de batalla 3.300 de sus soldados, mientras quedaban triunfantes “los aliados”, que sólo habían sufrido 50 muertes y menos de 500 heridos. Después el conde D’ EU ordenó que el resto del campo fuese incendiado y que se matara a los soldados heridos y familiares que ya se habían rendido y a otros que intentaban socorrerlos, protagonizando así un genocidio sin precedentes para la época.

La batalla de Acosta Ñu demostró el desesperado intento de luchar contra un hecho que para ese momento ya era inevitable, la victoria de las tropas aliadas de Argentina, Brasil y Uruguay.

21 de agosto de 1869
COMBATE DE CARAGUATAY (guerra con el Paraguay). A orillas de los montes de Caraguatay, en las cercanías de la población homónima, el coronel brasileño CARLOS B. DE OLIVERA NERY, al frente de fuerzas brasileñas  y argentinas, atacó y puso en fuga a tropas paraguayas, produciéndole numerosas bajas y apoderándose de la artillería y bagajes.

26 de enero de 1870
COMBATE DE MARACÓ. Librado contra los indígenas en la frontera sur del país, durante la Campaña al Desierto dispuesta  por VALENTÍN ALSINA. Ante la no ticia de que en la laguna Remecó se hallaba el capitanejo LEMOR con sus indios, el teniente coronel HERRERO dispuso que el sargento mayor LORENZO MONTEAGUDO tratara de caer con una pequeña fuerza sobre sus tolderías, mientras que el resto de las fuerzas lo seguía de cerca para apoyarlo oportunamente.

Monteagudo llevó sobre la indiada “una violenta e impetuosa carga y a pesar de su inferioridad númérica (4 por 1 de los nuestros), los derrotó completamente causándole veintisiete muertos, muchos heridos y tomándoles prisioneros un mayor número de indios de pelea y chusma, varias lanzas y algunas armas de fuego.

Los indios, algo rehechos después de la derrota sufrida,  atacaron a las tropas del mayor Monteagudo, pero habiendo avistando el resto de la columna del Teniente Coronel HERRERO que llegaba de refuerzo, se retiraron sin que fuera posible perseguirlos, porque la caballada estaba agotada por los esfuerzos de la marcha realizados y por la necesidad de custodiar a los prisioneros tomados.

Durante el regreso al fuerte, los restos de la tribu rondaban alrededor de  la columna, mientras que un emisario de LEMOR reclamaba ser recibido por “el jefe blanco”, aunque esta gestión, era tan sólo un ardid de este cacique, que buscaba la oportunidad propicia, para dar un golpe sorpresivo contra las fuerzas del teniente coronel HERRERO.

El día 26 de enero se llegó a Maracó, y si bien un numeroso grupo de indígenas bien montados vigilaban el movimiento de la columna expedicionaria, la misma pasó al descanso en un paraje montuoso y quebrado, donde quedó atada la caballada en previsión de cualquier eventualidad. A las 18.00 horas del mencionado día y en medio de una fuerte tormenta de viento, truenos y lluvia, un grupo de unos 70 indios llevó una carga sobre la tropa mientras que otros trataban arrebatarles la caballada.

Una vez que consiguieron su propósito huyeron hacia al monte, pero fueron perseguidos por el alférez FLORENCIO PÉREZ  que al mando de 15 soldados, todos montados en pelo, les dieron alcance, logrando rescatar la caballada, luego de dejar fuera de combate a numerosos indios. El resto de la indiada no se amedrentó y llevó varias cargas contra las posiciones de las tropas nacionales, vero viendo la inutilidad de sus esfuerzos para dominar a estos bravos soldados, terminaron por desistir y se alejaron aprovechando la oscuridad de la noche, llevando a sus heridos,

Finalmente, el 27 de enero la columna del teniente coronel HERRERO continuó la marcha, llegando sin más novedad, al Fuerte General Belgrano, en Carhué, habiéndoles producido 44 muertes, entre ellas la del cacique LEMOR y llevando  41 indios “de lanza y 135 indios “de chusma” como prisioneros y a 24 cautivos que fueron rescatados de un largo cautiverio.

01 de marzo de 1870
BATALLA DE CERO CORÁ (última acción de la guerra del Paraguay). Los últimos sobrevivientes del ejército paraguayo (unos 500 hombres entre oficiales y soldados con dos cañones) se atrincheran con su jefe, el General SOLANO LÓPEZ en Cerro Corá  y allí son atacados por las fuerzas del Ejército Aliado al mando del General CORREA DA CÁMARA que los extermina no sin poder impedir que SOLANO LÖPEZ, lanceado en el vientre, pueda burlar el cerco y escapar hasta la costa del Aguibadán, donde es finalmente alcanzado y ultimado, definiéndose así el fin de la Guerra con el Paraguay.

14 de junio de 1870
COMBATE DE TRES ARROYOS. Terminada la guerra del Paraguay, el regreso de las fuerzas aliadas, le permitió al gobierno encarar la posibilidad de avanzar la línea de fronteras hasta el río Negro, dando así cumplimiento de la Ley dictada en 1867 que así lo disponía. Poco a poco, las tropas veteranas de esa contienda, fueron enviándose para reforzar algunos de esos puestos en la frontera y a poco de llegar estos refuerzos a los fortines “General García” y “Coronel Suárez”, el 14 de junio de 1870, el cacique CALLVUCURÁ llevó un ataque contra el pueblo de Tres Arroyos, matando a varios pobladores y llevándose un arreo de 40.000 animales. Las tropas de esos fortines al mando del coronel CAMPOS salieron a reprimir el ataque y luego de perder en el combate al alférez PÍO CÁCERES, al teniente BENJAMÍN RIVERO y a 14 soldados, logró recuperar parte del ganado robado y tuvo que volver a los fortines, por el mal estado de la caballada (Campaña al Desierto)..

15 de agosto de 1870
COMBATE DE YUQUERÍ. Se libró un combate en Yuquerí, provincia de Entre Ríos y el coronel DONATO ÁLVAREZ al mando de las tropas enviadas por el Gobierno Nacional, derrotan al caudillo rebelde RICARDO LÓPEZ JORDÁN (Alzamiento de López Jordán).

12 de octubre de 1870
BATALLA DE SANTA ROSA I (en la provincia de Entre Ríos). Las fuerzas del Ejército Nacional al mando del general IGNACIO RIVAS derrotan en este combate librado en proximidades del arroyo Santa Rosa, en la provincia de Entre Ríos, a las fuerzas insurgentes de Ricardo LÓPEZ JORDÁN, hijo, obligándolo a retirarse del campo de batalla. López Jordán será luego definitivamente derrotado en Ñaembé el 26 de enero 1871, tras lo cual se refugió en el Brasil..

18 de noviembre de 1870
COMBATE DE GUALEGUAYCHÚ I. El teniente coronel VILLAR con doscientos efectivos de la Guardia Nacional que había ocupado la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, alertado de un inminente ataque de las fuerzas rebeldes comandadas por el caudillo RICARDO LÓPEZ JORDÁN, abandonó el pueblo con su tropa para hacer la defensa desde una isla que está al frente de la ciudad. El 18 de noviembre de 1870 los rebeldes dirigieron sus fuegos de artillería a dicha isla, formando cantones en las casas de la ribera, donde fueron también atacados por los guardias nacionales que abandonaron la isla con tal objeto. Díez y ocho horas de lucha sostuvo el teniente coronel Villar, debiendo lamentar la muerte del capitán PEDRO RAMÍREZ y del subteniente CANTALICIO JIMÉNEZ, hasta que, aproximándose nuevas fuerzas rebeldes, volvió con su gente a ocupar la isla y los rebeldes echaron a pique un buque de la escuadrilla que había sido enviado como apoyo a las tareas de represión de la insurrección encabezada por López Jordán .

26 de enero de 1871
BATALLA DE ÑAEMBÉ. El Gobernador de Corrientes coronel SANTIAGO BAIBIENE, Jefe de una fuerza reforzada con  el Regimiento 7º de Línea al mando del comandante JULIO A. ROCA y un batallón de artillería comandado por el coronel DOMINGO VIEJOBUENO, concentró sus efectivos, compuestos por algo más de tres mil hombres en Ñaembé, aguardando la llegada de las fuerzas qué obedecían al caudillo entrerriano RICARDO LÓPEZ JORDÁN, que había cruzado la frontera correntina. La vanguardia jordanista comandada por el coronel PEDRO P. SEGUÍ inició el combate, que duró varias horas. Las cargas de la infantería nacional hicieron estragos en el campo jordanista, logrando dispersarloss. El general FRANCISCO M. VÉLEZ sintetizó luego su juicio sobre esta batalla diciendo: “Sorpresa táctica para López Jordán, en la que jugó papel importante tanto el azar como la formación de combate inicial adoptada por Baibiene” (Alzamiento de López Jordán).

1872
COMBATES CONTRA LOS INDÍGENAS. Se libran diversos combates en varios frentes en la lucha contra los aborígenes de la Patagonia. Antonino BAIGORRIA derrota al cacique de los ranqueles Mariano ROSAS; Nicolás LEVALLE al cacique NAMUNCURÁ, en La Pampa, Luis TEJEDOR al cacique Juan CHICO y Conrado VILLEGAS al cacique PINCEN.

05 de marzo de 1872
COMBATE DE PICHI-CARHUÉ (o de San Carlos).  Durante las acciones libradas contra los aborígenes que asolaban el sur del país, las fuerzas de IGNACIO RIVAS aliadas con las tribus de CATRIEL y COLIQUEO, derrotan en San Carlos, cerca de Bolívar, Provincia de Buenos Aires,  a los indígenas de la tribu de los “Pampas”, capitaneados por el cacique Juan CALFUCURÁ. Como resultado de ello, los aborígenes fueron rechazados en la provincia de Buenos Aires hasta una frontera más allá de  los distritos colonizados de 9 de Julio y 25 de Mayo.

06 de marzo de 1873
COMBATE DEL CHAÑAR. El coronel JOSÉ OLEGARIO GORDILLO Comandante de las tropas del Ejército Nacional y de las milicias que componían la guarnición de la provincia de La Rioja, se enfrenta con tropas leales al gobernador de esa provincia, PEDRO GORDILLO.

El coronel GORDILLO se hallaba en franca oposición con la gestión del Gobernador de esa provincia, PEDRO GORDILLO y con la intención de derrocarlo había movilizado sus fuerzas y se hallaba acampando en El Chañar, la Rioja, cuando el 6 de maro de 1873, fue sorpresivamente atacado por fuerzas leales al Gobernador. En el ataque hubo muertos y heridos en los dos bandos, sin que este combate nada resolviese. Por tal causa, el Gobierno nacional, para poner fin a esta clase de escándalos, comisionó al general IVANOWSKY, para que se ocupara de ello. Tras una breve gestión del enviado por el Presidente Avellaneda, se restableció la calma en la provincia. Las milicias fueron desarmadas, las tropas regresaron a sus cuarteles y el Gobernador tuvo que ir  Buenos Aires para dar explicaciones de su conducta.

26 de junio de 1873
BATALLA DEL ARROYO LAS TUNAS II. Producido el alzamiento del caudillo RICARDO LÓPEZ JORDÁN, la ciudad de Paraná, Entre Ríos, fue atacada por fuerzas rebeldes del caudillo RICARDO LÓPEZ JORDÁN, al mando del comandante EZEQUIEL LEIVA, pero el jefe de esa plaza, coronel JUAN AYALA, con auxilio del coronel JOAQUÍN VIEJOBUENO y el comandante NICOLÁS LEVALLE los rechazó, obligándolos a emprender la retirada.

18 de octubre de 1873
COMBATE DE GUALEGUAYCHÚ II. El coronel LUCIANO GONZÁLEZ, al frente del Regimiento “Nogoyá”, que había salido el día anterior de la ciudad de Concepción del Uruguay, emprendió una marcha rápida y sigilosa hasta presentarse en los suburbios de Gualeguaychú, centro de operaciones del caudillo RICARDO LÓPEZ JORDÁN y luego de un breve combate en el mismo pueblo y de realizar operaciones de limpieza en sus alrededores, enfrentando al rebelde HERMELO que había concurrido en auxilio de los “jordanistas”, tomó la ciudad y puso en fuga a los hombres de LÓPEZ JORDÁN. Al día siguiente se reunió con el batallón “15 de Abril”, que llegó embarcado, e hizo una batida en la extensión de algunas leguas, incorporando a sus filas, numerosos desertores de las fuerzas rebeldes.

25 de octubre de 1873
COMBATE DE LAS JUNTAS DE ATENCIO. Librado entre las fuerzas del Gobierno nacional comandadas por el coronel EMILIO VIDAL y las que obedecían al rebelde caudillo entrerriano RICARDO LÓPEZ JORDÁN. La acción fue breve pero el triunfo correspondió a las fuerzas leales al Gobierno de la Nación (Alzamiento de López Jordán).

08 de diciembre de 1873
COMBATE DE TALITA (o Talitas). Cerca de Paraná la vanguardia de las tropas entrerrianas de Ricardo LÓPEZ JORDÁN fueron derrotadas al enfrentarse con los gubernamentales encabezados por los coroneles JUAN DE AYALA y CARMELO CAMPOS, retrasando así los planes de LÓPEZ JORDÁN de nacionalizar la insurrección promovida desde Entre Ríos. (Alzamiento de López Jordán).

09 de diciembre de 1873
BATALLA DE DON GONZALO Y FIN DE LA REVOLUCIÓN DE RICARDO LÓPEZ JORDÁN. El entonces Ministro de Guerra del gobierno nacional, coronel MARTÍN DE GAINZA, al frente del ejército en operaciones, armado por primera vez con los fusiles “Rémington”” que había comprado SARMIENTO en 1870, salió en persecución del rebelde RICARDO LÓPEZ JORDÁN. En la localidad de “Don Gonzalo”  lo encontró, empeñándose en una encarnizada batalla, que duró varias horas, hasta que al fin, las tropas de López Jordán fueron derrotadas, abandonando el campo de batalla en precipitada fuga, poniéndose así un fin definitivo, a la revolución que iniciara López Jordán, en abril de 1870, ordenando el asesinato de JUSTO JOSÉ DE URQUIZA.

Las fuerzas nacionales emprendieron luego una tenaz persecución, obligando a los rebeldes que encabezaba el caudillo entrerriano a arrojarse al arroyo, pereciendo ahogados unos 300 hombres. El teniente SATURNINO E. GARCÍA, participante en esta batalla, informó luego que el coronel Ayala, terminada la lucha, ordenó el fusilamiento inmediato de los sobrevivientes que fueran apresados (Alzamiento de López Jordán).

21 de enero de 1874
COMBATE DE LOS CATORCE JAGÜELES. El capitán de guardias nacionales REGINALDO FERREIRA, con dieciséis hombres montados en pelo, atacaron a los indígenas que habían invadido el partido de Tapalqué, y los derrotaron a la altura de los Catorce Jagüeles.

29 de octubre de 1874
BATALLA DE SANTA ROSA II. Librada cerca de la localidad de Santa Rosa, provincia de Mendoza. El general JOSÉ MIGUEL ARREDONDO, líder de la fuerzas revolucionarias adictas a BARTOLOMÉ MITRE, en su disputa con el Gobierno Nacional, por considerar que fueron fraudulentas las elecciones que consagraron Presidente de la Nación a NICOLÁS AVELLANEDA, se enfrenta con las fuerzas leales al Gobierno Nacional, comandadas por el coronel AMARO CATALÁN y las derrota, logrando su dispersión, luego de que el mismo coronel Catalán, resultara muerto en el combate.

02 de diciembre de 1874
COMBATE DE LA VERDE. Después del primer combate de Santa Rosa (cerca de Junín) librado por Bartolomé Mitre en su disputa por el poder con Valentín Alsina, vendrá el de La Verde. Mitre dirige un ejército de cerca de 9000 hombres y se enfrenta a las tropas nacionales comandadas por el enviado de Alsina, el Coronel José Inocencio Arias con el refuerzo de 1.000 aborígenes al mando del cacique Catriel. Mitre es derrotado y luego encarcelado en Luján.

Las fuerzas nacionales, compuestas por 800 hombres de infantería al mando del teniente coronel  JOSÉ INOCENCIO ARIAS, enviado por el Presidente Avellaneda para reprimir la insurrección de BARTOLOMÉ MITRE, derrotan en esta localidad de la provincia de Buenos Aires, al jefe revolucionario mitrista FRANCISCO BORGES, que es muerto en la batalla, junto a 400 hombres a su mando.

07 de diciembre de 1874
BATALLA DE SANTA ROSA III. Pacificadas las provincias de Buenos Aires y Corrientes, luego de derrotar a las fuerzas de BARTOLOMÉ MITRE, líder de la revolución que encabezara impugnando el resultado de las elecciones que proclamaron al doctor NICOLÁS AVELLANEDA, como Presidente de la Nación, quedaba aún un foco de resistencia en las provincias de Cuyo, que a las órdenes del general  NICOLÁS ARREDONDO, acababa de vencer a las fuerzas mendocinas, leales al gobierno. Decidido a terminar con esta situación, el Presidente Avellaneda envió al coronel JULIO ARGENTINO ROCA, para que sofocara este último reducto de los revolucionarios y el 7 de diciembre de 1874, ambos ejércitos se enfrentaron en Santa Rosa, el mismo escenario de la victoria de ARREDONDO en octubre de ese año, donde los rebeldes se habían atrincherado. El coronel Roca inició la batalla y después de un vivísimo fuego de artillería y fusilería, el general Arredondo y su aliado LINDOR QUIROGA, Gobernador de San Luis fueron  completamente derrotados, quedando gran cantidad de prisioneros, entre los que se hallaban 14 oficiales y los mismos Arredondo y Quiroga. Se pone así fín a las revueltas, que en apoyo a las pretensiones de BARTOLOMÉ MITRE, tuvieron como escenario a las provincias de Cuyo, logrando la pacificación de todo el país, tras amnistiar a todos los insurgentes. Roca fue ascendido a coronel mayor y trató a sus rivales con todas las consideraciones que “merece la desgracia de ser vencido” y hasta se dijo, repetidamente que les facilitó la fuga a Chile para librarlos de los rigores de las leyes militares.

04 de enero de 1875
BATALLA DE QUERÁ. En otra disputa por el poder en las provincias argentinas que se produjeron en estos años, LAUREANO SARAVIA, al mando de una fuerza que reclutó entre las milicias jujeñas, se alzó en armas contra la autoridad del Gobernador de Jujuy, coronel JOSÉ MARÍA PRADO y es vencido por tropas leales al Gobernador en una batalla que se libró este día, en Quera, localidad de esa provincia norteña.

30 de diciembre de 1875
COMBATE DE LA TIGRA.
 El teniente coronel LORENZO VINTTER destacó una fuerza al mando del capitán EMILIO GARCÍA con la misión de interceptar a un grupo de 1.500 indígenas que habían invadido la zona de “Sanquilcó”, frontera sur de Buenos Aires, llevándose un gran arreo de ganado. Llegado a los campos de “La Tigra” (hoy Olavarría), consiguió alcanzarlos y con la ayuda de los refuerzos que le llegaron al mando del sargento mayor ENRIQUE GODOY, logró batirlos en retirada, dejando abandonado el ganado que habían robado.

01 de enero de 1876
COMBATE EN EL FORTÍN LAVALLE. El comandante Lorenzo Winter con un reducido número de  soldados sale del Fortín Lavalle en persecución de un malón compuesto por 4.000 indígenas que al mando de los caciques Namuncurá, Baigorrita y Pincén, habían efectuado numerosos ataques y saqueos a pobladores de la zona. Logra dar alcance a un desprendimiento de esa fuerza compuesta por 1.500 lanzas y los pone en fuga, recuperando unas cien mil cabezas de ganado vacuno, treinta mil yeguarizos y cuarenta mil lanares que se llevaban los indígenas.

10/03/1876
COMBATE  DE LA “HORQUETA DEL SAUCE”. El teniente coronel SALVADOR MALDONADO al mando de la “División Costa Sur” vence a una fuerza compuesta por 2.000 aborígenes del cacique RUMAY (hermano de NAMUNCURÁ) que “maloqueaban” por la zona y luego de dispersarlos, logra recuperar gran cantidad de ganado que había sido robado (ver ”Campañas al Desierto” en Crónicas).

18 de marzo de 1876
COMBATE DE “PASO DEL SAUCE” (O DE PARAGÜIL). Efectivos del coronel NICOLÁS LEVALLE atacan una importante partida de aborígenes que habían acampado en espera del amanecer, para continuar su huída llevando un gran arreo de animales robados. Al recibir noticias de esto, dispuso sus tropas, poniendo a la órdenes del teniente coronel SALVADOR MALDONADO los regimientos 1 y 11 de Caballería formando su ala derecha; a los teniente coroneles FÉLIX BENAVÍDEZ y ANTONIO DÓNOVAN, al mando de los regimientos 5 y 8 de Infantería; y al teniente coronel VÁZQUEZ al mando del Batallón “Gendarmes de Rosario”, para que ocupe el ala izquierda y colocó en el centro, dos cañones Krupp apoyados por el regimiento 5 de Infantería al mando del teniente coronel LORENZO WINTTER. El combate fue duro y los aborígenes fueron dispersados, logrando recuperar los 225.000 animales que robado durante sus correrías y quedando el coronel CONRADO VILLEGAS a cargo de las operaciones, destinadas a desalentar nuevas invasiones de esos territorios (Campaña al Desierto)..

30 de marzo de 1876
COMBATE DE MAYO-LEOFÚ. La vanguardia del Regimiento  2 de caballería, a órdenes del teniente coronel ENRIQUE GODOY bate a una “indiada” que se había concentrado en las márgenes del arroyo “Mayo-Leofú” (actual Guaminí), para que  desde allí, sus malones se dirigieran a invadir los partidos de 9 de julio, Tapalqué y Alvear (Campaña al Desierto).

20 de abril de 1877
COMBATE DE CURUMALAL CHICO. Se llevó a cabo este encuentro entre una tropa de 3.000 indígenas de los “generales” CATRIEL y NAMUNCURÁ que desafiaron a un destacamento al mando del comandante DÓNOVAN, que logró derrotarlos, recuperando en el entrevero, una bandera que el general BARTOLOMÉ MITRE, le había obsequiado al cacique CATRIEL, cuando éste, mantenía con los aborígenes una política de paz y mutuo entendimiento (Campaña al Desierto).

18 de febrero de 1878
BATALLA DE IFRÁN. La revolución de los opositores al gobernador de Corrientes, doctor MANUEL DERQUI, que estalló el día 3 de ese mes en Goya,  rápidamente tomó cuerpo en toda la provincia y sus cabecillas acudieron al coronel MARCOS AZCONA para que se ponga al frente de los efectivos reclutados en apoyo del movimiento y el 18 de febrero de 1878, el coronel Azcona, en los campos de “Ifran”, presentó batalla a las fuerzas gubernamentales y tras reñido combate, donde sucumbieron los coroneles LUCIANO CÁCERES y ONOFRE AGUIRRE, las venció, obligándolas a la rendición.

26 de junio de 1879
Combate de Choique Mahuida (Sierra del Avestruz) en la actual provincia de La Pampa. Cuando la tribu del cacique NAMUNCURÁ se alejaba de sus antiguos dominios pampeanos, tratando de evitar un  encuentro que temía decisivo, para llegar a sus tolderías de su tío, el cacique REUQUECURÁ, donde se reorganizaría para continuar la lucha, una avanzada de las tropas del general ROCA, cerrando las pinzas de una encerrona que habían armado, los toman por sorpresa y luego de un encarnizado combate, las rinden y las obligan a volver sobre sus pasos y someterse a la autoridad (Campaña al Desierto).

29 de junio de 1979
COMBATE DE “PASO DE LA BALSA”. Obligados por una implacable persecución que en los territorios hoy ocupa la provincia de Neuquén, a la que los sometían las fuerzas comandadas por los mayores TABOADA e ILLIESCAS, los indígenas trataban de refugiarse en la seguridad que les ofrecía las cercanas montañas, pero no perdían la oportunidad de hacer alguna salida para hacerse de armas y caballos. Fue así que el 29 de junio de 1879, setenta de ellos, en proximidades del Paso de la Balsa, completamente desnudos cruzaron con sus caballos el río Neuquén y atacaron a una partida que venía persiguiéndolos y que logró rechazarlos, gracias a que lo quebrado de la zona, les permitió tomar una adecuada posición (Campaña al Desierto”.

17 de junio de 1880
BATALLA DE OLIVERA (revolución de 1880). En Puente Olivera, provincia de Buenos Aires, el coronel Eduardo Racedo al mando de las fuerzas del Gobierno Nacional, reclutadas en la ciudad de Mercedes, provincia de Buenos Aires, aniquiló a las comandadas por el coronel JOSÉ INOCENCIO ARIAS, compuestas por doce mil hombres de Infantería y Caballería, que defendía la posición del Gobernador de la provincia de Buenos Aires, CARLOS TEJEDOR, alzado contra el gobierno nacional de NICOLÁS AVELLANEDA, por oponerse a los términos del proyecto de federalización de la ciudad de Buenos Aires.

20 de junio de 1880
COMBATE DEL PUENTE BARRACAS (revolución de 1880). En la fecha, se produjo un sangriento combate de Puente Barracas, Provincia de Buenos Aires, entre las fuerzas del Gobierno Nacional comandadas por el general NICOLÁS LEVALLE y las del rebelado Gobernador de la provincia de Buenos Aires, doctor CARLOS TEJEDOR, a las órdenes del coronel  JULIO CAMPOS, quien vence tras duro combate a las tropas nacionales, obligando la retirada del general Levalle.

21 de junio de 1880
COMBATE DE LAS OVEJAS. En este paraje del territorio chaqueño, una partida del Regimiento 6 de Caballería al mando del mayor VERA logra derrotar a una fuerte concentración de indígenas tobas..

21 de junio de 1880
COMBATE DE LOS CORRALES II (revolución de 1880). En Los Corrales, provincia de Buenos Aires, se encontraron las fuerzas del Gobierno Nacional, mandadas por el Ministro de Guerra doctor Carlos Pellegrini y las que bajo el comando del coronel HILARIO LAGOS, pertenecían al rebelado Gobernador de Buenos Aires doctor CARLOS TEJEDOR, quien luego de un tenaz combate logró doblegar a su oponente.

21 de junio de 1880
COMBATE DE PUENTE ALSINA (revolución de 1880). Considerado por el historiador ADOLFO SALDÍAS como “el lóbrego día de la resistencia”, en el Puente Alsina se  libró este sangriento hecho de armas entre las fuerzas rebeldes comandadas por el coronel INOCENCIO ARIAS, que respondían al gobernador de Buenos Aires doctor CARLOS TEJEDOR, y las del Gobierno Nacional al mando del coronel EDUARDO RACEDO.

En las letras de muchos tangos, el Puente Alsina y sus alrededores suelen aparecer como paisaje ambiental de duelos entre guapos que, cuchillo en mano, disputaban el amor de una mujer o bien el predominio territorial. Pero hace 134 años aquella zona del barrio de Pompeya fue el escenario de un enfrentamiento entre argentinos, donde los muertos y heridos se contaron de a miles. Los rebeldes fueron destrozados completamente y las fuerzas leales se posesionaron de aquel punto estratégico. En la contienda murió el coronel MANUEL VÁZQUEZ, que mandaba la Brigada de Santa Fe..

Ocurrió en junio de 1880, cuando fuerzas que respondían al presidente Nicolás Avellaneda pelearon contra las lideradas por el gobernador bonaerense Carlos Tejedor, una verdadera tragedia. En la superficie, la disputa se centraba en que Avellaneda quería que la ciudad de Buenos Aires fuera declarada como Capital Federal, algo a lo que se oponían los bonaerenses, ya que la ciudad era la capital provincial. Pero había otro trasfondo: la pelea por quién sería el nuevo Presidente. Las elecciones fueron en abril y Julio Argentino Roca (entonces ministro de Guerra y Marina del presidente) derrotó a Tejedor. Desde ese momento, el enfrentamiento resultó inevitable.

Ya hacía un tiempo que Tejedor había promovido la creación de milicias organizadas en batallones que tenían nombres como “Rifleros”, “Tiradores voluntarios de San Telmo” o “Ciudadanos armados”. Esos grupos civiles se entrenaban en el Tiro Nacional, que estaba en Palermo. Tras el resultado electoral adverso, Tejedor los movilizó y los hizo desfilar por la ciudad. Ante eso, Avellaneda acusó a Buenos Aires de sedición, dejó la ciudad e instaló la sede del gobierno en el vecino pueblo de Belgrano. El primer combate ocurrió en Olivera, cerca de Mercedes. Pero el 21 de junio de 1880, los dos ejércitos se enfrentaron en Puente Alsina.

Al mando de los nacionales estuvo el coronel Eduardo Racedo; por los provinciales, el coronel José Inocencio Arias. Fue una batalla brutal que empezó a las 4 de la mañana. Y no sólo se intercambiaron balas (había fusiles Mauser y Remington) sino que también hubo cargas de caballería y lucha cuerpo a cuerpo a sable y bayoneta. La disputa por el dominio del puente fue a sangre y fuego. Hasta se dispararon con cañones Krupp, una de las piezas de artillería más modernas de la época, que se fabricaban en la ciudad alemana de Essen. Tras varias horas de lucha los provinciales resistieron el embate desde un lugar al que se conocía como “la casa del palomar”. Dicen que en ese choque hubo 1.200 muertos. Y que a media mañana de ese día trágico, el puente estaba cubierto de cadáveres de soldados y de caballos, que después fueron arrojados al Riachuelo.

Como no le enviaron refuerzos, al mediodía Arias ordenó el repliegue hacia la zona de los Corrales Viejos (el actual Parque Patricios), donde hubo un nuevo combate, tanto o más violento que el anterior. El lugar clave fue el actual cruce de Caseros y La Rioja, donde estaba la sede de la Comisaría de los Corrales. Cuentan que también allí hubo más de mil muertos, además de cientos de heridos.

Ante esta situación, el 23 de junio Tejedor designó al general Bartolomé Mitre para negociar con Avellaneda. Así se logró una amplia amnistía para los sublevados. Tejedor renunció y la gobernación quedó a cargo del vice, José María Moreno. El 20 de septiembre se sancionó la ley que declaraba a Buenos Aires como Capital Federal de la República. Y menos de un mes más tarde Roca asumía como Presidente. Mientras tanto, Dardo Rocha (el nuevo gobernador bonaerense) elegía a la ciudad de Ensenada como capital provisoria de la provincia y convocaba al ingeniero Pedro Benoit para diseñar la nueva ciudad que pasaría a ser la capital del distrito. Aquella ciudad se llamaría La Plata y su fundación oficial quedaría registrada el 19 de noviembre de 1882. Pero esa es otra historia (Eduardo Parise).

16 de enero de 1882
COMBATE EN EL “FORTIN PRIMERA DIVISIÓN”. Una partida de 1.000 indígenas liderados por los caciques NAMUNCURÁ, SAYHUEQUE, NANCHUQUEO y RENQUENCURÁ, atacaron el fortín Primera División, y fueron rechazados por el capitán JUAN JOSÉ GÓMEZ, que contaba solamente con 16 soldados y 14 peones, después de un heroico combate con fuerzas muy superiores.

06 de enero de 1883
COMBATE DE PULMARÍ (Campaña al Desierto). Una partida de 40 soldados al mando del capitán CROUZELLES y el teniente LEZCANO, pertenecientes a las fuerzas del coronel CONRRADO VILLEGAS, que marchaba en persecución de un “grupo de salvajes”, según el parte que este jefe enviara a sus superiores, al llegar a Pulmarí, fue atacado por éstos, cayendo en la acción los dos oficiales que iban al mando y uno de sus  soldados.

En el mismo parte el coronel VILLEGAS menciona que “ese contingente fue atacado “por indios y fuerzas a cuyo frente se veía un oficial con uniforme, espada y revólver en mano” y como explicación de la derrota, el informe resalta la presencia de ese uniformado entre los mapuches, lo que aparentemente desorientó al capitán que mandaba las tropas argentinas, que por eso habría ordenado cesar el fuego, creyendo haber chocado por error,  con alguna de nuestras partidas que maniobraban en distintas direcciones. Los indígenas no se detuvieron en ninguna consideración, continúa diciendo el parte  y atacaron a los perseguidores, provocando las bajas consignadas”.

22 de enero de 1883
COMBATE DE APULÉ. El comandante NICOLÁS H. PALACIOS vence en esta localidad al sur del río Limay, a los últimos caciques rebeldes de la Patagonia, Shaihueque e Inacayal, indiscutidos cacique de los Andes Patagónicos, quienes, luego de ese combate, se refugian en Neuquén, con los últimos 600 guerreros que restan de su otrora invencibles tropas.

El comandante PALACIOS que al mando de la III Brigada operaba en inmediaciones del Lago Nahuel Huapi, persiguiendo  los caiques SAYHUEQUE y INACAYAL destacó como observador al capitán ADOLDO DRURY para que al mando de 15 soldados del 7º de caballería y 10 indios “amigos”, explorara el terreno y le informara acerca de cualquier movimiento o novedad que observase. Marchaba DRURY reconociendo el campo, cuando al penetrar en el valle de Apulé, descubrió una gran cantidad de indígenas preparándose para marchar. Era la tribu de SAY HUEQUE compuesta por 400 “indios de pelea” y 800 de “chusma” (familiares, ancianos y bagajes) y luego de enviar un mensajero para advertir de esta situación al comandante PALACIOS, cargó en medio de una gritería que esperaba sirviera para amedrentar a la indiada y logra separar a la “chusma” y a la hacienda del núcleo fuerte de esta tribu, tras lo cual se repliega para apoyarse contra la falda de un cerro cercano, en espera de los refuerzos que esperan lleguen a su llamado.

Repuesto SAYHUEQUE de este ataque tan sorpresivo como temerario, le ordena a uno de sus capitanejo atacar las posiciones de “los blancos”, para recuperar a su gente y al ganado que le habían llevado. Serán 400 indios contra 23 soldados y pronto, 14 de esos valientes de la patria quedan heridos y la indiada logra rescatar a su gente y al ganado, pero vuelve con renovados bríos para acabar con el “blancu”. Una muchedumbre contra solo 23 hombres (14 de los cuales están heridos) libran un feroz combate, que ahora es a sable, “bola” y cuchillo”. De a pie, aferrados a un árbol para o caer, estimulados por las voces de aliento de su capitán, conteniendo las sangre que les brotaba de mil heridas con un trapo sucio, los soldados de DRURY no se entregan ni se dejan matar.

Y cuando parece que todo está terminado para los valientes soldados de la patria, el capitán DRURY, aunque también él está herido, logra abatir de un sablazo  al capitanejo que se había entreverado  con la tropa buscándolo a él, justo en momento que el comandante PALACIOS llega al valle y logra darle vuelta al destino del combate, poniendo en fuga a las diezmadas huestes de SHAIHUEQUE e INACAYAL.

06 de febrero de 1883
COMBATE DE PULMARI II (Campaña al desierto). Los “mapuches” perseguidos por las tropas de CONRADO VILLEGAS se hicieron fuertes en “Pulmarí” y en el mismo lugar donde hacía  poco más de un mes, habían rechazado otro destacamento, matando a los dos oficiales que la comandaban, atacaron sin éxito a una partida enviada en su persecución.

El comandante DÍAZ acompañado por el subteniente CARLOS WAPPERS al mando de un destacamento compuesto por seis soldados del 2º de Línea, ocho del Regimiento 2 de Caballerçia y dos del Regimiento 5 de Caballería (18 hombres en total), que venía por una rastrillada hacia el lago Aluminé, fueron  atacados y así relata este encuentro el oficial al mando: “… cuando nos aproximábamos al espejo de agua, fuimos atacados por un contingente de “100 a 150 indios que en grupo de 20 o 30 iban saliendo detrás de las lomas. Haciendo acollarar las mulas tomé posesión de un médano, pues temía ser cargado por los indios, más estos se limitaron a hacerme algunos tiros”.

“En vista de no ser atacado retrocedí buscando puntos estratéjicos (sic) para mi defensa, hasta que lograron sacarme a un valle; entonces vimos gran polvareda que no dejaba duda que era gente que nos cerraba el paso de un arroyo que debíamos pasar. Previendo encontrar allí muchos indios me desvié  a la derecha, y notando que los indios amenazaban cargarme por retaguardia, tomé posesión de un arroyito seco que encontré a mi paso”.

“En ese momento se presentó en mi flanco izquierdo un infante del ejército chileno con bandera de parlamento, mandé no hacer fuego, mas como viera que detrás de él venía una compañía de infantería en guerrilla y  ocultándose, y que la indiada me atacaba por retaguardia y teniendo en cuenta lo sucedido a  otras comisiones anteriores, mandé romper el fuego, siendo yo el primero en efectuarlo. Desde este momento se trabó un encarnizado combate cargándonos por último los enemigos a la bayoneta, hasta cuarenta pasos de nuestra débil posición, donde dejaron 7 muertos y algunos heridos que fueron recojidos (sic) por los indios poniéndose en retirada al trote”.

17 de febrero de 1883
Una partida de indígenas aliados con algunos delincuentes y desertores llegados desde Chile, atacó a una fuerza que al mando del Sargento mayor JUAN G. DÍAZ, desprendida de los efectivos que el coronel CONRADO VILLEGAS, había salido en persecución de una indiada que asolaba la región. Atacado en dos frentes en los alrededores de la Laguna “Aluminé” y con manifiesta inferioridad de efectivos, el mayor Díaz, con sus treinta y tres soldados y los tenientes SATURNINO CANAVERI, SONTAG y WAPPERS, pudo repeler el ataque y regresar con su tropa al campamento.

10 de marzo de 1887
COMBATE EN EL RABÓN. El teniente coronel JUAN J. GÓMEZ,  al frente de 25 hombres del Regimiento 6 de Caballería en su marcha hacia la Colonia “San Antonio de Obligado”, donde los indígenas se habían sublevado días antes, dando muerte al mayor MARCOS PIEDRAS, llegado al paraje conocido como “El Rabón”, se encuentra con una partida de indígenas que salió a enfrentarlo y los obliga a huir en desorden, dejando varios muertos y una cautiva, que pudo así ser rescatada.

1 Comentario

  1. Eduardo César de Castro

    Excelente cronología y muy veraces y profusos datos. Un sitio de los que no abundan. Un lugar de referencia realizado con indudable esfuerzo e investigación. ¡Felicitaciones!

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