URQUIZA DISPONE EL BLOQUEO DEL PUERTO DE BUENOS AIRES (20/06/1853)

En diciembre de 1852, pese al Sitio impuesto a la ciudad de Buenos Aires por el coronel HILARIO LAGOS (imagen) en cumplimiento de órdenes de URQUIZA, presidente de la Confederación Argentina (ver Sitio a Buenos Aires), no había sido posible rendirla por las armas e insistía en su decisión de rechazar los términos del Acuerdo de San Nicolás y escindirse del resto de las provincias.

Blog Archive » El Gral. Hilario Lagos tras Caseros

Era evidente que LAGOS no podía vencer la resistencia que le oponía el general PAZ al mando de los efectivos sitiados, aunque su enviado a reclutar tropas en el interior de la provincia, el coronel PEDRO ROSAS Y BELGRANO fue derrotado en el combate de San Gregorio el 22 de enero de 1853 por las fuerzas sitiadoras.

Un acuerdo firmado el 9 de marzo de 1853, entre el gobierno de Buenos Aires y el Congreso Constituyente, fijaba las condiciones de la paz entre el Estado de Buenos Aires y la Confederación, en condiciones que tanto URQUIZA como LAGOS consideraron desdorosas para la Confederación. En definitiva, el acuerdo fue rechazado y URQUIZA reforzó su apoyo militar al sitio, incorporándose personalmente al mismo.

Envió tropas en apoyo de LAGOS y decidió bloquear el Puerto de Buenos Aires para doblegar la resistencia de Buenos Aires y a tal efecto, en mayo de 1853 designó al comandante JOHN HALSTED COE (1) jefe de la escuadra Confederada con ese mandato.

El 20 de junio de 1853, el bloqueo ya había sido completado y así se cerró el cerco sobre Buenos Aires. Pero un hecho imprevisto frustrará esta nueva táctica. El 27 del mismo mes, se confirma un rumor popular que aseguraba que el comandante COE había sido sobornado para que le restara efectividad al sitio que las fuerzas navales aliadas con la Confederación, estaban sometiendo a la ciudad de Buenos Aires (2).

Durante varios meses, la ciudad de Buenos Aires permaneció sitiada y bloqueada, pero su superioridad financiera y disponibilidad de medios, la mantenía a salvo de los daños económicos causados por el sitio.

En esos siete meses que Buenos Aires estuvo sitiada y su puerto bloqueado, se produjeron gran cantidad de hechos protagonizados por los vecinos y las tropas de Buenos Aires, que, a pesar de las dificultades que tuvieron que soportar para alimentarse, debido al bloqueo que impedía la llegada de víveres y los reiterados ataques de los efectivos principalmente de caballería de la Confederación, reiteradamente vencidos por la Infantería de la defensa, lograron resistir, obligando la retirada de los barcos y las tropas de URQUIZA, pero las fuerzas nacionales, a diferencia de las porteñas, no tenían suficientes recursos económicos, por lo que la prolongación del sitio hizo caer rápidamente la moral de las tropas.

Entra a actuar la diplomacia
En varias oportunidades, URQUIZA pretendió solucionar el conflicto por medio de negociaciones con el gobierno de Buenos Aires. El Congreso lo había autorizado expresamente para solucionarlo por los medios que creyera conveniente, pero el general no se sentía lo suficientemente fuerte en lo militar como para forzar la situación por medio de un asalto a la ciudad.

Durante las negociaciones hubo serios desacuerdos entre el general LAGOS y los negociadores de la Confederación, ya que el primero sospechaba que se lo estaba dejando de lado, y que en las condiciones que se negociaban, sólo se tenían en cuenta los intereses de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de la Confederación; pero no de la población de la campaña bonaerense y de la de los fortines ubicados más allá del control efectivo de Buenos Aires, al sur del río Salado.

Mientras LAGOS se quejaba de esto a Urquiza, también los enviados de este se quejaban de que LAGOS tomaba decisiones militares que complicaban sus posibilidades de negociar. Influenciado por sus embajadores, URQUIZA estuvo a punto de ordenarles firmar un tratado que ignorara por completo los intereses de LAGOS y sus hombres.

Fracasa el sitio
Finalmente, el Sitio fracasó. Había sido el sitio más largo que debió soportar la ciudad en su confrontación con el resto de las provincias, ya que fue levantado recién el 13 de julio de 1853 habiéndose llegado a un acuerdo de partes.

Este fracaso causó un enorme desánimo en las tropas sitiadoras y unos días después, el general FLORES, que había abandonado el sitio, regresó al norte de la provincia y anunció que reconocía las autoridades de la ciudad. El resto de las tropas federales desertaron y simplemente se marcharon a sus casas.

Para evitar que la deserción y la corrupción se extendieran a las fuerzas venidas de Entre Ríos, el mismo 13 de julio, URQUIZA abandonó el sitio de Buenos Aires, seguido del propio general Lagos y parte de sus tropas, y se embarcó hacia Paraná. El sitio había fracasado.

(1). John Halstead Coe también conocido por el nombre hispanizado Juan H. Coe (1806-1864) fue un marino norteamericano del siglo XIX que combatió en la Expedición Libertadora del Perú, en la guerra con Brasil y en las guerras civiles argentinas.

(2). El 27 del mismo mes, se confirma un rumor popular que aseguraba que el comandante COE había sido sobornado para que le restara efectividad al sitio que las fuerzas navales aliadas con la Confederación, estaban sometiendo a la ciudad de Buenos Aires.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *