UNA DIGNA RESPUESTA, A UNA PROPUESTA INDIGNA (1811)

El 12 de enero de 1811, JAVIER DE ELÍO, regresa de España con el cargo de Virrey de Buenos Aires otorgado por el Consejo de Regencia, autoridad legal que gobernaba España en nombre de Fernando VII y que en enero de 1810 se había instalado provisoriamente en la Isla de León, hasta que el 24 de febrero se trasladó a la ciudad de Cádiz.

La Junta de Buenos Aires rechaza su autoridad y DE ELÍO se traslada entonces a Montevideo. Allí se instala decidido a ejercer su nuevo cargo y le declara la guerra a Buenos Aires. Es entonces cuando surge la figura de un verdadero patriota y pionero de la unidad rioplatense como lo fue JOSÉ GERVASIO DE ARTIGAS. Viajó a Buenos Aires, se puso a disposición de la Junta y solicitó que le facilitaran 150 hombres y 200 pesos para iniciar la campaña militar en la Banda Oriental.

Según la tradición, asombrado el deán FUNES del módico pedido le pregunta: “¿Quién es usted que con doscientos pesos y ciento cincuenta hombres va a sublevar la Banda Oriental? ¿Yo? ¡El jefe de los Orientales!”, le contesta ARTIGAS. El 18 de mayo de 1811, logrará su primer triunfo, venciendo a los realistas en la batalla de Las Piedras y así comienza su heroica gesta por la liberación e su Patria.

Recordemos que en esas circunstancias la situación política en el Río de la Plata era la siguiente: ARTIGAS bloquea Montevideo (plaza fuerte de los realistas) por tierra, mientras DE ELÍO bloquea a Buenos Aires por agua y los portugueses se preparan para invadir la Banda Oriental.

Ante esta situación, Inglaterra a pedido de la Junta de Buenos Aires, se dispone a actuar como mediadora del conflicto y condiciona esa mediación a la posterior obtención de importantes beneficios comerciales. La humillante negociación que inicia SARRATEA ante lord Strangford (embajador inglés en Río de Janeiro), se vio entorpecida por los cambios que se producirán en Buenos Aires con la irrupción en la Junta Grande de los diputados del interior y representantes del pueblo, que como era de esperar, resultaron ser menos cultos quizás, pero más patriotas.

La propuesta de mediación inglesa fue aceptada por DE ELÍO, pero JOAQUÍN CAMPANA, un oriental que se desempeñaba como Secretario de Gobierno de la Junta Grande de Buenos Aires, le respondió a Strangford con una carta cuyo texto lo enaltece: “Estas provincias —dice la digna y altiva respuesta de la Junta— exigen solamente manejarse por sí mismas y sin los riesgos de aventurar sus caudales a la rapacidad de manos infieles. Prometen entrar en la coalición contra el tirano (Napoleón) siempre que se le reconozca su independencia civil”. Respecto al premio que se les ofrecía —levantar el bloqueo—, decía: “Puede V. E. estar firmemente persuadido que el bloqueo puesto por el general Elío, es más en perjuicio de los intereses de la Gran Bretaña y de la España misma que de los nuestros. Si los escrupulosos miramientos de su Nación llegan hasta disimular tantos agravios, la Junta no puede prometerle a sus Pueblos una humillación a cambio de su levantamiento…”. Sobre el armisticio dirá: “… que el genio conciliador de V. E. nos propone no producirá otro efecto que frustrar una empresa avanzada (la toma de Montevideo) y sería obrar contra los principios de nuestra institución y volver a levantar el sistema colonial que hemos destruido con nuestras manos”.

Finalmente se refiere a la mediación solicitada, dice: “.. para que el gabinete inglés pudiese hacer los oficios de un mediador imparcial, es preciso que reconociese la independencia recíproca de América y la Península; pues ni la península tiene derecho al gobierno de América, ni esta al de aquella; de otro modo, poseído el gabinete británico con la idea de nuestra degradación, no sería extraño que quiera darnos por favor mucho menos de lo que se nos debe por justicia; hasta tanto no sea notorio el juicio de la Nación británica, debe suspenderse todo ulterior procedimiento”.

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