UN ERROR DE OSORIO QUE LE CUESTA LA DERROTA DE MAIPÚ (20/3/1818)

Tras el desastre del día anterior producido en Cancha Rayada, GREGORIO LAS HERAS, que con admirable serenidad y mediante una hábil maniobra de retirada, había logrado reunir 3.500 hombres con su armamento intacto, al amanecer del día 20 de marzo, llegó a Pelarlo, a cinco leguas del campo de batalla, donde hizo alto para reponer fuerzas. Dio a sus tropas una hora de descanso y a las cinco de la tarde ya estaba en Quechereguas y acampó con sus tropas, ahora reforzadas con los dispersos que se le fueron reuniendo en el camino. Allí se le unió SAN MARTÍN y teniendo a la vista las tropas de MARIANO DE OSORIO que aparentaban deseos de continuar las acciones iniciadas en Cancha Rayada, ordenó a su tropa ocupar sus nuevas posiciones. Pero el jefe realista, Osorio, advertido de la maniobra de Las Heras, no se atrevió a aprovechar la ventaja de los primeros momentos y cambió de idea.

Había perdido en el ataque en Cancha Rayada 300 hombres, entre ellos 14 oficiales y no se decidió a continuar la acción más allá del río Lircay. Este error le costó, quince días más tarde, la derrota que sufrió en la Batalla de Maipú, donde SAN MARTÍN, con los 3.500 hombres con su armamento intacto que había salvado LAS HERAS del desastre, había ocupado nuevas posiciones. Las Heras era todo un carácter y un espíritu verdaderamente militar, que llevaba hasta el extremo el respeto por la obediencia y la disciplina, las primeras de todas las virtudes militares. Un hecho lo demuestra: durante la marcha, un soldado, extenuado por el hambre, pues hacía dos días que no comía, se separó de la columna para robar una gallina: lo supo Las Heras, y, en cumplimiento de las órdenes dadas al hacerse cargo del mando, lo fusiló sobre tablas.

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