SARMIENTO Y LA EPIDEMIA DE FIEBRE AMARILLA (19/03/1871)

Durante su presidencia, SARMIENTO tuvo que superar graves dificultades. A los problemas externos que le imponían la situación que nos enfrentaba con el Paraguay, Brasil y Chile, se sumaron en el orden interno, los alzamientos de LÓPEZ JORDÁN en Entre Ríos, seguidos de otras revoluciones menores en Corrientes y en Mendoza y el descontento en otras provincias, además del azote de los indios que amenazaban en todas partes.

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A comienzos de 1871 las dificultades aumentaron cuando se inició en Buenos Aires un brote violento de fiebre amarilla, que diezmó a familias enteras e impidió el desarrollo normal de las actividades en todo el país. Fueron clausuradas las iglesias, escuelas, oficinas públicas, etc. Desde el 27 de enero hasta mediados de junio, la epidemia se generalizó en forma alarmante. Diariamente se producían casos fatales, llegando a producirse en un solo día, 545 decesos. Fue preciso habilitar un nuevo cementerio, el de Chacarita, aunque centenares de cadáveres, quedaban insepultos debido a la cantidad de decesos y al pánico colectivo que se había apoderado de la ciudadanía. Por iniciativa de HÉCTOR VARELA se creó una Comisión popular de auxilio que realizó proezas de generosidad y abnegación, hasta el punto que muchos de esos héroes olvidados, cayeron víctimas de la peste que ayudaban a combatir.

La ciudad estaba desierta y las casas y negocios abandonados, situación que lamentablemente fue aprovechada por delincuentes que se dedicaron a saquear y robar. El 13 de marzo se convocó a un mitin popular en la Plaza de la Victoria y allí se formó una Comisión Popular (para algunos Comisión Municipal) para aunar esfuerzos. Presidida por el doctor Roque Pérez, estaba integrada por conocidos ciudadanos entre los que estaban Héctor F. Varela, M. Billinghurst, Juan C. Gómez, Manuel Bilbao, Manuel Argerich, José María Cantilo, Manuel Quintana, León Walls, Carlos Guido Spano, Carlos Paz, F. López Torres, A. Ebelot, Aristóbulo del Valle, Evaristo Carriego, Alejandro Korn, José C. Paz, C. Martiño, Lucio V. Mansilla, Bartolomé Mitre y Vedia, Emilio Onruvia, Menéndez Behety, Francisco Uzal, T. Armstrong, hijo, B. Cittadini, César, José M. Lagos, F. Almonte, Gustavo Nessler, P. Ramalla, A. Giglio, Juan y Daniel Agentí, A. Larroque, P. Berbatti, Florencio Ballesteros, J. E. P. Dillón, Pablo Gowland, R. Viñas, F. S. Mayáns y F. Dupont.

Pero también surgieron discrepancias sobre la forma de encarar la situación. Por otro lado se produjeron hechos que llaman a la reflexión. Mientras el general Bartolomé Mitre (que se quedó en la ciudad junto con sus hijos), se incorporó a la Comisión Popular (padeciendo la peste al igual que su hijo, el periodista “Bartolito”), el presidente de la República, Domingo Faustino Sarmiento, aconsejado por sus ministros, abandonó la ciudad y el 19 de marzo y se dirigió a Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, mientras su Vicepresidente ALSINA hacía lo mismo (ver Cuando la fiebre amarilla castigó a Buenos Aires).

El diario La Nación, tenaz opositor de Sarmiento y propiedad de los Mitre, ni lerdo ni perezoso, aprovechó la oportunidad y le dedicó su editorial del 21 de marzo, titulándolo «El Presidente huyendo», en el cual juzgaba muy duramente esta actitud, afirmando: «Hay ciertos rasgos de cobardía que dan la medida de lo que es un magistrado…». Si bien razones políticas estimularon este ataque, en el mismo editorial, se formulaban algunas preguntas urticantes: «¿Es posible que haya tanto desprecio por este este pueblo noble e ilustrado. Que lo veamos huir repatingado y lleno de comodidades en un tren oficial, en vez de subir a un carruaje, para recorrer el hogar del dolor, a visitar los hospitales y lazaretos, dando ejemplo de un valor cívico que estimularía y levantaría el espíritu público «. Continúa el editorial en idéntico tono señalando la presencia de una lujosa comitiva integrada por «setenta zánganos que causan gastos enormes a la Nación, echándole en cara, además, que no tome siquiera mil pesos de su sueldo y lo mande a alguna de esas listas de suscripción que en tantas partes levanta el pueblo-  Ante la avalancha de críticas y el desprestigio consiguiente, Sarmiento decidió regresar a Buenos Aires, pero no recorrió ninguna calle ciudadana, ni hizo acto de presencia ante ninguna de las Comisiones que trabajaban para combatir la epidemia y sus consecuencias, como lo recuerda el historiador Miguel Ángel Scenna en su obra «Cuando murió Buenos Aires», Editorial La Bastilla, Serie «A sangre y fuego».

22 Comentarios

  1. Anónimo

    necesito informacion de sarmiento que hizo cuando aparecio la fiebre amarilla

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    1. Anónimo

      ahi contaron en la radio, que huyo

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      1. dr. daniel barone

        En estos días de cuarentena, recordé el día que con mi mujer, caminábamos por el Parque Ameghino, en Parque Patricios, frente a la antigua Cárcel de Caseros, cuyas ruinas dejan ver aquellos tiempos. En el medio del parque hay un monumento que conmemora esos días trágicos y esencialmente, algunos nombres de vecinos ilustres, profesionales de la medicina y hombres y mujeres pertenecientes a la iglesia. Aquella tragedia, ha dibujado nuestro ADN, nuestro compromiso frente al prójimo y nuestra capacidad para organizarnos colectivamente y sobrevivir. Creo o estimo, que ese día nació nuestro sistema sanitario el cual, con mayores o menores recursos, sigue siendo uno de los mejores de este planeta. Cuando salgamos de esta pandemia, deberíamos hacernos de un tiempo para visitar el Parque, recordar aquellos muertos y mirar el silencio y el orden de su alrededor, pues ese lugar era el Cementerio del Sud, que en esos días había colapsado por tanta muerte…

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        1. alejandra

          No puedo evitar comparar el pasado con el presente que vivimos.Dicen que la historia sirve para no cometer los mismos errores.
          Despues de la fiebre amarilla Buenos Aires crecio como ciudad en todos sus aspectos.Cuando pase el coronavirus creceremos como seres humanos y hermanos.

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  2. liz

    necesito informacion de que hizo sarmiento cuando aparecio la fiebre amarill

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    1. Horacio

      Señorita Liz: Transcribimos a continuación lo que hemos puesto en el artículo «Epidemia de fiebre amarilla» en nuestra página: «Domingo Faustino Sarmiento, aconsejado por sus ministros, abandonó la ciudad el 19 de marzo y se dirigió a Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, mientras su Vicepresidente ALSINA hacía lo mismo. El diario “La Nación”, tenaz opositor de Sarmiento y propiedad de los Mitre, ni lerdo ni perezoso, aprovechó la oportunidad y le dedicó su editorial del 21 de marzo, titulándolo «El Presidente huyendo», en el cual juzgaba muy duramente esta actitud, afirmando: «Hay ciertos rasgos de cobardía que dan la medida de lo que es un magistrado…». Si bien razones políticas estimularon este ataque, en el mismo editorial, se formulaban algunas preguntas urticantes: «¿Es posible que haya tanto desprecio por este este pueblo noble e ilustrado. Que lo veamos huir repatingado y lleno de comodidades en un tren oficial, en vez de subir a un carruaje, para recorrer el hogar del dolor, a visitar los hospitales y lazaretos, dando ejemplo de un valor cívico que estimularía y levantaría el espíritu público ”. Continúa el editorial en idéntico tono señalando la presencia de una lujosa comitiva integrada por “setenta zánganos” que causan gastos enormes a la Nación, echándole en cara, además, que no tome siquiera mil pesos de su sueldo y lo mande a alguna de esas listas de suscripción que en tantas partes levanta el pueblo …” Ante la avalancha de críticas y el desprestigio consiguiente, Sarmiento decidió regresar a Buenos Aires, pero no recorrió ninguna calle ciudadana, ni hizo acto de presencia ante ninguna de las Comisiones que trabajaban para combatir la epidemia y sus consecuencias, como lo recuerda el historiador Miguel Ángel Scenna en su obra “Cuando murió Buenos Aires”, Editorial La Bastilla, Serie “A sangre y fuego”.

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    2. Horacio

      Señorita Liz: Le transcribo la información que solicita, tal como figura en nuestra página completa en el artículo «Epidemia de Fiebre Amarilla en Buenos Aires».
      ….. «La ciudad estaba desierta y las casas y negocios abandonados, situación que lamentablemente fue aprovechada por delincuentes que se dedicaron a saquear y robar. El 13 de marzo se convocó a un mitin popular en la Plaza de la Victoria y allí se formó una Comisión Popular (para algunos Comisión Municipal) para aunar esfuerzos. Presidida por el doctor Roque Pérez, estaba integrada por conocidos ciudadanos entre los que estaban Héctor F. Varela, M. Billinghurst, Juan C. Gómez, Manuel Bilbao, Manuel Argerich, José María Cantilo, Manuel Quintana, León Walls, Carlos Guido Spano, Carlos Paz, F.
      López Torres, A. Ebelot, Aristóbulo del Valle, Evaristo Carriego, Alejandro Korn, José C. Paz, C. Martiño, Lucio V. Mansilla, Bartolomé Mitre y Vedia, Emilio Onruvia, Menéndez Behety, Francisco Uzal, T. Armstrong, hijo, B. Cittadini, César, José M. Lagos, F. Almonte, Gustavo Nessler, P. Ramalla, A. Giglio, Juan y Daniel Agentí, A. Larroque, P. Berbatti, Florencio Ballesteros, J. E. P. Dillón, Pablo Gowland, R. Viñas, F. S. Mayáns y F. Dupont. Pero también surgieron discrepancias sobre la forma de encarar la situación. Por otro lado se produjeron hechos que llaman a la reflexión. Mientras el general Bartolomé Mitre (que se quedó en la ciudad junto con sus hijos), se incorporó a la Comisión Popular (padeciendo la peste al igual que su hijo, el periodista “Bartolito”), el presidente de la República, Domingo Faustino Sarmiento, aconsejado por sus ministros, abandonó la ciudad y el 19 de marzo y se dirigió a Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, mientras su Vicepresidente ALSINA hacía lo mismo. El diario “La Nación”, tenaz opositor de Sarmiento y propiedad de los Mitre, ni lerdo ni perezoso, aprovechó la oportunidad y le dedicó su editorial del 21 de marzo, titulándolo «El Presidente huyendo», en el cual juzgaba muy duramente esta actitud, afirmando: “Hay ciertos rasgos de cobardía que dan la medida de lo que es un magistrado…». Si bien razones políticas estimularon este ataque, en el mismo editorial, se formulaban algunas preguntas urticantes: «¿Es posible que haya tanto desprecio por este este pueblo noble e ilustrado. Que lo veamos huir repatingado y lleno de comodidades en un tren oficial, en vez de subir a un carruaje, para recorrer el hogar del dolor, a visitar los hospitales y lazaretos, dando ejemplo de un valor cívico que estimularía y levantaría el espíritu público ”. Continúa el editorial en idéntico tono señalando la presencia de una lujosa comitiva integrada por “setenta zánganos” que causan gastos enormes a la Nación, echándole en cara, además, que no tome siquiera mil pesos de su sueldo y lo mande a alguna de esas listas de suscripción que en tantas partes levanta el pueblo …” Ante la avalancha de críticas y el desprestigio consiguiente, Sarmiento decidió regresar a Buenos Aires, pero no recorrió ninguna calle ciudadana, ni hizo acto de presencia ante ninguna de las Comisiones que trabajaban para combatir la epidemia y sus consecuencias, como lo recuerda el historiador Miguel Ángel Scenna en su obra “Cuando murió Buenos Aires”, Editorial La Bastilla, Serie “A sangre y fuego”.

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    3. Anónimo

      huyo

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  3. eduardo sabus

    No fué Sarmiento el que organizó la nueva red de aguas potables y la construcción del tanque belga con revestimiento inglés?

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  4. Raúl Ramírez

    No Eduardo Sabus. El Palacio de las Aguas Corrientes de Córdoba y Ayacucho se empezó a construir durante la presidencia de Juárez Celman, tras ser decidida su instalación y aprobado el proyecto en la de Roca. Se inauguró en 1895, durante la presidencia de Luis Sáenz Peña.

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    1. Horacio

      Señor Ramírez: ya hemos corregido los datos consignados en nuestra página y agregado la información que usted nos enviara.Gracias por su colaboración.

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  5. sandra

    leer cuando murio buenos aires..si queres saber de fiebre amarilla..y lo que sucedia en la ciudad

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    1. Horacio

      Señorita Sandra: Precisamente de la obra que usted menciona es de donde hemos extraído algunas informaciones con las que compusimos el texto al que usted alude, obra que por otra parte, al final del mismo, recomendamos leer. Gracias por entrar en nuestra página.

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  6. Anónimo

    o

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  7. Anónimo

    Necesito información. algien tiene??

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    1. Anónimo

      En la biblioteca publica del templo masónico, tenes laverdadera historia. Roque Perez, entonces la mayor autoridad de la masoneria argentina, se hizo cargo del pais, junto al padre de Cosme Argerich, uno de los pocos medicos q decidio quedarse. Roque Pérez fue quien decidio la creacion del cementerio de la Chacarita, xq la recoleta ya no daba a basto y no querian la peste tan cerca.

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  8. Tomas

    Necesito saber cuál era la situación económica durante esta epidemia

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    1. OscarCallan

      Sarmiento tomo emprestitos de conpañias de Londres Murrieta Con o Baring Vía 75 millones de pesos oro aproximadamente para pagar intereses del emprestitos tomado antes por Mitre. Años seguido Pellegrini crea el Banco Nacional tomando nuevamente emprestitos de Morgan Co en sumas similares pero devaluando la moneda local con una ley de convertibilidad 100 pesos oro un peso fuerte argentino después bajo la economía siguieron bajando a 0.40cv y así sucesivamente. Pero permitían la circulación de varias monedas de uso corriente. Muchas obras ferroviarias. Mucha producción de grano grueso. Era de esperar ya que algún lado positivo era necesario mostrar cómo potencial garantía. Etc etc. Manuales de historia de las instituciones hay varios de fácil acceso en la www. Ruego me disculpé si no pude ayudarte. Cordialmente Oscar

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  9. mia

    Necesito saber como se llamaba el vicepresidente que murio por la enfermedad COLERA.
    Gracias

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  10. Elias

    Necesito saber como termino la fiebre amarilla

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  11. Curiosa

    En qué lugar se instaló Sarmiento con su comitiva en Mercedes, 1871, y que actividades desarrollö

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  12. Anónimo

    En fin…la cosa.no cambio.nada..despues de [email protected] los..los políticos siguen escondiéndose,y los médicos y profesionales de la salud y otros,poniendo el hombro…

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