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ORIBE, MANUEL (1792-1857).
Brigadier General. Político y líder militar uruguayo. Intrépido oficial cuyo nombre figura en los principales hechos de armas durante las gestas por la Independencia de nuestra patria y de su país de nacimiento, el Uruguay. Estuvo profundamente involucrado en la política interna argentina durante el período 1817-1851 y fue el segundo presidente de Uruguay (1835-1839).
Nació en Montevideo el 26 de agosto de 1792 y en 1810 se incorporó al Batallón de Húsares Orientales tomando parte desde el principio en la lucha que se libraba con los realistas. El 31 de diciembre de 1812, combatió en Cerrito derrotndo a los realista. Se incorporó como artillero a las fuerzas de José Gervasio Artigas, y luego en 1816 se destacó por su valor durante la campaña de Fructuoso Rivera contra los portugueses del Brasil que tomaron Montevideo. Fue a Buenos Aires y el 12 de junio de 1818, el Director Supremo de las Provincias Unidas, General JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN, le otorgó los despachos de Capitán de artillería del Ejército de las Provincias Unidas del Río de la Plata y se incorporó a las fuerzas gubernamentales que luchaban contra las provinciales en rebeldía contra el gobierno central.
El lº de febrero de 1820, bajo las órdenes de Balcarce asistió a la batalla de Cepeda y al año siguiente pidió su baja absoluta del Ejército argentino y regresó a Montevideo. En abril de 1825 fue uno de los treinta y tres “campeones” orientales que iniciaron la Cruzada Libertadora con Lavalleja para librar a su patria de la dominación del imperio del Brasil. En 1826 pasó a formar parte de los efectivos argentinos de Carlos María de Alvear, en la guerra contra el Brasil y luchó en Ituzaingó. En 1828, cuando Uruguay se hizo independiente y Fructuoso Rivera llegó a ser su primer presidente, designó a Oribe Ministro de Guerra y Marina.
El 1º de marzo de 1835 sucedió a Rivera como segundo Presidente del Uruguay, mientras Rivera conservaba el cargo de comandante militar de las fuerzas uruguayas, por lo que se desencadenó entre ambos, una despiadada lucha por el poder, precipitada por el intento de Oribe de remover a Rivera de ese comando. El 17 de julio de 1836 se enfrentaron y Rivera, apoyado por las tropas de Juan Galo de Lavalle, enemigo declarado de Rosas, resultó vencedor en esta confrontación y retomó la presidencia en 1839. Oribe huyó a Buenos Aires, donde Rosas, que discrepaba con la buena acogida dispensada por Rivera a los unitarios y otros opositores de su gobierno, radicados en Uruguay, en 1838, formalizó un pacto con Oribe y lo reconoció como auténtico Presidente constitucional de ese país y sumó sus fuerzas para que Oribe recuperara el poder, por lo que Rivera le declaró la guerra a la Argentina.
Combatió en Santa Fe bajo las órdenes de Estanislao López y en 1840, Juan Manuel de Rosas lo nombró General en Jefe de las fuerzas federales con la misión de oponerse al llamado “Ejército Libertador” que comandaba el general Juan Galo de Lavalle. Oribe lo persiguió a través de todo el norte argentino y lo derrotó primero en Quebracho Herrado (Córdoba) el 28 de noviembre de 1840 y finalmente en Famaillá el 19 de setiembre de 1841. Retornando hacia el este, aniquiló luego a las fuerzas antirrosistas en Corrientes y Entre Ríos y en esta última provincia enfrentó a su rival Rivera, derrotándolo completamente en la batalla de Arroyo Grande, librada el 6 de diciembre de 1842.
Entró triunfante al Uruguay y desde tierra estableció sitio a la ciudad de Montevideo, mientras Rosas lo hacía desde el mar (véase Guerra Grande). El sitio se extendió hasta 1851 cuando Oribe fue obligado a capitular por Urquiza, quien habiendo así despejado su camino, formó la alianza con Brasil y Uruguay que le permitirá derrotar definitivamente a Rosas en Caseros el 3 de febrero de 1852. Oribe viajó a Barcelona pero regresó unos años después y murió en Montevideo el 12 de noviembre de 1857.
Uno de sus biógrafos, connacional suyo, dice que fue “la primera espada de su época”. Otro panegirista afirma que “como segundo Presidente constitucional de la República Oriental del Uruguay, su obra de estadista y administrador merece el aplauso hasta de sus más encarnizados adversarios”. Durante más de una década (18391851) la guerra civil del Uruguay y la revuelta unitaria contra Rosas sumieron a toda la región del Río de la Plata en una prolongada lucha en el curso de la cual la mayor parte de las acciones bélicas tuvieron lugar en suelo argentino (ver)