MUJERES EN LA POLÍTICA ARGENTINA

Cuando la vicepresidente MARÍA ESTELA MARTÍNEZ DE PERÓN (q.v.) el 29 de junio de 1974, sucedió a su marido en la presidencia, se convirtió en la primera mujer presidente de un país americano.

La lucha por el sufragio femenino en la Argentina fue paralela históricamente a la de los Estados Unidos, pero aquí se demoró en ser legislado.

Ponerla en marcha fue parte del programa del Presidente Perón, patrocinado por quien fuera su segunda esposa, EVA DUARTE DE PERÓN (Evita) quienes lograron que la ley de sufragio que otorgaba a la mujer el derecho de votar a los dieciocho años, fuera aprobada en 1947.

En las actividades políticas de la primera presidencia de Perón, las mujeres aparecían con frecuencia como candidatas peronistas a distintos cargos electivos y administrativos, por lo que se creó una rama femenina del partido Peronista.

Las mujeres en la Argentina tradicionalmente han tomado parte activa en las experiencias pioneras, en la defensa de sus derechos y en los intereses cívicos y filantrópicos de sus comunidades.

Desde los primeros días de la conquista; por herencia y experiencia histórica, las mujeres compartieron con los hombres y fomentaron en sus hijos, el fuerte espíritu individualista que ha caracterizado a las argentinas de todas las generaciones.

Las leyes y costumbres españolas consideraban a la mujer especial por derecho propio y condición, ya que aportaba a su marido y a sus hijos, su propia fortuna y el poder de sus relaciones familiares.

Las mujeres contribuyeron personalmente a obtener la independencia de diversas maneras: donando sus joyas o sus fortunas personales para comprar armas, convirtiendo sus hogares en lugares importantes de reunión para los líderes patriotas o para ser utilizados como oficinas de reclutamiento, confeccionando banderas y uniformes para el ejército de los Andes y en el noroeste, hasta agrupando y conduciendo las fuerzas armadas contra los realistas o acompañando a sus esposos en la lucha.

Durante el siglo XIX, las mujeres se interesaron profundamente en la política y asuntos públicos, trabajando en general con los hombres de la familia o para ellos, como es el caso de los esfuerzos de doña ENCARNACIÓN EZCURRA en favor de su marido, JUAN MANUEL DE ROSAS, o el de REMEDIOS ESCALADA,  colaborando con su esposo, el general SAN MARTÍN, o el de «la DELFINA», acompañando a su esposo, el caudillo FRANCISCO RAMÍREZ en las batallas.

En épocas más modernas, las mujeres se destacaron en especial en las artes y en la literatura y muchas de ellas han llegado a ser académicas, escritoras, abogadas, médicas, dentistas, periodistas, etc..

Muchas de estas contribuciones de las mujeres argentinas han pasado a formar parte de la herencia nacional a través del folclore y de la historia (ver Mujeres en la Historia Argentina).

Véase el ensayo «Women; the forgotten half of Argentine history» de Nancy Caro Hollander, en el libro editado por Ann Pescatello «Female and Male in Latin America: Essays» (Pittsburgh, 1973). Véase también Lily Sosa de Newton, «Diccionario biográfico de mujeres argentinas» (Buenos Aires, 1972)

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