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LOS ORILLEROS SE MOVILIZAN EN APOYO DE SAAVEDRA (05/04/1811)
El 5 de abril de 1811, en Buenos Aires, los “orilleros” (1), se movilizaron en apoyo de CORNELIO SAAVEDRA, exigiendo su nombramiento como jefe político y militar y el alejamiento de los «morenistas» del gobierno.
A fines de marzo de 1811, en Buenos Aires, el desprestigio de la Junta Grande de Gobierno era grande y su debilidad interna no podía disimularse. Muchos anónimos circulaban del tenor siguiente: ‘Os gobiernan el potosino Saavedra, el cordobés Funes, el correntino Cossio, el tucumano Molina, el montevideano Campana; todos forasteros. ¿En esto han venido tus glorias y tu nombre Buenos Aires?” y una inesperada maniobra política, modificó sorpresivamente este panorama.

Era la noche del 5 de abril de 1811 y algo nuevo sucedería en la Historia Argentina. Comienza a correr en la ciudad de Buenos Aires, el rumor de que en los alrededores se estaba concentrando gente de los suburbios que marchaban silenciosamente hacia la ciudad. Y así era. En los corrales de Miserere, Palermo y en los mataderos de San Telmo se estaban congregando los “orilleros”, llamados así por vivir en las orillas de la ciudad (1). A las 12 de la noche, la plaza de la Victoria —hoy de Mayo— estaba llena de gauchos con sus caballos y en absoluto silencio, lo que le daba a esta presencia, un aire misterioso y escalofriante. ¿Quiénes eran? ¿Qué querían? ¿Quién los había organizado?
Muchas preguntas y ninguna respuesta. Este hecho tomó a todos por sorpresa, como un precursor antiguo del famoso 17 de octubre de hoy (2) y nadie entendía que era lo que pasaba. Los jóvenes morenistas del café de Marcos y la Sociedad Patriótica nada sabían tampoco, pero era ya la medianoche, cuando el espacio abierto frente al Cabildo se llenó de gente. Siempre en silencio y ordenadamente, los «orilleros» se concentran allí y parece ser que lo hacen, respondiendo al llamado de TOMÁS GRIGERA, alcalde de las quintas y hombre de prestigio por su comportamiento durante las invasiones inglesas y el Secretario de Gobierno de la Junta, el oriental JOAQUÍN CAMPANA.
Es la una de la madrugada y llegan más noticias diciendo que cada vez hay más gente en la Plaza y que al parecer, también se han plegado algunos regimientos, entre ellos, los pocos Húsares que había en la ciudad, con su jefe, MARTÍN RODRÍGUEZ” al frente. Alertados de la novedad, los miembros del Cabildo conferenciaron en el Fuerte, tratando de establecer los orígenes del movimiento y su real tendencia y como se supo que GRIGUERA estaba al frente de la pueblada, se lo llama.
A medianoche del 5/6 de abril llegan al Cabildo TOMÁS GRIGERA y JOAQUÍN CAMPANA y se reúnen con HIPÓLITO VIEYTES y otros funcionarios “morenistas” y VIEYTES les pregunta en forma intempestiva y en tono conminatorio: “Quiénes son esta “chusma”. Quién ordenó esta concentración?, Qué quieren?. A lo GRIGUERA le contesta reposadamente: “El pueblo tiene que pedir cosas interesantes a la Patria”. Sigue el altercado de los “morenistas” con el imperturbable alcalde que no quería decir cuáles eran “esas cosas interesantes”, ya que solamente habría de explicárselas al Cabildo.
Recién a las 3 de la mañana del domingo 6 de abril los capitulares recibieron en el edificio comunal al doctor JOAQUÍN CAMPANA, que actuaba como vocero de los manifestantes y a TOMÁS GRIGERA y allí éstos presentaron un petitorio firmado por todos los Alcaldes de Barrio y numerosos vecinos de la ciudad. El pliego fue examinado por los cabildantes y los comandantes de Húsares, Caballería de la Patria (ex Blandengues), Granaderos y Arribeños, citados al efecto y luego de aprobarse la mayoría de los 17 puntos presentados, el petitorio se giró al Fuerte para su aprobación. Es interesante destacar ahora, que en este petitorio, por primera vez, se utilizaba la expresión “… el pueblo quiere”, concepto éste, totalmente revolucionario para la época, cuando el pueblo, sólo podía aceptar mansamente su destino, sin intentar alzarse contra la autoridad bajo pena de recibir una rigurosa represión.
En síntesis, el petitorio popular demandaba se confiriera a CORNELIO SAAVEDRA en toda su plenitud el mando político y militar y la separación de todos los miembros “morenistas de la Junta. Que se confinara a VIEYTES, AZCUÉNAGA, LARREA Y RODRÍGUEZ PEÑA y con ellos a FRENCH, BERUTI y que ingresara el Doctor CAMPANA y otros ciudadanos para reemplazarlos. También se exigía la formación de un Tribunal de Seguridad Pública, la expulsión de todos los españoles y el enjuiciamiento de BELGRANO por su fracaso en la expedición al Paraguay.
Todos los puntos del petitorio fueron aceptados en general y solamente se sustituyó la expulsión de los españoles desafectos a la revolución, por un impuesto personal. Finalmente, al mediodía del 6 de abril el doctor CAMPANA regresó a la Junta con dos personas más, carentes de antecedentes de notoriedad y firmaron el enterado de la resolución de la Junta, consignando las correcciones apuntadas (Ver Moreno o Saavedra).
Resumiendo, diremos que el movimiento popular del 5 de abril, llamado por los jóvenes intelectuales y la “gente bien”, “un movimiento de la chusma”, fue en realidad un golpe cívico-militar organizado por el sector moderado de la Junta liderado por SAAVEDRA, con el verdadero objeto de expulsar del gobierno a los jóvenes intelectuales radicalizados (los «morenistas») y destituir a los jefes militares que los apoyaban, entre ellos, al propio DOMINGO FRENCH (3)
Resultado final y consecuencias del movimiento
SAAVEDRA “que en conversaciones privadas ha negado enfáticamente haber tenido el más mínimo conocimiento del movimiento dirigido por GRIGERA y CAMPANA”, optando por postergar sus aspiraciones políticas por ese momento, no aceptó el nombramiento rechazando la posibilidad de asumir una virtual dictadura como la que proponía el pliego de los manifestantes y como no era viable un “saavedrismo” sin Saavedra, el movimiento pierde fuerza, aunque habiendo logrado plenamente sus objetivos con la incorporación del Doctor CAMPANA a la Junta Grande en reemplazo de MARIANO MORENO, sin saber que éste ya había fallecido en alta mar el 4 de marzo de 1811 y los morenistas deportados.
CAMPANA será un hombre fuerte en la Junta durante cinco meses. En este período se habla varias veces de “Independencia”, concepto que Campana es el segundo en verter, luego de aquel famoso brindis y “coronación” de Saavedra por Duarte, que tanto fastidiara a Moreno (ver Un brindis desafortunado).
Este movimiento cívico-militar, encabezado por los “saavedristas” y apoyado por los sectores populares (los «orilleros»), consolidó temporariamente el control del ala moderada en la Junta Grande y eliminó la influencia de la minoría radical. Como la intimación presentada ante el Cabildo exigía la inmediata remoción de los funcionarios asociados al ya fallecido MARIANO MORENO, se destituyó a los vocales “morenistas” de la Junta, JUAN LARREA, MIGUEL DE AZCUÉNAGA, HIPÓLITO VIEYTES y NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA y se los desterró, junto a oros militantes de ese espacio hacia distintas provincias del interior profundo.
Se disolvió el Regimiento de la Estrella (o Regimiento América), fuerza militar adicta a los morenistas, y sus jefes DOMINGO FRENCH y ANTONIO LUIS BERUTI también marcharon al exilio y como en Asunción se había formado una Junta dirigida por JOSÉ GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA que si bien aceptó la amistad de la Junta de Buenos Aires no se le subordinó, se le ordenó a MANUEL BELGRANO que estaba al frente de la Expedición a la Banda Oriental, se presentara de inmediato ante las autoridades de Buenos Aire, para rendir cuentas acerca de su fracasada expedición al Paraguay, aunque en realidad lo que se estaba buscando era desestabilizarlo, por su notoria afinidad con la facción radical (ver Expedición de Manuel Belgrano a Paraguay).
A pesar de la dura represión, el exilio de los morenistas no significó el fin de sus ideales políticos. Pudieron reorganizarse y pocos meses después, desde la clandestinidad iniciaron una agresiva ofensiva de libelos y panfletos contra los miembros provincianos de la Junta Grande hasta que, el desgaste militar por las derrotas en el Alto Perú obligó a Cornelio Saavedra a marchar al norte y los morenistas aprovecharon su ausencia para presionar políticamente, logrando finalmente su destitución (4).
Ya en 1812, los morenistas retornados se reagruparon bajo el liderazgo de BERNARDO DE MONTEAGUDO y sellaron una alianza clave con la recién llegada Logia Lautaro de JOSÉ DE SAN MARTÍN para relanzar el proyecto independentista radicalizado que finalmente, fue el que se puso en marcha.
(1). Se identificaba como los “orilleros” a los pobladores de las orillas de la ciudad. Gente humilde con muy escasos recursos, paisanos y trabajadores en las quintas,
(2). Permítasenos aquí comentar algo que se nos ocurre calificar como otra jugarreta de la Historia, que nos demuestra que todo siempre ha sido igual y que las cosas se repiten a lo largo del tiempo, sin que eso haya servido para nos sea dado aprender de nuestros errores. Me refiero a la similitud que aparece entre esta “poblada” y la manifestación que se realizó en Buenos Aires el 17 de octubre de 1945, para pedir la libertad de JUAN DOMINGO PERÓN.
(3). Un hecho que también tuvo su correlato el 1° de mayo de 1974, cuando JUAN DOMINGO PERÓN echó de la Plaza de Mayo a esos mismos “iluminados” de 1811, que ahora eran los “montoneros”, llamándolos “estúpidos” e “imberbes” rechazando sus descabelladas y violentas propuestas.
(4). El 26 de agosto de 1811, después de la derrota militar de Huaqui, Saavedra se sintió obligado a trasladarse al frente de guerra del Alto Perú en un intento de reorganizar el Ejército del Norte vencido en esa batalla y su ausencia, fue aprovechada por sus adversarios para desacreditarlo ante la opinión pública. Gravemente reducido su poder y su influencia y sin haber podido revertir los resultados de esa desastrosa derrota en Huaqui, el 23 de setiembre de 1811, cayó la Junta Grande y fue reemplazada por el Primer Triunvirato, permitiendo el regreso de los desterrados a la capital (ver Saavedra, Cornelio).