LÓPEZ, ESTANISLAO. (1786-1838)

Brigadier General y político. Nació en la ciudad  de Santa Fe el 22 de noviembre de 1786. Guerrero de la Independencia. Ilustre caudillo de la provincia de Santa Fe y verdadero fundador de su autonomía. El más decidido paladín de la idea federativa que sirvió de base para la organización política de la República  y hasta su muerte,  decidido partidario de Juan Manual de Rosas. En 1806 y 1807 participó en la lucha contra los ingleses cuando invadieron el Río de la Plata.

En setiembre de 1810, al llegar a Santa Fe el Ejército del general MANUEL BELGRANO, que se dirigía al Paraguay para lograr su adhesión a los postulados de la Revolución de Mayo, solicitó permiso para ingresar en el mismo. Así formó parte de las fuerzas que primero pisaron territorio paraguayo. Luego de ser derrotados en Tebicuary, fue tomado prisionero y luego conducido a Montevideo, que se hallaba en poder de los realistas. Detenido con otros patriotas a bordo de la fragata española “Flora”, que servía de pontón, una noche, sin ser visto, se arrojó al agua, logrando llegar al campo del ejército que al mando del coronel José Rondeau había establecido sitio a esa plaza y se le unió para combatir a los realistas. Poco después se encontraba de nuevo en su suelo natal y en 1816 estando en Santa Fe, tomó parte  en la sublevación de Mariano Vera y dirigió la ocupación de la capital.

En marzo de 1816 se incorporó al movimiento federalista encabezado por José Gervasio Artigas y con Francisco Ramírez, caudillo de Entre Ríos, inició la lucha contra el gobierno de Buenos Aires. Designado comandante general de la provincia de Santa Fe, realizó una exitosa campaña contra los indios del Chaco. El 23 de julio de 1818, se autonombró Gobernador interino de Santa Fe, separándose de este modo de Buenos Aires, lo que hizo conocer por medio de un bando público y a partir de entonces, gobernó a su provincia natal durante veinte años. El resto de su vida fue azarosa, marcando y refirmando su personalidad. En 1820 con José G. de Artigas y Francisco Ramírez  invadieron la provincia  de Buenos Aires y en Cepeda derrotaron a las fuerzas porteñas comandadas por el Director Rondeau. Dueños de la situación, firmaron con el gobernador Sarratea el Tratado del Pilar, que sentó las bases de la futura organización federal de la República Argentina.

Sostuvo más tarde nuevas luchas con Buenos Aires y, al ser asesinado Dorrego por Lavalle, entre 1818 y 1831 combatió junto con Juan Manuel de Rosas contra Lavalle y el general Paz. En 1835, como había sucedido antes con Rosas en Buenos Aires, en su provincia, fue investido con facultades extraordinarias, aunque en verdad, ya las venía ejerciendo desde 1818. Falleció en la ciudad de Santa Fe, aún ejerciendo el gobierno de su provincia,  el 15 de junio de 1838. Sus restos mortales fueron depositados en el presbiterio del templo de San Francisco, donde aún se encuentran. La lápida de mármol que los cubre fue enviada por el tirano Juan Manuel de Rosas con una dedicatoria que es todo un documento de amistad y de solidaridad política. El historiador general Bartolomé Mitre lo ha juzgado así: “De un valor sereno, manso por temperamento, ambicioso y emprendedor, poseía un talento natural y cierta habilidad gauchi-política, que le granjearon gran ascendiente entre sus paisanos.”

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