LAS HERAS, JUAN GUALBERTO GREGORIO (1780-1866)

General de División,  Guerrero de la independencia, llamado “el brazo derecho” del general San Martín; gobernador de la provincia de Buenos Aires de 1824 a 1826, el general LAS HERAS, nació en Buenos Aires el 11 de julio de1780. De padre español y madre argentina, sus verdaderos nombres y apellidos eran GUALBERTO GREGORIO DE LAS HERAS (compuesto) y no Las Heras, como se ha difundido. No solamente lo comprueban documentos de la época, sino que una de sus nietas, doña Mará Teresa Gregorio de Las Heras, que visitó la República Argentina en el mes de noviembre de 1959, recalcó que su apellido, por ende el de su ilustre abuelo, fue Gregorio de Las Heras. Se educó en el Colegio de San Carlos y abrazó la actividad comercial que le exigió viajar frecuentemente a las provincias del interior,  a Chile y al Perú. Inició su carrera de las armas en 1806, como oficial de las milicias, distinguiéndose por su valor en la defensa de Buenos Aires contra la invasión de los ingleses en 1806 y 1807.

En 1810, estando en Córdoba, en la época de la Revolución de Mayo, el 24 de octubre de ese año,  fue nombrado Sargento Mayor y puesto a cargo de la milicia provincial. En 1813 fue enviado por el gobierno de Buenos Aires al mando de fuerzas auxiliares argentinas reclutadas en Córdoba y Mendoza para ayudar a mantener la independencia de Chile frente a nuevas amenazas realistas. En 1814 luchó bajo las órdenes del general Juan Mackenna en Cucha Cucha, Membrillar, Maule, Tres Montes, Río Claro, Quechereguia y en otros varios combates. Cuando se produjeron los desacuerdos entre José Miguel Carrera y Bernardo O’Higgins, De Las Heras se presentó ante San Martín, recién llegado a Mendoza para hacerse cargo de la gobernación y le manifestó que la independencia chilena se estaba malogrando en virtud de la disensión entre sus propios líderes. San Martín le ordenó regresar para ir en ayuda de los chilenos y Las Heras llegó a tiempo para proteger la retirada de Rancagua hacia Mendoza en 1814.  Llegado a esa provincia, fue puesto al mando del Regimiento 11 de Infantería, creado por el gobierno de Buenos Aires para defender la frontera occidental de Mendoza después de la caída de Chile a manos de los realistas. Pronto, lo que era una fuerza auxiliar quedó convertida en uno de los Cuerpos del Ejército de los Andes organizado por San Martín.

En 1816 fue ascendido a coronel y cuando el Ejército de los Andes inició el cruce de la cordillera en enero de 1817 para comenzar su lucha continental con el propósito de independizar a esas tierras del dominio de España, Las Heras se hallaba al mando de la columna de 800 hombres que tomó una ruta directa a través del paso de Uspallata, escoltando toda la artillería y otros equipos y pertrechos que no pudieron acompañar al cuerpo principal de ejército por el paso de Los Patos (al norte). Sus fuerzas lucharon exitosamente en los combates librados contra los grupos realistas apostados en el paso de Los Potrerillos y Guardia Vieja y llegaron al lado chileno, tomando posesión de Santa Rosa el 8 de febrero, de acuerdo con lo programado. Luchó en la batalla de Chacabuco (12 de febrero, 1817), como integrante de la División del general Miguel Estanislao Soler y después de esta victoria se le asignó a Las Heras el comando de ejército que debía completar la liberación del sur de Chile.

Luego de los triunfos de Curapaligüe y Gavilán ocupó Concepción y posteriormente se unió al general Bernardo O’Higgins en el fracasado intento de tomar la fortificada plaza de Talcahuano, reforzada a la sazón por nuevas unidades realistas procedentes del Perú. Finalmente O’Higgins retiró fuerzas hacia la capital, Santiago, seguido por los realistas. En Cancha Rayada donde estos últimos derrotaron a los patriotas mediante un ataque por sorpresa, Las Heras salvó la situación, manteniendo casi intacta a la totalidad de sus fuerzas de alrededor de 3.000 hombres, posibilitando así que San Martín dispusiera de esos efectivos y artillería para enfrentar y vencer a los realistas, menos de tres semanas después, en Maipú. En esta acción victoriosa librada el 5 de abril de 1818, la cuarta confrontación que tenía con el general realista José Ordóñez, Las Heras comandaba el ala derecha y fueron sus fuerzas las que lo vencieron y lo tomaron prisionero.

Durante los dos años siguientes, ya ascendido a Mayor General, colaboró con San Martín en la preparación del ejército libertador del Perú, asumiendo las responsabilidades de Jefe de Estado Mayor. Esta expedición destinada a la liberación del Perú partió de Valparaíso, Chile, el 20 de agosto de 1820 y el 8 de septiembre Las Heras tuvo el honor de conducir las primeras fuerzas libertadoras en suelo peruano, para acampar en Pisco, cerca de la bahía de Paracas, continuando luego sus actividades en territorio peruano, ya como Comandante en Jefe de estas fuerzas armadas, cuando San Martín aceptó el liderazgo político, en su condición de Protector Supremo del Perú. Asistió al sitio de la fortaleza del Callao al año siguiente y mientras permaneció en el Perú desempeñó el cargo de Consejero de Estado y fue nombrado Gran Mariscal.

El 7 de diciembre de 1822, algunos meses después de la partida de San Martín del Perú, consecuencia de su entrevista con Simón Bolívar en Guayaquil, en el mes de julio, Las Heras presentó su solicitud de retiro del ejército y regresó a Buenos Aires. El 8 de agosto de 1823 fue nombrado Ministro plenipotenciario por el gobernador de Buenos Aires, Manuel Rodríguez, para negociar con las autoridades españolas en el Alto Perú (Bolivia), pero se vio impedido de llevar a cabo esta misión por el alzamiento de Olañeta contra el virrey, lo que torno muy  confusa allí la situación. El 2 de abril de 1824, Las Heras sucedió al general Martín  Rodríguez como gobernador de la provincia de Buenos Aires y el 23 de marzo de 1825, le fue conferida plena responsabilidad para ocuparse de los asuntos exteriores de todas las provincias.

Su administración se extendió desde el 2 de abril de 1824 hasta 1826 y en los dos años en que actuó como gobernador, se caracterizaron porque se produjeron importantes acontecimientos en la organización nacional de la Argentina, así como en los asuntos internacionales. En muchos aspectos su período de gobierno configura una continuación de las reformas iniciadas por el ministro Bernardino Rivadavia en la época del gobernador Rodríguez —en realidad, solicitó a Rivadavia que continuara desempeñándose como su ministro de Gobierno, pero este último rehusó el ofrecimiento pues tenía planeado un viaje a Europa —y un preludio o preparación para su retorno como presidente en 1826. Las Heras designó a Manuel José García ministro de Gobierno y al general Francisco Fernández de la Cruz, ministro de Guerra y Marina. Los hechos más trascendentes de su período de gobierno incluyen: los esfuerzos realizados para lograr la promulgación de la “Ley Fundamental”, un instrumento laboriosamente trabajado que sellaba la unidad de la Nación, la colocación del empréstito de Baring Brothers el 7 de julio de 1824, la convocatoria del Congreso Nacional Constituyente que celebró su primera reunión el 16 de diciembre de 1824, la terminación de la guerra de la Independencia en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824.

Al serle otorgado provisoriamente el poder ejecutivo nacional por el Congreso, el 23 de enero de 1825, trató de comenzar negociaciones con Bolívar con el fin de adoptar una acción conjunta contra el Brasil, si ello resultara necesario, pero nada resultó de esto. Firmó el primer Tratado de paz con España y el 2 de febrero de 1825, con sus ministros suscribieron un Tratado de amistad, comercio y navegación con Inglaterra. El 19 de abril de 1825, el caudillo uruguayo Juan Antonio Lavalleja trató de forzar el apoyo argentino al Uruguay, invadiendo su provincia natal con 32 compañeros, grupo éste conocido con el nombre de “Los Treinta y Tres Orientales”. En octubre, el Congreso, luego de haber dispuesto la defensa de la frontera india meridional y del puerto de Bahía Blanca, bajo el mando de Juan Manuel de Rosas, y establecido un ejército de observación bajo las órdenes del general Rodríguez, incorporó a la Argentina la provincia oriental (Uruguay), tal como le había sido requerido, luego de la acción de Lavalleja. Producido este hecho, inmediatamente, en diciembre de 1825, Brasil declaró la guerra a la Argentina. Las Heras solicitó al Congreso proveer lo necesario para movilizar los recursos nacionales en esta emergencia y organizo los efectivos y materiales que se iban a empeñar en esa contienda.

Cuando la Ley pertinente fue promulgada y considerándose a Las Heras como el más experimentado y distinguido general de la Nación, todo hacia pensar que se lo pondría al mando de esas fuerzas, Rivadavia lo dejó de lado y nombró para el cargo al general Carlos María de Alvear. Muchos atribuyeron tal decisión a manejos de la política, pues muchos unitarios sospechaban de las simpatías de Las Heras por el federalismo, acordándose de su buena disposición para permitir que Bolivia (anteriormente parte del virreinato del Río de la Plata, dependiendo de Buenos Aires), constituyera una nación independiente bajo la autoridad de Sucre, y por otras acciones que no le perdonaron.

No obstante la próspera administración que había realizado y los incuestionables méritos que en defensa de los intereses de la patria había exhibido, una vez más la política se había introducido en el manejo de la administración pública, causándole esta esta última amargura que no pudo asimilar. Decidió dimitir a su cargo y el 15 de marzo de 1826, dirigió un manifiesto a sus conciudadanos, dando cuenta de su conducta, dejando así a Rivadavia el camino expedito para asumir la presidencia el 6 de febrero de 1826. . “En ninguna otra época —dice uno de nuestros historiadores— ha tenido la provincia de Buenos Aires una situación más próspera, más libre, más cómoda: una administración más co­rrecta y pundonorosa que en los dos años de la gobernación del general Las Heras; tan hábilmen­te servida por su ministro, el señor García, y sobre todo por una opinión pública sana, satisfecha, inclinada a lo bueno”.

Las Heras se dirigió a Chile, donde aceptó un nombramiento de general de división en el ejército chileno y permaneció allí honrado por Chile y Perú hasta su muerte, ocurrida el 6 de febrero de 1866, estando acompañado solamente por su esposa, Carmen Larraín, que era chilena. Sus restos fueron inhumados en Chile y repatriados en 1906 y desde entonces descansan junto con los del general José de San Martín en la catedral de Buenos Aires. Las Heras era todo un carácter y un espíritu verdaderamente militar, que llevaba hasta el extremo el respeto por la obediencia y la disciplina, las primeras de todas las virtudes militares. Un hecho lo demuestra: durante la marcha, un soldado, extenuado por el hambre, pues hacía dos días que no comía, se separó de la columna para robar una gallina: lo supo Las Heras, y, en cumplimiento de las órdenes dadas al hacerse cargo del mando, lo fusiló sobre tablas.

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