LA MARINA DE GUERRA ARGENTINA EN LA GUERRA DEL PARAGUAY (1865)

La Guerra del Paraguay fue otra demostración de la falta de previsión en lo naval del gobierno argentino. Atacadas dos de sus naves en el puerto de Corrientes e invadido su territorio por fuerzas paraguayas, la República Argentina, aliada con Brasil y Uruguay, por medio del Tratado de la Triple Alianza, se dispuso a entrar en guerra, librando lo que la Historia conoce como “la guerra con Paraguay”.

Otra vez, como había ocurrido ya en 1825 cuando el imperio de Brasil le declaró la guerra, la Argentina, casi sin Marina para la lucha en los ríos, debió recurrir a una media docena de vapores y con ellos se libraron acciones, se transportaron tropas y pertrechos y se apoyó al ejército en operaciones.

El 12 de agosto de 1865, en Paso de Cuevas (Provincia de Corrientes), el vapor “Guardia Nacional” (imagen), comandado por el Comodoro LUIS PY, estando a bordo el jefe de la Escuadra, el Almirante JOSÉ MURATURE, interviene, integrando una división naval con varias naves brasileñas, en un violento cañoneo con las baterías costeras paraguayas instaladas allí. La nave argentina, con solamente los seis cañones por banda con los que podía apuntar, debió sostener un duro enfrentamiento con los 30 cañones paraguayos sólidamente instalados en el lugar. Allí fallecieron los Guardiamarinas LUIS PY, hijo del Comandante y JOSÉ FERRER y resultó herido el Subteniente CLODOMIRO URTUBEY, luego inspirador y primer Director de la Escuela Naval Militar.

Al año siguiente los aliados concentraron en la ciudad de Corrientes un ejército formado con 42.000 soldados y 90 piezas de artillería, que, cruzando el río Paraná en vapores y embarcaciones menores, fue trasladado a territorio paraguayo hasta Paso de la Patria, pequeña aldea cercana al ángulo donde se unen los ríos Paraná y Paraguay, realizándose así una de las operaciones navales de mayor volumen llevadas a cabo durante esa contienda.

Para valorar debidamente la importancia de este operativo, debemos recordar que el ancho del río Paraná en esa zona, varía de 2.100 a 3.800 metros y que del lado paraguayo, sobresalía la Fortaleza de Itapirú, situada en la margen derecha del Paraná, a 3.000 metros de su confluencia con el Paraguay.

El operativo
El ejército paraguayo había concentrado allí, una fuerza de 35.000 soldados, apoyados con 66 cañones y cubierto su flanco norte, por el Teniente Coronel JOSÉ MARÍA BRUGUEZ que con 14.000 soldados apostados en Humaitá debía hostilizar a los aliados.

Luego del cruce del Paraná, y de haberse tomado posiciones en Paso de la Patria, que había sido precedido por un bombardeo de las posiciones paraguayas, iniciado el 21 de mayo de 1866, se realizaron algunas acciones menores durante las cuales, los paraguayos utilizando el vapor argentino “Gualeguay” que había sido apresado al iniciarse la invasión, realizaban audaces incursiones de hostigamiento.

El bombardeo realizado por la escuadra brasileña fue poco efectivo, pero una fuerza de desembarco pudo ocupar una pequeña isla que se hallaban frente a la Fortaleza de Itapirú, donde instaló 8 cañones y construyó una línea de trincheras. En la noche del 9 al 10 de abril, se produjo un fuerte contrataque paraguayo, contra esas posiciones, pero fue rechazado, luego de una sangrienta lucha.

El comando aliado dispuso entonces, destacar un cuerpo de vanguardia compuesto de 10.000 soldados y 7.000 argentinos que al mando del mariscal MANUEL LUIS OSORIO debía tomar tierra no en cercanías de la Fortaleza de Itapirú. sino en la margen izquierda del río Paraguay, a media legua de su desembocadura en el Paraná.

El 15 de abril de 1866, comenzó a embarcarse el primer escalón de esta fuerza compuesta con soldados brasileños al mando del Mariscal OSORIO. Zarparon el 16 y realizando una maniobra de distracción, luego de amagar con desembarcar cerca de Itapirú, rápidamente se dirigieron hacia el río Paraguay y desembarcaron en el lugar previsto.

El segundo escalón, al mando de los Generales WENCESLAO PAUNERO (argentino) y VENANCIO FLORES (Uruguayo), compuesto con efectivos argentinos y uruguayos, embarcado en naves brasileñas y en los vapores argentinos “Guardia Nacional”, “Chacabuco”, “Libertad”, “Pavón” y “Buenos Aires”.

Aunque el tiempo no acompañó y el traslado y el desembarco de esa fuerza de combate, se vio seriamente dificultado por la violencia de un temporal que agitó las aguas del Paraná y convirtió la costa en infranqueables lodazales, el operativo confiado a la Armada Argentina se pudo concretar exitosamente. A mediados de abril, ya se habían reunido nada menos que 293 embarcaciones de todo tipo, desde pequeños botes hasta naves mayores, destacándose 65 vapores y 48 buques a vela y el 21 de abril, la operación había finalizado, habiendo dejado en territorio paraguayo a las fuerzas de los aliados en la Triple Alianza.

Fuente: «Manual de Historia Marítima Argentina». Comando General de la Armada, Buenos Aires, 1975.

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