LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA (21/01/1825)

Un repique general de campanas a eso de las diez de la noche y una salva de artillería a las once, anuncian en Buenos Aires el triunfo obtenido el 9 de diciembre por el mayor general Antonio José de Sucre en la batalla de Ayacucho, poniendo fin a la dominación española en América del sur.

El oficio que anuncia la derrota del ejército español en el Perú, llega tres semanas después y es entonces que el 13 de febrero, explota la alegría en todo el territorio nacional. Se canta el solemne Te Deum en la Iglesia Catedral al que asisten el gobernador de Buenos Aires Juan Gregorio de Las Heras y demás autoridades, junto con los cónsules y ministros extranjeros que se hallaban en la ciudad. Hay desfiles, bailes y representaciones teatrales que se reproducen en todo el ámbito de la Nación y el pueblo respira los nuevos aires de libertad que ahora cubren el cielo de toda la Hispanoamérica.

Finaliza así un período de la Historia Argentina que comenzando el 25 de Mayo de 1810, con la revolución que destronó al virrey Cevallos e instaló la Primera Junta de Gobierno Patrio, es conocido como el de la “lucha por la independencia”. Fueron cerca de quince años donde la sangre de muchísimos héroes, conocidos hoy muchos de ellos y anónimos muchos más, fue regada generosamente para que la República Argentina surgiera sana y poderosamente, como una nueva Nación libre y Soberana.

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