LA GALERÍA GÜEMES EN BUENOS AIRES (15/12/1915)

Se inauguró la Galería Güemes, en la porteña calle Florida 165, un edificio monumental para la época, precursor de los rascacielos de la ciudad. Sus 87 metros de altura mareaban y durante años fue el edificio más alto de Buenos Aires, hasta que en 1923 terminado de construír el Palacio Barolo, sus 100 metros de altura, lo superaron.

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Fue en aquellos tiempos, una cita obligada de porteños y turistas que desde esa altura, cómodamente instalados en su hermoso “mirador” del piso 14, podían contemplar la ciudad en una vista que abarcaba los 360º.

Los promotores de la obra fueron los salteños EMILIO SAN MIGUEL y DAVID OVEJERO, dueños de una enorme fortuna, que luego de llamar a concurso, contrataron para diseñarla a uno de los arquitectos que estaban de moda, el italiano FRANCISCO GIANOTTI, el mismo que proyectó la Confitería del Molino (Rivadavia y Callao) y que habia construído el Pabellón de Italia para la Exposición del Centenario de 1910, diseñado por su colega GAETANO MORETTI. La obra estuvo a cargo de la Compañía General de Obras Públicas y comenzó el 10 de marzo de 1913, después de ser derribada una antigua casa de 1830 que se levantaba en el terreno.

Alrededor de 600 obreros trabajaron durante los 33 meses que duró la obra, en la que se usó exclusivamente cemento armado y para compensar la pérdida de espacio que utilizaban los peatones, se construyó el pasaje de 116 metros de largo, que une la calle Florida con la calle San Martín. Tiene dos importantes cúpulas circulares vidriadas por donde penetra libre la luz del sol, permitiendo que toda la Galería disfrute de la luz natural. Toda la obra, cuyo costo total fue de 15 millones de pesos fuertes,  es una típica muestra del art nouveau tardío y manierista que utilizaba Gianotti, mezclado con el estilo bizantino. Pródigo en esculturas de bronce, mucho mármol, faroles modernistas y llamativos cielorrasos, todo enmarcado en proporciones absolutamente clásicas.

“En sus comienzos, la Galería Güemes contaba con 350 oficinas, 70 departamentos de lujo, dos restaurantes (uno en el piso 14º), «dancing» en el subsuelo, confiterías, bares, peluquerías, casa de cambio, etc. Catorce ascensores modernos permitían elevarse a la velocidad de dos metros y medio por segundo. El pasaje entre las calles Florida y San Martín posee dos halls de 20 metros de alto por 12 de diámetro, con una cúpula circular. Gianotti había traído, desde la fábrica que su hermano poseía en Milán, pilastras de mármol Boticcino, y las 36 vidrieras con carpintería de bronce símil oro, los frentes, y las cabinas de los ascensores, las luminarias, y las cúpulas de hierro de los halls, entre otras cosas”.

La fiesta de inauguración fue organizada por el Círculo de la Prensa y asistieron el presidente de la Nación VICTORINO DE LA PLAZA, el Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, Doctor ARTURO GRAMAJO, el doctor indalecio Gómez, EL General JOSÉ FÉLIX URIBURU y ADOLFO y DOMINGO GÜEMES, nietos del general MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES. Por la noche, en el teatro de la Galería, se realizó la primera función, en la que se presentaron cómicos, bailarines españoles, acróbatas, y la Trouppe Tingel-Tangel.

Durante mucho tiempo una de las más grandes atracciones de Buenos Aires fue la torre de la Galería Güemes, donde  se había instalado un telescopio, y a la que se podía subir previo pago de 20 centavos. En poco tiempo la galería se convirtió en una especie de ciudad en miniatura con escritorios de profesionales, departamentos de lujo, comercios y restaurantes. En 1917 se instaló en la galería el comerciante estadounidense Martín Tow, dueño de una zapatería, quien en 1928 compró la mayor parte de las acciones del edificio pasando a ser prácticamente su dueño.

El arquitecto FABIO GREMENTIERI describió a la Galería Güemes como “un edificio multifuncional, a la manera de un microcosmos urbano de carácter futurista, suerte de nave autosuficiente que incluía un teatro, un cabaret, dos restaurantes, pisos de vivienda y de oficina, galería con locales comerciales y terraza-mirador; todo ello servido por alardes técnicos inusitados para Buenos Aires”.

2 Comentarios

  1. Josè B. Cibeira

    Recuerdo la Casa Taw, la firma era -mal escrita- WITEAWAY & LAIDLAW, allì trabajò mi padre. Si tienen alguna referencia agradecerìa vuestro comentario.

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  2. Anónimo

    Quizàs era Casa Tow

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