LA BOTA DE ANCA DE POTRO

El criollo se calzaba con botas de cuero crudo confeccionadas con el «pellejo» de una pata de potro o potrillo. Se usaba este cuero sin curtir, por lo que debía ser cuidadosa e intensamente sobado para que adquiriera flexibilidad y pudiera adaptarse como un guante, a la pierna del hombre.

Cortaba el cuero en redondo a la altura de la corva y lo despegaba tirando deél. Luego efectuaba otro corte (A) y despegaba totalmente el cuero «haciendo torniquete» (B). Luego lo daba vuelta, haciendo que la parte interior quede para afuera, lo calzaba en una tabla y procedía e descarnarlo (C), dejando más gruesa la parte que le servirá de plantilla. Finalmente lo sobaba a mano. Si estribaba entre los dedos, la punta más fina o boca, la dejaba abierta (D) o se la cosía hacia adentro (E). También se las hacía con el pelo hacia afuera y la parte alta dada vuelta (era la bota con delantal) (F) que a veces se cortaba en flecos (G).

Cuando alguien quería hacer algo sin tener la capacidad necesaria para ello, se le recordaba que “no es para cualquiera la bota de potro”. Se referían así a lo difícil que era calzarse estas botas, pues si estaban mal sobadas o quien se las ponía, no tenía la piel de sus piernas y pies bien curtidos y acostumbrados al rigor de esa prenda basta y tosca, estaba condenado a sufrir graves escoriaciones e inflamaciones.

 

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