EL PALACIO SAN JOSÉ (1848)

El General JUSTO JOSÉ DE URQUIZA levantó su residencia en San José,  un desolado paraje cercano a Concepción del Uruguay, ciudad ubicada al este de la provincia de Entre Ríos, sobre la margen derecha del río Uruguay. El edificio principal fue comenzado hacia 1848 por el constructor JACINTO DELLEPIANE, pero dos años después, URQUIZA lo despidió y contrató al arquitecto italiano PEDRO FOSSATI, quien anteriormente había trabajado con Carlos E. Pellegrini en las obras del Palacio Arzobispal de Buenos Aires.

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La competencia profesional de FOSSATI permitió terminar en 1858 uno de los edificios con arquitectura “italianzante” de mayor importancia en pais.. El llamado Palacio San José consta de treinta y ocho habitaciones ubicadas  en torno de dos grandes patios, y se desarrolla sobre un eje de simetría definido, utilizándose fundamentalmente la fachada del oeste, sector que remata lateralmente en dos torres de tres cuerpos, con balconcillos, entre las que se desarrolla una  galería de columnas toscanas y arcadas.

Las habitaciones principales se vuelcan al gran patio central, destacándose por su ornamento el Salón de los Espejos y su sala de acceso por el fino artesonado del techo. La Capilla, de planta octogonal y estilo corintio, fue consagrada en 1859 y flanquea la entrada lateral al parque. Posee una interesantísima cúpula cuyo interior decoró el pintor uruguayo JUAN MANUEL BLANES en 1856 y una Pila Bautismal labrada en un solo bloque de mármol de Carrara, que causa admiración por la belleza y pureza de sus líneas, siendo dignos de destacar también, los dos púlpitos y las tribunas de madera tallada, pintada y dorada que allí se encuentran. . El exterior de la Capilla se encuentra recubierto por coloridos azulejos franceses de Pas de Calais,

El efecto escenográfico del Palacio  San José no se limita al edificio, sino que comprende su integración con el contorno paisajístico en el que fue emplazado. Los muros de color rojo ladrillo contrastan con el verde de la estupenda arboleda. Los jardines se suceden con arriates llenos de flores, pedestales con jarrones de mármol, unos y otros sirviendo de basamento a estatuas de serenas linea clásicas”, según describe VICENTE NADAL MORA.

Completan el conjunto dos palomares, jaulas para aves exóticas y un estanque artificial abastecido por un ingenioso sistema de bombeo. En vida de Urquiza, poseía dos embarcaderos por donde se accedía a una embarcación de recreo que fue introducida por tierra y amarrada en forma permanente. Y quizás tratando de imitar la mansión de su archirival JUAN MANUEL DE ROSAS, al igual que la residencia de éste en San Benito de Palermo, hizo construír una gran glorieta a orillas de ese estanque, a la que se llegaba por una avenida arbolada, situada en el eje del palacio. Diseminados en el área de los jardines se hallaban otros edificios destinados a cocheras, herrería, pulpería y cobertizos que integraban funcionalmente el conjunto.

Desde diversos puntos de vista el Palacio San José fue pionero en su tiempo; por un lado en la propagación de la arquitectura “italianizante” que FOSSATI también utilizara en la iglesia de Concepción del Uruguay y, por otra parte, en la instalación del servicio de aguas corrientes con el que contó quince años antes que la ciudad de Buenos Aires.

La concepción del conjunto palacio-jardines-paisaje del entorno, recuerda las villas renacentistas Italianas, verdaderos oasis de boato y comodidad en medio de la soledad de la campiña circundante. Y quizás como aquellos “signores de antaño”, deben haberse sentido, cuando el  3 de febrero de 1870, URQULZA tributó al presidente Sarmiento una importante recepción en su residencia palaciega. Se dice que en esa ocasión, la gran avenida de acceso fue cubierta por pétalos de rosas rojas, mientras que frente a la galería principal,  se extendieron alfombras para dar paso al huésped.

Convenientemente restaurado, el edificio, fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1935 y hoy es el asiento del Museo Justo José de Urquiza, una impresionante  muestra del lujo, los bienes y la riqueza que supo atesorar el Presidente Provisorio de la Confederaciópn Argentina., .

 

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