EL IDIOMA COMO PUENTE PARA LA PAZ Y EL ENTENDIMIENTO CON LOS ABORÍGENES (1596)

Las dificultades que los conquistadores españoles y especialmente los sacerdotes destinados a la Evangelización de los aborígenes, tenían para comunicarse con ellos, impuso la necesidad de introducir la lengua española en el trato con éstos y a su vez, el aprendizaje de las lenguas autóctonas, con el fin de crear un mejor vínculo con los nativos y llevarles con mayor claridad los contenidos de la doctrina cristiana.

A estos efectos, el rey de España, Felipe II, mediante unas Provisión fechada en Toledo el 7 de julio de 1596, se expresó a este respecto, diciendo: “Porque se ha entendido que con la mejor y más perfecta lengua de los indios, no se pueden explicar bien ni con su propiedad los misterios de la fe  y que aunque están fundadas cáte­dras de idiomas nativos, donde sean enseñados los sacerdotes que hubieren de adoctrinar a los indios, no es remedio bastante por ser grande la variedad de las lenguas, y que lo sería introducir la castellana como más común y capaz, os mando que con la mejor orden que se pudiere y que a los indios sea de menos molestia y sin costa suya,  hagáis poner maestros para los que voluntariamente quisieren aprender la lengua castellana, que esto parece podrían hacer bien los sacristanes así como en estos reinos, en las aldeas enseñan a leer y escribir y la doctrina.

Así mismo,  tendréis muy particular cuidado de procurar se  guarde lo que está mandado acerca de que no se  provean los curatos si no fueren en personas  que sepan muy bien la lengua de los indios que hubieren de enseñar, que ésta, como cosa de tanta obligación y escrúpulo, es la que principalmente os encargo,  por lo que toca a la buena instrucción y cristiandad de los indios” (Archivo  de la Nación Argentina. Época Colonial. Reales Cédulas y Provisiones.

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