EL CORONEL MOLDES SE BATE EN UN DUELO EN MADRID (1806)

El Coronel JOSÉ DE MOLDES se bate a duelo con un oficial del Ejército de Napoleón que había hecho comentarios despectivos y groseros acerca de la gesta llevada a cabo por el pueblo de Buenos Aires en agosto de 1806 durante la primera invasión de los ingleses al Río de la Plata.

Cuando Francia dominaba a España y Fernando VII estaba bajo el poder de Napoleón, los oficiales de ambos países, frecuentemente, debían compartir ceremonias y banquetes. En uno de ellos, realizado en Madrid antes de la segunda invasión de los ingleses al Río de la Plata, el Coronel MOLDES, participaba de una comida que se le ofrecía a un enviado de Napoleón que había llegado a Madrid en esos días de forzado maridaje en que se llegaron a estrechar, por cobarde política del gobierno, aquellos dos pueblos que habían protagonizado un cruento enfrentamiento armado.

Ocupaban los asientos de una larga mesa, españoles y franceses, uno de los cuales era el agasajado: un jefe de caballería del ejército francés llamado REGUIÉRES, que traía pliegos para el ministro de Napoleón ante la corte de España y no lejos de él, nuestro joven Teniente Primero MOLDES (1).

Llegados a los postres, REGUIÉRES, quizás no muy en sus cabales debido a la excelencia de los vinos y licores servidos, teniendo ya alterada su sensatez y su cordura, comenzó con desmesurada altanería a herir el orgullo nacional de la vieja monarquía española, en el acaloramiento de una imprudente discusión política, que en mala hora para él se llega a producir.

—¡Que!— Exclama el soldado de Napoleón; ¡los franceses somos invencibles!. Los ejércitos del emperador han recorrido toda Europa victoriosos y en cuanto se nos antoje, conquistaremos también la España y nos haremos dueños de ella y de sus colonias de América!” Sólo un murmullo de protesta se pudo oir en medio de los españoles presentes, pero entre esa tibia protesta, se alzó la voz de MOLDES: —¡Los ingleses— dijo con una pasión visible y haciendo alusión a los sucesos de Buenos Aires — han probado que eso es más difícil de lo que usted se figura!.

—¡Bah! Esos fueron unos estúpidos que se dejaron correr por la canalla de la calle!— replicó el oficial francés con desprecio. —Esa canalla— le contestó Moldes, avanzando hacia él —no es de la familia de los nobles, pero tiene el pecho más fuerte que el de usted— le dijo asestándole un golpe de puño sobre el pecho que lo derribó en tierra; —¡ya usted lo ve!

De inmediato, se arregló un duelo a espada, como era costumbre entre gente de su clase en aquellos tiempos y en el lance que se llevó a cabo en la madrugada del día siguiente, MOLDES pudo dejar en el campo a su adversario, herido malamente en la cabeza y en un costado, de cuyas resultas murió. Quedaba así vengado el honor del pueblo argentino, por manos de nuestro futuro Coronel MOLDES.

La popularidad y la fama del joven oficial hicieron que lo rodearan de aplausos y simpatías. Había vengado en un solo golpe el honor ultrajado de España y América. El mismo rey lo colmó de favores complacido y orgulloso al mismo tiempo, distinguiéndolo además, con el ascenso a capitán de guardias de corps e inmediatamente después de la revolución de Aranjuez, con el grado equivalente al de coronel efectivo en cualquier cuerpo del ejército español.

 

(1). José de Moldes, nacido en la ciudad de Salta el 1° de enero de 1785, en 1803 se había trasladado a España para realizar estudios superiores, pero decidió dejar los estudios de abogacía y se incorporó como cadete en el Cuerpo de Guardias del Rey (una elite militar) y en la lucha contra los franceses, donde alcanzó el grado de coronel. En 1809 regresó a Buenos Aires y aquí desarrolló una brillante carrera militar, participando activamente en la guerra de la Independencia y en el ámbito de la política reconociéndosele el grado que había traído de España.

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