COMBATE DE TARABUCO (12/03/1816)

También conocido como Combate de Jumbate, fue un enfrentamiento librado el 12 de marzo de 1816 en las cercanías de la localidad de Tarabuco (a 65 km de la ciudad de Sucre, actual Bolivia), durante la “guerra de las Republiquetas”, donde efectivos que marchaban al mando del caudillo altoperuano JOSÉ ZERNA, derrotaron y luego masacraron a fuerzas de los realistas bajo el mando del Mayor PEDRO FRANCISCO HERRERA.

El coronel realista JOSÉ SANTOS DE LA HERA, que durante la “guerra de las Republiquetas”, por orden de JOAQUÍN DE LA PEZUELA, había ocupado el pueblo de La Laguna, se encontró, a poco de haberse posesionado de dicha plaza, completamente aislado y sin comunicación con Chuquisaca, pues las fuerzas indígenas que seguían al prestigioso caudillo MANUEL ASENSIO PADILLA, se habían interpuesto entre él y la ciudad altoperuana.

Encontrándose escaso de víveres y provisiones, envió una Compañía de infantería del Batallón Centro, para que tratase de abrirse paso hasta Chuquisaca, pero ésta, luego de batirse durante todo el día con partidas de nativos, se vieron obligados a retroceder sin haber conseguido su objeto.

Comprendiendo el jefe realista, que le era necesario salir de la apurada situación en que se encontraba, organizó otra columna con tres Compañías del Batallón “Cazadores del General” (una unidad de élite del Ejército Real español conocida como «Los Verdes» por el color del uniforme que llevaban) y la puso bajo las órdenes del comandante PEDRO FRANCISCO HERRERA, un oficial de instintos crueles, aunque valiente y muy capacitado profesionalmente. HERRERA, que había prometido, al partir de La Laguna, que se llevaría por delante a todos los insurrectos, sólo a fuerza de audacia y de sangrientos combates pudo llegar al pueblo de Tarabuco. Allí le esperaba el cochabambino JOSÉ ZERNA con treinta fusileros y 2.000 indígenas al mando de los caudillos ILDEFONSO CARRILLO, PEDRO CALISAYA y PRUDENCIO MIRANDA, ni bien los avistó, los atacó con fiereza.

La lucha que se trabó entonces en Tarabuco, fue, más que encarnizada, infernal. Fue un enfrentamiento que puso en evidencia la crudeza de la lucha en la que estaban empeñados los patriotas que defendían la independencia de su patria, hartos de los constantes abusos y saqueos de las tropas realistas.

Los indígenas emboscaron a los españoles y enfurecidos, sin hacer caso de las descargas de los realistas, se precipitaron sobre los cuadros de la infantería enemiga, arrebatando los fusiles de las manos de los soldados, con una audacia y valor nunca vistos. Los efectivos de las compañías de “Los Verdes”, sobrevivientes del combate, fueron luego exterminadas a garrotazos y HERRERA, con todos sus oficiales, después de rendidos, fueron pasados por las armas, en venganza por las atrocidades cometidas por esa unidad en su lucha contra los patriotas, que al mando del comandante PADILLA y su valiente esposa JUANA AZURDUY, defendían su libertad en el norte de las Provincias Unidas. De la expedición realista de HERRERA, sólo se salvó el tambor (1).

DE LA HERA, después de este desastre, evacuó La Laguna con el resto de sus efectivos, siendo hostilizado y perseguido en forma implacable y seguramente él también habría sido exterminado, si no hubiera acudido en su oportuno auxilio, una columna que al mando del General TACÓN, salió de la plaza de Chuquisaca, con el objeto de protegerle y ayudarle a contener a los independientes, retornando luego ambos a Chuquisaca (La Plata), buscando la protección de zonas controladas por el ejército real, para reincorporarse al grueso de los efectivos españoles que operaban en la zona.

(1). Luego de esta victoria, los guerrilleros independentistas, celebraron el triunfo tomando los uniformes de los soldados españoles caídos, dando origen a la tradicional danza indígena autóctona conocida como “Pujllay”.

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