LA FRAGATA PRESIDENTE SARMIENTO (21/08/1897)

El 21 de agosto de 1897, fue botada en Inglaterra, la fragata-escuela «Presidente Sarmiento», nave en la que los futuros guardiamarinas, realizarán a partir de entonces, sus viajes de instrucción alrededor del mundo. Fue madrina de esta histórica ceremonia doña ANA C. DE DOMÍNGUEZ, esposa del entonces ministro argentino en Inglaterra, LUÍS C. DOM.INGUEZ.

       

En 1894, como se carecía de un barco apto para la enseñanza y la práctica de la navegación a los hombres de nuestra Armada, se decidió pedir planos y presupuestos a distintas empresas y astilleros europeos, para concertar la construcción de una nave que satisfaciera esta necesidad y entre todas las propuestas recibidas, se eligió la presentada por la del Astillero «aird Brothers» de Inglaterra. Así nació la fragata Sarmiento.

Con un casco de acero forrado hasta la línea de flotación con madera de teca y una arboladura compuesta por un palo mayor de 54 metros de altura, un trinquete de 52 metros y una mesana de 42,5 metros. Como propulsión auxiliar tenía una máquina de vapor de 1.800 caballos.

En el año 1898 el buque llegó al país. El comando había sido confiado por el ministro de marina, MARTÍN RIVADAVIA, al capitán de Fragata ONOFRE BELBEDER, con el teniente de navío ENRIQUE THORNE de segundo. Sus oficiales de cubierta eran: LEOPOLDO GARD, MARIANO BEASCOCHEA, JULIÁN IRIZAR, VICENTE OLIDEN, ERNESTO ANABIA, GUILLERMO MULVANY y ENRIQUE MORENO..

Al año siguiente realizó su primer viaje como buque-escuela, al mando del capitán BETBEDER y en aquel primer crucero recorrió casi 50.000 millas en 20 meses y 40 días, tocando 71 puertos.

Comenzaba así una historia que pocos países pueden ofrecer: la que escribió la Fragata Sarmiento en su búsqueda de una efectiva y amistosa vinculación panamericana durante los tantos años que fue el buque escuela de la Armada Argentina. A través de 40 años de navegación continuada, fue uniendo y dejando en ellos, una indeleble estela de amistad y de respeto por todos los puertos del continente.

En sus cruceros, a lo largo de todas las rutas del mundo, la “Sarmiento” condujo a todos los marinos que luego integraron los cuadros de jefes y oficiales de mar, estableciendo contactos que potenciaron una fraterna relación con sus pares de América y del mundo, lo que le valió ser reconocida como la “amiga de las Américas”.

A su bordo, la muchachada de todos los rincones del país, desde el paisanito “surero”, que sólo navegó pampas sobre su recado, desde el taciturno serrano y montañez del norte, que no conocía el mar, hasta el correntino nadador de sangre guaraní, ya un poco marinero a fuerza de entenderse con sus grandes ríos natales, conocieron el mundo, y en ella se fue formando nuestra juventud marina.

En sus mástiles han ondeado las banderas de todos los países hermanos y sus cañones han tronado para saludar a reyes y monarcas de todo el mundo y en sus cordajes, han quedado aprisionados los himnos de infinidad de pueblos, junto con el bullicio de los recibimientos triunfales y los adioses de las emotivas y afectuosas despedidas.

«La Sarmiento», como se la llama con afecto, hasta que fue retirada del servicio activo en 1937, navegó sin interrupción por todos los mares que bañan el mundo, realizando una serie de 39 largos viajes en los que recorrió un millón, cien mil millas, distancia equivalente a 50 viajes alrededor del mundo.

Enfrentó ciclones y tifones, desde los mares asiáticos al Caribe. Tenía comedor, cocina, peluquería y salas de clase para 31 oficiales, 40 cadetes y 275 tripulantes. En tan exitosa campaña, recibió, con los honores debidos, al Zar de todas las Rusias Nicolás II y a la Zarina, al Kaiser Guillermo de Alemania, al rey de España don Alfonso XIII, al rey de Portugal Carlos, a los presidentes americanos Taft, de los Estados Unidos de Norte América, y Alessandri de Chile, y otros personajes y la nave estuvo presente en gran des acontecimientos nacionales, coronaciones, inauguración de monumentos y en la apertura del Canal de Panamá.

Veterana ya, parecía gustar particularmente de entrar empavesada de fiesta, en los puertos que tocaba. Engalanada, y con esos jóvenes cadetes a bordo, eran un espectáculo anhelosamente esperado año a año por muchos pueblos que comenzaban ante su presencia, a saber de la Argentina y a conocer su existencia, su gente y sus costumbres.

Cargada de años, pero siempre marinera y gallarda; navegando a todo trapo, con el viento a un largo y a catorce nudos por hora, a través de los mares del mundo “la Sarmiento” era el símbolo gallardo de la patria y el mensaje del sentimiento de confraternidad argentino hasta en en 1962 fue retirada del servicio, declarada monumento histórico nacional y convertida en Museo.

1 Comentario

  1. enrique

    un orgullo que debería ser material educativo en la primaria como primeros auxilios, saber nadar, dialogo por señas parea sordos… y aprender el Martin Fierro antes que Shakespeare…la Fragata Sarmiento ha sido una embajadora cultural devolviendo a los analfabetos al final del viaje sabiendo leer y escribir…algo que por hoy (2021), los educadores no priorizan.

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