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BATALLA DEL RINCÓN DE VALLADARES (06/07/1827)
En este paraje tucumano, las fuerzas comandadas por el caudillo federal FACUNDO QUIROGA vencen a las tropas unitarias al mando del general GREGORIO ARÁOZ DE LAMADRID , gobernador de Tucumán y se inician así, una serie de desórdenes, robos, desmanes y hechos de sangre, generados por el descontrol en que caen las fuerzas federales al tomar el control de la provincia de Tucumán.
Un violento entrevero de vanguardias, producido en la madrugada del 4 de junio de 1827, cerca de Vinará, anuncia que los ejércitos de QUIROGA y ARÁOZ DE LAMADRID se aproximan para librar combate. La avanzada unitaria a las órdenes del coronel HELGUERA es sorprendida por la vanguardia riojana, encabezados por el comandante FRONTANEL y el ataque es tan sorpresivo y violento que las tropas de HELGUERA se desbandan y huyen hacia Tucumán, abandonando armamento y equipos.
Al tener conocimiento de este primer éxito, QUIROGA, que venía avanzando con el grueso de sus fuerzas, acompañado por el gobernador FELIPE IBARRA, acelera su marcha, mientras que en Tucumán, el gobernador LAMADRID. mantiene todas sus tropas en disposición de dirigirse al lugar en que se las necesite, manteniendo en reserva una división destinada para ocupar la retaguardia de los enemigos.
QUIRGA cruza el río Chico el 5 de julio, y al día siguiente se encuentra sobre el pueblo de Santa Bárbara, al frente de 200 hombres de caballería. Enterado de este movimiento, LAMADRID abandona la ciudad para ir a esperarlo en las inmediaciones del campo de la Ciudadela, con 1.500 hombres de caballería, 200 cívicos y 4 piezas de artillería.
QUIROGA dispone sus efectivos para la batalla, ubicando 600 voluntarios santiagueños al mando de IBARRA sobre su ala izquierda y permanece a la expectativa, sin hacer un solo movimiento, confiando en la rapidez que pueda imprimirle a su reacción, ante el ataque de los unitarios de LAMADRID.
LAMADRID ordena a la carga y con el coronel MATUTE a la cabeza de 600 granaderos colombianos, cargan sobre las tropas de IBARRA, después de que su artillería hubo ablandado las posiciones enemigas. IBARRA ordena no ofrecer resistencia y retirarse ordenadamente.
El coronel MATUTE cae en la trampa y viendo la victoria a su alcance, inicia una desordenada persecución, si percibir que con su actitud, desprotegía al grueso del ejército, las mejores y más aguerridas tropas de LAMADRID.
Y con las tropas de QUIROGA en desbandada, el triunfo de los unitarios parece decidido, pero QUIROGA advierte cierta vacilación en el ala izquierda de LAMADRID y carga violentamente sobre ella. Es un golpe aconsejado por la desesperación, un golpe de audacia. Mas este golpe inesperado, basta para cambiar el resultado del enfrentamiento y las tropas de LAMADRID son aplastadas.
Un postrero intento de LAMADRID para renovar la lucha es desarticulado por QUIROGA que lo amenaza con fusilar a todos los prisioneros que había tomado “si sus tropas disparaban un solo tiro” define la lucha y
LAMADRID se retira hacia el norte, mientras QUIROGA entra en Tucumán, reúne a la Junta de Representantes y les exige el pago de 24.000 pesos fuertes como compensación de los gastos en que debió incurrir su provincia, La Rioja para enfrentar el problema que le había causado la actitud de LAMADRID, una demanda a todas luces insólita, ya que no había sido LAMADRID, sino el mismo QUIROGA quien había inciado las hostilidades invadiendo la provincia de Tucumán, pero “la victoria da derechos, verdad?. (ver Batallas y combates. Guerras civiles argentinas).