BALVANERA, RECUERDOS DE UN VIEJO VECINO

El viejo Barrio de Balvanera, supo vivir horas de fama a la sombra de este nombre legado de la Virgen de Valvanera venerada por los monjes benedictinos en el famoso santuario sito en. La Rioja, Logroño, España. Hoy se confunde con los más populares «El Once», «El Congreso» y «El Abasto», que son sus más emblemáticos sectores.

El inicio mismo del barrio es localizado a fines del siglo XVIII, ocupando terrenos donde hoy se halla la actual Plaza “Once de Setiembre”, lindando con el camino Real,  hoy Av. Rivadavla (Las Torres en 1717, Reconquista en 1808; La Plata en 1822 y Federación en 1836 hasta 1857); pegado a los «Hornos de Carcaburu» y en dirección al oeste, “hacia la Quinta de Balente”, todas éstas, tierras marginales y escasamente pobladas. Donde hoy está la «Plaza Once de Setiembre”,  allá por 1770 se concentraban las carretas provenientes del interior y en 1775 esos «Corrales del Oeste» (como se los llamaba), formados espontáneamente, serían ordenados por cuenta del gobierno de la ciudad y una resolución del Cabildo los denomina «Corrales del Medio» o «del Centro» y se designa a J.M.Gaete como Administrador, quien ejercerá el cargo durante 40 años.

En 1774,  Antonio González Uría, que desde 1756 es «Mercader Tratante» con local en una esquina  “lindante con el Cabildo”; que era pulpería, almacén y panadería a la vez; le compra a las autoridades eclesiásticas, tierras ubicadas a unas 20 cuadras al Oeste de la Plaza Mayor, a mano derecha del Camino Real. En 1776 se reglamenta la instalación y el funcionamiento de los “Corrales del Medio” o “Del Centro” y González Uría se instala entonces en su propiedad, edifica pulpería con trastienda, cuadra de panadería y su casa frente al camino.

En 1778 ya vemos a González Uría, de 62 años,  trabajando con su sobrino Antonio González Varela, apodado “Miserere”, ingresado al país en 1774. En 1786 fallece don Antonio y “Miserere”  hereda sus bienes y en 1788, toma posesión legal de ellos, luego de un largo litigio. Remodela y amplía lo edificado, agregando un horno de ladrillos y tejas y varios “cuartos para alquilar”. En 1806/7, durante los sucesos acaecidos durante las invasiones inglesas, los “Corrales de Miserere” (como ya se los conocía), fueron escenario de violentos enfrentamientos de los patriotas con los invasores.

 

1787 “Miserere” cede al Cabildo uno de los terrenos que heredara y allí se levanta Hospicio (será el “Hogar de Tránsito” de los sacrdotes franciscanos),  un  Cementerio local y  una Escuela que será dirigida por Juan Cueli. A partir de 1822 solamente la Capilla quedará en ese lugar y el 1º de abril de 1833, será consagrada por el obispo Mariano Medrano como “Parroquia de Balvanera” dándole jurisdicción dentro de los límites establecidos por las calles Boedo, Bulnes, Santa Fe, Ayacucho, Sarandí, hasta el Riachuelo. Su primer Párroco fue el presbítero Andrés L. de los Ríos, que abrió el “Libro de Bautismos” el 16 de mayo de ese año.

EI Censo de 1836 ya registra en el Barrio, una población compuesta por  2.988 habitantes blancos, 506 negros y pardos y 13 extranjeros. En 1839 se inicia la construcción de un nuevo Templo, sobre planos del Arquitecto  Sartorio, que se termina en 1842 y a petición de un grupo de vecinos, se la consagra con el nombre de Iglesia»Nuestra Señora de de Balvanera de la Encarnación»,  en homenaje a la difunta esposa del gobernador, Juan Manuel de Rosas.

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Entre 1859 y 1864 siendo Párroco el Presbítero W. Brid,  se construye un nuevo templo en el lugar. Es de estilo Románíco-Neoclásico, “con rosetón y dos torres» y bellos  altares, consagrados, el Mayor a Jesús Nazareno y los menores a San Juan Nepomuceno y al Santo Cristo..

Balvanera, cuna de un Presidente. En 1843, en esta Parroquia fue bautízdo, Leandro Alem, el mismo que será en el futuro, un indiscutido líder radical. Era hijo de Leandro Antonio Alem, dueño de una quinta con Pulpería en Balvanera, ubicada entre las actuales  Rivadavia, Matheu, lrígoyen y Alberti,  que fuera ajusticiado en la horca por su participación en atrocidades cometidas por la “mazorca”. En 1852 nació en el mismo Barrio,  su sobrino Hipólito Yrigoyen, un hijo de Marcelina y Martin lrigoyen Dodagaray, que en 1872,  asumirá como Comisario, decidido a poner orden en ese Barrio, que en ese entonces era bravo, politizado, de comités y compadritos, reñideros de gallos, prostíbulos y bailongos pecaminosos y que en 1916 asumirá para ejercer el cargo de Presidente de la Nación, honor que repetirá en 1928.

Retornamos a los viejos «Corrales del Medio o del Oeste» y diremos que en 1822 ya  se los llamaba «Mercado del Oeste», junto al cual se levantó una Plaza, que pasó a llamarse “Plaza del Mercado del Oeste”, hasta que en 1853, por Decreto del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Pastor Obligado, pasó a llamarse  Plaza “Once de Septiembre» (conmemorando la fecha del levantamiento que separa a la Provincia de Buenos Aires de la Confederación Argentina, al mando de Urquiza, en 1852).

En 1854, la importancia y el volumen del “Mercado del Oeste” impondrán la creación en ese lugar, de una “Sala de Comercio» de frutos del país, que funcionará dentro de las instalaciones del Mercado.  En 1883 el Mercado se mudará a la calle Cangallo (hoy Presidente Perón) 2753 y más tarde a Pueyrredón  194, a Cangallo (hoy Re Perón) 2753 y más tarde a Pueyrredón 194, un edificio que más tarde será ocupado por oficinas del Correo.

En 1857 hace su aparición el «Camino de Fierro del Oeste» que asienta rieles y estación frente a los antiguos «Corrales de Miserere». Tenía su Estación cabecera llamada “del Parque”, donde hoy se encuentra el Teatro Colón. Cruzaba en diagonal la actual Plaza Lavalle hasta Callao y llegando a los “Hornos del Bayo”, tomaba la “curva de los Olivos” (antes Pasaje Rauch y hoy Enrique Santos Discépolo), hasta Corrientes y por esta avenida hacia Pueyrredón hasta Ecuador, lugar donde se hallaba la primera Estación construída de madera.  Hacia 1865 ya surgen en el viejo «hueco de los corrales”  galpones del ferrocarril, herrerías, fondas, un molino, el del Oeste, etc. Pero, en 1893 se ordena levantar los rieles de este Ferrocarril, por el peligro que implicaba su tránsito por esas zonas de la ciudad, muy densamente pobladas.

1868. Llegan los Tranvías a caballo: autorizado el tendido de vías, los coches de la “Compañía del Sud”, propiedad de los Lacroze, unen Plaza de Mayo con el Once. En 1870. La “Empresa Once” de los hermanos Méndez, cruza Balvanera por Sarmiento hasta llegar a hasta la Estación “Claridad” en Belgrano y Urquiza. Ese mismo año, Billinghurst inaugura la línea Plaza Mayo-FÍores. En 1897 “La Nacional” electrifica sus vía y en 1898 lo hace la Anglo. En 1908 los tranvías a caballo desaparecen y a partir de 1922 comenzarán a circular los “óminbus-automóvioes”

En 1871, durante la epidemia de la fiebre Amarilla el Ferrocarril del Oeste habilitará?, un servido desde Corrientes y Jean Jaurés al cementerio de la Chacarita,  que será conocido como el “Tren de los Muertos». Funcionará hasta 1887, en que será reemplazado en la prestación de este servicio por  el Tranway Rural Lacroze». Recordemos que esta empresa, ya en 1867 prestaba un serbio de características muy especiales: se llamaba el “tren de la basura”, que recogía los residuos domiciliarios acumulados en un gran depósito municipal ubicado en la calle Esparza, y recorriendo las actuales calles Hipólito Yrigoyen, Loria, Oruro, Dean Funes y Zabaleta, los llevaba hasta la llamada  “la quema”, donde era incinerados a cielo abierto. El servicio será levantado en 1895.

 En 1873 son los vecinos de Balvanera los que piden y logran la construcción de una recova en el lado Este de la Plaza Once, que pronto se llena de tiendas y se transforma en una zona con gran actividad comercial, que subsiste hasta hoy.

El 1882 el «Club Industrial» ocupa  el enlodado predio que era entonces la Plaza Miserere con las instalaciones de la Primera Exposición de la Industria Continental (unos 210 metros de frente por 120 metros de lado, con restaurante, jardines, salón de conciertos, etc.), donde se presentan con sus productos todos los países americanos y algunos europeos. Fue inaugurada por el Presidente ROCA el 15 de marzo de 1882 y se mantuvo abierta durante 100 días. Levantada la Exposición, el Presidente de la Comisión Municipal, el doctor Torcuato de Alvear, advertido  de las posibilidades que ahora ofrecía el lugar, después de los rellenados, nivelaciones y limpieza al que había sido sometido por los organizadores de la Exposición, dispuso fundar allí una Plaza. Ordena elevar el terreno y rodear el perímetro con un pequeño muro, que sobre el frente que daba a la avenida Pueyrredón , se abrirá con una escalera para facilitar así el ingreso a la Plaza.

En 1894, abre sus puertas el «Mercado de la Ciudad de Buenos Aires», más conocido como «Mercado Spinetto»,  apellido de su dueño, don David Spinetto. Este genovés había vendido al Estado Nacional el terreno donde tenia un corralón de materiales (allí fue donde se construyó luego el edificio que albergará el Congreso) y con el dinero obtenido, de inmediato adquirió 16.000 m2 comprendidos entre las calles Matheu, H. Yrigoyen, Pichincha y Alsina, donde instaló su mercado. Las instalaciones originales, serán remodeladas en 1990,  para dar cabida al moderno «Shopping Spinetto».

En 1896 se inaugura el nuevo edificio de la Estación, obra del arquitecto holandés Jhon Donner. EI viejo «hueco de los corrales» verá en 1913 la aparición  del «Subterráneo» aún a cielo abierto, obra de la Compañía “Anglo-Argentina de Tranways Ltda.”

Entre 1928 y 1932 es rutina de todos los días, poder observar en la Plaza Once, al escultor Rogelio Irurtia trabajando en la construcción del Mausoleo que contendrá las cenizas de Bemardino Rivadavia, escoltado por las figuras de «Moisés» y «la Acción». Vemos asi, como se va plasmando nuestro barrio, pleno de tradiciones, mitos y personajes nacidos en su seno.

Ya en nuestros días, densos centros van de la ropa al alimento, del mueble al espectáculo, del puestero al magistrado. Han surgido ya de Balvanera, Congreso, Once, Abasto, Spinetto y otros vecindarios. En sus calles el tiempo ha mezclado el «Glyptodon» de Florentino Ameghino (su primera librería en Rivadavia 2192) con  el Malevo Muñoz, con «El Ciervo» de MOREA y MONTEMAYOR  (en Rivadavia esquiné La Rioja), con los puesteros ambulantes. A la Recova del Once con el palacete de Obras Sanitarias; para amalgamarse la imagen del barrio con el mítico JACINTO CHICLANA, producto de la imaginería de BORGES.

Los nombres de los vecindarios se destacan en los carteles comerciales, en los clasificados de los diarios, en las voces de los inmigrados del interior, en los turistas, en la literatura popular y aún en algunas instituciones, avanzando sobre el clásico «Baivanera» que no obstante sigue siendo el patronímico representativo del conjunto, el que suma a SANTOS DISCÉPOLO (nacido en Pasco 113), a NICOLÁS OLIVARI, a JULIO DE CARO, a LEOPOLDO MARECHAL, con los contemporáneos de la pluma: GUIDIÑO KEAFER, REN, EMILIO COSSA, HUMBERTO CONSTANTINIO y otros, todos acunados por el antigüo “Reloj de Balvanera”, del noble verbo tanguero cantado por GARDEL en el despertar del “Haragán”, tango que escribieran MANUEL ROMERO y ENRIQUE MARIO DELFINO en 1928 (dixit Jorge Alberto Portela)l

En 1947,  por disposición municipal, la Plaza Once, comenzará a llamarse oficialmente “Plaza Miserere”, pero Oh Manes de la manía de cambiar nombres de calles y plazas de nuestros funcionarios, en 1962, otro decreto, volverá a imponerle su antigüo nombre y comenzará a llamarse nuevamente “Plaza Once de Setiembre”, con el que la conocemos hoy (ver Barrio Balvanera).

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