MASACRE DE CHEMECÓ (04/03/1871)

La masacre de Chemecó (o Chemeco), fue un enfrentamiento histórico ocurrido durante el período de las campañas previas a la mal llamada “Conquista del Desierto”, en el marco de la confrontación con los pueblos de aborígenes que habitaban en la Patagonia Argentina durante el siglo XIX. Tuvo lugar en cercanías de la “Laguna Chemecó”, un paraje rural cubierto de médanos, situado en el sur de la Provincia de Córdoba y allí, una columna del Ejército compuesta por 5 oficiales y 60 soldados que iban bajo el mando del Capitán JOSÉ MARÍA MORALES, fue emboscada por aborígenes y totalmente aniquilada.

Los hechos
Las acciones hostiles de los indios que traspasaban la frontera, continuaban sin pausa y eran cada vez más violentas. Ya no se trataba solamente de saquear los establecimientos rurales y los pueblos indefensos, sino de destruir; de ocasionarle el mayor daño posible al “huinca invasor” para obligarlo a irse de sus tierras.

Quizás porque la línea de defensa del sur de Córdoba, que seguramente por su proximidad a la misma ciudad y las rastrilladas que conducían hacia el Cuero y Leubucó, resultaban más accesibles y útiles para la huida a las partidas de ranqueles lideradas por MARIANO ROSAS, el 4 de marzo de 1871, en horas de la mañana, alrededor de 50 indios liderados por el INDIO BLANCO, entre los que se contaban algunos desertores sublevados de la Comandancia Sarmiento, encabezados por ESTEBAN CARRERAS, atacaron el Fuerte “Nueva Creación de Sarmiento” sin éxito, tras lo cual huyen y traspasando la línea de frontera, se dirigieron hacia el norte.

El comandante del Fuerte entonces, el coronel EJIDIO SOSA ordena que de inmediato el Capitán MORALES acompañado por 4 oficiales y al mando de 60 efectivos de esa guarnición, salga en persecución de los atacantes, con el objeto de comprobar su número y el rumbo que tomaban, para disponer las medidas que fueren necesarias para detenerlos.

Por los partes que luego se enviaron, el relato de tres o cuatro personas que bien podrían ser moradores de la posta o comerciantes en tránsito que quedaron gravemente heridos y el hallazgo de los cuerpos en el lugar del hecho, pudo reconstruirse lo sucedido y se supo que la partida del Capitán MORALES había sido emboscada por esos aborígenes que perseguían a la altura de la “Posta de Chemecó” y que al verse rodeados y superados tácticamente, aceptaron parlamentar. Que al deponer sus armas fueron rodeados por la indiada y su jefe, un cacique o líder mestizo de la frontera, llamado “INDIO BLANCO”, ordenó matarlos a todos. Los cinco oficiales y los sesenta soldados que la componían, fueron asesinados, mutilados sus cadáveres y arrojados en un zanjón. Consumada la masacre en Chemecó, los responsables huyeron rumbo al sur por el mismo carril por donde ingresaron.

Enterado de lo sucedido, en la Comandancia Sarmiento, el Coronel ANTONINO BAIGORRIA envió una partida compuesta por 160 “individuos de tropa” al mando del Teniente Coronel EJIDIO SOSA para perseguirlos, pero aprovechando el traslado de estas fuerzas, el cacique ranquel EPUMER invadió el sur de Córdoba y San Luis y el norte de Buenos Aires. El general ARREDONDO respondió al ataque y con una columna de 800 hombres llegó hasta las tolderías de MARIANO ROSAS, principal cacique ranquel, en Leubucó, arrasándolas, matando a 50 lanceros, capturando a 70 familias y rescatando 9 cautivos. En octubre fueron rescatados 7 cautivos más en la zona de Carmen de Patagones.

Tal vez fue ésta, una de las más grandes derrotas y pérdidas de vidas sufridas por las fuerzas militares en la lucha contra el aborigen y por las circunstancias en que la rodearon, la más trágica demostración de que ninguno de los dos contendientes estaba decidido a dar ni a pedir cuartel. El episodio, fue célebre en las crónicas de la época (como los relatos de Lucio V. Mansilla).

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