TOMA DE LA FORTALEZA DEL REAL FELIPE EN EL CALLAO (19/09/1821)

El Comandante de la “Fortaleza del Real Felipe” (1) en El Callao, General JOSÉ DE LA MAR, luego de soportar el asedio al que los sometieron las tropas del General SAN MARTÍN, ya completamente incomunicado, sin víveres y con su guarnición reducida a unos 2.000 hombres, solicita capitular y entrega la Fortaleza a SAN MARTÍN el 19 de setiembre de 1821.

En julio de 1821, después de evacuar la ciudad de Lima, alarmado por el avance de las tropas del General SAN MARTÍN, el virrey JOSÉ DE LA SERNA, había dejado una fuerte guarnición realista en la Fortaleza de El Callao, bajo las órdenes del general JOSÉ DE LA MAR y a fines de ese mes, las fuerzas independentistas al mando del General LAS HERAS, rodearon el complejo militar por tierra, mientras que la escuadra del Almirante THOMAS COCHRANE bloqueaba todo acceso por mar, impidiendo el ingreso de suministros, provocando una extrema escasez de alimentos y desatando entre los soldados, una epidemia mortal de paludismo (malaria) y fiebre tifoidea, combinada con brotes severos de disentería y escorbuto causados por el aislamiento y la hambruna.

Desde la serranía, el virrey DE LA SERNA envió tropas al mando de los generales JERÓNIMO VALDÉZ y JOSÉ DE CANTERAC para ayudar a los sitiados. El general CANTERAC llevaba órdenes de arrasar la Fortaleza antes de entregarla y recoger todos los pertrechos que hubiere y llevarlos a Jauja, donde se encontraba el virrey, LA MAR se opuso a estos planes y CANTERAC debió regresar a la sierra para ponerse al frente de las tropas que deberán oponerse al avance de los libertarios.

A partir de agosto de 1821, las tropas patriotas iniciaron un constante bombardeo e intercambio de artillería contra los muros de la Fortaleza y llegado el 8 de setiembre, los efectivos terrestres del ejército de SAN MARTÍN y el realista, comandado por el General CANTERAC, se mantenían atentos, aunque inactivos, pero el choque parece inminente.

Infiltrado en Lima, BERNARDO DE MONTEAGUDO se ocupa de exaltar el patriotismo de los limeños y la consigna “libertad o muerte” se propaga hasta desde el púlpito de las iglesias y las mujeres, entusiasmadas, prometen emular el heroísmo de las porteñas cuando las invasiones inglesas a Buenos Aires (ver San Martín y la Independencia del Perú).

A las 7 de la mañana del 9 de setiembre de 1821, CANTERAC rompe la inmovilidad y marcha con su tropa, siguiendo el río Surco, hacia San Borja en procura de una mejor posición. SAN MARTÍN a su vez, apoya el ala derecha de sus efectivos a la altura de Pino y la izquierda sobre el mismo río Surco, con lo cual, ambos ejércitos quedan nuevamente enfrentados, pero ahora en posiciones paralelas.

A las 3 de la tarde, el ala izquierda de SAN MARTÍN avanza hacia el enemigo y por la noche, el ala derecha presiona de tal forma, que CANTERAC se ve obligado a combatir o a retirarse hacia El Callao. Llegada la mañana del día 4 de setiembre, SAN MARTÍN no aceptando la opinión de COCHRANE, que le aconseja atacar antes de que CANTERAC se refugie en La Fortaleza, deja que éste desprenda sus efectivos y se retire sin presentar combate (2). CANTERAC aprovecha esto que estima es un error estratégico de SAN MARTÍN y avanza resueltamente hacia El Callao. Entonces SAN MARTÍN le revela su plan a LAS HERAS diciéndole: “El Callao es nuestro. En quince días, o se rinden, o se mueren de hambre”.

CANTERAC llega con sus efectivos a la Fortaleza y entonces, el Comandante de la misma, General JOSÉ DE LA MAR, el 11 de setiembre reúne una Junta de Guerra, en la que se resuelve que CANTERAC con su tropa, deben retirarse de inmediato del Fuerte porque faltan víveres para todos. Cuando el día 16, los efectivos de CANTERAC ya se han retirado, la guarnición del Fuerte queda mermada a solamente 2.000 efectivos, exhausta, sin provisiones y completamente aislada.

SAN MARTÍN entonces ordena la persecución de CANTERAC y simultáneamente, el 17 y el 18 de setiembre, le escribe dos cartas a LA MAR instándolo a rendirse y éste contestó las cartas con mucha sutileza: “No me considero en el caso de haber ofendido la delicadeza de usted dejando de dar crédito a sus aserciones, ni como hombre público ni como particular, pero permítame usted, señor general, manifestarle que en situaciones como la mía, no es nueva toda atención de esta especie sin nota de agravio” (“Historia del Perú independiente”. Mariano Felipe Paz Soldán, 1920).

Pero, al comprender que no recibiría refuerzos y que con su tropa diezmada por las enfermedades, exhausta y desmoralizada, la resistencia era insostenible, el 18 de setiembre, el general JOSÉ DE LA MAR pide negociar una Capitulación honrosa y el 19 de setiembre de 1821, se firma la Capitulación de la “Fortaleza del Real Felipe” y entregó esa plaza a San Martín.

El Fuerte más poderoso de América del Sur, quedaba así en poder de SAN MARTÍN, sin que su conquista hubiera costado una sola gota de sangre a los independentistas. Al día siguiente se decidió cambiar el nombre del Real Felipe por el “Castillo de la Independencia” (“Historia del Perú independiente”. Mariano Felipe Paz Soldán, 1920) y comenzó el traslado de la gran cantidad de armas y municiones que se guardaban allí

El 21 de setiembre TOMAS GUIDO, que como oficial integrante del Ejército Libertador, actuaba además como Comisionado encargado de tomar posesión militar de los castillos en nombre de la patria, informó a San Martín: “A las diez de esta mañana las tropas de la patria tomaron posesión de las fortalezas del Real Felipe, San Miguel y San Carlos, y los pabellones del Estado libre del Perú flamearon en ellas por primera vez. Ante los patriotas formados, la guarnición española de la plaza desfiló recibiendo los honores concedidos en el artículo 1° de la Capitulación, y dejaron sus armas y correajes. Muy pocos optaron por seguir la suerte del ejército real y muchos abandonaron voluntariamente sus antiguas banderas. El inmenso parque de artillería, armamento y útiles navales que he encontrado, aumenta en sumo grado el valor de la importante adquisición que ha hecho la causa de América.

SAN MARTÍN toma entonces el control de la Fortaleza y del puerto, dando un paso fundamental para afianzar la amenazada soberanía de Perú recién lograda, aunque pronto fue necesario enfrentar un nuevo ataque de los realistas, que no se resignaban a perder el control en estos territorios (3). ¿Y qué sucedió con La Mar? Renunció al ejército realista y se pasó a las filas patriotas. Años después fue elegido presidente constitucional entre 1827 y 1829, a pesar de estar en desacuerdo con su elección cumplió su encargo hasta que fue depuesto por un grupo de generales peruanos.

(1). El Almirante inglés THOMAS COCHRANE), era el comandante de la flota que Chile había contratado para que comandara la escuadra naval que había puesto a disposición del General San Martín, para que le diera el apoyo naval que necesitaba en su campaña para liberar al Perú del yugo español.
(2). Luego de un brusco intercambio cambio de opiniones SAN MARTIN corta radicalmente la insistencia de COCHRANE para imponer la suya, diciéndole: “Mis medidas, señor, ya están tomadas”.
(3). La Fortaleza volvió a dominio español luego de producida la  “Sublevación del Callao” encabezada  por el sargento Dámaso Moyano en 1824, tomando el mando de esa plaza, el brigadier español José Ramón Rodil y Campillo, quien, negándose a reconocer la  capitulación de Ayacucho (912/1824), resistió el asedio de las fuerzas patriotas al mando del general Bartolomé Salom hasta el 22 de enero de 1826, en que entregó la plaza al ver que la ayuda de España no llegaba. Esta acción fue el fin del Imperio español en América del Sur, pues el mismo día se juraba la independencia de Chiloé, que fue anexionado a Chile con la firma del Tratado de Tantauco una semana antes.

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