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EL SISTEMA DE GOBIERNO DE LA ARGENTINA
La Constitución Argentina promulgada el 1° de mayo de 1853, y reformada en 1994, establece en su artículo 1° que la Nación adopta para su gobierno la forma Representativa, Republicana y Federal, una estructura donde el pueblo gobierna a través de sus representantes (democracia indirecta), con división de poderes, periodicidad de mandatos y un sistema federal donde las provincias conservan su autonomía.
Salvo el caso de Francia, donde se ha adoptado un sistema “Semipresidencialista”, donde hay un presidente elegido popularmente y un primer ministro que es elegido por el presidente y es el responsable ante el parlamento, existen dos sistemas de gobierno democrático, con claras diferencias entre ambos: el “parlamentarista” y el “presidencialista”.
El Sistema Parlamentarista, sin duda, el más extendido y globalmente aplicado, lo han adoptado el Reino Unido, Alemania, Italia, España, Japón, India, Canadá, Australia y muchos países de la Commonwealth. En la realidad, es un “Ejecutivo Bicefálico” que permanece en el cargo sujeto a la confianza legislativa. Se caracteriza porque es elegido por la Asamblea y divide las responsabilidades de la administración pública entre un Jefe de Estado (monarca o Presidente con funciones simbólicas) y un Jefe de Gobierno (Primer Ministro o Canciller) que es responsable ante el parlamento y a él, le rinde cuentas. Puede caer mediante una «moción de censura» o voto de desconfianza y tiene atribuciones para disolver el parlamento y convocar elecciones anticipadas.
El Sistema Presidencialista predomina en cambio en toda América, el Caribe, Filipinas, Angola, Benín, Chipre, algunos países de África y de Asia entre otros y es el sistema adoptado por la República Argentina, donde el gobierno es ejercido por tres poderes autónomos: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.
El Poder Ejecutivo es ejercido por un Presidente elegido directamente mediante elecciones populares como jefe de Estado y del Gobierno. No es responsable ante el parlamento y no puede ser destituido por razones políticas, salvo juicio político (impeachment).
El Poder Legislativo, la institución emblemática de la forma representativa, republicana de gobierno es ejercido por el Congreso de la Nación es y está compuesto por Senadores y Diputados elegidos por separado. Tienen mandatos fijos y el Presidente no depende de la confianza del Congreso para gobernar, ni puede disolver el Congreso.
El Poder Judicial, que trabaja de manera independiente y cuya función es impartir justicia, está compuesto por la Corte Suprema de la Nación, como máximo tribunal y tribunales inferiores (cámaras de apelaciones y juzgados de primera instancia) y está organizado en fueros federales y ordinarios, con la supervisión administrativa de Consejo de la Magistratura (ver Presidencialismo versus Parlamentarismo