LÓPEZ, CÁNDIDO (1840-1902)

Brillante pintor y fotógrafo retratista argentino, conocido como «El Manco de Curupaytí. Nació en Buenos Aires el 29 de agosto de 1840 y falleció en la misma ciudad el 31 de diciembre de 1902. Estudió pintura con CAYETANO DESCALZI y recorrió la provincia de Buenos Aires realizando daguerrotipos de personas de los lugares que visitaba.

En 1863, influenciado por el pintor IGNACIO MANZONI comienza a explorar los colores y las perspectivas del arte de la pintura y se pone a pintar, bajo las enseñanzas de BALDASSARE VERAZZI. En 1865 se alistó en el Ejército para participar en la Guerra con Paraguay como voluntario, con el grado de teniente segundo y allí fue donde un casco de granada mutiló su brazo derecho a la altura de la muñeca, por lo que debió reeducar su mano izquierda para continuar con su pasión por la pintura.

En esos cruentos escenarios, viviendo en las mismas condiciones y corriendo los mismos peligros de los combatientes, logró realizar poco más de cincuenta croquis de batallas y campamentos de gran precisión estilística, lograda quizás, por el acceso que tuvo a la cartografía militar europea existente en la época y que utilizó luego, para plasmar una serie de obras sobre esta contienda.

Cándido López, obras varias, Guerra del Paraguay. En @mhnarg

Copiamos de la obra “Cándido López”, de Marcelo Pacheco, Ediciones Banco Velox, Buenos Aires, 1998,  las características, méritos y significados de sus trabajos: “Sus cuadros bélicos curiosamente, no transmiten una emotividad bélica, mucho menos sufrimiento, más parecen ser una serie de valiosas postales. Parecía intentar evadir el sufrimiento, pintando curiosas escenas en las que a veces su mirada buscaba reposar en el paisaje natural, impasible y neutro donde la tragedia ocurría. De igual modo los combatientes de uno y otro bando, figuran más que nada como diminutas sombras en las que se mueven los colores de abigarrados y solemnes uniformes. Inicialmente utilizó una perspectiva triangular próxima al suelo y a la escena, luego cambia a la de los puntos de vista elevados, que alejan la profundidad de las perspectivas”.

“Sus estructuras pictóricas son sencillas y firmes: entre un plano de la tierra y otro de los cielos, olvidado, lo nefasto de la guerra, ensimismándose en un detallismo y color que paradójicamente desembocó en imágenes idealizadas con una fuerza y una mirada ingenua expresando patéticos símbolos: los uniformes aparecen con sus detalles, con cada uno de los botones pero los rostros de los soldados vivos carecen de ojos y bocas, sólo los muertos tienen boca y ojos. Cándido López se incluye en el arte ingenuo y allí encuentra su curioso valor”.

“Llama la atención, el formato inusual de sus telas apaisadas, muy horizontales en una proporción de uno a tres, lo cual le permitió figurar con gran detalle acciones simultáneas y múltiples describiendo los escenarios naturales de los episodios, al tiempo que realiza todas las imágenes con mucha minucia pese a las dimensiones de las obras”.

“Sin dejar esa ingenuidad, el otro conjunto de cuadros relevantes que realizo, es el que corresponde a las naturalezas muertas y bodegones, en donde los marcos son verticales y las figuras brillan en grupos solitarios casi chillonamente sobre fondos oscuros de un matiz melancólico e intimista” .(Ver)

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