PADILLA, MANUEL ASENCIO (1773-1816)

Legendario líder de la Republiqueta de La Laguna, nombre con el que se conoce a una de las guerrillas independentistas del Alto Perú (hoy República de Bolivia), que lucharon entre 1813 y 1827 contra los realistas españoles en la guerra de la Independencia Hispanoamericana. Estaba casado con doña Juana Azurduy, mujer de tal valentía que, vestida con la túnica y el gorro de la Libertad, acompañaba a su esposo en los combates, donde se la veía, siempre en primera fila, animando a los indios que formaban su pequeño ejército.

Manuel Ascencio Padilla

Junto con su esposa, actuaba en el norte del Departamento Chuquisaca, centrando su lucha alrededor del pueblo de La Laguna, hoy llamado “Padilla” en su honor.

Nació en Bolivia y cuando, en septiembre de 1810, la ciudad de Cochabamba, adhiriendo a los ideales de la Revolución de Mayo, reconoció a la Primera Junta de Gobierno de Buenos Aires, fue nombrado comandante civil y militar de una amplia zona intermedia entre Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, con centro en La Laguna.

Desde allí, el 15 de noviembre de 1810, con sus 2.000 guerrilleros, nativos de la campaña, participó con Esteban Arce en la victoria que éste obtuvo en el combate de Aroma contra los realistas.

En 1811, alojó en sus haciendas al Ejército del Norte y apoyó la política de sus jefes, especialmente del doctor JUAN JOSÉ CASTELLI. Después de la derrota que las fuerzas rioplatenses sufrieron en la Batalla de Huaqui, sus bienes fueron incautados y su esposa cayó presa. El general vencedor, JOSÉ MANUEL DE GOYENECH, le ofreció a Padilla un empleo público y el indulto, para que se pasase a los realistas, pero este se negó.

El 23 de agosto de 1812, se unió al Exodo Jujeó, dispuesto por el general MANUEL BELGRANO. Participó en Vilcapugio y en Ayohuma, lo hizo al mando del batallón “Los Leales”, junto con su esposa JUANA AZURDUY. Más tarde estuvo en las batallas de Tucumán y Salta y luego, si bien logró vencer a los realistas en Taravita, Pintatora, Presto, Chuquisaca, Tarabuco, fue derrotado en Chuquisaca, La Laguna, Cerro de las Carretas, Tacobamba y El Villar.

A mediados de 1813, ya había logrado la adhesión de un enorme contingente de casi diez mil hombres, que puso a disposición de MANUEL BELGRANO, quien los empleó como guías y para el transporte de cañones a través de las montañas y mientras el Ejército se retiraba, los Padilla comenzaron una eficaz guerra de guerrillas contra los realistas, en la zona de Mojotoro, Yamparáez, Tarabuco, Tomina y La Laguna.

Tras varias semanas de lucha, los realistas secuestraron a los cuatro hijos de los PADILLA y mataron a los dos varones. A continuación, usaron a las niñas como señuelo para atrapar al caudillo. La respuesta de PADILLA y su esposa, seguidos por algunos soldados, fue atacar furiosa y ciegamente a sus enemigos, consiguiendo matarlos y rescatar a las niñas, pese a que murieron días más tarde. A partir de ese momento, se convirtió en uno de los caudillos más violentos del Alto Perú, lo que lo llevó incluso a enfrentamientos con caudillos como Umaña.

La guerra continuó sin cuartel, pero los patriotas altoperuanos iban siendo vencidos uno a uno. De acuerdo al historiador BARTOLOMÉ MITRE, de más de ciento dos caudillos que lucharon contra los realistas, al final de la guerra sólo quedaban 9 con vida. En mayo de 1816, cayó el coronel Camargo en Cinti y de inmediato, fue degollado y el 16 de septiembre de ese mismo año, MANUEL ASENCIO PADILLA fue hecho prisionero por el general AGUILERA quien lo mató y luego lo hizo decapitar (ver Azurduy de Padilla, Juana).

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