LA GENERACIÓN ROMÁNTICA DEL SIGLO XIX EN ARGENTINA

La llamada generación romántica que tuvo vigencia en la República Argentina durante el siglo XIX, estaba formada por jóvenes educados en una concepción distinta de la tradicional y clásica, robustecidos espiritual y científicamente por una enseñanza universitaria, o superior, influidos por ideas liberales e imbuidos del concepto de Progreso Ascendente, muy propio del siglo XVIII europeo.

Estos contenidos nuevos, impregnaron sus personalidades y se unieron a todo cuanto era en ellas, tradición hispanoamericana y latinocristiana, cambiándola en muchos aspectos. Pero lo que más gravitó en sus espíritus, fue el romanticismo, que sirvió para vincularlos al pasado como forjador del presente.

El romanticismo les hizo ver también que las instituciones y los logros políticos, sociales y económicos eran siempre graduales, productos tanto más de la evolución y educación constante, espontánea y dirigida, como de la revolución. Les inculcó, además, el concepto de nacionalidad, con las naturales semejanzas entre todos los hombres, por ser todos obra de un mismo Creador.

Historia Argentina - Período de Juan Manuel de Rosas - 2º Gobernacion de Rosas (1835-1852) - Salón Literario

Asimismo, como novedad exclusiva de Buenos Aires, estos jóvenes sumaron otros contenidos al romanticismo. ECHEVERRÍA, SARMIENTO, ALBERDI, JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, MIGUEL CANÉ (p.), MARCO AVELLANEDA, VICENTE FIDEL LÓPEZ, PÍO TEDÍN, ABTONIO ABERASTAIN, y muchos otros, si bien eran románticos, también eran liberales y progresistas, y endiosaron al pasado que iba desde mayo de 1810 hasta los tiempos cercanos.

Fueron, sobre todo, afectos a la lectura, la historia, la filosofía y las ciencias morales. Quisieron que toda la realidad, a la que conocían mejor que los viejos unitarios, aunque menos que los federales prácticos, se ajustase a esquemas rígidos y preconcebidos.

Entre 1833 y 1835 los unitarios llegaron a formar, primero, una Sociedad de Historia; luego, merced a la biblioteca y librería de MARCOS SASTRE, ampliaron sus conocimientos y se dieron a las discusiones públicas así como también a la redacción de ensayos.

El Salón Literario
Las reuniones que estos jóvenes idealistas, tomaron estado público en 1837 en el nuevo y amplio negocio del ilustrado librero MARCOS SASTRE. Fue entonces cuando ESTEBAN ECHEVERRÍA creó el Salón Literario o Café literario (junio de 1837) y en el acto inaugural, habló SASTRE, ensalzando a la juventud, destacando la misión que se esperaba cumpliera ésta y al libro como vehículo de una cultura Universal y formativa. También hizo uso de la palabra ALBERDI, y al referirse a la Revolución de Mayo, dijo que consistió “no sólo en derribar a un virrey ineficaz, sino que fue además signo fatal de la evolución americana”; finalmente JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, por su parte, efectuó un análisis crítico del reconocimiento. En esa época, aparecieron también durante breve lapso los periódicos “Semanario de Buenos Aires” y “La Moda”.

Biografia de Esteban Echeverría

ECHEVERRÍA (imagen), además de romántico, era evolucionista y crítico y se convirtió en el orientador de esos jóvenes. En sus disertaciones les hizo comprender el sentido que a su criterio tenía nuestra historia. Para él existieron un momento de la espada, de 1810 a 1816, y un momento posterior, que debió ser de organización, pero que no lo fue por egoísmos, incomprensión, ineficacia, luchas, mezquindades, carencia de hombres de Estado e improvisaciones.

También les habló del absolutismo español, considerándolo perjudicial y en igual carácter les presentó luego a ROSAS, un personaje al que aquellos jóvenes románticos, todavía, consideraban, por su misma acción fuerte y experimentada, un producto de la evolución nuestra o americana, algo propio del nuevo medio en formación, una etapa ineludible y necesaria hasta alcanzar realidades mejores.

ALBERDI, en su obra “Fragmento preliminar al estudio del Derecho” (1837), en un capítulo en el cual se refiere a los límites del derecho y a la soberanía del pueblo, presentó el caso nuestro como muy especial. Más tarde los jóvenes románticos y del Salón Literario cambiaron de posición, en parte por la prédica, pero también por sus ideas liberales, que contrastaron cada vez más con las situaciones y hechos violentos que veían y que no toleraban.

Así fue como, apartándose de un romanticismo total. Seleccionaron momentos del pasado, dividiéndolos en “aceptables” y “no aceptables”; Mayo fue aceptable y descubrieron aquello que, por no cumplido hasta entonces, apuntaba como promesa y programa de acción.

Consideraban pasado no aceptable el absolutismo español y juzgaban que éste, se estaba proyectando en ROSAS, prolongando en odios, luchas, descuido del pueblo y de los intereses de la patria y esto los hizo apartarse del unitarismo, pero más aún del federalismo.

La Joven Argentina
El 8 de julio de 1838, ESTEBAN ECHEVERÍA celebró con un discurso, la creación de una sociedad secreta, de carácter netamente político que se llamaba “La Joven Argentina”, conocida tradicionalmente como “Asociación de Mayo”. Formaban parte de ella JUAN BAUTISTA ALBERDI, JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, FÉLIX FRÍAS y VICENTE FIDEL LÓPEZ.

En su discurso inaugural ESTEBAN ECHEVERRÍA planteó los fines y propósitos de la entidad y enseguida con ALBERDI y GUTIÉRREZ, redactó la doctrina de la Asociación, trabajo del que después surgió el “Dogma Socialista” de ECHEVERRÍA.

La Asociación de Mayo creó filiales en el interior, sobre todo en Tucumán, que tuvieron una decidida actuación contra la dictadura, pero pronto, la severa vigilancia que sobre ellos ejercía JUAN MANUEL DE ROSAS y su temida “mazorca” les impidió seguir trabajando en sus proyectos y la mayoría de sus integrantes, como aquellos ciudadanos que no estaban de acuerdo con la política oficial, como los federales disidentes, o “lomos negros”, los unitarios “directoriales”, presidenciales, congresistas y sus simpatizantes, comenzaron a abandonar el país. Al principio Rosas no se oponía a esta emigración, pero cuando vio que los exiliados organizaban en el exterior grupos de resistencia, ordenó a la policía y a los mazorqueros la vigilancia estricta de los bajos del río, lugar dónde los fugitivos solían embarcar en forma clandestina.

ALBERDI emigró en 1838, llevando las “Palabras Simbólicas”, que se unieron al “Dogma Socialista” y fueron publicados en Montevideo en 1839; otros integraron en Buenos Aires el Club de los Cinco, y otros se ocultaron y algunos de estos últimos, participaron luego en la conspiración de Maza.

ECHEVERRÍA, RIVERA INDARTE, JUAN CRUZ, RUFINO Y FLORENCIO VARELA, VICENTE FIDEL LÓPEZ, MITRE, GUTIÉRREZ, ALBERDI, SARMIENTO y otros fijaron su residencia en el Uruguay y en Chile, y algunos, en menor número, en Brasil y en Bolivia.

En Montevideo funcionó la llamada Comisión Argentina, que recolectó fondos para organizar tropas y negociar el apoyo de Francia, Inglaterra y Brasil en su lucha contra ROSAS y “El Comercio del Plata”, periódico dirigido por FLORENCIO VARELA, polemizaba con “La Gaceta Mercantil de Buenos Aires”, que entonces dirigía PEDRO DE ANGELIS. En Chile, el periódico “El Progreso” mantenía controversias con “La Gaceta” por cuestiones de límites y en el mismo diario chileno, SARMIENTO, que había conquistado gran prestigio, publicó su obra “Facundo”, biografía literaria de FACUNDO QUIROGA y estudio del ambiente social y político de la época.

Entre 1838 y 1841 se sucedieron cuatro años de crisis, de medidas extremas en ambos bandos y de incertidumbre en el destino de los partidos y de la Nación toda. Después de ataques interiores y exteriores, del terror y de toda clase de luchas y combates, triunfó nuevamente la causa federal, aunque a costa de una nueva y sangrienta división; también, paulatinamente, el poder absoluto pasaba a manos de un solo hombre: JUAN MANUEL DE ROSAS.

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